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 La salud mental en las Américas

La reforma, los niños y la psiquiatría

Al habla con...
Dra. Nilda Santamaría

Responsable del Programa de Psiquiatría Infanto-Juvenil
Hospital del Niño (Panamá)

"La problemática de la niñez y la adolescencia amerita de una intervención mucho más directa en salud mental"

 Dra. Nilda Santamaría
Dra. Nilda Santamaría: "La problemática de nuestra niñez y adolescencia amerita de una intervención mucho más directa. Nuestro trabajo en la especialidad de psiquiatría infantil no es un capricho. Es una necesidad".

Uno de los puntales que caracterizan la reforma de la salud mental en Panamá, Centroamérica y el Caribe, y del resto de la Región, es la aplicación de un cuidado y atención desde una óptica integral para los que adolecen de estas enfermedades. En este sentido, la prevención y el experto seguimiento terapéutico de niños en riesgo de padecer dolencias o síntomas de naturaleza psiquiátrica, ha experimentado en Panamá un giro que decenas de especialistas consultados coincidieron en valorar como perfectamente consecuentes con la transformación de la reforma en curso.

Profesionales y técnicos estrechamente vinculados a la evolución de la salud mental panameña y de otros países de la sub-región y del hemisferio en general subrayan que las enfermedades de la psiquiatría no son un asunto propio de una edad específica (los adultos únicamente).

Esta perspectiva integral exenta de condicionantes mal-informados sobre edad e incluso de condición social -producto de décadas de percepciones estigmatizadoras- está permitiendo entre otras cosas una temprana identificación de riesgos y brotes iniciales en salud mental.

Los expertos argumentan que intervenciones apropiadas y capacidades afinadas por medio de la especialización favorecen un acercamiento hacia la problemática y también hacia respuestas adecuadas del sistema de salud en base a modernos lineamientos centrados en el concepto de prevención.

Gracias al ejercicio práctico de estos lineamientos programáticos, claros síntomas en la infancia pueden ser atendidos tan pronto como estos se manifiestan para que no lleguen a repercutir negativamente sobre la salud y la calidad de vida de los menores. Y mucho menos -subrayan los especialistas- para que se conviertan a futuro en cuadros clínicos de mucho mayor costo, complejidad y riesgo.

Componente crítico

Para la Dra. Nilda Santamaría, prestigiosa psiquiatra adscrita al Programa Infanto-Juvenil del Hospital del Niño en la Ciudad de Panamá, del cual es responsable, esta óptica integral y preventiva era un componente urgente y crítico que aunque ha tardado años en perfilarse, empieza ahora a ser fundamental de la práctica en salud.

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Entrada principal del Hospital del Niño, un centro que tiene un completo servicio de psiquiatría y de tratamiento de enfermedades mentales para menores de edad.
 
 

"En nuestro país la psiquiatría infantil se considera ya incluso como una sub-especialidad. Y esto es algo muy positivo", afirmó la Dra. Santamaría, al tiempo de puntualizar que para ser un Psiquiatra Infantil en Panamá se requieren dos años de especialización", por encima de los estudios normales de medicina y psiquiatría.

Como prueba del auge que está adquiriendo esta sub-especialidad en el país centroamericano, el año pasado fue fundada la Sociedad Panameña de Psiquiatría de Niños, Niñas y Adolescentes. En respuesta a la pregunta de por qué en el 2006 y no antes, la Dra. Santamaría explicó que esta práctica médica como tal sub-especialidad no tiene más de 15 años en el país y reconoció que todavía son muy pocos, apenas unos 30 psiquiatras infanto-juveniles, los que ejercen bajo esa categoría, actualmente en todo el país.

No obstante reciente, la Dra. Santamaría celebra la constitución de esta sociedad y de otras iniciativas similares ya que destacó que "la problemática de nuestra niñez y adolescencia amerita de una intervención mucho más directa".

En nuestro país -recordó la experta- se han promulgado legislaciones y marcos legales específicamente relacionados con los adolescentes que tienen que ver con asuntos de violencia doméstica o de maltrato a la niñez. Y señaló que ha sido especialmente a partir de 1995 que estos temas se han empezado a visualizar.

