Organización Panamericana de la Salud
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Revista Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Volumen 8, Número 2, 2003

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Un gesto de amor
Semana de vacunación en las Américas
(continuación)

8:15 de la mañana

 Mother and child En un primer momento no sabíamos si la voz que se escuchaba a lo lejos a través de un megáfono anunciaba la venta de naranjas, de camarones o de piñas. Vimos la camioneta roja doblar la esquina y venir en nuestra dirección. Llevaba el megáfono en el techo. La voz se hizo cada vez más clara: "Semana de vacunación en las Américas. Las enfermedades pueden afectar a sus niños. Vacunémoslos. La vacuna es totalmente gratis. Los vacunadores pasarán por sus casa o usted puede llevar a sus niños al centro de salud". Este mensaje una y otra vez. Le hicimos señas a la camioneta y se detuvo junto a nosotros. En cada puerta del vehículo llevaba el afiche de la campaña. La enfermera, una mujer joven y sonriente, no esperó por nuestra pregunta: "Marita, Lourdes y Joaquín están vacunando en la otra calle. Sigan recto por aquí y en la casa verde, ésa de la esquina, doblen a la izquierda".

En efecto, allí estaban. Inconfundibles figuras con sus batas blancas, cada una cargando una heladerita en una mano y una libreta de anotaciones en la otra. Detuvimos el carro y caminamos hacia ellos. Los alcanzamos justo cuando llamaban a la puerta de una casita de madera. Una joven de unos 21 años abrió con timidez. Sin esperar, las enfermeras fueron al grano: "Buenas, estamos realizando una campaña de vacunación. ¿Tiene niños en la casa? ¿Es usted la mamá? ¿Podemos pasar?"

En un segundo nos encontramos todos en la salita de la casa. Todo muy ordenado y limpio. Mientras Lourdes revisaba la tarjeta de vacunación del niño, Marita vacunaba a la mamá; mientras tanto le explicaba que también estaban vacunando a las madres y mujeres en edad fértil contra el tétanos. Desde afuera nos llegaba la algarabía que ya se había formado en la calle. "¿Dónde está ese chiquillo? ¿Alguien ha visto a Chinto por aquí?"

 Child
A partir de esta semana, los niños no sólo serán recordados a través de informes estadísticos sino que serán respetados con acciones verdaderas que les permitirán crecer sanos y fuertes.

Chinto aparece solo, sudado y sorprendido al ver tanta gente en su casa. Tiene 4 años. Un niño de ojos pícaros, piel canela y cabello negro azabache. Le toma poco tiempo entender de qué se trata el asunto. Mira hacia la puerta planificando el escape pero ya es tarde. La mamá lo tiene tierna pero firmemente sujeto en un abrazo.

Ahora Lourdes le explica a la joven qué es la vacuna pentavalente. Chinto clava la mirada en el rostro de su madre que está acariciándolo, no se resiste y recibe su vacuna con dignidad. Joaquín, un voluntario de la comunidad, lo premia colocándole una calcomanía en la camiseta, a modo de medalla: eso significa que ha sido vacunado. Al salir, tras los saludos y con el permiso de los dueños de casa, se hace una marca junto a la puerta para indicar que los niños de este hogar han sido vacunados.

Los trabajadores de salud continúan su labor bajo el sol ardiente. Los acompañamos durante algunas horas, hasta que don Rafael nos recuerda que prometimos volver al centro de salud.

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