
Bolivia vive un momento histórico muy especial. Prácticamente todos los componentes de la sociedad claman por un cambio. Un cambio que rompa con las exigencias de la coyuntura política, económica y social del país. Desafíos institucionales y demandas populares se conjugan en un haz de esperanzas y expectativas no exento de tropiezos e intolerancias.
La agenda global del desarrollo que definió los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se presenta en este contexto boliviano como un poderoso símbolo de inclusión y solidaridad, un espacio de responsabilidades compartidas, un catalizador de transformaciones democráticas y una plataforma de compromisos hacia un modelo de desarrollo nuevo, más equitativo y con mayor justicia social.
A mitad de camino entre las aspiraciones de 1990 y los objetivos de 2015, surge una y otra vez la pregunta: ¿Podrán alcanzarse las metas del milenio en este país? El hecho de que esta pregunta comience a resonar en los últimos meses en diferentes ámbitos de la sociedad boliviana ya es un logro importante. Es una forma de ir operando en la conciencia colectiva y una vía que podría contribuir a la eliminación de la desconfianza entre diferentes grupos sociales, y a la construcción de espacios de deliberación y desarrollo.

Si bien estos objetivos han sido adoptados por el Estado boliviano, la sociedad civil todavía no ha sido bien informada, lo que limita el compromiso y su apropiación colectiva. En los últimos tiempos, la desconfianza, la incredulidad, la frustración y el escepticismo sobre los programas nacionales de desarrollo han minado la conciencia de una parte de la población. En esto ha contribuido el hecho de que las experiencias pasadas de lucha contra la pobreza no han sido lo suficientemente efectivas. Para el logro de los objetivos se debería pasar de la palabra a la acción. Las protestas callejeras, para los que las producen o las padecen, están en las agendas de la cotidianidad social.
Y lo cierto es que los más pobres llevan más de 20 años insertados en un esquema globalizado, en el que se ha logrado alcanzar uno de los índices más altos de apli cación de las reformas estructurales en las Américas, sin haberse podido descontar en la medida necesaria las dificultades para un crecimiento económico sostenido y un mejoramiento de la precaria equidad social.
Escenario complejoEn este escenario, es útil analizar algunos de los elementos que se destacan en los primeros siete Objetivos de Desarrollo del Milenio y ver su posible realización en el contexto boliviano.
Erradicar la pobreza extrema y el hambre. Es poco probable que se logre. Se necesitaría mantener hasta 2015 una tasa de crecimiento de le economía de alrededor del 5% anual, en un país que en estos momentos presenta uno de los niveles más altos de desigualdad y pobreza en América Latina. En Bolivia, el ingreso del 10% de la población con más altos recursos económicos, es en promedio 25 veces el ingreso del 40% de la población más pobre. En estudios oficiales divulgados recientemente se prevé que en 2015 la pobreza extrema se encontrará en 10% por encima de la meta que plantea reducir a la mitad la proporción de personas con ingresos menores a un dólar por día (extrema pobreza).
Por otro lado, podría resultar muy difícil reducir a la mitad la proporción de personas que sufren de hambre. El 26% de los indigentes tiene un ingreso medio inferior al costo de la canasta básica de alimentos, y llega a ser hasta el 33,7% inferior en las zonas rurales donde el consumo diario de alimentos muestra una brecha de más del 28% en relación con las 2.100 calorías recomendadas por organismos especializados.
Alcanzar la educación primaria universal sí podría cumplirse. Bolivia podría llegar a un 2015 en el que todos los niños y niñas tuvieran la posibilidad de terminar el ciclo completo de educación primaria. Bolivia tiene índices de cobertura educacional relativamente altos, con el 97% de los niños de entre 6 y 13 años matriculados en 2001. La educación primaria es obligatoria y gratuita hasta el octavo grado.
Promover la equidad de género y la autonomía de la mujer. En relación con las disparidades entre hombres y mujeres hay un camino complejo por recorrer para alcanzar mayor equidad y justicia social, principalmente en materia de capacidades, acceso a oportunidades y participación económica y política. No obstante, la meta de este objetivo plantea eliminar la disparidad de género en la educación primaria, y secundaria en lo posible en 2005, y en todos los demás niveles de educación en 2015. En este sentido quizá puedan cumplirse los compromisos contraídos.
En cuanto a la matrícula escolar primaria no se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres. Datos oficiales de 2001 indican que, por cada 100 niños, hay 94 niñas matriculadas en educación primaria, y en educación secundaria, 89. En la población general la tasa de analfabetismo en hombres es de 6,94%, inferior a la de mujeres, 19,35%.

