Perspectivas de Salud - La revista de la Organización Panamericana de la Salud
   Volumen 10, Número 1, 2005

En defensa de los animales

Costa Rica ha logrado atención internacional por su novedoso enfoque para el control de animales: el país rechaza la eutanasia y casi no tiene albergues para animales; en cambio, cuenta con programas comunitarios de esterilización de bajo costo, y de cuidado temporal para los animales abandonados.

En 1998, el presidente del Directorio de Licencias Veterinarias de Costa Rica y una defensora de los animales nacida en Estados Unidos fundaron el Proyecto McKee. Este proyecto patrocina una serie de programas de esterilización a través del país, para evitar la matanza y la necesidad de albergues. Con el apoyo del Ministerio de Salud, el colegio nacional de veterinarios y comunidades locales, el proyecto presta máquinas para anestesia, de fabricación en Estados Unidos, a clínicas veterinarias costarricenses, que permiten que las esterilizaciones sean más seguras y rápidas. Como contraprestación, las clínicas proporcionan castración y esterilización a bajo precio a un número determinado de animales por año. En la actualidad, participan en el programa 78 veterinarios. Los auspiciantes del programa confían en aumentar el número de máquinas y ya han expandido sus actividades a Guatemala, México y Panamá.

El enfoque del Proyecto McKee está basado en el argumento que los albergues tradicionales dependen en gran medida de la eutanasia, la que se ha comprobado ineficaz para prevenir la superpoblación animal. La muerte de los perros abandonados sólo reduce la competencia por la alimentación y aumenta la fecundidad de los perros abandonados que sobreviven.

Aun más, mantienen los defensores de esta política, la construcción y mantenimiento de albergues permanentes es cara y consume los escasos recursos que podrían destinarse a vacunas, esterilización y educación sobre tenencia responsable.

"Nunca se podrá construir los albergues necesarios para alojar a todos los perros y gatos sin hogar, mientras estos animales sigan reproduciéndose libremente –observa Yayo Vicente, director ejecutivo del Proyecto McKee–. En Estados Unidos se gastan 2.000 millones de dólares por año en albergues para animales. Sin embargo, la mitad de sus condados rurales no cuentan con un albergue. Nosotros proponemos un enfoque comunitario, alentamos la esterilización, y reclutamos familias para cuidado temporal de las mascotas hasta que les encontremos un hogar permanente".

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