El boletín informativo de la Organización Panamericana de la SaludCONTENIDO
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ENFOQUE México, EE.UU. y la salud fronterizaEstados Unidos y México organizaron recientemente varios eventos conjuntos de salud pública en la frontera México-Estados Unidos que ponen de relieve los beneficios de la cooperación internacional para alcanzar metas comunes de salud pública. Los eventos formaban parte de la iniciativa Frontera Saludable 2010, que promueve los programas comunitarios en aspectos prioritarios para la salud fronteriza como diabetes, preparativos en caso de desastres, prevención de lesiones, inmunización y promoción de la salud. La primera Semana Binacional de Salud en la frontera México-Estados Unidos, del 11 al 17 de octubre, fue auspiciada por la Comisión de Salud de la frontera México-Estados Unidos, la Secretaría de Salud de México, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la OPS, entre otros. Durante la semana se llevaron a cabo ferias de salud, talleres, seminarios, caminatas por la salud y clínicas públicas. En total, más de 200 actividades de promoción de la salud en 14 ciudades hermanas en ambos lados de la frontera. El director adjunto de la OPS, Joxel García, quien asistió a la Semana Binacional de Salud junto con el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Tommy Thompson, y el secretario de Salud de México, Julio Frenk, dijo que esos esfuerzos conjuntos representaban "un modelo de colaboración bilateral que otros países pueden seguir". En julio y octubre, ambos países realizaron campañas de vacunación en la zona fronteriza como seguimiento a la semana de vacunación organizada por la OPS en abril, que abarcó todo el continente. La finalidad de las campañas era velar por que los niños a ambos lados de la frontera recibieran las dosis de vacunas necesarias. Las semanas de vacunación, celebradas del 1 de julio al 6 de agosto y del 11 al 17 de octubre, siguieron a la Semana de Vacunación en las Américas realizada en todo el continente del 24 al 30 de abril. Entre las actividades realizadas en el lado mexicano de la frontera se encontraban mensajes de servicio público transmitidos por radio y televisión para instar a los padres a que llevaran a su niños a vacunar. Además, los voluntarios debidamente capacitados fueron de casa en casa invitando a los padres a vacunar a sus hijos y administraban vacunas allí mismo si se los pedían. En el lado estadounidense, los mensajes de servicio público presentaban a padres que prometían vacunar a sus niños, mientras que los dispensarios abrieron sus puertas para recibir a todos los que quisieran vacunarse. Otras de las iniciativas fueron varias ferias de salud, como la del condado Doña Ana, Nuevo México, que atrajo a más de 3.000 personas. Un aliado fundamental en la promoción del evento en Estados Unidos fue Head Start, un programa preescolar del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que vinculó a la vacunación con las actividades del retorno a clases. La semana de vacunación más reciente se efectuó como parte de la Semana Binacional de Salud en la frontera. Los problemas de salud de las fronteras son especiales. Debido a que a diario un número considerable de personas cruza la frontera en ambas direcciones, aumenta el riesgo de transmisión transfronteriza de enfermedades transmisibles como la infección por VIH y la tuberculosis, y conductas de riesgo como el consumo de drogas. Las condiciones de salud son muy diferentes de un lado y otro de la frontera, según se observa en las tasas de vacunación. Se calcula que en el lado estadounidense, 70% de los niños de menos de 3 años están vacunados, cifra muy por debajo de la tasa nacional del país, que es de 79% (hasta 2003). Los estados fronterizos de México tienen tasas de cobertura más altas que el país en conjunto, ya que 97% de los niños de menos de 1 año están vacunados. Entre las metas de la iniciativa Frontera Saludable 2010 está mantener la cobertura de vacunación en 95% o más para los niños mexicanos de 1 a 4 años y lograr, en el 2010, tasas de inmunización de 90% para los niños estadounidenses de 19 a 35 meses de edad. |
