Estrategia mundial de la
OMS para contener
la resistencia a los
antimicrobianos
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Las infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas, el sarampión, el sida, el paludismo y
la tuberculosis son responsables de más del 85% de la mortalidad por causas infecciosas en el mundo. La resistencia de los respectivos agentes patógenos a los medicamentos de primera línea va desde cero hasta casi 100% y, en algunos casos, la resistencia a los fármacos de segunda y tercera línea compromete seriamente el resultado del tratamiento.
La resistencia no es un fenómeno nuevo, pero el desarrollo de nuevas familias de antimicrobianos en los años cincuenta y sesenta y las modificaciones de esas moléculas en los años setenta y ochenta crearon una falsa sensación de seguridad y la creencia de que siempre podríamos adelantarnos a los agentes patógenos. Al comenzar el nuevo siglo, estamos pagando muy caro esa complacencia. El desarrollo de nuevos antimicrobianos se está estancando y hay pocos incentivos para elaborar otros nuevos que permitan combatir el problema mundial de la resistencia.
La resistencia cuesta dinero y vidas humanas, pone en peligro la eficacia de los programas de atención de la salud y podría llegar a constituir una amenaza para la estabilidad mundial y la seguridad de los países. Su causa principal es el uso de los antimicrobianos y, más concretamente, la combinación del uso excesivo que se hace en muchas partes del mundo, del uso incorrecto por falta de acceso a tratamientos apropiados y de la infrautilización debido a la falta de recursos financieros para terminar los tratamientos...
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