Noticias e Información Pública
Enfoque Américas

En el Fondo, un Compromiso Global

Por José A. Carnevali-OPS


INFORMACIÓN. Expertos en salud pública emplean importantes recursos en la confección y propagación de materiales didácticos que acentúan las estrategias de prevención y control de enfermedades como, en este caso, la malaria. (Foto: Armando Waak/OPS)

Determinantes sociales y sanitarios en América Latina y el Caribe como los analizados en Quito recientemente, y compromisos universales como los que se acaban de formular en Londres, constituyen dos referentes que marcan la pauta de la lucha de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) contra la tuberculosis y otras enfermedades en las Américas del 2005.

Confrontar la muerte, el sufrimiento o el dolor es parecido en el distrito financiero de Sao Paulo, en una remota aldea de los Andes o en los bulliciosos muelles de Guayaquil. Las enfermedades no conocen fronteras.

En ese espíritu hace ya más de 100 años se instauró con una visión más allá de lo meramente nacional la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ahora en el 2005, un siglo después, gobiernos e instituciones como la OPS persisten en su lucha por el control de muchas enfermedades de nuestro tiempo. Tal es el caso de la batalla contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis.

Dos eventos recientes, uno regional, el otro mundial, dan cuenta del grado de determinación existente hoy para ayudar a mejorar la salud de nuestros pueblos. El primero de ellos tuvo lugar en Quito a finales del mes pasado. En la capital de Ecuador, dos importantes reuniones ayudaron a reforzar el compromiso regional existente contra la TB en las Américas.

Otra muestra de liderazgo provino de Europa hace también muy pocos días. En su última reunión en Londres en septiembre, la Conferencia de Reposición del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria recibió compromisos de donaciones por un monto total de 3.700 millones de dólares para el periodo 2006-2007. Algunos países, como España, declararon su firme compromiso de renovar su apoyo al Fondo Mundial. En el caso del gobierno español, con otros 100 millones de dólares, una cantidad muy superior a la efectuada anteriormente al Fondo por el país europeo. Los otros contribuyentes importantes al Fondo incluyen, entre otros, a los Estados Unidos, Japón, Noruega, Francia, Dinamarca, Suecia o el Reino Unido.


COMPORTAMIENTOS. Los ministerios de Salud son apenas un componente, importante pero no el único, del éxito en el control de patologías y prevención de enfermedades. Cada vez más, los ciudadanos son conscientes de que también de ellos depende el bienestar físico y mental. (Foto: Armando Waak/OPS)

El Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria es una sociedad público-privada concebida en el 2001 por líderes mundiales para la urgente atracción y la entrega de recursos en todo el mundo para prevenir y tratar estos tres grandes capítulos mundiales de patología.

Lo tratado y acordado respectivamente en Quito y en Londres buscan surtir un adelanto en la prevención y control de la enfermedad, allá donde esta se presente.

En los trópicos se manifiestan patologías autóctonas, diferentes o exclusivas a las que se padecen en otras latitudes. Pero el SIDA, la gripe o el cáncer se sufren en todas las sociedades y cada país. La respuesta del liderazgo político, empero, difiere grandemente de un país a otro. Y esto es un motivo de gran preocupación.

A principio de julio pasado, durante una presentación sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en la sede de la OPS en Washington, la directora de la Organización, Dra. Mirta Roses Periago, recordó a los presentes que en América Latina y el Caribe, con 500 millones de personas al 2004, más de 125 millones de personas no tienen acceso regular a servicios básicos de salud. En la misma alocución, la Dra. Roses dijo que 152 millones de latinoamericanos carecen de acceso a agua potable, y que la región es una donde el 17% de los nacimientos son atendidos por personal no cualificado.

El tema de la inequidad a nivel mundial tampoco estuvo exento en las palabras de Roses. La directora subrayó que, aunque en el mundo menos desarrollado habita el 84% de la población total, en estas regiones apenas se emplea un 11% de los recursos globales destinados a la salud. Y ello, matizó Roses, no obstante ese 84% mundial de población sostiene sobre sus espaldas el 93% de la carga total de enfermedad.

Poder e inequidad
En Estados Unidos, la incidencia del SIDA es muy seria. Aunque los fondos no son del todo suficientes y existen problemas de equidad en acceso al tratamiento, los recursos médicos y humanos para enfrentar este problema de salud pública abundan en ciudades como Washington, Los Angeles, Chicago o Nueva York. Tampoco faltan en Estados Unidos redes activas dedicadas en exclusiva a la investigación y desarrollo farmacológico para el VIH/sida. Y mientras se diseñan campañas masivas y constantes de concientización social, los científicos estadounidenses se afanan en la búsqueda de fórmulas y combinados químicos que logren apaciguar -y hasta retardar- las graves consecuencias individuales, familiares y sociales derivadas de esta crisis sanitaria universal.


