Conclusiones de la reunión de consulta sobre bioterrorismo
1. Introducción
Los actos de terrorismo del 11 de septiembre de 2001 en
Estados Unidos han generado numerosas consultas de los estados miembros
de la Organización sobre las consecuencias si se dieran actos similares
en el futuro, así como sobre cómo deben responder a esta amenaza los países
del hemisferio.
Ante estas preocupaciones de los países, el Director de
la OPS, Dr. George A.O. Alleyne, convocó a una reunión consultiva de expertos
de las Américas sobre bioterrorismo. El objetivo de la consulta fue examinar
los retos y las oportunidades, actuales y a futuro, que enfrenta la OPS
en este terreno, y proporcionar recomendaciones sobre la cooperación técnica
de la Organización en torno a la prevención, el control y la respuesta
al peligro o la comisión de actos de bioterrorismo.
El encuentro se celebró el 24 de octubre de 2001 en la sede
de la OPS en Washington. Este documento resume las discusiones del grupo
y las recomendaciones emitidas por los participantes, tanto para los países
como para la Secretaría. La lista de los participantes puede consultarse
en el Anexo I.
2. Antecedentes
Los ataques bioterroristas de octubre de 2001 en Estados
Unidos han generado numerosas consultas de los estados miembros a la OPS
sobre el uso deliberado de agentes biológicos para causar daño. Asimismo
se han producido varios informes sobre sospechas de contaminación con
ántrax, las cuales están trastornando las operaciones normales de los
servicios de salud pública.
Las armas biológicas son artefactos utilizados intencionalmente
para causar enfermedad o muerte por medio de la propagación de microorganismos
o toxinas en la alimentación o el agua, debido a insectos vectores, o
en forma de aerosol. Los objetivos potenciales de estos ataques son los
seres humanos, los cultivos alimentarios y el ganado. A diferencia de
las armas convencionales, así como las nucleares y químicas, el inicio
de un ataque biológico es insidioso. Los incidentes recientes y las investigaciones
sobre el terrorismo, además de un número creciente de bromas pesadas,
han creado un sentimiento de urgencia sobre la necesidad de contar con
preparativos para emergencias de este tipo, así como la importancia de
contar con capacidad médica y de salud pública para responder a un ataque
biológico. Dada la globalización de la economía, un brote en cualquier
parte del mundo puede considerarse una amenaza para prácticamente todas
las naciones. La ocurrencia de brotes de enfermedades infecciosas relacionadas
con armas biológicas plantea retos considerables a los ya frágiles sistemas
nacionales de salud. La capacidad de muchos países para enfrentar enfermedades
infecciosas endémicas se ha complicado debido a males infecciosos emergentes
como el virus de inmunodeficiencia humana, el síndrome pulmonar por hantavirus,
la encefalitis del virus del Nilo occidental, la influenza o gripe de
Hong Kong, el Escherichia coli O157:H7, y un número creciente de microorganismos
resistentes a los medicamentos antimicrobianos. Espectaculares incrementos
en el volumen y la velocidad de los viajes y el comercio complican aun
más los esfuerzos por controlar las infecciones, al crear nuevas condiciones
para la propagación -intencional o inocente- de enfermedades infecciosas.
Los avances en la biotecnología agravan las preocupaciones relacionadas
con el bioterrorismo al pensarse en el posible mal uso de la investigación
genética para desarrollar armas biológicas más potentes y propagar nuevas
enfermedades infecciosas.
Se han identificado varios microorganismos considerados
lo suficientemente peligrosos como para ameritar preparativos por parte
de los sistemas de salud pública: el Bacillus anthracis (el ántrax
o carbunco bacteriano), la viruela, el Yersinia pestis (la peste),
el Clostridium botulinum (el botulismo), el Franciscella tularensis
(la tularemia) y los virus que provocan fiebre hemorrágica
La lucha contra el bioterrorismo exige un papel de liderazgo
por parte del comité nacional de defensa civil o gestión de desastres,
con la participación directa de profesionales en medicina y salud pública.
El establecimiento de una estrategia nacional y regional efectiva contra
el bioterrorismo generaría un beneficio adicional: mejorar la respuesta
a los brotes de enfermedades infecciosas naturales y enfermedades nuevas
o emergentes.
