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 La salud mental en las Américas

Testimonio de una trabajadora social

Esther de Atoche:
una reforma sectorial bajo el prisma de una veterana trabajadora social

"La calidad de atención al paciente de la salud mental ha mejorado notablemente a partir de Caracas"

Con 14 años de servicio dentro del Instituto Nacional de Salud Mental (INSAM) y adscrita al Departamento de Trabajo Social de este puntal panameño en la reforma regional y nacional en curso de la atención psiquiátrica y de la salud mental, Esther de Atoche ha sido testigo de los grandes cambios que la salud pública ha experimentado en los últimos años en su país dentro de este campo o especialidad de la salud pública.

 Esther de Atoche
"Uno de los aspectos fundamentales de la reformulación de la salud mental en Panamá ha sido el fortalecimiento real y la dimensión resolutiva de un recurso humano en salud mental mucho mejor capacitado y preparado".

Como muchas de sus compañeras y colegas de trabajo, Esther de Atoche ha comprendido desde un primer momento la naturaleza y los por qués de esta reforma.

Para ella, en Panamá y en el resto de América Latina era un imperativo moral del estamento médico-sanitario y de los tomadores de decisiones a nivel de los gobiernos superar el modelo institucional y centralizado del manicomio para llevar la psiquiatría y en general la atención de los usuarios de servicios de salud mental al nivel que le corresponde y fuera de centros estigmatizados y estigmatizadores.

Capacidad de la red primaria

En el caso panameño, explica Esther, este cambio ha sido posible al haberse conformado poco a poco una capacidad dentro de redes primarias de la salud que hoy están presentes en casi todas las provincias, al interior del país, con un desplazamiento de servicios integrales próximos a los entornos vitales de los pacientes.

Todo ello, confirma Esther, ha permitido que en Panamá se haya avanzado mucho en la recuperación y preservación los derechos humanos y civiles de los pacientes. Según Esther, estos desarrollos han permitido observar mejoras sustanciales en los tratamientos de muchos casos, patologías y condiciones específicas de enfermedad.

"Uno de los aspectos fundamentales de la reformulación de la salud mental en Panamá ha sido el fortalecimiento real y la dimensión resolutiva de un recurso humano en salud mental mucho mejor capacitado y preparado para llevar adelante el proceso no ya desde una óptica de hegemonía sobre el paciente sino desde un papel instrumental con el que se contribuye más eficazmente, afirmó, a la mejora de la calidad de vida de los usuarios que requieren de estos servicios de la salud".

Importancia clave del entorno familiar

"Cuando yo llegué al Instituto Nacional de Salud Mental de Panamá hace 14 años había un alto índice de pacientes desvinculados, una ausencia de familiares. También se daban deplorables condiciones de hacinamiento. Nada de lo anterior nos permitía brindar a los pacientes la atención que uno quiere. Pero con la reforma impulsada a partir de la Declaración de Caracas empezamos a trabajar con los familiares, a hacerlos entender que el mejor lugar para que un paciente se recupere es a partir y dentro de su propia familia, dentro de su entorno. Si permanecían aquí mucho tiempo, estos pacientes iban a correr el riesgo de perder no sólo los vínculos afectivos sino también la posibilidad de reingresar al mercado laboral. Eso sin contar con el subsiguiente rechazo de la comunidad. En sentido inverso, los familiares recuperaban también así vínculos afectivos que de lo contrario habrían perdido para siempre".

 Esther de Atoche
"Las personas que sufren o padecen de enfermedades mentales necesitan y se beneficiaban enormemente del amor de familia".

Esther recuerda que se empezó a trabajar desde las bases, con charlas y con reuniones a todos los niveles, y muy particularmente en los ámbitos familiares, en los barrios.

"Se subrayó entonces que como cualquier otro ciudadano, las personas que sufren o padecen de enfermedades mentales necesitan y se beneficiaban enormemente de ese amor de familia".

Valor terapéutico del conocimiento

Esther reconoce que al comienzo hubo cierta resistencia, pero que el proceso dio inicio, y que eso fue esencial para poder intermediar adecuada y eficazmente en una adaptación de ambas partes a la nueva realidad y al nuevo modelo de atención.

"En lo personal yo observo que a partir de lo realizado con la Declaración de Caracas, los familiares en gran medida han aprendido a saber lo que es la enfermedad. Gracias a ello también hoy son conocedores de la existencia de una nueva generación de medicamentos que más y más han permitido una disminución de manifestaciones o fenómenos de descompensación de los pacientes y la necesidad incluso de reingreso en centros de la red hospitalaria. El nuevo modelo está efectivamente logrando dar continuidad apropiada a los tratamientos de cientos de pacientes desde las instalaciones creadas dentro de la red primaria de la salud y a través de sus correspondientes centros de atención ambulatoria".

En suma, concluye la licenciada, "la calidad de atención al paciente de la salud mental ha mejorado notablemente".

 

Parte 17: La reforma, los niños y la psiquiatría: Introducción
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