INEQUIDAD. La aplicación seria de los lineamientos trazados por la OPS/OMS en América Latina y el Caribe está permitiendo la obtención de destacados logros sanitarios en el hemisferio, como la progresiva y sostenida reducción regional de casos de tuberculosis. (Foto: Armando Waak/OPS)

El contexto epidemiológico del SIDA en el Caribe es radicalmente distinto. La enfermedad, sí, tiene el mismo nombre. Sus síntomas, también son semejantes. Pero en algunas de estas naciones la enfermedad presenta preocupantes tasas de incidencia.

Determinación al cambio
Otras dos enfermedades globales como el SIDA son la malaria y la tuberculosis. Y en su atención, algo parecido se puede observar en materia de equidad y control epidemiológico entre regiones selectas del mundo. De ahí la importancia de iniciativas como el Fondo Mundial.

Respecto a la malaria, este Fondo asistirá en la financiación de 108 millones de cobertores especiales de camas para proteger a familias con esta medida anti-insectos; y entregará 145 millones de tratamientos combinados de medicación para una enfermedad que mata a 1 millón de personas al año. El 90% de estas muertes ocurre en Africa y sus víctimas son principalmente niños menores de 5 años.

También gracias al Fondo Mundial, se estima que 1.6 millones de personas recibirán tratamientos anti-retrovirales para el VIH/sida, seis veces más que la cifra actual en países en desarrollo. Decenas de millones de personas afectadas tendrán acceso a consejería voluntaria así como a servicios de prevención; y más de un millón de huérfanos por Sida serán atendidos con servicios médicos, educativos y comunitarios.

TB también
La imparable y vertiginosa incidencia de nuevos casos y muertes por tuberculosis (TB) -también en Africa- obligó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en agosto de este año a declarar allí una situación de emergencia. El Fondo está ahí para responder. En Africa, y también en el resto del mundo.

La prevalencia de TB el América Latina y el Caribe lleva ya más de una década registrando una sostenida y esperanzadora reducción de casos, por más que esta enfermedad todavía se haya cobrado -apenas en el 2003- un total de 150 muertes cada día, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La tuberculosis es una enfermedad causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que normalmente ataca los pulmones, pero puede afectar otras partes del organismo como los riñones, la espina dorsal o el cerebro. Sin tratamiento, la TB puede ser mortal. Y es una enfermedad contagiosa cuya bacteria se sirve del aire para pasar de una persona infectada a otra sana a través de la tos o los estornudos.


SUFRIMIENTO. La presencia de la enfermedad en el mundo es lo que inspira los trabajos de agencias internacionales, gobiernos y entidades de la sociedad civil, comprometidas en tender una mano a los pacientes y motivados por la erradicación de muchas enfermedades y en la búsqueda de soluciones para otras que aún esperan los hallazgos científicos para su posible tratamiento y cura. (Foto: Armando Waak/OPS)

La determinación de los gobiernos en promover a la categoría de prioridad estratégica de sus agendas nacionales la promoción de la salud pública entre las poblaciones a las que representan, constituye en América Latina y el Caribe, así como en otras regiones, el elemento singular más importante en el logro de resultados verdaderamente tangibles en la reducción -y erradicación incluso-, de muchas de las enfermedades presentes hoy en el mundo. Así se ha visto con la tuberculosis.

Pero si determinación tienen los gobiernos, otro tanto le pasa a la enfermedad, que nunca toma vacaciones o sabáticos. Abundan los ejemplos.

Peligro por bajar la guardia
En las Américas, una rigurosa implantación de los lineamientos a seguir trazados por la OPS/OMS para el tratamiento de la TB, así como el compromiso de todos los agentes involucrados en la lucha contra esta enfermedad, están haciendo posible la eliminación progresiva de la TB en el mapa hemisférico americano. Pero bajar la guardia por el potencial de que las autoridades y los pueblos a las que estos sirven confíen en la buena prognosis que pueda estar mostrando el perfil epidemiológico de la TB en las Américas, puede deteriorar muy seriamente los logros cosechados en décadas de avances sustantivos en la lucha contra la TB en el hemisferio.

