
Felicitaciones por su excelente número de Perspectivas de Salud [Vol. 9, No 1]. El artículo principal, "El desafío de una ‘salud latina’ en Estados Unidos", tenía un pequeño error en los colores del gráfico, lo que daba la impresión de que las mujeres tenían una esperanza de vida menor que la de los hombres. No es así. Sus lectores profesionales reconocerán esto como un error gráfico, pero el público general tal vez no.
Lo más desconcertante es que la esperanza de vida de los latinos sea mayor en comparación con la de los blancos no latinos, a pesar de que los latinos tienen tasas más altas de diabetes, tuberculosis, cáncer cervicouterino, exceso de peso y obesidad.
La paradoja tal vez refleje problemas en las notificaciones por grupos étnicos en los datos del censo y de las estadísticas vitales. El informe del Centro Nacional de Estadísticas de Salud, Health United States 2003 señala que las tasas de muerte por raza y origen latino se basan en información tomada de los certificados de muerte (los numeradores de las tasas) y en estimaciones de población de la Oficina del Censo (los denominadores). Varios estudios han demostrado que muchas personas que figuran en el censo y en registros de las encuestas como latinos pueden aparecer como blancos o no latinos en sus certificados de muerte. Esto origina una subestimación de las muertes y de las tasas de muerte para los latinos. Más aún, los números de hombres jóvenes negros y blancos y de los ancianos están subestimados en los datos del censo. Esto genera una sobreestimación de las tasas de muerte de blancos. Como consecuencia de todo esto, las tasas de muerte para blancos y negros están sobreestimadas en aproximadamente 1% y 5%, respectivamente, mientras que las tasas de muerte de los latinos están subestimadas en 2%.
En conclusión no deberíamos descuidar la necesidad de mejorar la salud de los latinos en Estados Unidos.
Timothy D. Baker
Professor, International Health & Health Policy
Bloomberg School of Public Health
Johns Hopkins University
Baltimore, Maryland, Estados Unidos
En relación con el artículo de Henry Fraser, "Salud y riqueza en el paraíso" [Vol. 9, No 2], consideramos adecuado que se mencione la labor pionera del Centro de Epidemiología del Caribe (CAREC) en los aspectos de prevención y control del VIH/Sida. La historia de la respuesta del Caribe a la epidemia destacaría que el CAREC fue el primero en establecer un programa especial en 1987, una rápida respuesta luego de la aparición del VIH/Sida en esta parte del mundo, para encabezar la lucha contra la epidemia.
La labor desempeñada por esta unidad, conocida hoy como el Programa Especial sobre Infecciones de Transmisión Sexual (SPSTI), fomentó las asociaciones con gobiernos, el sector privado y la sociedad civil en general, incluidos los medios de comunicación, la Universidad de las Indias Occidentales (UWI) y una extensa gama de donantes internacionales que se movilizaron para dar una respuesta amplia a la epidemia. Como resultado directo del trabajo del SPSTI, hoy en día contamos con otros programas en todo el Caribe, además de organismos regionales, como la Red Regional del Caribe de Personas que viven con VIH/Sida y la Coalición del Caribe de Coordinadores de Programas Nacionales de Sida, además de numerosos organismos internacionales que forman parte de esta respuesta.
El Profesor Fraser, quien preside el Consejo Científico Asesor de CAREC, recordará que la UWI se unió a la respuesta regional del Caribe ante el VIH/Sida en septiembre de 2000, luego de una reunión convocada por el primer ministro de Barbados, Owen Arthur. Sin embargo, aun antes de eso el SPSTI del CAREC estaba asociado con la Unidad de Economía de la Salud de la UWI y alertaba acerca del gran impacto económico del VIH/ Sida en la región. En verdad, esto condujo a un cambio en el paradigma: el VIH/Sida en el Caribe no era únicamente un problema de salud sino una cuestión de gran importancia para el desarrollo.
James Hospedales
Director, Centro de Epidemiología del Caribe
Puerto España, Trinidad
En su artículo "Una nueva agenda para la salud" [Vol.9, No 2], Ilona Kickbusch escribe acerca de la importancia crucial de la participación de los ciudadanos y de las alianzas en las iniciativas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Me permito sugerir la inclusión de las organizaciones religiosas entre los grupos que promueven esta participación.
A finales de 2002, la Junta de la Misión Médica Católica (CMMB) se unió a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la iniciativa Acción por la Salud Familiar, que trabaja para reducir los índices de morbilidad y mortalidad de niños menores de 5 años. Por medio de esta alianza, la CMMB agregó el acceso y la confianza que brindan las redes basadas en la fe, a la labor ya iniciada por la OPS y los ministerios gubernamentales en cinco países de América Latina y el Caribe. Se trata de la primera vez que la OPS, los ministerios y las organizaciones religiosas se han unido en pro de la salud. Desde que se puso en marcha la iniciativa en 2003, más de 1.100 trabajadores de salud han recibido capacitación en la estrategia de Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia (AIEPI) y 61.074 niños se han beneficiado de esta atención de salud. Recientemente, la Fundación Bristol-Myers Squibb se unió a la alianza y ha aportado financiamiento y experiencia operativa. Esta colaboración podría servir de modelo para los países que procuran alcanzar los Objetivos del Milenio.
Como señala Kickbush, tres de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio y siete de las 18 metas específicas le incumben directamente al sector salud. La salud también desempeña una función fundamental para el logro de muchos de los otros objetivos. Para quienes reconocemos que la atención de salud es un derecho humano universal, se trata de un incentivo poderoso para trabajar unidos como nunca antes lo habíamos hecho. Las recompensas que brindan los Objetivos de Desarrollo del Milenio sirven de guía para nuestras acciones.
Barbara Wright
Directora de Comunicaciones
Junta de la Misión Médica Católica
Nueva York, Nueva York, Estados Unidos
