El Comité Regional Asesor en Estadísticas de Salud (CRAES) se reunió en la sede de la Organización Panamericana de la Salud en la ciudad de Washington, D.C., del 11 al 13 de agosto de 2009. El Comité se reúne periódicamente para analizar el estado de las estadísticas de salud en la Región de las Américas y promover la mejora de las estadísticas demográficas y otras de interés para el sector salud.
A continuación el discurso de bienvenida ofrecido por la Dra. Mirta Roses Periago a los miembros del Comité y participantes de organizaciones internacionales y gubernamentales de los países de la Región.
"Quiero darles la más cordial bienvenida. Hace casi seis años que no reuníamos al Comité Regional Asesor en Estadísticas de Salud, aunque por supuesto, durante estos seis años hemos mantenido el contacto entre los miembros. No ha sido un período de silencio, sino de bastante actividad, y voy a repasar algunas de las cosas más importantes que hemos hecho en estos seis años.
Creo que esta reunión coincide con la reunión de la Comisión de Estadística de las Américas, la CEA, y algunos tuvieron conflictos porque tenían que cubrir las dos áreas de las instituciones. Tenemos que reconocer que la reunión se ha postergado varias veces, entre otras cosas porque algunos de los participantes mas críticos acá en la Organización tenían las manos llenas debido al virus nuevo, pero finalmente estamos muy contentos de que hayan podido cumplir con nuestra invitación.
Además de los Miembros Asesores del CRAES, tenemos con nosotros representantes de Brasil, Canadá, Colombia, España, Estados Unidos y México y colegas de la Organización Mundial de la Salud, tanto de la iniciativa de Red Métricas en Salud como del Área de Vigilancia y Análisis de Situación, y de los Centros Colaboradores de la OMS en los campos incluidos en la agenda. Están también con nosotros representantes de otras agencias del Sistema de las Naciones Unidas, como CELADE y UNICEF, así como del UNFPA -que están por llegar desde Nueva York-, y del Fondo Global, que se han unido a este tema para satisfacción nuestra. Creo que esto refleja también la importancia, y es un momento bastante peculiar en la historia, de que haya un interés renovado en el tema del monitoreo y la evaluación de la política de salud basados en datos más ciertos y confiables y también comparables, que es otro aspecto muy importante.
Como ya les había mencionado, este período ha sido muy activo. Comenzamos nuevamente a fortalecer el trabajo de análisis de situación de los países desde el año 2004, para aplicar inmediatamente después las recomendaciones del CRAES del 2003. En el 2005 se efectuó una reunión muy importante de los directores de estadísticas en Buenos Aires, a la cual asistieron 26 países con situaciones muy variadas con respecto a sus sistemas, tanto en cuanto a cobertura como en cuanto a calidad. En ese momento ocho países de la Región tenían alrededor del 50% de sus nacimientos y defunciones sin registrar, lo cual es una situación muy preocupante no sólo en términos de las posibilidades de la medición para el campo de la salud, sino, sobre todo, en la cuestión de derecho (muy importante como todos sabemos) ligado a situaciones inclusive del derecho de la identidad y a otras condiciones jurídicas importantes que están en la base de la ciudadanía y del avance de las sociedades democráticas.
Entre el año 2007 y 2008 se prepararon, con base en un trabajo muy intenso con todos los países aplicando nuevamente las recomendaciones del CRAES, dos resoluciones muy importantes que fueron presentadas a los Cuerpos Directivos: la Estrategia para el Fortalecimiento de las Estadísticas Vitales y de Salud y el Plan de Acción Regional para el Fortalecimiento de las Estadísticas Vitales y de Salud. En la actualidad, podríamos decir que todos los países que habían sido identificados como críticos, tienen un proyecto específico. En los ocho países, entre ellos Haití, estamos llevando a cabo iniciativas especiales, al igual que en algunos otros países del Caribe, y ya sea mediante alianza con la Iniciativa de Red de Métricas en Salud o con el proyecto específico que tenemos entre la OPS con apoyo de la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), todos los países que tienen mayor dificultad están recibiendo ayuda de la Organización y todos los países, sin excepción, están vinculados con el Objetivo Estratégico 11 del Plan Estratégico de la OMS, que está fundamentalmente definido como el objetivo que busca el fortalecimiento de la capacidad de gestión por medio de la generación de evidencias, que es un tema absolutamente crucial.