La historia muestra una y otra vez cómo las actitudes ante la enfermedad tampoco conocen de fronteras ni están supeditadas por imposición a condicionantes macroeconómicos.

A comienzos de la década de 1940 por ejemplo, científicos en Estados Unidos lograron producir los primeros medicamentos efectivos para el tratamiento de la TB. En consecuencia, el control de la enfermedad, aunque lentamente, empezó a implementarse con solidez. Pero después de tres exitosas décadas, en el decenio de 1970 y durante los primeros años de los años 80, Estados Unidos bajó las defensas negligentemente. Los fondos y la atención a esta enfermedad han vuelto hoy a sus cauces originales. Sin embargo, Estados Unidos aún registró en el 2003 más de 14.000 casos de TB.

 Presentaciones


Alianza Global Alto a la Tuberculosis
( PowerPoint, 1.56MB)

Situación epidemiológica de la TB (Región de las Américas, 2004)
( PowerPoint, 1.95MB)

En América Latina y el Caribe, el balance de la lucha contra la TB es claramente positivo. Algunos países son objeto de atención prioritaria, no obstante el trabajo de la OPS y sus naciones miembro, o precisamente por ese trabajo. Otras naciones son fuente de creciente atención por las autoridades sanitarias. En la reunión de Quito por ejemplo, se sugirió que Colombia ingrese en la actual lista de 10 países prioritarios. Esto es posible gracias a la implementación de sistemas de monitoreo constantes que permiten diagnosticar con clara exactitud dónde la efectividad por el control de la enfermedad en algunos países, departamentos y comarcas latinoamericanas presenta aspectos mixtos de ganancias en unos y de claros retrocesos o carencias en otros, como en el caso de la TB en Colombia.

Abandono de tratamientos
Pero como reiteran oficiales de la salud pública, el control de una enfermedad no es responsabilidad única ni de la OPS ni de los gobiernos a través de sus ministerios de Salud.

En su edición de junio/julio, la Revista Panamericana de Salud Pública de la OPS publicó un interesante trabajo de investigación que subraya las razones y las consecuencias que tuvo el abandono del tratamiento por pacientes de TB de varios municipios de la provincia de Ica, en Perú.


ESPERAS. Un problema universal en la atención sanitaria, tanto en países ricos como en naciones en vías de desarrollo, es muchas veces la en ocasiones interminable espera de los pacientes para ser observados por un profesional de la salud para poder diagnosticar la naturaleza de los padecimientos y la terapia requerida. (Foto: Armando Waak/OPS)

Esa región peruana, se señala en el estudio, presenta una de las mayores tasas nacionales de tuberculosis y de abandono del tratamiento. En 1998, la tasa de abandono alcanzó un 5.6%. Ese porcentaje ha crecido en el 2002 (5.7%) y 2003 (5.8%) respectivamente.

Interés suscita el hecho de que los factores citados como motivadores del abandono de los tratamientos no están necesariamente ligados a indicadores socioeconómicos de los enfermos. Entre ellos se mencionan una baja tasa de escolaridad, falta de apoyo familiar, imposibilidad de faltar al trabajo, estigma de la enfermedad o adicción al alcohol y drogas. Este último, según los autores de la investigación "es el factor de riesgo más alto de abandono".

Es oportuno señalar que el abandono o interrupción prolongada del tratamiento anti-TB es uno de los principales problemas para el control de la tuberculosis. También es la causa principal de recaídas y de surgimiento de cepas resistentes a la medicación. La construcción natural en el organismo humano de estas defensas frente a los efectos curativos de medicamentos de máxima potencia constituye un enorme dolor de cabeza para las autoridades sanitarias. Estas resistencias obligan al uso de combinados farmacéuticos cuyo costo es virtualmente prohibitivo para los afectados y para los fondos públicos inicialmente previstos para el control de la enfermedad en los distintos países.

Fenómenos de abandono del tratamiento, no obstante comunes a todas las comunidades terapéuticas, se subrayan en ese estudio sobre una comunidad andina de un país como Perú que, junto con Vietnam, recibió justamente en el 2001 un reconocimiento internacional de parte de la Organización Mundial de la Salud por la gran efectividad y destaque a escala mundial de su programa contra la tuberculosis.

Sostener logros con acción DOTS
Expertos de la OPS señalaron que el reto para las Américas hoy en materia de TB radica en cómo mantener los logros cosechados, particularmente en la última década, al tiempo que las alianzas y socios contra la TB trabajan para la consecución de las metas fijadas para el año 2015 en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas.

