Vigilancia Sanitaria y Prevención y Control de Enfermedades / Enfermedades Crónicas / CARMEN
Informe del Simposio—Trabajadores de la salud no profesionales (promotores de salud): Movilización de las comunidades para mejorar la salud cardiovascular en las Américas(Santiago de Chile, 17–18 octubre 2005) | ||||
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Informe (34 pp, PDF, 170 Kb)
Perspectivas de los Promotores - Página CARMEN OPS |
Co-patrocinado por el Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre (NHLBI), Institutos Nacionales de Salud, EUA (NIH), y la Iniciativa CARMEN de la OPS. Resumen ejecutivoObjetivo general: Intercambiar información sobre los modelos emergentes de programas que se valen de promotores de la salud para realizar intervenciones comunitarias, así como aprovechar el conocimiento obtenido para la planificación de programas futuros. Objetivos específicos
Marco de desarrollo del simposio La definición de promotor de la salud a la que se llegue, así como las conclusiones sobre la utilidad y factibilidad de su incorporación en programas de salud cardiovascular, debemos mirarlas en el contexto del título del presente simposio: "movilización de las comunidades para mejorar la salud cardiovascular en las Américas". Esto es, que se busca apoyar la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares aprovechando las capacidades de la comunidad en las áreas de difusión de conocimientos y cambios de conductas y hábitos dañinos (áreas generalmente poco exitosas en las intervenciones tradicionales de salud) y secundariamente utilizar la fuerza comunitaria en mejorar cobertura de los servicios de salud y la pesquisa precoz de personas en riesgo. Paralelamente, la fuerza de la comunidad organizada y liderada por sus promotores puede cooperar a que a estos cambios de conducta individual se sumen cambios en los factores condicionantes sociales y ambientales, que también favorezcan la salud cardiovascular. No obstante lo anterior, las experiencias muestran que el aporte de la comunidad—ya sea a través del modelo de promotores o por medio de organizaciones comunitarias que se incorporan a las actividades y decisiones de salud—se ha utilizado de diferentes formas y con diferentes objetivos de acuerdo a las necesidades y realidad de cada país. Por ello, se observaron varias visiones sobre el rol del promotor, el alcance de su trabajo y las características que debe tener quien asume ese rol. En ese sentido se pueden identificar tres grandes grupos, no necesariamente excluyentes entre si:
En cualquiera de los modelos anteriores, se logró consenso en que el promotor puede ser un aporte especialmente valioso para los programas de salud cardiovascular, en cualquiera de las etapas de intervención que cada país se encuentre. Esta afirmación se fundamenta en que las enfermedades cardiovasculares son asintomáticas por mucho tiempo, son frecuentes y de alto riesgo, se asocian a conductas y estilos de vida y son prevenibles o controlables en gran parte de los casos: es por eso que la información, educación y creación de habilidades y destrezas para el cambio de conducta constituye un eje central en el manejo de este problema de salud. El cambio de conducta no se logra ni con la información por su cuenta, ni por medio de instrucciones entregadas por el personal de salud. Se logra por una combinación de factores que incluyen los dos anteriores y agregan muchos otros como motivación y actitud hacia el cambio, factibilidad del cambio, habilidades personales para enfrentar medios adversos, refuerzo positivo, control de pares, existencia de modelos a seguir (el promotor puede ser uno de ellos),ambientes favorecedores, etc. En ese contexto, se considera al promotor como un actor privilegiado en su capacidad de llegar con esta información y destrezas a las personas y comunidades; el promotor aparece con mayores posibilidades de lograr efectivos cambios de conducta que las intervenciones clásicas en salud, porque actúa en la realidad cotidiana de las personas, genera confianza y hace de modelo reconocible y cercano. Las presentaciones de experiencias en el trabajo con promotores fueron variadas y describen en general programas orientados a otros problemas de salud diferentes de las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, estas presentaciones dejaron claramente establecido que las condiciones de base del trabajo de un promotor son similares y que por lo tanto parece factible y positivo utilizar estas condiciones en los programas de salud cardiovascular. Igualmente existió consenso en que el promotor entrega información relevante de su comunidad al sector salud, lo que permite adaptar mejor las intervenciones a las reales necesidades de las personas. El grupo concordó que los elementos centrales para lograr resultados en el trabajo con promotores en salud cardiovascular son:
No pareció relevante la diferencia entre promotores remunerados o voluntarios (dependerá de cada realidad) ni la cantidad de programas de salud simultáneos que trabaje cada promotor. Especial consideración se dio a la condición de que el promotor sea parte de la comunidad y pueda intervenir "desde adentro". En algunos casos se usan promotores externos, pero se estima que esas personas realizan más bien educación sanitaria y no actividades propias de un promotor, que serían más integrales. Igualmente se enfatizó en que el promotor debe ser respetado y considerado un miembro más del equipo de salud, pero sin integrarlo de tal manera a la estructura que deje de representar a la comunidad y pase a ser un funcionario del sistema. En uno de los casos destacó la decisión de no usar promotores y trabajar por medio de la incorporación formal de la comunidad organizada a los establecimientos y sistemas de salud. Esto se hizo operativo a través de "consejos de salud" que participan en el directorio de consultorios, hospitales y jefaturas de área en salud. Los representantes de la comunidad en estos consejos asumen la labor de puente entre ambas partes, participan en las decisiones y cooperan a cambiar creencias y hábitos en su comunidad. Los participantes concluyeron el simposio definiendo las condiciones de base, las fortalezas y los desafíos que existen en la Región para implementar programas de salud cardiovascular que incorporen promotores. De dichas conclusiones destacan como elementos positivos y necesarios y a la vez disponibles en gran parte de los países participantes:
Se reconoce la posibilidad que el intercambio de experiencias entre países (como este simposio) ayude a mejorar las intervenciones y aumentar la sustentabilidad de los programas. Entre los desafíos y retos comunes se enfatizó en:
Siendo este Simposio una actividad dentro de un proyecto mayor que continúa su desarrollo y que se irá enriqueciendo a partir de los sucesivos encuentros y talleres, resulta importante resumir tanto los aspectos que generaron un consenso del grupo como aquellos en que no se llegó a una conclusión general única. Esto puede ser un punto de partida para trabajos posteriores. Temas de consenso
Temas en discusión
Al terminar el encuentro, se concluye que los participantes reconocieron y validaron el trabajo de los promotores en los diferentes contextos presentados y lo consideran un recurso de gran potencial en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares, como agente de cambio, como educador y como ejecutor de algunas acciones de salud de pesquisa y control. | |||

