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Revista Perspectivas de Salud |
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Las vendedoras de la salud Como tener un doctor
Cada manzanera decide el día y la hora en que visitará su manzana, aunque la mayoría de ellas lo hace durante las primeras horas de la tarde después de haber atendido, en la mañana, a su familia. "Primero cocinamos para nuestros esposos y nuestros hijos, después recién podemos salir a hacer la ronda", explica Susana Quispe, una las manzaneras del Distrito de Salud número tres, también llamado Distrito Centenario, en honor a los 100 años de la OPS. En la manzana de doña Susana hay 20 casas, todas de condición humilde. Pequeñas estructuras de dos o tres habitaciones con paredes de adobe y ladrillo encajonadas en callejuelas de piedra y tierra. En uno de estos domicilios vive Lizet Silva, de 21 años, que ha confiado el cuidado de su primer embarazo a doña Susana, y con quien visitó por primera vez un centro de salud. "Es como tener un doctor en la casa", dice Lizet, refiriéndose a su manzanera. Para las autoridades sanitarias del municipio alteño, las manzaneras han logrado lo que otras estrategias tradicionales no han podido: disminuir el riesgo de muerte materna e incrementar el número de partos institucionales o atendidos en servicio. ¿Cómo se logró? Rescatando el poder de la gente, según Torrez y otros que las apoyan, y la vocación de ayuda de los vecinos de la comunidad o en este caso de la manzana, manifestaciones que en Bolivia están culturalmente enraizadas desde la época precolonial, gloria de las culturas quechua y aymara, y que son transmitidas de generación en generación. Abdel Padilla es periodista del diario La Prensa en La Paz, Bolivia. |


