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Sida, 25 años El estigma, la discriminación, las desigualdades de género, la pobreza y la movilidad facilitan la propagación de la epidemia. Estigma Se necesita urgentemente franqueza en la lucha contra la epidemia. El estigma a que son objeto aquellos que viven con VIH es un gran obstáculo en la respuesta a la epidemia, pues les impide buscar ayuda o hablar con sus familias, amigos, compañeros de trabajo y comunidades sobre la realidad de vivir con VIH. Discriminación En América Latina y el Caribe un alto porcentaje de la epidemia afecta a este grupo. La discriminación les obliga a ocultar su realidad y negar la existencia de un comportamiento de riesgo, lo cual impide que los programas de prevención lleguen a ellos y pone en riesgo a sus compañeras, quienes muchas veces ignoran el comportamiento homosexual de sus parejas. Debilidades políticas Aunque las personas que usan drogas inyectables se han convertido en un importante factor de la epidemia regional, con tasas de infección que llegan incluso a 60 por ciento en algunas ciudades, en los círculos de los líderes políticos hay poco apoyo en favor de la creación de programas para ese grupo. Violaciones a los derechos humanos Algunos países todavía carecen de una legislación que aborde cuestiones de derechos humanos pertinentes al VIH y el sida de forma adecuada. En otros, la protección jurídica existente no se utiliza adecuadamente. Las violaciones incluyen la desigualdad en el acceso a la salud y la educación, las prácticas laborales discriminatorias e invasión a la privacidad. Machismo Las mujeres jóvenes y adultas son vulnerables al VIH en gran parte debido al comportamiento de los otros. Algunas de ellas son objeto de violencia y abuso sexual. Muchas mujeres jóvenes son forzadas a tener relaciones sexuales con hombres mayores. Otras se ven forzadas al sexo ya que no tienen ningún otro medio de subsistencia. La abstinencia sexual hasta después del matrimonio y la fidelidad al esposo solo funcionan si ambos, marido y mujer, siguen los mismos principios. Pobreza La epidemia contribuye al empobrecimiento de las personas, familias y comunidades afectadas. A su vez, la pobreza también aumenta la vulnerabilidad de personas al VIH y al sida. Movilidad regional Quienes están lejos de sus familias y comunidades tienen más probabilidades de tener relaciones sexuales sin protección con nuevas parejas. Muchas de esas personas se ven expuestas a ambientes violentos, y la mayoría carece del apoyo de servicios sanitarios y sociales. Es justamente por eso que las personas en grupos de gran movilidad, como ocurre especialmente en América Central y el Caribe corren un riesgo particularmente elevado. Fuentes: OPS, OIT, PMA, PNUD, UNESCO, UNFPA, UNICEF, ONU.
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