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 ENTREVISTA A "LA PRENSA GRÁFICA" - EL SALVADOR



Entrevista con Mirta Roses Periago

“El Salvador debe dar un paso adelante en prevención”

Claudia Ramírez
social@laprensa.com.sv

La primera mujer a cargo de la Organización Panamericana de la Salud asegura que los éxitos de la región en la prevención del VIH/Sida solo significan que se puede hacer más entre lo mucho que aún falta.



Centroamérica es una región con una situación casi instalada en la epidemia del sida.”
El SARS causó casi $5 mil millones en pérdidas, cerró fronteras (...) pero lo paramos.”
Hay países con el 1% o el 2% del PIB en salud, y así no se construye salud.”
Primera en el puesto
Mirta Roses es la primera mujer que llegó a la dirección de la organización de salud pública más antigua del mundo.

Se graduó de médica cirujana en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, en 1969.

Asumió la dirección de la OPS el 1.º de febrero de 2003. La institución había cumplido un año antes un siglo de existencia.

Llegó en 1984 a la OPS como coordinadora de la unidad de epidemiología del Centro de Epidemiología del Caribe, con sede en Trinidad y Tobago.

Atención Primaria
Para la directora de la OPS, Mirta Roses, la piedra angular en la lucha contra las enfermedades que más vidas se cobran en América —como la malaria, la tuberculosis, la polio o el sida— sigue siendo la atención que se da en los centros de salud.

Uno de los ejemplos es la reducción de transmisión del VIH de madre a hijo. Para Roses, si se lleva a cabo un buen control prenatal, la detección del virus en la madre y el posterior seguimiento del menor para que no se infecte serán parte de un proceso natural.

Roses explicó que en la región se ha logrado incrementar en seis años la esperanza de vida; sin embargo, para ella, los éxitos en salud generan nuevos problemas, porque con más años se deben cuidar más problemas relacionados con la vejez, como la hipertensión.

En lo referente a esta enfermedad, la directora de la OPS cree que “no se ha terminado con la tarea”, lo que se ha convertido en un problema permanente en Latinoamérica. Si hay buen sistema de vacunación en los primeros años, se puede prevenir.

Los pocos recursos con los que cuenta la región deben ser optimizados, según la OPS. Es decir, se debe buscar un solo proyecto que ayude a dar respuesta a varios problemas. Si se invierte mucho en la salud primaria, luego habrá menos enfermedades en las que invertir.

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Mirta Roses Periago, visitó el país la semana pasada en el marco del III Foro Latinoamericano y del Caribe sobre VIH/Sida/ITS. Lo apretado de su agenda no le impidió conceder unos minutos para realizar esta entrevista.

Con voz pausada pero firme, la primera mujer al frente de la organización de salud pública más antigua del mundo habló con detalle sobre la epidemia del sida y sobre las principales preocupaciones sanitarias de la región. Tampoco tuvo reparos a la hora de criticar que la baja inversión en salud —respecto del producto interno bruto— que hacen los gobiernos es uno de los mayores lastres.

¿Cuál fue el significado de lanzar el plan regional contra el VIH/Sida en El Salvador?

Por la relevancia que iba a cobrar el hacer el CONCASIDA y el foro de manera conjunta, sentimos que era un buen momento para llamar más la atención hacia Centroamérica, que para nosotros es una región con una situación ya casi instalada en la epidemia y que sin embargo pasa desapercibida.

En el plan se habla de acceso universal a servicios de atención integral y reducción a la mitad del número de nuevas infecciones en 2010. ¿No es difícil lograrlo en países con tan pocos recursos?

Hay muchas maneras de movilizar los recursos, son importantes y no son suficientes. Pero hay otros recursos de donde echar mano. Por ejemplo, esto del concierto de un cantante que lo hace gratis y envía un mensaje. Otro ejemplo, a la organización no le ha costado nada entrar a la CNN. Entonces, yo pienso que en este momento hay que ver cuáles son, con respeto, los intereses de las diferentes partes. En este momento no estamos en una crisis de los recursos, por eso se nos plantea cómo usarlos mejor.

Pero, ¿por qué hay necesidad de un plan para el hemisferio?

