Diario El Comercio.
Lima, Perú. Noviembre 27, 2006
Entrevista de Prensa
La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) estuvo de nuevo en Lima, en una escala en la gira que emprendió hace casi un mes a varios países del Caribe y Sudamérica. La Dra. Mirta Roses Periago cumplió una intensa agenda de trabajo, entrevistándose con el Presidente de la República y Ministros de Salud, Vivienda y Desarrollo Humano, además de acudir al Instituto de Salud del Niño.
En la reciente vacunación contra la rubéola se criticó la calidad de las vacunas.
Creo que eso pasó en todo el continente. En varios países hubo denuncias sobre la calidad que no fueron desestimadas, pues se tomaron muestras y se investigaron los casos de reacciones adversas, y si bien hubo un poco de retracción entre la población aquí y en otros países, la acción transparente de discutir y atender esos reclamos mantuvo el entusiasmo de la gente. Además, no hay otro sector público ni privado que pueda llegar a cada ciudadano en la magnitud que lo hace una vacunación.
En los últimos 15 años la desnutrición crónica solo disminuyó tres puntos en el país. ¿A qué se debió?
Realmente es algo preocupante, porque el Perú es uno de los pocos países que ha tenido un crecimiento económico bastante bueno, de 4% a 5%, en la última década, especialmente en los últimos cinco años. El continente, y el Perú no escapa a ello, tiene un alto grado de disparidad y desigualdad. Por ello consideramos que se necesitan políticas públicas integradas y un conjunto de medidas que generen ingresos y educación para la mujer. Está comprobado que la sola distribución de alimentos o el crecimiento económico del país no bastan para detener el daño que sufren los grupos más vulnerables.
Tampoco el Estado es bueno brindando asistencia alimentaria. Hace poco se produjo un caso de intoxicación de niños.
La alimentación suplementaria lleva más de 40 años en nuestro continente. Las intoxicaciones ocurren por muchos factores, desde la calidad de los productos que se compran en el mercado o la manipulación de los alimentos. Siempre es muy necesario revisar lo que hacen los programas sociales y el impacto, porque regularmente hay superposición. Esto se ha trabajado mucho en Centroamérica, pero los indicadores no cambian. Se necesita una política integrada y un órgano de intercambio de experiencias, de asignación de responsabilidades y un sistema integrado de información y vigilancia.
¿Ahora que el TLC está en suspenso, en qué medida se puede mejorar el acceso a los fármacos?
Aspiramos a que el tema de medicamentos se trate por separado, se utilicen las salvaguardias del acuerdo de Doha y que los países abran un poco más sus normativas para el uso de genéricos de calidad.
¿Con el triunfo de los demócratas en Estados Unidos habrá cambios?
Hay una posición más reticente sobre los tratados de libre comercio y un sector del público no está convencido de los beneficios que este tipo de tratados tiene para Estados Unidos. Empero, como lo acaban de demostrar China e India, los países buscarán ampliar sus relaciones comerciales y habrá otros tratados. Esperamos que no pongan los medicamentos en el mismo paquete.
¿Cuáles son las prioridades de América Latina en términos de salud?
El tema que preocupa es cómo trabajar en salud para reducir las tremendas brechas y disparidades existentes, y llamar la atención sobre la problemática de los países de ingresos medios de América Latina, muchas veces relegados de la atención mundial a pesar de tener capacidad en recursos humanos en salud. Por eso estoy contenta de que el Perú haya logrado que su propuesta haya sido aprobada en la sexta ronda del Fondo Global contra el VIH/Sida.
¿Y el tema más difícil?
La transición. Tenemos como dos caras de una moneda absolutamente superpuestas que se deben atender al mismo tiempo: por un lado, una deuda social acumulada producto de la pobreza y, por otro, problemas de mayor urbanización, aumento de la expectativa de vida y la violencia. Si a ello le sumamos la rígidez en la generación y reducción del empleo, nos enfrentamos a un mosaico de problemas de salud pública.
La ONU pide terminar con el silencio que hay sobre la violencia contra la infancia ¿Qué prevé hacer la OPS?
Tenemos trabajo en conjunto con otras agencias y el último fin de semana nos reunimos en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) con el fin de abordar el tema. Aquí, el Presidente de la República le ha dado visibilidad y se ha manifestado preocupado y comprometido con la violencia y la desnutrición crónica, lo que es un mérito, considerando que la actitud de la sociedad es a esconderlos. No es lo mismo hablar de tasa de inflación que decir que uno de cada cuatro niños está desnutrido. Pienso que la denuncia desde el más alto nivel político compromete.
Usted está por finalizar su gestión. ¿Qué ha sido lo más difícil de enfrentar?
Ha sido un período bastante privilegiado porque la salud se ha disparado hacia el centro de la atención y de la agenda política, y las personas la consideran un instrumento básico que les permite estudiar, trabajar, relacionarse y por eso es valioso. Pero también hay temas muy difíciles. El primero no es una enfermedad, sino la pobreza. Por eso, en términos de desafíos, el más importante es cómo hablar a los demás sectores sobre la necesidad de trabajar e invertir más por mejorar las condiciones de vida de la población, y no pensar que esta especie de taller de mantenimiento y reparación, que es el sector Salud, puede cargar solamente con las consecuencias.
¿En el 2007 seguirá al frente de la OPS?
Por un lado estoy dispuesta y creo que hay trabajo por consolidar. Hemos logrado que esta organización sea más abierta, transparente, que la sociedad participe más. También creo que se avanza en un sentimiento dentro de la organización, y espero tener otro período para fortalecerlo: que cada uno salga de su trinchera para trabajar en equipo. Necesitamos una visión de conjunto, entender que no es a través de una sola acción que vamos a poder hacer los cambios que se requieren para salir de la pobreza. Pienso que en nuestro continente ha sido tan importante la acción de los gobiernos, el aporte de la ciencia y la tecnología, como el hecho de que la población esté informada y los medios de comunicación interesados en el tema de la salud. Creo que si podemos trabajar como un equipo para mejorar la vida de la gente, lo vamos a lograr.
Mirta Roses Periago
Estudios: Se graduó en Epidemiología en la Universidad de Buenos Aires, en 1969, y estudió Medicina Tropical en la Universidad Federal del estado de Bahía, Brasil.
Cargo: En 1995 fue elegida subdirectora de la OPS y en febrero del 2003, directora de la misma.