Durante la última semana de
febrero de 2002, la ciudad de Santiago
de los Caballeros en la República
Dominicana fue sitio de reunión
de los cultivadores de tabaco de la
Región de las Américas,
agrupados bajo el nombre de Asociación
Internacional de Productores de Tabaco
(AIPT). El Gobierno de la República
Dominicana estuvo representado por
Manuel Álvarez, subdirector
del Instituto de Tabaco de dicho país.
Según los informes aparecidos
en la prensa (1), la AIPT culpa a
la Organización Mundial de
la Salud (OMS) de haber reducido la
superficie de tierra cultivada con
la planta del tabaco en los países
americanos y le atribuye “el
intento de suspensión definitiva
de la cosecha de la hoja” [sic],
acusándola de no tomar en cuenta
las consecuencias socioeconómicas
de una reducción del consumo
de tabaco. De acuerdo a estos mismos
informes periodísticos, el
secretario de la AIPT, el portugués
Antonio Abrunhosa, destacó
el papel del Gobierno de la República
Dominicana en la defensa de los intereses
de los cultivadores de la hoja en
la negociación del Convenio
Marco para el Control del Tabaco.