Salud mental y derechos humanos en América Latina y el Caribe:
"Existe un problema fundamental aún no resuelto con relación a los procedimientos de internación en hospitales psiquiátricos"
Desde comienzos de la década de los 90 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha llevado a cabo un sistemático y consistente proceso de cooperación técnica y de capacitación en materia de salud mental y derechos humanos. El especialista en derechos humanos de la OPS, Dr. Javier Vásquez, aseguró que estos trabajos están paulatinamente revistiendo a la reforma regional de la salud mental en curso con uno de los componentes más relevantes (derechos humanos) contenidos en la Declaración de Caracas de 1990. Pero el experto también dijo que el avance en América Latina y el Caribe no es tan rápido como el que demanda este proceso reformador.
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La OPS promueve la reforma de la salud mental y los derechos humanos mediante múltiples estrategias y materiales de divulgación tales como esta carátula de un folleto sobre el nuevo enfoque de los derechos humanos para la salud mental.
A partir de la Conferencia Regional para la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica en América Latina (1990) y muy especialmente en base a su documento más referido, la Declaración de Caracas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha venido empleando los tratados sobre derechos humanos del Sistema Interamericano y de Naciones Unidas como herramientas vinculantes para llevar a cabo la reforma de la salud mental de acuerdo a los términos consensuados aquel año en Caracas y reforzados con subsiguientes documentos, declaraciones y estándares sobre salud y derechos humanos. Pero según expertos de la OPS íntimamente vinculados al desarrollo de estos programas, los esfuerzos parecen haber alcanzado un escaso o tímido nivel de implantación práctica y real al interior de los países de la Región.
Durante un acto celebrado el 13 de octubre del 2006 en la Escuela de Derecho de la Universidad de Georgetown, en Washington, D.C., la directora de la OPS, Dra. Mirta Roses Periago, afirmó que el uso de estos principios, tratados y estándares en derechos humanos no representa para la OPS y para la Organización Mundial de la Salud (OMS) una herramienta opcional para promover y proteger la salud pública sino que constituye una estrategia esencial para la mejora de la salud de las personas en todo el mundo.
La Dra. Roses indicó entonces que la Declaración de Caracas de 1990 fue para la OPS una 'semilla' crucial que contribuyó a entender un nuevo enfoque: el del uso del derecho internacional de derechos humanos en todas las intervenciones de la salud.
La institución hemisférica ha liderado un gran número de talleres técnicos de promoción de los derechos humanos y libertades fundamentales en el contexto del VIH/sida, discapacidades, salud de los pueblos indígenas, salud sexual y reproductiva, personas mayores, espacios libres de humo e inmunizaciones, entre otros.
Los programas nacionales de salud mental también se han visto reforzados de estas actuaciones de cooperación técnica. Con todo, este enfoque sobre derechos humanos explícitamente consensuado en Caracas y en tratados internacionales de derechos humanos con los planteamientos para la reforma regional de la salud mental y fortalecido a través de la colaboración técnica de la OPS, no ha contado con un desarrollo e implantación tan rápidos como en otras áreas o disciplinas de la salud.
"Existe un problema fundamental aún no resuelto con relación a los procedimientos de internación en hospitales psiquiátricos, y es que todavía en la Región -excepto en Estados Unidos y Canadá- no existen, por lo general, normas específicas con relación al debido proceso para salvaguardar y garantizar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y las libertades fundamentales de las personas con discapacidades mentales", afirmó en Washington, D.C. el Dr. Javier Vásquez, especialista en Derechos Humanos, de la OPS.
"El derecho a la circulación y otros derechos humanos permanecen restringidos"

Dr. Javier Vásquez
El preámbulo del texto consensuado en Caracas en 1990 reconocía que el hospital psiquiátrico aislaba al enfermo de su medio, generando de esa manera mayor discapacidad social y creando condiciones desfavorables en detrimento de los derechos humanos del paciente.
Pero diecisiete años después, la figura del hospital psiquiátrico como único modelo de atención aún no se ha eliminado en muchos países de la región. Según el experto de la OPS, todavía no se han ejecutado procesos consistentes y generalizados para implementar en muchos países modernos servicios de salud mental que estén descentralizados e inspirados en estándares y orientaciones internacionales- y ubicados al interior de las redes y en los centros de atención primaria de la salud.