3. Resumen de las discusiones
En sus palabras inaugurales, el Dr. George A.O. Alleyne,
Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dio la bienvenida
a los participantes y agradeció su voluntad de apoyar y guiar a la entidad
en la orientación de su cooperación técnica con respecto a la prevención,
el control y la respuesta a la amenaza de actos de bioterrorismo. El Dr.
Alleyne destacó la previsión de los fundadores de la Organización, quienes
aseguraron que el Código Sanitario Panamericano, entre otros, tuviera
entre sus objetivos "prevenir la propagación internacional de infecciones
o enfermedades susceptibles de transmitirse a seres humanos; estimular
o adoptar medidas cooperativas encaminadas a impedir la introducción y
propagación de enfermedades en los territorios de los Gobiernos Signatarios
o procedentes de los mismos [y] uniformar las medidas empleadas en los
lugares de entrada para impedir la introducción de enfermedades transmisibles
propias del hombre, a fin de que pueda obtenerse mayor protección contra
ellas y eliminarse toda barrera o estorbo innecesarios." Estos objetivos
siguen siendo tan relevantes hoy como lo fueron en 1924, cuando se redactó
el Código.
El Director indicó que hasta ahora, la OPS ha cooperado
con los estados miembros para prevenir la propagación de enfermedades
dentro de las fronteras nacionales y fomentar la cooperación transfronteriza
entre los países con el mismo fin. El resultado ha sido el desarrollo
de una capacidad considerable para detectar y contener la propagación
de las enfermedades, así como para mitigar el impacto de los desastres
naturales. Sin embargo, los países deben prepararse ahora para responder
al reto planteado por el bioterrorismo. Este nuevo reto incluye estar
consciente de la índole, magnitud y potencial de la amenaza.
La decisión de convocar a la reunión fue en respuesta a
la urgencia expresada por los estados miembros de mitigar las consecuencias
del bioterrorismo para la salud pública nacional, mundial y, sobre todo,
regional. Dada la experiencia de la Organización en combatir las enfermedades
infecciosas y los efectos de los desastres naturales, así como su falta
de conocimiento sobre el bioterrorismo, se decidió realizar esta reunión
como un primer paso para prepararse adecuadamente para eventos de esta
naturaleza.
Tras la presentación del Director, las discusiones se centraron
en poner al día a los participantes sobre la respuesta de la OPS a las
enfermedades emergentes y reemergentes y al riesgo de los desastres. En
el primer caso, se ha fortalecido la vigilancia nacional más allá del
reporte de casos. Esto se ha logrado estableciendo redes subregionales
de vigilancia con apoyo de laboratorios, mecanismos para facilitar el
rápido intercambio de información entre los países, capacitación epidemiológica
en el campo, y la constitución de equipos de respuesta rápida para investigar
brotes y determinar su etiología. Además, los países están desarrollando
planes de contingencia para las enfermedades infecciosas emergentes, con
el apoyo de la OPS y otros socios de la región. Con este fin se ha fomentado
la cooperación técnica entre los países. Sin embargo, un área que no se
ha fortalecido, y requiere de una mayor participación, es la atención
médica, sobre todo la atención en la sala de urgencias.
En el campo de la respuesta a desastres, por su parte, la
OPS tiene una larga tradición de cooperación técnica. De hecho, en cada
país hay una estructura que se encarga de los desastres, la cual asigna
responsabilidades para responder a crisis significativas. En el sector
salud, hay programas de respuesta a desastres capaces de enfrentar cualquier
tipo de catástrofe. Estos programas deben ahora incorporar respuestas
a la nueva amenaza planteada por el bioterrorismo. Dado que ya existen
estructuras para la gestión de emergencias, puede ser que fortalecerlas
sea lo único que se requiera.
Resumen de las conclusiones que emergieron de las discusiones
generales:
-
Con base en la reciente experiencia en Estados Unidos,
se reconoció que en este campo la Organización y sus estados miembros
están ingresando en un terreno desconocido. Ello implica una curva
de aprendizaje para todos los involucrados.
-
Los preparativos para enfrentar desastres naturales
y antrópicos, así como la vigilancia de las enfermedades infecciosas
emergentes y reemergentes, permiten disponer de cierta capacidad existente
para enfrentarse al bioterrorismo.
-
Es posible que los daños biológicos no resulten aparentes
hasta que la población afectada recurra a los servicios de urgencias
debido a su enfermedad. Los primeros en responder, en estos casos,
serán los hospitales; más concretamente, el personal de emergencia
en salud.