Hemos trabajado también en otros aspectos que el CRAES había recomendado en el 2003, como son la Iniciativa Regional de Datos Básicos -en la agenda van a tener también todos estos aspectos revisados-, la revisión de los métodos de corrección y ajustes de las tasas de mortalidad, el desarrollo, la difusión y aplicación de la Familia de Clasificaciones Internacionales (FIC) y el diseño de iniciativas para fortalecer la capacidad analítica de la propia organización y de los países con respecto a situación de salud.
La mayor responsabilidad del seguimiento de las recomendaciones del CRAES sigue estando bajo la unidad que dirige Fátima Mariño, que para algunos de ustedes quizás sea la primera oportunidad de verla porque hace menos de un año que ocupa esta posición. Hemos tenido mucho éxito y Fátima ha hecho un gran esfuerzo, en vincular a todas las áreas de la Organización que tienen interés, o también responsabilidad, en la generación de datos a través de los distintos programas, y que además son parte interesada en la formulación y el monitoreo de las políticas o de los planes regionales o estrategias que son responsabilidad de cada una de las unidades. Y un poco estamos trasladando ese mismo espíritu a los países, es decir, que haya una participación de todos los interesados dentro del sector a través de los esfuerzos que se hacen en los distintos programas, que muchas veces tienen cursos específicos, pueden ser distractores, por llamarse así ad hoc y que bien canalizados pueden ayudar al fortalecimiento del sistema común, y también fuera del sector. Creo que estamos en un ambiente en el cual las tecnologías de información y de comunicación resultan ser unos aliados tremendos para poder ejecutar cosas y sueños que antes ni siquiera podíamos, como es el sentirse participante de algo común, en espacios comunes que permitan la recuperación y el manejo de la información por todos, acercando o haciendo más llana la relación entre los que generan, los que usan, los que analizan, los que tienen intereses de investigación, los que tienen interés de formulación de políticas, los que tienen interés de ver el impacto de las políticas.
Cuando les mencionaba que nos encontrábamos en un momento histórico muy crítico, es porque ya en el próximo año, el 2010, estaremos a dos tercios del camino del plazo previsto para el logro de los Objetivos del Milenio, y eso indudablemente está generando una demanda muy particular. También el año 2010 es un año importante en cuanto a las cifras mágicas de las rondas de los censos, y habrá un gran trabajo de preparación. Tengo la impresión, pero ustedes son los expertos, de que hay mucha más expectativa respecto de la ronda de los censos del 2010 de la que ha habido en las décadas pasadas, en las que no había mucho respeto por los censos, ni muchos intentos de desarrollar métodos alternativos ni de trabajar mucho en estimaciones. Creo que con la dinámica poblacional que tiene el mundo, también la globalización tiene su impacto en estas actividades, porque las dinámicas poblacionales muy intensas han hecho cada vez más difícil trabajar con estimaciones y que las estimaciones tengan algún sentido, que permitan orientar la formulación o la reformulación de las políticas y una mayor valoración de los censos. Y además, que sean un elemento crucial para el análisis de la distribución de la población con fines inclusive del desarrollo sostenible, del desarrollo de la infraestructura, del desarrollo económico, de las políticas fiscales y de las políticas de protección social de manera creciente.
