La protección de la salud mental y la promoción de formas de vida sanas
La salud mental es básica para
el bienestar de las personas, las sociedades
y los países. No obstante, en las
Américas alrededor de 150 millones
de personas tienen trastornos mentales o
neurológicos, o problemas psicosociales.
Unos 17 millones de jóvenes de 5
a 17 años de América Latina
y el Caribe presentan trastornos mentales
suficientemente graves como para requerir
tratamiento. En las Américas, una
de cada cinco personas sufrirá un
trastorno mental en el curso de su vida.
Estos trastornos contribuyen en gran medida
a la discapacidad y representan la cuarta
parte de la carga de morbilidad en la Región.
La salud mental se ha descuidado durante
demasiado tiempo, especialmente en vista
de que muchas personas con problemas mentales
y cerebrales pueden recibir tratamientos
eficaces:
- Se prevé que hasta 60% de las personas con depresión pueden recuperarse.
- El uso de drogas podría reducirse en 60%.
- Hasta 70% de los epilépticos pueden vivir libres de ataques.
- Se pueden prevenir hasta 80% de las recidivas de esquizofrenia. Sin embargo, millones de personas no tienen acceso a tratamientos e intervenciones eficaces.
La Organización ha ayudado a formular políticas y planes nacionales en materia de salud mental en Barbados, Chile, El Salvador, México, Perú, Santa Lucía y Trinidad y Tabago, y ha trabajado para mejorar los servicios de salud mental en Chile, El Salvador, Guatemala y México.
Para proteger a las personas con enfermedades mentales, la OPS y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la OEA, trazaron una estrategia que combina la salud mental y los derechos humanos. Se realizaron talleres en Brasil, Costa Rica, Nicaragua, Panamá y Paraguay para dar a conocer normas internacionales a fin de que se incorporen en la legislación nacional.
Control del tabaco
En los últimos años se
han observado altibajos en la lucha contra
el tabaquismo en las Américas,
cuya prevalencia ha permanecido estable
en la mayoría de los países.
Un tratado internacional sobre control
del tabaco que está en preparación
parece prometedor, sin embargo, como medio
para para revertir esta tendencia.
Por su parte, la OPS centra sus esfuerzos
en medidas de amplio alcance que se sabe
que son eficaces para reducir el consumo
de tabaco: aumento de los impuestos sobre
el tabaco, eliminación de la publicidad
del tabaco y creación de espacios
libres de humo del tabaco.
Control del alcohol
Después de los países más
desarrollados, donde 15,6% de la carga
de morbilidad es atribuible al alcohol,
América Latina ocupa el segundo
lugar, con una carga de 14,7%. Los adolescentes
y adultos jóvenes representan la
mayor parte de esa carga. Frente a esta
situación, la OPS lleva a cabo
el programa de “familias fuertes”,
que está destinado a las familias
con adolescentes.
Este artículo apareció originalmente en Nuevos rumbos para la salud en las Américas: Informe Cuadrienal del Director - Edición del Centenario
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