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Urge actuar para salvaguardar el tratamiento con antibióticos

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El descubrimiento y la utilización de los antimicrobianos para tratar enfermedades como la lepra, la tuberculosis, la gonorrea y la sífilis cambiaron el curso de la historia no solo de la medicina sino de la propia humanidad. Ahora, como consecuencia del alto grado de resistencia a estos medicamentos, esos descubrimientos y las generaciones de fármacos a que dieron lugar están en peligro.

La resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno natural por el cual los microorganismos se vuelven resistentes al efecto de los medicamentos que deberían destruirlos. Con el paso de las sucesivas generaciones, el microorganismo portador del gen de la resistencia se vuelve cada vez más dominante hasta que el medicamento resulta absolutamente ineficaz. El uso inadecuado de los medicamentos antiinfecciosos —por subutilización, uso indebido o uso incorrecto— propicia el surgimiento más rápido de la resistencia.

El año pasado se notificaron por lo menos 440 000 casos nuevos de tuberculosis multirresistente, y la forma ultrarresistente de la enfermedad se ha observado en 69 países hasta la fecha. El parásito causante del paludismo se está volviendo resistente incluso a la generación más resistente de antipalúdicos. Por otro lado, cada vez hay menos opciones para tratar la gonorrea y la shigelosis causadas por cepas bacterianas resistentes. Las infecciones graves que se contraen en un hospital pueden causar la muerte porque resulta muy difícil tratarlas. Además, las cepas de microorganismos farmacorresistentes se propagan de un lugar a otro en el mundo tan interconectado de hoy. También esta apareciendo la resistencia a los antivíricos que se usan para tratar la infección por el VIH.

«En este Día Mundial de la Salud, la OMS está dando a conocer una serie de medidas de política para que todos, especialmente los gobiernos y sus sistemas de reglamentación farmacéutica, volvamos al camino correcto y apliquemos rápidamente las medias apropiadas», informó la doctora Chan. «Las tendencias son claras y ominosas. Si no actuamos hoy, no habrá cura mañana. En este momento en que el mundo sufre tantas calamidades, no podemos permitir que la pérdida de antibióticos esenciales —imprescindibles para curar a muchos millones de personas— se convierta en la siguiente crisis mundial.»

«En el último decenio, la OMS ha emprendido muchas iniciativas para estudiar la resistencia a los antimicrobianos y hacerle frente, particularmente en relación con algunas de las enfermedades más mortíferas en el mundo», explicó el doctor Mario Raviglione, Director del Departamento Alto a la Tuberculosis, de la OMS, quien ha tenido a su cargo los preparativos del Día Mundial de la Salud 2011. «Ha llegado el momento de fortalecer y aplicar urgentemente esas medidas contra muchas enfermedades y abarcando muchos sectores. Las nuevas alianzas, encabezadas por los gobiernos en colaboración con la sociedad civil y los profesionales de la salud, si son responsables, pueden frenar la amenaza que la farmacorresistencia plantea a la salud pública.»

Si bien son los gobiernos quienes deben asumir la dirección y formular políticas nacionales para combatir la farmacorresistencia, los profesionales de la salud, la sociedad civil y otros grupos también pueden contribuir de manera destacada. Por ejemplo, médicos y farmacéuticos pueden prescribir y dispensar únicamente los medicamentos necesarios para tratar a un enfermo, en vez de darle automáticamente los medicamentos más novedosos o más conocidos. Por su parte, los pacientes pueden abstenerse de exigir a los médicos que les den antibióticos cuando estos no sean apropiados. Los profesionales de la salud pueden ayudar a reducir rápidamente la propagación de las infecciones en los centros asistenciales.

También es imprescindible la colaboración entre los profesionales de la salud humana y los de la sanidad animal, así como los del sector agropecuario, pues el uso de antibióticos en los piensos de los animales productores de alimentos contribuye a aumentar la farmacorresistencia. Aproximadamente la mitad de la producción actual de antibióticos se usa en el sector pecuario para promover el crecimiento y tratar a los animales enfermos. Los microbios farmacorresistentes que aparecen en los animales como consecuencia de ese uso masivo pueden pasar después a los seres humanos.

Los gobiernos y sus asociados tienen que colaborar estrechamente con la industria para alentar una mayor inversión en la investigación y desarrollo de nuevos métodos diagnósticos que permitan ayudar a tomar mejores decisiones, así como de nuevos medicamentos que sustituyan a los que acaban siendo inútiles por causa de la resistencia. Hoy por hoy, menos de un 5% de los productos que están en fase de investigación y desarrollo son antibióticos. Hacen falta sistemas innovadores de incentivos para estimular a la industria a que procure la obtención de nuevos antimicrobianos para el futuro.

Última actualización el Miércoles 06 de Abril de 2011 14:56

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