-
A menudo, las epidemias de etiología desconocida hace
que cunda el pánico, provocando perjuicios que trascienden los ocasionados
por la enfermedad en sí.
-
Es el sector salud quien debe enfrentarse a las consecuencias.
Por lo tanto, debe incluirse a los hospitales y el personal de emergencia
desde las primeras etapas de la planificación para estas situaciones.
Si bien la capacidad hospitalaria puede ser motivo de preocupación
durante un ataque de bioterrorismo, los planes de emergencia en los
países de América Latina incluyen procedimientos para incrementar
el número de camas disponibles durante una emergencia.
-
La información pública es un elemento clave en la
respuesta a las situaciones de emergencia. Los gobiernos deben ofrecer
información completa y fidedigna para impedir el pánico
-
Se han identificado seis amenazas a la salud lo suficientemente
graves como para ameritar preparativos: en primer lugar, la viruela
y el ántrax, seguidos por la peste, la tularemia, las toxinas del
botulismo y las fiebres hemorrágicas.
-
La contención de las fuentes de contaminación, y su
limpieza, deben ser responsabilidad de la estructura de preparativos
y gestión de los desastres en cada país.
3.2. Aspectos relacionados con la viruela
Durante la reunión, las discusiones sobre la viruela se centraron en la
evaluación del riesgo, la cooperación internacional para enfrentar la amenaza,
y la producción de vacunas. En la actualidad, grandes sectores de la población
no cuentan con inmunidad ante la viruela. El número de individuos susceptibles
a la infección es mayor que nunca, puesto que la inmunización se detuvo
hace más de un cuarto de siglo y muy pocas personas tienen inmunidad natural.
Aunque es más difícil liberar la viruela, de ocurrir, su peligro potencial
sería mucho mayor que el del ántrax. La viruela se convertiría de inmediato
en un problema internacional. Los países que en el pasado contaban con la
capacidad para producir vacunas ya no la tienen; recuperar esta capacidad
demandará capacitación y la revisión de los procedimientos de producción.
De resultar necesario, hará falta una iniciativa internacional para restablecer
la capacidad de producción de vacunas contra la viruela.
En Estados Unidos se decidió reiniciar la producción de la vacuna contra
la viruela. La cepa que se utilizará es la tradicional, es decir, la cepa
de la Junta de Salud de Nueva York. Dos o tal vez tres establecimientos
producirán la vacuna. Quedó pendiente la interrogante sobre si los otros
países de la región deben depender del suministro de vacunas desde los
Estados Unidos si reapareciera la viruela en la zona.
4. Recomendaciones
El grupo emitió dos series de recomendaciones. La primera
se refiere a los preparativos nacionales; la segunda, a la cooperación
de la OPS en las Américas.
4.1. Preparativos nacionales
Estas recomendaciones tienen que ver con los preparativos
generales, la vigilancia y la capacidad de los laboratorios.
En general
- La amenaza del bioterrorismo debe incluirse en los planes y estructuras
que tiene cada país para enfrentar los desastres. Estos planes deben
ser intersectoriales y contemplar capacitación para todos los sectores,
así como "simulacros de escritorio".
- Estos planes deben integrar la detección, el diagnóstico y la respuesta.
- Los planes deben incluir un inventario de recursos disponibles humanos
y físicos.
- Los países deben estar preparados para proporcionar información actualizada
y fidedigna sobre la protección de la salud pública.
- Los países deben compartir información sobre los resultados de sus
investigaciones epidemiológicas y cooperar entre sí en la respuesta
a los incidentes.
- Los países deben contar con comisiones de expertos en bioterrorismo,
creándolas de no existir o, preferiblemente, expandiendo las entidades
existentes que se dedican a la reducción de los desastres.
Vigilancia
- Los países deben tomar medidas para fortalecer su capacidad para detectar,
identificar, investigar y responder rápidamente a los informes de enfermedades
infecciosas emergentes. Esto podría requerir el establecimiento de equipos
de respuesta rápida.
- Los proveedores de atención en salud deben recibir capacitación en
el diagnóstico y la notificación de aquellas presentaciones clínicas
que resulten consistentes con epidemias antrópicas, comenzando por el
personal de la sala de urgencias y continuando con el personal de atención
primaria.