Reducir la mortalidad infantil. Es probable que Bolivia reduzca en dos terceras partes la tasa de mortalidad en menores de 5 años en el tiempo que resta hasta 2015, pero se necesitarían compromisos y esfuerzos decisivos para alcanzar este resultado. En 1990 la mortalidad en menores de 5 años era de 116 por 1.000 nacidos vivos. Los resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2003 señalan una mortalidad en menores de 5 años de 75 por 1.000. Y para 2015, Bolivia debe registrar una tasa de mortalidad de alrededor de 40 por 1.000.
Si bien la meta se plantea en términos de la mortalidad en menores de 5 años, debe destacarse que en relación con la mortalidad infantil, la misma encuesta antes mencionada dio como resultado 54 por 1.000 nacidos vivos, con una proporción más elevada en el área rural (67) que en el área urbana (44). Se podría esperar que Bolivia alcance para 2015 una tasa de mortalidad infantil menor al 45 por 1.000, lo cual sería un resultado encomiable desde el punto de vista de las estimaciones nacionales. Los mismos resultados no serían alcanzables entre la población campesina e indígena, de no ser que se desarrollen programas y estrategias más efectivas y sostenidas en el próximo decenio.
Mejorar la salud materna. La tendencia sostenida en los últimos años en Bolivia es prometedora. Si bien las cifras actuales aún son preocupantes, debe reconocerse que las políticas y los programas de salud en los últimos 15 años han dado prioridad a la reducción de la muerte materna. De la elevada cifra de 390 por 100.000 nacidos vivos en 1990, los datos oficiales más recientes la ubican en 230 por 100.000. Para 2015, Bolivia deberá alcanzar la tasa de 200 por 100.000, lo cual es factible siempre que se conserve vigente la política nacional que privilegia la atención a la mujer, incluyendo la información y los servicios de anticoncepción.
Otros datos relacionados con la salud materna también son esperanzadores. En 1994 el porcentaje de nacimientos cuyas madres recibieron atención por médico durante el embarazo fue de 49,5% y en 2003 del 70,2%. En relación con la atención por médico durante el parto, en 1994 fue del 42,7% y en 2003, del 55,9%. Los partos institucionales se han incrementado del 42,3% en 1994 al 57,1% en 2003.

Todo habla de una mejoría sostenida. No obstante, existen profundas diferencias entre la población rural pobre y otros grupos sociales de mayores ingresos que viven en las grandes ciudades. Una decisión más firme para enfrentar estas injustas diferencias debería ser motivo de preocupación por parte del Estado, de la sociedad civil y de todas las organizaciones de cooperación internacional comprometidas con el desarrollo y el bienestar de todos los bolivianos.
Combatir el VIH/sida, el paludismo y otras enfermedades. Los datos oficiales registran 1.286 casos de personas con VIH. La posibilidad de expansión de la epidemia es un riesgo latente y esto podría darse si no se toman medidas más enérgicas y efectivas. El riesgo de transmisión de la enfermedad está aumentando. Las infecciones de transmisión sexual se presentan con una tasa de 14 por 1.000 en la población en edad fértil. El Estado no adjudica todos los recursos necesarios para garantizar el tratamiento más adecuado con antirretrovirales a las personas que viven con VIH. Es de esperarse que esta situación mejore en los próximos meses por medio de los recursos provenientes del Fondo Mundial.
Debido a las condiciones generales de pobreza y a la escasa disponibilidad de servicios básicos esenciales, en especial para los que residen en áreas rurales y periurbanas, las enfermedades transmisibles como la tuberculosis, la malaria, Chagas, entre otras, son preocupantes en el contexto de todos los problemas de salud pública que se enfrentan en el país.
Tras analizar los datos estadísticos sobre la tendencia del comportamiento de estas enfermedades, podemos afirmar que se percibe un mejoramiento, pero este comportamiento debe sostenerse en los próximos años para poder llegar a 2015 con una efectiva detención y reducción de la incidencia y prevalencia de las mismas. Para muchos de los actores vinculados de manera directa con la problemática de salud pública del país, las metas relacionadas con este objetivo no serán alcanzadas. Si se fortalecen los programas con una visión focalizada y de atención a los más necesitados en el marco de la Atención Primaria de Salud, los resultados podrían ser más alentadores.

Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. Parecería poco probable que se alcancen las metas de este objetivo. El país ha avanzado en la incorporación de los principios del desarrollo sostenible en las políticas y programas para revertir la pérdida y degradación de los recursos del medio ambiente. El porcentaje del territorio nacional en áreas protegidas ha aumentado del 1% en 1990 al 16% en años recientes. La tendencia parece ser hacia el incremento. Pero esto no es suficiente. El país tiene el enorme reto por delante de fortalecer la institucionalidad pública que permita el desarrollo y gestión de normas e instrumentos referidos a la calidad ambiental. La acumulación nacional de factores desfavorables para un desarrollo sostenible, tales como la degradación y erosión de los suelos, la deforestación, la pérdida de diversidad biológica, la contaminación ambiental y la falta de conciencia ambiental entre la gente, son especialmente preocupantes.
En agua y saneamiento se destaca un incremento en el acceso a estos servicios. Datos recientes señalan un 70,3% de viviendas abastecidas con agua potable por red o cañería y un 61,7% con acceso a servicios de saneamiento básico. Para 2015 ambos indicadores deben ubicarse cerca del 95% de cobertura. Se trata de un reto para este país.
Un futuro de todos¿Cómo podría colaborar la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para apoyar el avance y logro de los Objetivos del Milenio en Bolivia? Desde la cooperación en salud, la OPS podría continuar contribuyendo en el fortalecimiento del sistema nacional de salud. Y también incursionar en un área donde hasta ahora no se ha tenido mucha experiencia: el restablecimiento de la confianza entre la gente y el mejoramiento de la gobernabilidad e institucionalidad del Estado.

El capital social en Bolivia y las aspiraciones colectivas son un recurso fundamental a favor de estas metas. Trabajar con los pueblos indígenas y originarios es un elemento clave para el logro de los ODM; este proceso de trabajo debería continuar fortaleciéndose en los próximos años, así como también la articulación de acciones de cooperación técnica en los planos productivo y sanitario, con vistas a una mayor efectividad de la inclusión social y la calidad de vida, principalmente en comunidades pobres del área rural. La promoción de alianzas, pactos y espacios de mayor deliberación en función de la salud como bien público y de desarrollo también debería ser privilegiada en el trabajo de la OPS en Bolivia.
En la medicina hipocrática antigua, la crisis es el momento decisivo en que el médico da el diagnóstico y el remedio. Pensándolo así, la crisis debería entenderse como el momento en que se posibilita salir de la enfermedad. Desde el punto de vista de la teoría de la sociedad, las crisis podrían favorecer la imaginación, la ruptura de lo tradicional y la búsqueda de soluciones nuevas. Son éstas las mejores opciones que se esperan en Bolivia para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Como dijera Edgar Morin, "se trata de profundizar la crisis de la conciencia para hacer emerger por fin la conciencia de la crisis" una conciencia que emerja de todos y con todos, sin exclusión de los ayllus, markas, layas, comunidades, capitanías, tentas; una conciencia colectiva donde se reconozcan las más legítimas aspiraciones de todos los pueblos que integran la nación boliviana.
José Antonio Pagés es representante de la OPS/OMS en Bolivia.