Es indudable que cuando uno habla de que en estos últimos dos o tres años de la conjunción de las distintas crisis (la crisis de energía, la crisis del cambio climático, la crisis del precio de los alimentos, las crisis financieras, y otras, y, definitivamente, la desaceleración o reducción del crecimiento económico) hay una mayor necesidad de la sociedad en su conjunto de demostrar el impacto de estas crisis. Y cuando queremos demostrar el impacto de estas crisis para ver qué es lo que funciona o lo que no funciona, para proteger o para salir de las crisis, necesitamos los datos y es entonces cuando nos damos cuenta que no tenemos los datos y que las estimaciones hechas sobre bases de supuestos, muchas veces de modelos anteriores o situaciones anteriores o escenarios anteriores, no nos dan la sensibilidad que se necesita para justificar o mostrar o guiar a la población en términos de cuáles son los impactos. Por lo tanto, se ha convertido también en otro actor -al que yo creo que tenemos que incorporar más y voy a hacer un llamamiento al Comité para prestar atención al respecto- el rol de los medios y cómo nosotros no solamente nos preocupamos por tener datos confiables y oportunos, sino también de comunicar los datos. La comunicación de las estadísticas vitales y sanitarias cada vez más es un asunto importante y nosotros, con el tema de la pandemia, lo hemos visto de una manera muy clara. Hay toda una nueva disciplina que es la comunicación de riesgo, cómo expresarle a la población exactamente cuál es la situación, que como dice la doctora Chan, no es ni de pánico ni de complacencia, pero ¿dónde está el medio para poder explicar? Como ustedes saben, los medios se manejan todos los días en cualquier titular del mundo, ya sea de manera escrita, electrónica, visual, con cifras y con cifras de comparación, y eso hace a la gobernanza, a la relación entre la sociedad, el estado y el sector privado, entre otros. Este es un tema muy crítico y de gran responsabilidad para nosotros.
Tenemos demasiadas digresiones y cuando me refiero a responsabilidad es a la responsabilidad de adoptar, entre las distintas agencias y organismos, cifras que sean entendibles y comparables, porque la resultante de tener tantas fuentes distintas con tantos datos distintos está generando pérdidas de oportunidades para algunos países. Un ejemplo de esto es la Cuenta de Desafío del Milenio (Millenium Challenge Account),donde lógicamente hay recursos importantes en Estados Unidos para dar apoyo a los países que, según ciertos parámetros -todos indicadores basados en tasas y dependientes de cuál sea la fuente de información- califican o no califican para recibir determinados recursos. O sea, las repercusiones de esta digresión son serias y graves muchas veces para los países, en cuanto a cómo son clasificados en las categorizaciones que se hacen mundialmente para ser beneficiario, o inclusive para ser castigado por algunos de estos indicadores.
Es bueno que cada vez más haya indicadores del sector social para medir el desempeño de una sociedad y el desempeño de un gobierno, porque antes solamente teníamos los económicos, pero, si los indicadores sociales van a tener esa relevancia, entonces viene una segunda responsabilidad que es la de la armonización de las fuentes y de los datos que usamos, donde todavía tenemos una gran dificultad, inclusive en los informes para los Objetivos del Milenio, que no están claros. Por una parte, desde el punto de vista técnico no son muy buenos algunos de los indicadores, pero por otra, es cómo los medimos y qué datos y fuentes usamos para medirlos y qué estimaciones usamos para notificarlos.
Como les mencionaba, hay una cantidad de informes mundiales provenientes de las distintas agencias que notifican diferentes datos, y en este momento, en el cual estamos mejorando las estadísticas en muchos de los países, esos mismos países son castigados por el uso de las estimaciones.