Un plan siempre trata de optimizar y tiene la ventaja adicional de que identifica los espacios y las brechas a donde se debe enforcar el recurso, por nivel de importancia. El tema de la transmisión vertical es visible, pero la transfusión por sangre no es tan visible; siempre hay unos más visibles que otros, por cultura, por cómo trabaja la sociedad. Y el plan pretende ser una lista de control de que todo lo que tiene que estar esté. Es una hoja de ruta.

¿La transmisión de VIH por transfusión se ha reducido?

Ha habido un avance muy importante. Nosotros trabajamos mucho en el tema de sangre segura, y la detección de la sangre infectada por VIH es una de las tantas detecciones que se hacen. Pero en el tema de la sangre necesitamos avanzar un poco más. Por un lado, en la donación altruista, porque el continente tiene todavía mucha sangre comprada.

¿Ese problema de escasez de sangre se da también en hospitales de El Salvador?

Así es. Hay mucha sangre comprada o “donada” de familiares, pero los donantes de pago son generalmente los de más riesgo. La donación altruista, al menos una vez al año, y ojalá dos, no está tan difundida. Se debe trabajar en hacer bancos de sangre fuera de hospitales, para que no sea un tema de enfermos.

Retomando el tema del VIH, en El Salvador solo se percibe una reducción en el tipo de transmisión vertical.

Hemos tenido éxito en ese tipo de transmisión. Es un tema ético, es transmitir a nuevas generaciones sabiendo que lo podemos corregir. Ha habido muchos debates. Hace unos ocho años atrás se hablaba solo del tratamiento del niño, pero sabemos muy bien que hay una relación muy íntima en la capacidad de supervivencia del niño con madre que un niño huérfano. Eso se superó. Todos los países de la región han asumido bien el tema de la transmisión vertical.

¿Cómo logrará la OPS que los países se apeguen a su plan?

La clave del éxito está en su elaboración por decisión unánime de los ministros de Salud. Tenemos también certeza de que hay un cierto nivel de desarrollo que permite cumplir las metas y también sabemos que hay una capacidad en la región de soñar, de entusiasmarse, de poner una meta y generar la voluntad política y el apoyo de la sociedad. Sabemos que lo podemos hacer.

¿Cómo ve el avance de la epidemia en América?

Yo le diría que, lamentablemente, la epidemia sigue avanzando. Tenemos alrededor de 350 mil casos nuevos cada año, lo cual es un tema difícil de aceptar. Además, cada vez más los casos son femeninos; se está equilibrando entre hombres y mujeres. Pero, por otro lado, tenemos experiencias exitosas de países que han logrado estabilizar y reducir las nuevas infecciones. Incluso Haití está estable, con una pequeña tendencia a reducir la mortalidad, y es el país más pobre. Pero aún no tenemos lo que necesitamos.

¿Haití es el mejor ejemplo de la región o hay otros exitosos?

Yo creo que Haití es el mejor ejemplo para la esperanza, porque si se da en Haití, quiere decir que se puede dar en cualquier país. Yo creo que otros países como Brasil, México, Chile, Argentina, Costa Rica y hasta Honduras han tenido éxito en aspectos parciales, sin expandirlo. La campaña de México contra la homofobia es un esfuerzo político tremendo.

¿Y arriesgado?

Sí, pero con el apoyo del presidente y del ministro de Salud ha dado buenos resultados. No ha venido ninguna catástrofe.

¿Hay algo exitoso en el trabajo de El Salvador?

Sí. Ya mencionábamos que el tema de la reducción de la transmisión materna ha sido muy exitosa, y, cuando ocurre esto, quiere decir que tenemos la capacidad de hacer más. Yo pienso que quizá en el tema de prevención es en lo que El Salvador tiene que dar un paso más adelante. Es un tema duro.

Pasa por romper muchos tabúes.

Sí, claro, está muy ligado a las culturas, a las creencias, a las concepciones religiosas. Estamos tocando comportamientos humanos muy íntimos, como el sexual, que son de dominio del individuo, de la familia, y que a la sociedad no le resulta tan fácil armar un debate abierto y que le permita llegar a un consenso.

De aquí a 2015, ¿qué más va a hacer la OPS además de recomendar? A veces parece que solo se pide a los gobiernos.

