Violencia contra la mujer en las Américas es una constante 'sistémica y sistemática'
Nuevo informe regional ¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe constituye la punta del iceberg que se oculta tras el silencio estadístico, la tolerancia social y la impunidad contra la violencia de género.
Washington, D.C., 28 de noviembre de 2007 (OPS)—Las cifras sobre violencia contra la mujer en América Latina y el Caribe no solo se han mantenido sino que algunos países están informando que incluso han crecido. Así lo afirma un informe regional lanzado simultáneamente por agencias de Naciones Unidas esta semana en ciudades como Santiago de Chile, Brasilia, México D.F., Ciudad de Panamá, Quito, Washington, D. C. y Nueva York para alertar a todos los gobiernos y sociedades en general sobre la urgente necesidad de poner fin a este prevalente abuso de derechos humanos en las Américas y por extensión en todo el mundo.
"La alarmante situación detallada en ¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe representa solo la punta del iceberg de las muchas mujeres afectadas que permanecen ocultas tras el silencio estadístico, la tolerancia social y la impunidad", afirma en su introducción el trabajo conjunto de las organizaciones y agencias especializadas de Naciones Unidas en la Región como la Organización Panamericana de la Salud.
"Para la OPS, este importante trabajo inter-agencial representa efectivamente la punta del iceberg de un problema de proporciones epidémicas sobre el que estamos haciendo un enérgico llamado a la acción; en especial y primeramente, a los gobiernos e instituciones de todos los Estados Miembros de la organización hemisférica para que verdaderamente actúen decididamente y comprometan fondos públicos con los que contribuir a parar esta violencia", dijo el Dr. Alberto Concha-Eastman, Asesor Regional de la OPS en Prevención de la Violencia. "La mujer en las Américas -todas las mujeres de nuestra Región- tienen el derecho a vivir una vida libre de violencia. Y las instituciones de gobierno de todos nuestros países tienen la potestad y el deber constitucional de garantizar que este derecho humano llegue a todos por igual".
En su presentación, los autores del informe afirman que el trabajo pone de manifiesto que para erradicar la violencia es imprescindible que esta se convierta en un objetivo central de las agendas públicas como problema de derechos humanos y como obstáculo para el desarrollo. "Es necesario avanzar hacia una política pública que subraye el deber de diligencia que tiene el Estado de proteger a las mujeres contra la violencia", señala el nuevo documento.
"Numerosos estudios sobre la violencia de género de la OPS/OMS y también de otros organismos y agencias han indicado reiteradamente que muchas mujeres no acuden a las instituciones encargadas de recibir y procesar denuncias de violencia por temor a enfrentar más violencia o sencillamente porque sus intentos de denuncia no son recibidos con la debida seriedad por parte de las autoridades. Esto tiene que acabar de una vez y por siempre", afirmó categórico el Asesor Regional de la OPS. "El nuevo informe publicado esta semana no deja lugar a dudas cuando, entre otros asuntos, imputa la existencia de una ‘vacilante voluntad de la esfera institucional’ para con el fenómeno de la violencia contra la mujer. Más aún –subrayó el Dr. Concha-Eastman- cuando este trabajo afirma explícitamente que ‘la sinergia negativa entre la debilidad institucional y la cultura patriarcal favorece y provoca situaciones de impunidad’ que vienen además a fundamentar las causas y las consecuencias de la falta de poder de las mujeres, las niñas y las adolescentes".
Datos prominentemente presentados al comienzo del informe dan cuenta de la real dimensión de la problemática de la violencia contra la mujer en los países de América Latina y el Caribe. "Entre 1990 y 2007, más de 900 mujeres chilenas fallecieron por causa de homicidio, una gran mayoría víctimas de sus parejas o ex parejas. En Bahamas, el feminicidio representó el 42% del total de los asesinatos en el año 2000, el 44% en 2001 y el 53% en 2002". En Costa Rica "llegó al 61% del total de homicidios de mujeres; en El Salvador, la mitad de los casos de violencia reportados por la prensa en 2005 acabaron en homicidios; en Puerto Rico, 31 mujeres fueron asesinadas como resultado de la violencia doméstica en el año 2004; y en Uruguay una mujer muere cada nueve días como resultado de la violencia doméstica".
Más allá de las cifras de prevalencia de violencia contra la mujer, de cuya pormenorizada cuenta da ¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe, este informe plantea fundamentales aspectos de fondo. A pesar de los avances registrados (hoy las mujeres tienen niveles educativos superiores a los hombres, están igualando su participación laboral y la brecha salarial ha empezado a disminuir en algunos segmentos de ocupación), aún persisten elementos estructurales que actúan como determinantes directos en la epidemiología de la violencia contra la mujer.
"La cultura de la desigualdad que ampara la violencia -afirma el informe- se inscribe en la de por sí violenta desigualdad de oportunidades, el desigual acceso a los recursos y servicios de la justicia, la discriminación laboral y salarial, así como la desigual distribución del poder y del tiempo entre mujeres y hombres. (…) En este contexto de desigualdad, discriminación e impunidad, la violencia de género se destaca como una violación sistémica y sistemática de los derechos humanos y como un obstáculo al desarrollo económico, social y democrático en todos los países".
Desplegado sobre 136 páginas estructuradas en cuatro grandes capítulos, el informe define y contextualiza la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe, ofrece un detallado diagnóstico sobre el problema, sus efectos y sus costos; expone un muestrario de avances, iniciativas y buenas prácticas en respuesta a la violencia y, por último, plantea posibles medidas a adoptar por los gobiernos y la sociedad al tiempo de proponer la constitución de un Observatorio regional para el monitoreo permanente de la violencia contra la mujer.
Enlaces de interés
- ¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe
- UNIFEM (Fondo de las Naciones Unidas para la mujer)
La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.
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