"Las legislaciones y las políticas de la Región no han creado procedimientos de internación consistentes con los tratados y estándares internacionales de derechos humanos y, con ello, internaciones que se revisen periódicamente por órganos multidisciplinarios que garanticen el derecho a la circulación y otros derechos relacionados con la salud", afirmó el Dr. Vásquez. "Todavía en muchos países, estas instituciones (hospitales psiquiátricos) albergan a un gran número de personas cuyo derecho a la circulación y otros derechos permanecen restringidos". Esta es la parte medular del problema -aseguró- ya que "sin el ejercicio de la libertad personal no se puede siquiera empezar a hablar de otros derechos y libertades fundamentales".
Javier Vásquez, no obstante, estima que el peso de la Declaración de Caracas es hoy más vigente que nunca ya que constituyó el primer estándar interamericano que vinculó directamente a las convenciones internacionales de derechos humanos con las violaciones de estos derechos en el contexto de los hospitales psiquiátricos. Y los trabajos de la OPS están pavimentando progresivamente el camino de una reforma regional donde ya varios países están situados en posiciones de avance y liderazgo.
Elementos clave
La Declaración de Caracas, recordó el Dr. Vásquez, especifica que los recursos, cuidados y tratamientos de la atención a las enfermedades y trastornos mentales deben hoy día salvaguardar invariablemente la dignidad personal y los derechos humanos del usuario de estos servicios.
"En conclusión se podría decir que la Declaración de Caracas ha 'guiado' o 'delineado' de alguna forma un sistema de protección de derechos humanos en el contexto de las personas con trastornos mentales que no existía con anterioridad a su formulación y cuyo fundamento jurídico descansa en las convenciones internacionales y regionales ratificadas por los Estados Miembros de la OPS/OMS", dijo el Dr. Vásquez. Para el experto de la OPS, los pilares básicos de este sistema de protección se pueden sintetizar en cinco elementos fundamentales:
- Diseminación de las normas generales y los estándares internacionales y regionales de derechos humanos que protegen a las personas con discapacidades mentales;
- Incorporación de estas normas y estándares en políticas, planes y legislaciones de salud mental;
- Empoderamiento de los usuarios para reclamar sus derechos humanos y libertades fundamentales de acuerdo a los mecanismos legales nacionales e internacionales;
- Colaboración técnica con las Defensorías de Derechos Humanos; y
- Colaboración técnica con los organismos internacionales y regionales de derechos humanos tales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y los organismos de derechos humanos creados por los tratados propios del Sistema de las Naciones Unidas.
El Dr. Vásquez añadió que gracias a los programas de cooperación de la OPS y a los mecanismos de protección de derechos humanos propios del Sistema Interamericano y de las Naciones Unidas, en la OPS y en la Región se le ha venido dando una mayor importancia al binomio salud/derechos humanos. Y no sólo en lo que respecta a salud mental, sino en otras muchas áreas como son VIH/sida, adultos mayores, y personas con discapacidades físicas, entre otras.
"A través de las iniciativas de derechos humanos de la OPS y de las acciones desarrolladas por otras agencias gubernamentales y privadas, se podría decir que en América Latina y el Caribe está ocurriendo una reforma integral de los sistemas de salud mental (leyes, políticas, procedimientos judiciales y servicios de salud pública) cuyas raíces se encuentran en la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica propuesta en 1990 por la Declaración de Caracas".
El Dr. Vásquez concluyó afirmando que hoy por hoy, desde ningún ministerio de Salud de la Región se puede alegar desconocimiento sobre el deber y responsabilidad de sus empleados y de los gobiernos para salvaguardar y garantizar los derechos humanos y civiles de los usuarios del sistema de salud.
La última prueba de cómo estos asuntos han ocupado el más alto nivel de la atención y del compromiso político tuvo lugar el pasado 25 de septiembre cuando, reunidos en su Consejo Directivo anual, los 35 estados miembros de la OPS discutieron y aprobaron una resolución presentada por la Primera Dama de Panamá, Vivian Fernández de Torrijos, titulada "La discapacidad: prevención y rehabilitación en el contexto del derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental y otros derechos relacionados".
"No cabe la menor duda de que a través de esta Resolución, los Ministros de Salud de las Americas han reconocido oficialmente que los tratados y estándares sobre derechos humanos son una herramienta esencial para la reestructuración de los sistemas de salud", dijo la Dra. Roses.
Recursos relacionados
- Declaración Universal de los Derechos Humanos
- Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
- Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
- Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre
- Convención Americana sobre Derechos Humanos
- Protocolo de San Salvador
- Convención Interamericana para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación de las Personas con Discapacidad
Lecturas de interés
- Revista Perspectivas de Salud (OPS): Una cuestión de derechos humanos
Parte 5: Al habla con... Asesor Subregional de OPS en Salud Mental, Dr. Hugo Cohen
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