Valga decir que el modelo de éxito por el control de la TB en América Latina puede también servir de ejemplo para confrontar los retos de reducción y eliminación de otros males que aquejan a los pueblos del hemisferio y de otras regiones del planeta cuyos habitantes hoy, como les ocurrió a los de América Latina un día, no tienen acceso a la salud ni a terapias sanitarias por inequidad, abandono o mera negligencia.


TRIBUTO. Muchas veces el mundo subestima la dedicación y abnegada labor de los trabajadores de la salud, profesionales a la vanguardia en la transición entre la enfermedad a la salud que experimentan millones de personas. (Foto: Armando Waak/OPS)

El punto focal de implementación de la estrategia contra la TB en el mundo, incluidas las Américas a partir de 1994, encuentra su denominador común en el concepto bautizado por la OMS bajo las siglas DOTS, que del idioma inglés responde a Tratamiento Directamente Observado. La estrategia DOTS consta de cinco elementos básicos que, trabajando unidos pueden garantizar, aseguran la OMS y expertos internacionales, un control efectivo de la enfermedad.

Los cinco elementos de la estrategia de acción DOTS se sostienen en un decidido compromiso político para el control de la TB, detección de casos por baciloscopia, provisión regular y sin interrupciones de medicamentos anti-TB de alta calidad, supervisión estricta de la toma de medicinas durante 6-8 meses de tratamiento, y un sistema de registro e información sobre el progreso y la efectividad de los programas en vigor.

"En general hay que asegurarse que los pacientes reciban medicamentos de alta calidad, con el 100% de su potencia curativa", dijo la Dra. Pilar Ramón Pardo, oficial médico del Programa de TB de la OPS. "En algunos países de la región, los medicamentos para el control de la TB no siempre han tenido los mejores controles de calidad", aseguró.

Expertos explicaron que si un medicamento no es de máxima calidad, no solo se pone en peligro el tratamiento de un paciente con TB sino que, al tiempo, el organismo desarrolla rápidamente defensas multidroga-resistentes que luego han de ser nuevamente combatidas con tratamientos enormemente costosos.

 Más Información


Special report: TB in the Americas (en Inglés).
( PDF, 220KB)
Fact Sheet: The Global Drug Facility (GDF) (en Inglés).
( PDF, 416KB)
Libro:
TB/VIH. Manual clínico para América Latina
La tuberculosis está controlada o en vías de control en algunos países de América Latina; en otros, sin embargo, constituye un problema muy grave de salud pública. La tuberculosis relacionada con el VIH (TB/VIH) es común en varios grupos de población, en especial en la zona del Caribe y de América del Sur.
Librería en línea )

Tanto es así, que un tratamiento completo de TB que en condiciones normales en América Latina viene costando apenas $20 dólares por enfermo, puede pasar a costar miles de dólares para lograr una curación plena. Países como Perú, Ecuador, Guatemala o República Dominicana registran en estos momentos alarmantes índices de multidroga-resistencia entre los pacientes afectados por tuberculosis.

Alianzas fundamentales
Gracias a los esfuerzos de todos los socios técnicos, financieros y sociales de la alianza regional contra la TB, se ha logrado en el hemisferio un grado de expansión de la estrategia DOTS que desde el año 2003, dijeron oficiales de la OPS, beneficia al 80% de la población. Con todo, no faltan las palabras de precaución para evitar recesos como el ocurrido en los Estados Unidos en los años 70 y 80.

"Alcanzar una meta a veces es lo más fácil. Mantenerla es, en ocasiones, lo más complicado", dijo la Dra. Ramón Pardo. Particularmente vulnerables para un efectivo control de la TB, dijo Ramón Pardo, son las comunidades indígenas, los migrantes, y las personas privadas de libertad, en régimen de reclusión penitenciaria.

Para los oficiales de la OPS está claro que hasta que la erradicación no se logre por completo, es imperativo para las autoridades internacionales de la salud pública persistir en sus esfuerzos por el control de la enfermedad, allí donde esta se manifiesta.

Precedentes en la mano como lo que está aconteciendo con el VIH/sida y la tuberculosis, pero esperanzas como las que revelan importantes reuniones panamericanas en Quito o trabajos del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, son para los expertos de la OPS/OMS indicativos que guían el curso, encaminan los recursos, ejercen influencia e inspiran la fortaleza de su determinación por combatir la enfermedad, la pobreza y la inequidad en cualquier rincón de las Américas.

La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.

Para mayor información, por favor comunicarse con , Area de Información Pública, tel. 202-974-3699.