No, yo pienso que el plan para la OPS es una oportunidad para el trabajo de colaboración y de apoyo entre los países. También es una oportunidad para identificar qué recursos adicionales se necesitan. Si uno tiene un buen plan, con indicadores, las personas que quieran apoyar el plan tienen más confianza porque saben que van a poder medir avances y rendir cuentas. Esperemos que no tengamos que llegar al 2015 para ver que la curva baja. Así se ahorrará sufrimiento y muerte.

Cambiando de tema. Otro virus del que se habla mucho es el de la gripe aviar, y la OPS es una de las instituciones que más está alarmando en ese sentido.

Nosotros lo que decimos es que tenemos que estar en alerta, no en alarma, porque el que se alarma se paraliza. El tema de la gripe aviar en la región es como la del volcán para ustedes. Todos los signos dicen que hay más actividad, pero este es un virus viejo (...). Es una cuestión de tiempo y de darle oportunidad al virus de que salte al ser humano y se adapte para que tengamos una pandemia, porque la influenza (de cualquier tipo) es altamente transmisible. Fíjese, con el SARS hubo pocos muertos comparado con otros desastres: una centena, pero causó casi $5 mil millones en pérdidas económicas porque cerraron fronteras.

¿Y valió la pena?

Yo creo que sí porque lo paramos.

¿En la región se hace lo correcto con respecto de la gripe aviar?

Yo pienso que sí porque ha habido la alerta, suficiente nivel político sensibilizado, los presidentes en la Cumbre de las Américas lo tocaron en profundidad el tema. Nosotros tenemos a los cinco productores más grandes, que son Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina y Chile. La carne de pollo es la proteína más barata y disponible y la que nos ha permitido cortar mucho la hambruna del mundo. El virus de la gripe no es digestivo, sino respiratorio, pero sí requiere mejorar prácticas de trabajadores avícolas y controles sanitarios. Debemos prepararnos, tiene que pensarse en algún fondo de compensación para pequeños productores que no quieren matar sus aves si viene algún brote. Pensar en la disponibilidad de antivirales, en preparación de plantas para producir vacunas.

¿De quién es la labor?

De todos. La OPS y la OMS hemos tenido reuniones con la industria farmacéutica, con productores de vacunas y medicamentos en otras partes del mundo. Yo le diría que los continentes están dándole una atención responsable.

Mucha responsabilidad. Por cierto, ¿cómo se lleva eso de ser la primera mujer que está al frente de un organismo como la OPS?

Bueno, no ha sido un lecho de rosas. Ha sido extremadamente satisfactorio, personalmente y para los que me rodean, pero todavía para la mujer es un tema de prueba cotidiana. A las mujeres les dan permiso para que puedan tomar estos cargos y nos observan.

¿La ponen a prueba?

Todo el tiempo, y además con gran responsabilidad. Si un hombre no sirve, ponen a otro, pero si una mujer no sirve, ninguna sirve.

¿Fue difícil llegar?

Sí, en la contienda política. A mí, como mujer, ascender en mi carrera no ha sido difícil.

¿Fue una meta dirigir la OPS?

Jamás. Nunca pensé estudiar medicina. Nunca pensé, cuando era médico, entrar a la OPS. Y cuando entré, nunca pensé ser directora.

¿Cuáles son sus expectativas de lo que resta de su gestión?

Si pudiéramos reducir la brecha de desigualdad que tiene el continente, sería ideal.

¿Qué calificaría como logros en su gestión?

Un logro gerencial: colocar a la propia institución, que es una institución con presencia en todos los países y con muchos funcionarios, en la mejor posición. Que sea creativa, flexible, con vocación de servicios, que tenga alegría; porque si no tiene alegría, no se puede servir. Hemos empezado a cumplir las etapas para llegar a los Objetivos del Milenio.

¿Le gustaría ser reelegida?

Claro. Creo que la obra es una obra muy profunda que no se completa en un solo ciclo.

Para concluir, ¿qué falta por combatir en la región?

Los gobiernos del continente deben invertir más dinero en salud. Falta que esté más presente en la agenda política, nos falta poner los recursos donde está la palabra. Nosotros, los que trabajamos en salud, tenemos que ser más habilidosos. La región está, en promedio, con un 6% del PIB de inversión en salud. Pero en el interior, hay países con 1% o 2 %, y con eso no se puede construir salud.

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