Quiero hacer también un llamamiento al Comité para guiar y asesorar a los países en este campo, porque tenemos una rémora del pasado, venimos de situaciones muy pobres, donde usábamos métodos indirectos o aproximaciones o modelaje. Creo entonces que entre todos tenemos que ayudarnos para ir pasando progresivamente del uso de esas estimaciones a medida que se fortalecen los sistemas, porque si no, vamos a defeat the purpose, es decir si mantenemos nuestras prácticas anteriores, que son hasta cierto punto prácticas basadas en el vacío que había pero también en cierto grado de desconfianza de que los sistemas estuvieran reflejando la realidad, vamos a ir en contra del propósito de fortalecer los sistemas y contar cada vez más con mejores datos. Tratamos de cubrir el vacío y la desconfianza con una serie de instrumentos muy válidos, pero el llamado que hago es a considerar cómo vamos a hacer esa transición a medida que los países se van fortaleciendo y mejorando, porque como todos sabemos, en la estadística o en la epidemiología no hay nada mejor que fortalecer la generación y la producción de los datos que usamos. Pero si no los usamos y continuamos desvalorizándolos a través de la utilización de metodologías aproximativas, no vamos a lograr el estímulo y la asignación de los recursos y el apoyo que necesitan los sistemas nacionales para continuar.
Para terminar, creo que hoy tenemos un escenario de crecimiento muy distinto con respecto al 2003. Otra de las recomendaciones y de los comentarios que habíamos hecho era con respecto al fortalecimiento de los sistemas subnacionales, y creo que esto también tiene relación con el comentario anterior de que cada vez más los niveles locales y los distintos sectores están fortaleciendo su capacidad, lo cual es fundamental para nosotros, porque vivimos en una Región inequitativa -está por ahí acuñada y no tiene marca de fábrica ni expresión de la tiranía de los promedios-, y tenemos que salirnos de la tiranía de los promedios. Pero es así, y cada vez más tenemos que salir de esos indicadores tan agregados que no sirven para reflejar la realidad ni, sobre todo, para ser capaces de reducir las brechas, que es el tema fundamental de nuestro trabajo de avance. Cuando hablamos de Salud para Todos y del cumplimiento de los Objetivos del Milenio, no nos referimos a que la tasa de mortalidad materna haya alcanzado una determinada cifra según el sistema de estadísticas del país; lo que queremos es que no se mueran las mujeres, ninguna de las mujeres. A veces nos olvidamos que nuestro interés está en la persona y no en el dato, aunque necesitamos los datos de las personas para poder trabajar. Creo que ese avance importante que ha habido en los sistemas subnacionales es muy importante y tenemos que hacer un esfuerzo cada vez mayor. Pero también tenemos que abogar por la utilización, no solo de los promedios nacionales, sino cada vez más de la información desagregada territorialmente, desagregada por grupos vulnerables, desagregada por género, desagregada por etnia, porque sabemos dónde están, cuáles son las determinantes de la inequidad profunda que tiene nuestra Región, ya sea en países ricos o pobres. Además, en las últimas dos décadas la desigualdad en muchos de los países más desarrollados se ha acrecentado, sobre todo la desigualdad en términos de ingreso y en términos de acceso.
Estamos en el país que tiene la economía más grande de la Región, y los colegas de Estados Unidos saben muy bien que ha aumentado la brecha en la desigualdad de ingreso y también en la de acceso, si no, no estarían debatiendo en el Congreso la reforma del sector salud. El tema de cómo respetar, fortalecer, estimular, usar la información desagregada y los sistemas agendados a partir del nivel local, también es crucial para el avance. Quiero reforzar algo que ya mencioné, que es el aspecto de la comparabilidad internacional y cómo nosotros tenemos este compromiso de ir trabajando de manera muy estrecha con todas las demás agencias, porque tenemos que guiar a los países en estos informes del 2010, de la Asamblea Mundial del 2010, en términos del informe a los dos tercios del camino, y a tomar las medidas, que es lo que nos interesa, que sean necesarias para hacer realidad, lo más pronto posible, ojalá antes del 2015, el sueño de tantos años, décadas y siglos: que se cumplan los derechos de una mejor calidad de vida y una mejor salud para todas las personas.
Si son demasiadas las expectativas, ustedes son mis asesores; tomarán lo que puedan y seguiremos trabajando en adelante."