El tabaco no es un producto cualquiera ni desde el punto de vista económico ni de salud, y por tanto, las decisiones individuales sobre el consumo de tabaco no resultan en una asignación social eficiente de recursos. Por ello, los gobiernos tienen razones de sobra para intervenir desincentivando el consumo de tabaco. Entre estas intervenciones, el incremento del precio del tabaco a través de los impuestos es una de las más costo-efectivas.
Aunque no hay duda que el consumo de tabaco produce efectos nocivos para la salud, las políticas para abordar este problema generan conflictos de intereses entre los encargados de formular políticas hasta el punto que éstas pueden resultar ineficaces. En esta herramienta se analizan algunas de las cuestiones que atañen a los impuestos al tabaco, desde la perspectiva de los consumidores, los activistas de la salud pública, los políticos y los funcionarios del gobierno.
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