Respuesta al tsunami: rápida y generosa
La respuesta internacional al tsunami del 26 de diciembre de 2004 fue el esfuerzo de socorro más grande jamás realizado. Expertos de la OPS y la OMS se encontraban entre los miles de especialistas en rescate y socorro que acudieron a la región en los días y las semanas que siguieron al desastre.

Tanto el terremoto como el tsunami que lo siguió afectaron a no menos de 12 países, cobraron más de 280.000 vidas y dejaron a varios miles de personas heridas. El desastre también destruyó los medios de vida de más de un millón de personas, según la Organización Internacional del Trabajo.
Jan Egeland, el principal coordinador del socorro de las Naciones Unidas, dijo que la gran escala y la velocidad de la respuesta internacional habían hecho de éste "el mejor esfuerzo de socorro de emergencia de todos los tiempos". Señaló que en unas cuantas semanas, los países donantes habían prometido cerca de 900 millones de dólares para las iniciativas de socorro y recuperación.
David Nabarro, quien dirigió las actividades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para abordar el impacto del desastre sobre la salud, dijo a comienzos de febrero: "Hemos logrado evitar que un brote grave de enfermedad afecte a las poblaciones víctimas del tsunami. Cuando esto empezó —el esfuerzo de socorro—, no pensé que lograríamos evitar los brotes".
Inmediatamente después de los desastres, expertos internacionales en salud predijeron que, a menos que la comunidad internacional tomara medidas inmediatas, hasta 500.000 sobrevivientes del desastre podrían sufrir enfermedades como el dengue, encefalitis japonesa, sarampión, cólera, malaria, disentería y diarrea.
Los esfuerzos para restablecer los servicios de saneamiento, el suministro de agua y alimentos, así como la vigilancia constante dieron resultado para prevenir grandes brotes de enfermedades. No obstante, algunos sobrevivientes han padecido de enfermedades diarreicas y de tétanos, además de presentar problemas de salud mental. La malaria y el dengue siguieron siendo motivo de preocupación, a medida que las inundaciones aumentaban el número de sitios favorables a la reproducción de los mosquitos.
OPS se une al esfuerzo
En apoyo a la función de la OMS como coordinadora de toda la ayuda en cuestiones de salud para los países afectados, la OPS envió a expertos en socorro y en comunicación para colaborar con las oficinas de la OMS en la India, Sri Lanka e Indonesia. Dana Van Alphen, asesora de la OPS en preparativos de emergencia, coordinó las medidas de salud en nombre de la OMS en Banda Aceh, la región más asolada por el desastre.
Las prioridades de la OMS eran apoyar los esfuerzos de los países para asegurar el abastecimiento de agua inocua, para establecer infraestructuras fuertes de higiene y saneamiento y para distribuir suministros médicos básicos.

Fotos de Armando Waak/OPS
La OMS distribuyó millones de pastillas para la purificación del agua a las poblaciones desplazadas, suministros para prestar atención médica básica a más de cinco millones de personas durante tres meses, y estuches para tratamientos quirúrgicos completos de más de 100.000 pacientes, así como tratamientos antidiarreicos y sales de rehidratación oral.
Además de sus expertos en salud pública, la OMS movilizó a especialistas en logística para lograr la distribución adecuada de los suministros, además de ingenieros de saneamiento quienes trabajaron para poder contar con agua potable inocua.
Expertos en comunicación de la OPS/OMS ayudaron a suministrar a los periodistas las últimas noticias acerca de la situación. Un fotógrafo y un camarógrafo de la OPS pasaron tres semanas documentando los esfuerzos de socorro en Sri Lanka.
"Era muy conmovedor ver a los expertos de la OMS trabajando al lado de la gente del lugar –dijo Manuel Calvit, de la oficina de información pública de la OPS–. Nos sorprendió que muchas madres pudieron salvar sus tarjetas de vacunación porque las campañas de servicio público las han convencido de que es importante tenerlas, también porque ya han atravesado por otras situaciones de crisis y tienen un bolso de emergencia donde guardan objetos de valor, entre ellos las tarjetas. Las que habían perdido las tarjetas pedían que les dieran otras para reemplazarlas".
El fotógrafo de la OPS,Armando Waak,recordó: "La devastación que vimos parecía aun mayor que lo que habíamos visto en las noticias. La gente en todos los lugares que visitamos agradecían mucho lo que hacía la OMS por ayudar de cualquier manera posible. Observé que los trabajadores y los niños del lugar tenían una actitud de dedicación cuando empezaron la limpieza y la reconstrucción después del desastre. Encontré una actitud e interés similares en la ayuda que se daba en el aeropuerto internacional adonde llegaba toda la ayuda de socorro. Todos los que encontramos querían mejorar la situación".
Una de las contribuciones más importantes de la OMS fue un esfuerzo para prestar servicios de salud a unas 40.000 mujeres embarazadas que perdieron su vivienda a raíz del tsunami. La iniciativa, principalmente en Indonesia, Sri Lanka y las Maldivas, se centraba en dar servicios para el embarazo y el parto en todos los refugios temporales, y en atender las necesidades médicas y nutricionales de la madres y sus recién nacidos.