- Deben existir procedimientos por escrito sobre el manejo y transporte
seguro de materiales relacionados con enfermedades infecciosas
- Debe disponerse de pautas sobre el tratamiento requerido para responder
a los agentes biológicos antedichos.
Capacidad de los laboratorios
- Deben mejorarse las redes de laboratorios con el fin de fortalecer
el diagnóstico de agentes potencialmente utilizables en el bioterrorismo.
- Debe fortalecerse la bioseguridad de los laboratorios para impedir
hurtos, usos indebidos, contaminación, o el manejo deficiente de estos
agentes.
- Debe existir control de calidad de los diagnósticos de laboratorio
a nivel nacional e internacional.
- El personal de los laboratorios debe capacitarse en el reconocimiento
de indicios que sugieran el empleo de agentes de bioterrorismo.
- La transferencia de muestras infecciosas entre los laboratorios debe
llevarse a cabo según pautas establecidas, y ser confirmada por las
instituciones que envían y reciben las muestras.
4.2. La cooperación técnica de la OPS
La OPS deberá:
- Proporcionar información actualizada y confiable a los países sobre
incidentes relacionados con el bioterrorismo, la cual podrá ser usada
en la confección de los planes nacionales.
- Emitir recomendaciones sobre la profilaxis y el tratamiento del ántrax.
- Junto con los países del hemisferio, explorar el potencial para la
producción de la vacuna de la viruela, incluyendo la actualización de
las buenas prácticas de manufactura.
- Apoyar a los países en el desarrollo de planes nacionales para enfrentar
el bioterrorismo.
- Proporcionar capacitación a los países sobre la vigilancia, la información
y los procedimientos de laboratorio relacionados con la respuesta a
los agentes empleados en el bioterrorismo.
- Identificar laboratorios de referencia para la confirmación de casos,
la capacitación y la producción de reactivos.
- Fomentar el desarrollo de pruebas diagnósticas rápidas y la disponibilidad
de reactivos para el diagnóstico del ántrax y otros agentes potenciales
del bioterrorismo
- Apoyar el control de calidad y la eficiencia de los laboratorios en
el diagnóstico de los agentes del bioterrorismo, incluyendo la provisión
de un inventario de reactivos disponibles para este fin.
- Apoyar la cooperación entre los países, incluyendo las redes subregionales.
- Coordinar mecanismos de respuesta rápida para ayudar a los países
a enfrentar el bioterrorismo.
Reunión Consultiva sobre Bioterrorismo
División de Prevención y Control de Enfermedades
WASHINGTON, DC
24 de octubre de 2001
LISTA DE PARTICIPANTES
| Brasil: |
Dr. Akira Homma
Bio-Manguinhos, FIOCRUZ
Dr. Roque Monteleone Neto
Ministerio de Ciência e Tecnologia |
| Canadá: |
Dr. Ronald St. John
Director, Emergency Response
Center for Response and Health Security Health Canada |
| Colombia: |
Dr. Jorge Boshell
Director, Instituto Nacional de Salud |
| Jamaica: |
Dr. Peter Figueroa
Chief Medical Officer
Ministry of Health |
| México: |
Dr. Elsa Sarti
Director, INDRE |
| |
Dr. Donald A. Henderson
Director, Center for Civilian Biodefense Studies
Johns Hopkins University
Dr. Patrick W. Kelley
Director, Division. of Preventive Medicine
Walter Reed Army Institute of Research
Dr. Robert Shope
University of Texas Medical Branch
Center for Tropical Diseases |
| |
Dr.George A.O. Alleyne
Director, OPS
Dr. Stephen J. Corber
Director, División de Prevención y Control de Enfermedades
Dr. Ciro De Quadros
Director, División de Vacunas e Inmunización
Dr. Claude de Ville de Goyet
Jefe, Preparativos para Emergencias y Socorro en Casos de Desastre
Dr. Renato Gusmão Program Coordinator,
Coordinador de Programa, Programa sobre Enfermedades Transmisibles
Dr. Jorge Arias
Asesor regional, Programa sobre Enfermedades Transmisibles
Dra. Marlo Libel
Asesora regional, Programa sobre Enfermedades Transmisibles
Roxane Salvatierra-González
Especialista en Salud Pública, Programa sobre Enfermedades Transmisibles
Bryna Brennan
Jefe, Información Pública |
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