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Revista Perspectivas de Salud |
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Hasta la vista, PARAÍSO! por Tony Deyal
Cada día en el Caribe aumenta el número de enfermeras que hacen sus maletas y se marchan a países con climas alejados del calor tropical. Ahora, la región está buscando nuevas medidas para que no se vayan y hasta para convencerlas de que regresen del exterior. En los años 80, Glenda Caesar trabajaba como enfermera en la isla de Trinidad. Ganaba el equivalente a unos 250 dólares mensuales. Debido al alto costo de vida, prácticamente no le quedaba nada para permitirse algunas comodidades. Por si esto fuera poco, comenta Caesar, las condiciones de trabajo eran "pésimas", con un número excesivo de pacientes y escasez de medicamentos y equipos. Por eso, en 1990, junto con otras tres enfermeras de Trinidad, Caesar aceptó una oferta de trabajo en Arabia Saudita, que le pagaba más de cuatro veces lo que ganaba en Trinidad. Dejó su terruño tropical para viajar al clima desértico de Riad, donde disfrutaba de ventajas tan insólitas como un bono para "descanso y recreación", gozaba de condiciones de trabajo mucho mejores y ganaba lo suficiente para vivir cómodamente y enviar dinero a su familia en Trinidad. Finalmente, la nostalgia obligó a Caesar a renunciar a todo y volver a casa. Pero sus amigas de Trinidad y otras enfermeras del Caribe todavía están allá. Es más, otras están siguiendo sus pasos, emigrando al Medio Oriente, Europa, Canadá y los Estados Unidos. De hecho, enfermeras de todo el Caribe están haciendo sus maletas y diciendo, ¡Hasta la vista, paraíso tropical! Ya desde los años 70, la Sociedad Mundial de Futuros predecía que la demanda mundial de enfermeras (y enfermeros) iba a ser prácticamente infinita. Hoy en día, la escasez de personal de enfermería capacitado se ha convertido en una crisis para los sistemas de salud en casi todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que hay escasez de personal de enfermería en cada una de las seis regiones que representa. Si la tendencia no se revierte "la funcionalidad de muchos sistemas estaría seriamente amenazada", dice un informe de la OMS de 2000. Gloria Noel, consultora y ex asesora de enfermería en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), opina que tres tendencias laborales empeoran la situación: "Las enfermeras no están ejerciendo su profesión, las que lo hacen no se quedan y las que se quedan no están contentas. Esta crisis preocupa a los legisladores, planificadores, educadores, empleadores y empleados. Los expertos están estudiando las repercusiones de la escasez mundial de enfermeras en el estado de la salud y la calidad de la atención a nivel mundial". El hecho de que estas tendencias no sean exclusivas del Caribe no es un gran consuelo para la región. De cierta manera, su problema es peor. Debido a que el inglés es la lengua materna de la mayoría de los países del Caribe, sus enfermeras (casi todas mujeres) son muy buscadas por los empleadores norteamericanos y británicos. Esto aumenta la escasez propia de la región. Noel dice que las agencias de contratación de personal de estos y otros países envían a sus representantes quienes, en algunos casos, intentan captar a las enfermeras directamente en los hospitales. Para ella es "interesante" que un país como los Estados Unidos, "que posee la proporción de enfermeras por habitante más alta, 97,2 por 10.000 personas, siga contratando enfermeras en Jamaica donde la proporción es de 11,3 por 10.000 y en Guyana donde es de 8,6 por 10.000". Ella cita la proyección de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos que calcula que la demanda en los Estados Unidos para 2020 será de 800.000 enfermeras colegiadas. Esta demanda en constante aumento se debe a algunos factores complementarios. La gente vive más que antes, lo cual aumenta el número de enfermos y pacientes con padecimientos crónicos. Una mayor promoción de la salud y mejores modos de vida reducen las muertes prematuras y las enfermedades, pero agregan a la atención de salud la carga de una población que está envejeciendo. También influyen los muchos descubrimientos científicos y avances tecnológicos en el área de salud. Y hasta aquí las buenas noticias. En cuanto a las malas, Noel señala el aumento de la resistencia a los antibióticos y "las presiones para reducir costos generadas por los sistemas de atención administrada". También está el VIH/sida. A medida que los medicamentos antirretrovirales permiten que más personas vivan con VIH/sida, también aumenta la necesidad de contar con personal de salud capacitado. El Caribe ocupa el segundo lugar, después del África subsahariana, en tasa de infección por VIH; según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA), 2,2% de los caribeños vive con el virus. Algunos estudios han identificado otras causas subyacentes a la crisis de la enfermería. En el Caribe, éstas incluyen entornos de trabajo inadecuados y establecimientos en mal estado que carecen de equipos básicos. El problema también se agrava debido a las compensaciones y los beneficios inadecuados. La mayoría de los países del Caribe ha sufrido graves crisis económicas y ha adoptado programas de ajuste estructural que ocasionaron reducciones importantes de los presupuestos de atención de salud. Las enfermeras también se quejan de falta de reconocimiento y de poder profesional, lo cual genera relaciones de trabajo difíciles. "No hay respeto para las enfermeras que se quedan y hacen sacrificios", dice Caesar. Bajo tales condiciones, aun los compromisos familiares, el patriotismo y las oportunidades para contribuir al desarrollo nacional no son motivaciones suficientes para que las enfermeras capacitadas se mantengan en el servicio nacional de salud. Caesar fue enfermera durante 26 años y ahora se desempeña como subsecretaria de la Asociación de Servicios Públicos de Trinidad y Tabago, que es la representante de relaciones industriales de la mayoría de las enfermeras de ese país. Caesar dice que comprende muy bien por qué tantas enfermeras quieren irse. "No es sólo por el dinero, se trata de progresar de manera individual y familiar. La mayoría de nosotros tiene hijos en la universidad. Tenemos que pagar hipotecas, el automóvil, la comida, el teléfono, todo con un sueldo que difícilmente alcanza para alimentarnos y además pagar al banco. Nuestros colegas en el extranjero tienen dinero suficiente para pagar sus hipotecas y aun les queda algo para los días difíciles. Es por esto que tantos colegas se dicen, 'tal vez yo también debería partir'. "En el hospital donde me entrené y trabajé había una gran superpoblación. La proporción de enfermeras por paciente era de 5 a 109 en los pabellones médicos, lo cual ya era bajo para los estándares internacionales. Hoy en día, con suerte, se pueden encontrar tres enfermeras por cada pabellón." Si se comparan estas condiciones con los países que contratan, "se cuenta con todo el apoyo, equipos, personal, todo está allí", nos dice. "Las sábanas y los vendajes se cambian regularmente. Esto es la gran diferencia". Cuando le pregunto sobre el idioma y las diferencias culturales, responde: "los pacientes son pacientes en cualquier parte, no importa cual sea su idioma, sus necesidades siempre son las mismas". |