"A nivel social, también estamos observando con gran preocupación el consumo de drogas a edades muy tempranas, pero sufrimos una importante falta de recursos humanos dentro de unas circunstancias de gran demanda de servicios en salud mental que en el Hospital del Niño alcanza un promedio de atención, sólo en consulta externa, de hasta 20 pacientes diarios".

Niñez no siempre es feliz

En un análisis comparativo entre el antes y el después de la reforma, la Dra. Santamaría reconoció que a pesar de los avances, en materia de percepciones públicas aún queda un largo camino por recorrer.

"La concepción general tradicional niega de alguna manera siquiera la posibilidad de que los menores padezcan de enfermedades mentales propias de la psiquiatría. Se piensa que los niños y las niñas de nuestro mundo son felices por el simple hecho de ser niños. Pero lamentablemente, los niños sufren de enfermedades que la mayoría de las personas ignora", aseguró.

"Nuestra niñez no siempre es feliz; sufre accidentes que muchas veces son prevenibles; sufren de diferentes formas de maltrato en casa, en la calle, en la escuela. Y también son testigos de la violencia doméstica y de la violencia social. Pero eso no lo es todo: los niños también sufren y tienen enfermedades psiquiátricas".

La aceptación social de estos asuntos ha sido lenta, reiteró esta psiquiatra con una sólida reputación y visibilidad a nivel local e incluso nacional. "Pero en la actualidad observamos una menor resistencia y una mayor comprensión y conocimiento, y esto es así en parte porque los profesionales de la salud hemos aprovechado todos los espacios que nos han dado para avanzar en aspectos de visibilidad e imagen hasta llegar finalmente a abrirnos un espacio adecuado en los medios de comunicación social".

Importancia de la educación

Para la Dra. Santamaría, los componentes educativos y de una temprana intervención son críticos a la hora de fortalecer las estrategias y la filosofía misma de la transformación que se está ejecutando en el sector de la salud mental.

"Las escuelas nos han ayudado mucho, especialmente las de los sistemas privados, con la incorporación de psicólogos. Esto ya existía, pero ahora ha tomado un rango de exigencia. La ley hoy día obliga a los colegios a que se notifique de inmediato cualquier sospecha de abuso a la niñez. El sector salud tiene la responsabilidad de evidenciar las consecuencias físicas y mentales a través de evaluaciones periciales o de los servicios de urgencia".

Influencia mediática

La Dra. Santamaría explicó que todo lo que la reforma está realizando ha ayudado sobremanera a que también cambien las percepciones socio-culturales sobre los mismos psiquiatras. La experta reiteró el papel fundamental que en ello juegan los profesionales de los medios de comunicación, particularmente hacia el gran público con los mensajes e ideas irradiados y trasmitidos por la televisión.

 Dra. Nilda Santamaría:
"Se piensa que los niños y las niñas de nuestro mundo son felices por el simple hecho de ser niños. Pero lamentablemente, los niños sufren de enfermedades que la mayoría de las personas ignora".

La Dra. Santamaría por ejemplo recuerda con gran agrado el efecto tan positivo que para ese cambio de percepción social tuvo la aparición en las pantallas de la campeona panameña de natación, Ailleen Coparropa, una de las 100 mejores nadadoras del mundo. Con ocasión de una celebrada victoria de la nadadora, Coparropa apareció ante las cámaras con toda normalidad en compañía de su psicólogo personal, recuerda la Dra. Santamaría.

"Esto nos ayudó muchísimo para que nuestra especialidad fuera vista con mucho mayor respeto y consideración. No hay que olvidar que aún hoy, dentro de muchos ámbitos, se nos llama vulgarmente 'loqueros'. El apodo en inglés suena a camarón (shrink), dijo. "Pero ahora se piensa un poco mejor. Nuestro trabajo en la especialidad de psiquiatría infantil no es un capricho. Es una necesidad".

Al mismo tiempo y para concluir, la Dra. Santamaría no quiso dejar de recordar la importancia de trabajar por un incremento sustancial de la capacidad humana, de más especialistas graduados y especialmente al interior del país donde su ejercicio, dijo, es tan necesario.

"En el caso de la psiquiatría infantil lo que si podemos decir es que no tenemos desempleo ni falta de trabajo. Necesitamos otras manos que nos apoyen".

Enlaces externos

Parte 19: Psiquiatría infantil: Gilberto Abood Guillén (Caja de Seguro Social)
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