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 El boletín informativo de la Organización Panamericana de la Salud


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ENFOQUE

Cáncer cervical, progreso lento

Un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), A Situational Analysis of Cervical Cancer in Latin America and the Caribbean, detectó que los programas de tamizaje de cáncer cervicouterino en la región no habían podido reducir los casos y las tasas de mortalidad, principalmente por tratamientos y seguimientos inadecuados.

Según el informe, la tasa de incidencia y la tasa de mortalidad han disminuido abruptamente en Norteamérica, ya que en Estados Unidos y Canadá llegaron a 10 por 100.000 mujeres. Sin embargo, las tasas en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe están por encima de 20 casos por 100.000 (en algunos países es mucho más alta) y sólo son superadas por las tasas del África Occidental y Melanesia.

Además, el cáncer cervicouterino es la causa de un alto porcentaje de muertes por cáncer en la región; en Haití es del 49,2% en comparación con 2,5% en Norteamérica.

A pesar de que todos los países de la región cuentan con programas de tamizaje, las tasas altas persisten. En México, donde se han hecho tamizajes por más de 20 años sólo se ha logrado evitar menos del 13% de los casos prevenibles. En Costa Rica, ninguno de los programas establecidos desde 1960 ha tenido un impacto en la incidencia o la mortalidad. En Cuba, la incidencia y la mortalidad han aumentado entre las mujeres jóvenes aunque el tamizaje se efectúa desde 1968.

Según el informe, estas tasas altas se deben a problemas de acceso y calidad de los servicios. Por ejemplo, en México las tasas de cáncer cervicouterino se correlacionan con los niveles de pobreza. En Costa Rica, se encontraron tasas altas de cáncer cervicouterino invasivo en las áreas costeras donde el acceso a los servicios de salud es prácticamente inexistente.

El informe también destaca que:

  • Muchas mujeres tienen temor de someterse al tamizaje porque no conocen las opciones de tratamiento. En las zonas rurales de México, apenas 40% de las mujeres sabían lo que era la prueba del Papanicolau.
  • La larga espera para obtener los resultados del Papanicolau, a menudo hace que las mujeres pierdan interés en el proceso y no acudan al seguimiento.
  • Los centros de salud no logran coordinar las etapas de diagnóstico y tratamiento lo que impide programar el seguimiento. En 1996, un estudio de 16 centros de interpretación de datos en México halló que los falsos negativos variaban entre 10% y 54%.
  • Las mujeres jóvenes se someten más frecuentemente al tamizaje, a pesar de que tienen menos riesgo de desarrollar la enfermedad en comparación con las mujeres mayores. Además, en muchos países sigue siendo baja la cobertura de tamizaje.

Para mejorar la situación, el informe de la OPS preconiza lo siguiente:

  • Abogar en el ámbito político y técnico y promover la causa ante los donantes y la comunidad para garantizar la inclusión de la prevención del cáncer cervicouterino en el programa político de los países.
  • Aumentar la investigación sobre el virus del papiloma humano. Intercambiar información de manera más eficiente y mejorar la coordinación entre los países y las regiones.
  • Incorporar los conocimientos más recientes sobre este cáncer en la capacitación de profesionales.
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