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Encefalopatía espongiforme bovina (EEB):
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Antecedentes
La detección en el año 2000 de casos autóctonos de encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en el ganado bovino de países europeos considerados hasta entonces libres de la enfermedad avivó la inquietud acerca de la extensión de la epidemia de EEB y suscitó interrogaciones sobre los posibles riesgos para la salud pública. La inquietud traspasó las fronteras de Europa, en parte a causa de la incertidumbre sobre los riesgos posiblemente asociados a las importaciones anteriores a esa fecha de bovinos y productos derivados de bovinos procedentes de países afectados por la EEB.
El 21 de diciembre de 2000, la Organización Mundial de la Salud (OMS) organizó una reunión informal de representantes de la OMS, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) y de doce consultores. También estuvieron representadas en la reunión la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Comisión Europea (CE). Los participantes concluyeron que aunque no había habido avances notables en el conocimiento científico de la EEB y de la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vECJ), la percepción de los problemas era mucho más clara. Ante la propagación de la inquietud, los países solicitan un asesoramiento científico e independiente que les permita definir políticas de salud pública. Los participantes recalcaron que las medidas fundamentales que requería la protección de la salud pública debían incluir también medidas de protección sanitaria de los animales, así como disposiciones aplicables al comercio internacional. Por consiguiente, las tres organizaciones decidieron celebrar una «Reunión Técnica sobre la EEB: salud pública, sanidad animal y comercio» en la sede de la OIE, en París (Francia), del 11 al 14 de junio de 2001.
Objetivos
El principal objetivo de la Consulta era informar mejor a los Países Miembros, especialmente a los que no tienen ninguna experiencia en materia de EEB ni de vECJ. Así, gracias a una información más completa, las autoridades nacionales podrán determinar las medidas que se requieren en sus territorios para evitar o reducir los riesgos de exposición de los seres humanos y de los animales, así como los riesgos asociados a las exportaciones. Además, a nivel internacional, es importante que los países no exporten productos que pueden estar contaminados por el agente de la EEB.
El segundo objetivo de la Consulta era crear un foro en el que pudieran ser examinados los problemas más importantes del control internacional de la EEB, a saber: la detección, la prevención y la eliminación de la enfermedad, asociadas a una gestión del riesgo adecuada.
El sitio web de la OIE brinda el informe que resultó de esta consulta, inclusive las recomendaciones. El libro se puede comprar a través del departamento de Publicaciones de la OIE.

