El Perú es vulnerable a varios tipos de desastres naturales.
Ubicado sobre la placa tectónica de Nazca, el país
es propenso a los terremotos, maremotos, y a la actividad volcánica.
El Perú se ve afectado también por inundaciones, sequías,
y deslizamientos de tierra. Aproximadamente un 80% del país
vive en áreas con riesgo a los terremotos. En 1970, el Perú
sufrió el peor terremoto de su historia, que tuvo una magnitud
de 7,7 en la escala de Richter. El terremoto dejó un saldo
aproximado de 70.000 personas muertas, 140.000 heridas, y 500.000
desplazadas. En total, el terremoto afectó a más de
3,2 millones de personas y causó daños políticos
y económicos.
El fenómeno El Niño tiene un efecto significativo
en el clima y los desastres naturales en el Perú. El Niño
ocurre en ciclos de 15 años y desplaza la corriente de Humbolt,
la cual normalmente es fría, con aguas más calientes
y ecuatoriales. Esto causa un aumento en las precipitaciones en
la costa y empeora las sequías en el altiplano. Además,
la malaria y el dengue, los cuales son endémicos en muchas
regiones del Perú, son exacerbados por el aumento de los
criaderos de mosquitos causados por este fenómeno. En los
últimos años, la población rural del Perú
ha estado emigrando a las ciudades. El aumento de la población
urbana pone más presión en los recursos naturales,
mientras la población rural sufre pérdidas en las
infraestructuras políticas y económicas. Estos acontecimientos
han multiplicado los problemas asociados con los desastres naturales
en el Perú. |