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En visita domiciliaria a un paciente de TB ![]() Con la enfermera María Ester de Figueroa, de 17 años como profesional de la Enfermería, de los que 14 han sido a servicio de la Unidad de Salud Barrios, en San Salvador, acudimos a un domicilio de una paciente para atestiguar uno de los componentes más importantes de la estrategia DOTS/TAES de tratamiento estrictamente supervisado para la tuberculosis. Sin estas visitas domiciliarias constantes para dar seguimiento terapéutico a la enfermedad y administrar metódicamente los medicamentos necesarios, la reincidencia o el fracaso ante la enfermedad serían mucho mayores. Se da la circunstancia de que tradicionalmente y al encontrarse mucho mejor al cabo de uno o dos meses de tratamiento, muchos pacientes de TB dejan de tomar la medicación, eliminando con ello cualquier posibilidad de cura. Otros determinantes como pobreza, dificultad en la movilización o falta de dinero simplemente para tomar un autobús de ida y vuelta 5 ó 6 veces por semana, han hecho que las autoridades y los expertos estimen estas visitas domiciliarias como esenciales dentro de los programas nacionales de TB. Tratamiento estrictamente supervisado En un vehículo del Ministerio de Salud de El Salvador llegamos finalmente a la casa de la paciente, ubicada a unos 15 minutos andando del Hotel Radisson. Justo donde aparcamos, unas 25 personas residentes del barrio esperan protegidos del sol en unas sombras bajo los árboles a acudir juntos al entierro de un vecino que acaba de morir. En un camino de unos cinco minutos en dirección a la casa de la paciente, María Ester empieza a saludar y ser saludada por todos los vecinos. Todos se conocen por nombre propio. A su paso, muchas personas reciben a la enfermera Figueroa con claras muestras cariño y con una sonrisa. Ella no desaprovecha el momento para acariciar y hablarles brevemente a los niños que salen a su encuentro: que cómo están, que si están aplicados con los estudios, que si se le curó el catarro que tenía, que cómo está la tía... ![]() Finalmente llegamos a la casa de la joven Elsi Noemí, una paciente de TB de apenas 20 años. Se trata, como todas en La Pedrea, de una casa modesta, con apenas una salita, cocina y dos dormitorios. Los cuatro espacios son de pequeñas dimensiones. Allí viven junto a Elsi 7 personas: su mamá, dos sobrinos, tres hermanos y una hermana. Una llamada de teléfono, procedente de Estados Unidos, demora brevemente la interacción de Elsi con la enfermera Figueroa. Remesas: una inyección vital Un final feliz y en salud "Yo quiero darle las gracias a la Sra. Figueroa y a toda la Unidad de Salud Barrios. Todos han sido desde el principio muy amables conmigo", dijo luego de tragarse varias medicinas en pastillas que la enfermera le entrega en mano, tal y como ha hecho durante los últimos meses casi todos los días de la semana, como prescribe el tratamiento. La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.
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