 Por el bien de los niños
 El Jardim Paraná, en São Paulo, Brasil. | Hoy en día, los 2.379 niños que viven en Jardim Paraná tienen mejores condiciones de vida que los del Vale do Anhangabaú, a unos 30 kilómetros. La mayoría de los hogares de Jardim Paraná posee agua potable y recibe con frecuencia visitas de 12 agentes de promoción de la salud. "Todavía hay algunas familias que no tienen acceso al agua potable, por eso estamos tratando de que la compañía amplíe su red", comenta Calisto, presidente de la asociación de vecinos.
"Las condiciones en Jardim Paraná distan de ser perfectas, pero al principio la situación era tan terrible, que me sorprendí al no encontrar tifus en la zona", comenta Thelma Nery, pediatra y fundadora de la ONG Organización Nacional de Salud. Nery y su organización han ayudado a la comunidad de Jardim Paraná a organizarse y a luchar por las mejoras ambientales, empleando la llamada Atención Primaria Ambiental, una estrategia de movilización comunitaria pro-ambiente promovida por la OPS.
La exitosa organización comunitaria ha motivado también algunas iniciativas "verdes". Jardim Paraná limita con una zona protegida de la Selva Atlántica, la Serra da Cantareira, y unos 45.000 metros cuadrados de las tierras adquiridas por la comunidad quedan dentro de los límites de la selva. Actualmente la comunidad está tratando de forjar alianzas con organizaciones privadas para proteger y manejar la selva.
La organización en Jardim Paraná también ha aportado otros beneficios. Por ejemplo, el interés del Rotary Club en establecer un centro comunitario que apunta al desarrollo de pequeños negocios para crear nuevas fuentes de trabajo.
Según Marcia Westphal, investigadora jefa del CEPEDOC, un centro de investigación sobre "ciudades saludables" de la Universidad de San Pablo, las iniciativas de salud y medio ambiente deben desarrollarse en forma paralela a los programas para la generación de ingresos y distribución de la riqueza en las zonas pobres. "Se debe pensar en los biomapas e incluir en la planificación no sólo la salud y el medio ambiente, sino también la vivienda y la economía —insiste—. Si las casas no cumplen con las normas y la gente de la zona no tiene trabajo, entonces no se logra bienestar social y se produce enfermedad social. Deben coordinarse las actividades".
Utilizando el concepto de ciudades saludables, Westphal formula estrategias para darles poder a las comunidades locales. El proceso se inicia al agrupar a la comunidad en torno de una causa para enseñarle métodos para diagnosticar sus problemas y definir prioridades. Cuando toman conciencia de sus problemas, pueden empezar a trabajar en las mejoras de los servicios básicos junto con los gobiernos locales y las entidades privadas.
Katia Edmundo, de la ONG CEDAPS, ha visto este proceso en el distrito de Vila Paciencia, en Río de Janeiro, donde su organización tiene un programa para la promoción de la salud y el fortalecimiento de la comunidad. Allí los vecinos determinaron que la causa principal de una enfermedad común de la piel en niños era el contacto con los cerdos que se alimentaban de basura y deambulaban por el barrio. Cuando se los encerró, los problemas de la piel disminuyeron.
"La salud de los niños es la principal motivación para la organización de la comunidad —dice Edmundo—. Una vez realizado el diagnóstico, la gente puede actuar."
Sin embargo, lo anterior supone otro detalle y es que en cierta forma las comunidades están "legalizadas". En muchos barrios pobres los residentes no tienen títulos de propiedad porque han "invadido" la tierra, o les fue vendida de manera ilegal, o no pueden pagar para obtener los documentos. Si no hay documentos oficiales, es difícil que los organismos gubernamentales puedan ofrecerles servicios básicos.
Jardín Paraná es un caso de una comunidad que se movilizó, se legalizó y empezó a construir un futuro mejor para sus niños. Entretanto, en Vale do Anhangabaú, Jonathan dos Santos sigue haciendo castillos de barro a sólo 200 metros de la alcaldía, mientras su abuela de 50 años lo mira. Cuando algún visitante le pregunta quién es el propietario del terreno, dice: "He vivido aquí durante 15 años y aún estoy tratando de obtener los títulos de propiedad en el tribunal".
Alexandre Spatuzza es periodista brasileño independiente y reside en San Pablo.
Información adicional: Diagnosticar la salud y el ambiente Ecoclubes para el medio ambiente
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