Instan a promover la salud como un derecho humano
Un enfoque de derechos humanos puede ayudar a acelerar el avance de la salud en los países miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo Paul Hunt, relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la salud, en una sessión especial organizada para funcionarios de la OPS. Claudio Grossman, decano de la Facultad de Derecho de la American University y ex presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), también participó en la reunión.
Hunt, quien vigila el progreso acerca del “derecho de todos al disfrute del nivel más alto posible de salud física y mental”, indicó que los países miembros de la OPS han definido a la salud como un derecho humano en documentos tales como la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, la Declaración de Alma Ata de 1978, la Carta de Ottawa de 1986 y la Convención Americana sobe Derechos Humanos. Más aún, por lo menos 19 de las constituciones de los 35 países miembros de la OPS definen a la salud como un derecho humano.
Hunt dijo que el reto es lograr que el principio sea “algo más que un eslogan” mediante políticas y programas de salud pública adecuados, pero además con una defensa de esta causa más eficaz. “Obviamente el derecho a la salud no puede lograrse sin programas de salud pública. Pero los objetivos de salud pública pueden beneficiarse de la nueva dinámica de los derechos humanos”.
Los defensores de salud pública tienden a aceptar que la salud es un derecho humano, pero no todos entienden cabalmente cómo las perspectivas, herramientas y métodos desarrollados por el movimiento de los derechos humanos pueden ayudarlos a promover esta causa, señaló Grossman.
Grossman alentó a los expertos en salud pública a trabajar para que los gobiernos se responsabilicen de compromisos que han contraído en esta materia, de preferencia con instrumentos legales vinculantes tales como tratados, constituciones o leyes nacionales. Sin embargo, algunos acuerdos no vinculantes tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio también “pueden agregar legitimidad al crear una expectativa de comportamiento”, dijo. “Quizás no sean tratados, pero son un paso en la dirección correcta”.
El enfoque de derechos humanos ya se ha utilizado para promover diversas causas importantes relacionadas con la salud, entre otras la lucha contra el VIH/sida y los derechos de las personas discapacitadas. En 2003, por ejemplo, la CIDH aprobó medidas que llevaron a Paraguay a proteger los derechos de 400 pacientes del hospital psiquiátrico nacional. Luego el país inició una reforma de su sistema de salud mental de conformidad con las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
De igual manera, en varios países de la OPS los activistas en cuestiones del VIH han trabajado exitosamente con las defensorías del pueblo para obligar a los gobiernos a suministrar el tratamiento antirretroviral como un asunto de derechos humanos.
Uno de los principales retos, subrayó Hunt, es la necesidad de que los planificadores del sector salud encuentren formas de sistematizar y adoptar un enfoque de derechos humanos en la formulación de políticas y el monitoreo de la salud.
“Mientras se formula una política ¿cómo se asegura de que las voces de las mujeres y los niños sean oídas, que el acceso esté asegurado y que los indicadores se desglosen a fin de lograr buenos resultados de salud para los grupos minoritarios?”, preguntó Hunt.
Agregó que todo país debería formular un “plan nacional de salud integral” preparado a través de un proceso participativo y fundamentado en los derechos humanos. “Necesitamos elevar el perfil del sistema de salud como una institución fundamental sustentada por los derechos humanos”, dijo.
También es importante educar a los trabajadores de salud en sus lugares de trabajo, de manera que respeten y promuevan los principios de derechos humanos como proveedores de servicios de salud. Los consumidores también tienen que conocer mejor el enfoque de derechos humanos de la salud para fomentar nuevas actividades en la comunidad.
“Necesitamos pensar creativamente acerca de los procesos que permitan a las personas reclamar sus derechos”, dijo Hunt. Grossman elogió los esfuerzos recientes de la OPS para colaborar con las defensorías del pueblo en ocho países miembros a fin de establecer mecanismos en cada país para vigilar los progresos para que la salud se considere como un derecho humano.
El asesor en derechos humanos de la OPS, Javier Vásquez, informó que la OPS está elaborando un proyecto para promover y proteger el derecho a la salud y otros derechos humanos afines de grupos vulnerables en toda la región de la OPS, tales como personas discapacitadas, adultos mayores, adolescentes y personas que viven con el VIH. Entre las actividades propuestas se encuentran talleres nacionales de capacitación para funcionarios gubernamentales y miembros de la sociedad civil, apoyo para la reforma de las leyes y políticas sobre salud, empoderamiento de los consumidores y colaboración técnica con organismos de derechos humanos, como la CIDH, sobre la preparación de informes de país y opiniones técnicas.
