Estrategias para enfrentar nuevos brotes de virus del Nilo, SRAS y fiebre amarilla
Washington, D.C., 23 de septiembre de 2003 (OPS)—Los sistemas de vigilancia del continente deben reforzarse para poder enfrentar el avance de nuevas enfermedades como el virus del Nilo y el SRAS, y de males reemergentes como la fiebre amarilla y el dengue.
Expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aseguraron que no hay que bajar los brazos, ya que algunas zonas presentan un dramático aumento de casos de dengue y riesgo de brotes de fiebre amarilla urbana. También se está observando un movimiento hacia el sur de casos de virus del Nilo.
Durante la "Reunión informativa sobre enfermedades transmisibles de importancia crítica en las Américas", que se realizó hoy en el marco del encuentro de ministros de Salud, se presentaron actualizaciones sobre estas enfermedades, además de cólera y sarampión.
Desde sus comienzos, la epidemia de SRAS (Síndrome Agudo Respiratorio Severo) sumó 8.422 casos -50% de los cuales fueron trabajadores de salud- y 916 muertes, especialmente en Canadá y China. Ante la posibilidad de que ocurra un nuevo brote, se destacó la importancia de mantener la capacidad de detección y respuesta, especialmente a través de tres componentes:
- Evaluación de riesgo
- Alerta de SRAS
- Fortalecimiento de la vigilancia y estudios especiales para la detección de infección por el virus SRAS en población humana y animal
Estar preparados implica no sólo prevenir problemas sanitarios sino también económicos. Los expertos explicaron que la primera aparición de esta nueva enfermedad le costó a Hong Kong 7.000 millones de dólares, alrededor del 4% del Producto Interno Bruto del país.
Estas evaluaciones abarcan desde la respuesta política frente a la epidemia -declaración de estado de emergencia sanitaria, evaluación de las condiciones de un hospital para enfrentar una situación de cuarentena- hasta manejo de la información.
Aunque la región de las Américas se encuentra entre las regiones de bajo riesgo, también se observó que se podría aprovechar la infraestructura de vigilancia permanente de la influenza para la vigilancia del SRAS.
De las lecciones aprendidas, los expertos destacaron que, para contener a las enfermedades infecciosas, se requiere de la decisión política del más alto nivel y de la colaboración internacional.
Esta misma afirmación se remarcó para otros brotes, como el del virus del Nilo. En los Estados Unidos, ya se han registrado 4.576 casos desde el comienzo de la epidemia en 1999. En 2001 y 2002 se detectaron casos en las Islas Caymán, México, Jamaica, República Dominicana y la isla Guadalupe. También hubo un caso sospechoso en Bahamas.
Los expertos dijeron que es esencial que los países de la región fortalezcan la capacidad de diagnóstico de laboratorio para los virus de encefalitis equinas. Y también que se realice mayor capacitación, incluyendo la producción regional de los insumos necesarios.
Para el caso de la fiebre amarilla, los expertos de la OPS dijeron que, para prevenir la aparición de los brotes de fiebre amarilla selvática y la reurbanización de la enfermedad en las Américas, los países afectados deben poner en práctica las recomendaciones del Grupo Técnico Asesor sobre Enfermedades Prevenibles por Vacunación (TAG) de la OPS, que incluye aumentar las coberturas de vacunación en las áreas urbanas con más de 5% de infestación de viviendas con el mosquito Aedes Aegypti, control del vector y prevención y control de la forma selvática para evitar la circulación del virus.
La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.
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