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"Centroamérica Sin Cólera"
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Centroamérica sin cólera, la historia de un esfuerzo sanitario

Washington, D.C., 4 de diciembre de 2003 (OPS)—La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó que Centroamérica ya es una región sin cólera. Los últimos casos de esta enfermedad se registraron en Guatemala en marzo de 2002.

La fecha marca los 5 años de la firma de la Declaración de Costa del Sol, cuando todos los países del istmo se comprometieron a trabajar juntos para prevenir un nuevo brote de cólera, luego de la devastación provocada por el paso del Huracán Mitch.

La Dra. Mirta Roses Periago, directora de la OPS, dijo durante una reunión de ministros en Panamá, en agosto pasado, que los enormes avances logrados en el control de esta enfermedad, producto de cinco años de trabajo intenso, han permitido cumplir con esta meta.

La lucha contra el cólera, una enfermedad diarreica aguda, ha demostrado que el compromiso y el trabajo conjunto de los países pueden ser exitosos.

Luego de un siglo sin cólera, en 1991 comenzó la expansión de la séptima pandemia hacia el hemisferio occidental. Tras la detección de los primeros casos en el pueblo de Chancay, en Perú, el cólera se extendió rápidamente en la Región, ocasionando, sólo en el primer año, unos 400.000 casos en 14 países.

"El cólera fue un dedo acusador que le mostró al continente las inequidades que se habían acrecentado en el acceso al agua potable. Fue un llamado de atención a un continente líder en exportación de alimentos", reflexiona Roses.

Según el informe de la OPS, Centroamérica sin cólera, lecciones del trabajo conjunto y desafíos para la construcción de salud con equidad en las Américas, que compendia este esfuerzo y la información epidemiológica, en Latinoamérica, a comienzos de los años 90 prevalecían condiciones favorables para la transmisión de la enfermedad. Predominaban los sistemas de abastecimiento de agua deficientes en cobertura y calidad, especialmente en desinfección (un 67% en el área andina y 68% en el istmo centroamericano) y bajísimas coberturas de alcantarillado.

El esfuerzo de la OPS en aquellos primeros días se concentró en el fortalecimiento de los servicios de salud, ampliación y mejoramiento de sistemas de desinfección del agua y control de aguas servidas, además del mejoramiento de la vigilancia y la educación. "Se logró un enorme progreso gracias a las acciones comunitarias y al compromiso político de los países. Factores como el mejoramiento de la vigilancia epidemiológica y la comunicación social también fueron clave", remarca Roses.

Hacia 1997, se había logrado reducir a la mitad el número de casos, tanto que se reportaban sólo el 4% de los casos iniciales. Sin embargo, el cólera había adquirido un carácter endémico que se manifestaba en brotes ocasionales que mostraban la persistencia de la vulnerabilidad.

Y este precario equilibrio estuvo a punto de colapsar en 1998, cuando se presentaron dos fenómenos climáticos: el devastador Huracán Mitch (que impactó en Centroamérica) y la corriente de El Niño (que afectó las costas de Perú y Ecuador). Estos fenómenos amenazaban con revertir la tendencia sanitaria que venía bajando sistemáticamente el número de casos.

Por eso, el 6 de diciembre de 1998, en El Salvador, los ministros de Salud de Centroamérica firmaron la Declaración de Costa del Sol, un documento clave para consolidar el compromiso político en esta lucha sanitaria.

Con el apoyo de la OPS, se hicieron tareas de saneamiento básico y garantía de calidad de agua, y los trabajos se prolongaron para evitar que el cólera volviera a ser una amenaza seria. A partir de este trabajo sostenido en el tiempo, el riesgo de que la enfermedad volviera a pegar con fuerza se fue diluyendo.

El esfuerzo colectivo y solidario en cada uno de los países, y el trabajo de las agencias internacionales como el UNICEF, logró evitar otra epidemia. A pesar de la devastación, apenas el 10% de todos los casos de cólera reportados en 1998 en el continente correspondieron a Centroamérica. El último caso notificado fue identificado en marzo de 2002 en Guatemala. El resto de los países se han mantenido sin reportar casos en un rango que va entre los 2 y 8 años.

La cobertura de agua potable y saneamiento mejoraron notoriamente. Sin embargo, todavía unas 8 millones de personas (23%) no tienen servicio de abastecimiento de agua; y cerca de 4 millones (11%) se abastecen con sistemas sin conexión domiciliaria. En Centroamérica, según el informe, entre el 60% y el 80% de todas las enfermedades transmisibles se pueden atribuir al abastecimiento de agua y saneamiento deficiente.

Por eso, como dice el Dr. Marlo Libel, experto en enfermedades transmisibles de la OPS, no hay que bajar los brazos. "Nosotros mantendremos el estado de alerta y seguiremos recomendando a la comunidad que almacene agua en recipientes seguros, utilice agua hervida o desinfectada, lávese las manos con frecuencia con agua y jabón, especialmente antes de preparar los alimentos. La experiencia de los mercados saludables, una serie de espacios que optimizaron sus medidas sanitarias a partir de la experiencia del cólera, también debe mantenerse", asegura Libel.

La OPS considera que para mantener a Centroamérica sin cólera y, más aún, avanzar en el desarrollo humano sostenible y la equidad en salud, se deben renovar compromisos. Entre ellos, están:

  • Reducir las inequidades en materia de acceso y calidad de los servicios de agua potable y saneamiento, y garantizar la calidad de los alimentos.
  • Mejorar la educación sanitaria con un enfoque de promoción de la salud.
  • Promover la participación y vigilancia social, con un enfoque de derecho.
  • Mantener la vigilancia epidemiológica y el monitoreo de calidad del agua.
  • Fortalecer a todo nivel las capacidades para la comunicación y la gestión de riesgos.
  • Avanzar en los esfuerzos de integración subregional y en los procesos de descentralización, incluyendo la iniciativa del Foro Centroamericano y de República Dominicana del Agua Potable y Saneamiento.

La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.

Para mayor información, b-roll y fotografías por favor comunicarse con Paula Andaló, tel (202) 974-3699, fax (202) 974-3143, Oficina de Información Pública, e-mail: andalopa@paho.org.