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Vol. 5 - No.2 - 2000


La salud de los trabajadores en América Latina y el Caribe:
Mirando hacia el futuro
Por Eugenio Gutiérrez, foto de Armando Waak/OPS

América Latina tiene uno de los porcentajes más elevados de adultos de menos de cuarenta años en el mercado laboral mundial. ¿Cómo afectará la globalización a este segmento de la población y cómo pueden los adultos jóvenes latinoamericanos posicionarse para responder eficazmente a los cambios que se producirán en su futuro?

 Trabajadores en una calle de Quito, Ecuador
En Quito, Ecuador, sastres "informales" trabajan en la calle con la esperanza de obtener diariamente el dinero suficiente para alimentar a sus familias.

Pueden los mecanismos jurídicos y foros internacionales como el Parla-mento Latinoamericano, el Parlamento Centro-americano, el Parlamen-to Subregional Andino o el MERCOSUR corregir los abusos del trabajo infantil? ¿O enfrentar los problemas de la industria de las maquiladoras, o sancionar leyes que protejan el desplazamiento masivo de trabajadores migratorios?

En el último medio siglo, América ha transformado su economía agrícola y minera a diferente velocidad y con diferentes niveles de intensidad. Más recientemente, la globalización ha ejercido un impacto sobre las estructuras económicas fundamentales de todos los países de la región. Este proceso ha sido particularmente espectacular en las economías en desarrollo de América Latina y el Caribe.

Según la última encuesta realizada en 1996, la población estimada de las Américas alcanzaba a 781 millones de habitantes, y la población económicamente activa (PEA)-o sea, las personas que compran y venden bienes y servicios-era de unos 351 millones de personas, o sea alrededor de la mitad de la población. Estas cifras se desglosan en aproximadamente 201 millones en América Latina y el Caribe, más otros 150 millones en Estados Unidos y Canadá. Para el año 2025 se prevé que la PEA alcanzará a 270 millones de personas en América Latina y el Caribe.

En la región se producen anualmente de 20 a 27 millones de accidentes relacionados con el trabajo, 90.000 de los cuales son fatales. En otras palabras, alrededor de 30 a 50 accidentes por minuto y 300 muertes por día, a un costo que alcanza a 10 por ciento del producto interno bruto de toda la región, en términos de gastos médicos y pérdida de productividad.

En cuanto a los salarios, hasta una tercera parte de la población trabajadora percibe ingresos inferiores al mínimo necesario para satisfacer su canasta básica de necesidades.

Pobreza, desnutrición y anemia

La pobreza es uno de los principales factores que ha obligado a 25 millones de niños de las Américas a incorporarse a la fuerza laboral y a poner en peligro su derecho a la educación.

En América Latina trabajan aproximadamente 20 millones de niños-una de cada cinco personas de menos de 18 años-y alrededor de la mitad tiene de 6 a 14 años de edad. En Estados Unidos trabajan de cuatro a cinco millones de niños.

Las mujeres se encuentran en desventaja

A mediados de los años noventa unos 56 millones de mujeres formaban parte de la fuerza laboral, en general, en condiciones de trabajo más precarias que los hombres, y recibían sólo 71 por ciento del ingreso de estos.

Con frecuencia las mujeres tienen una doble carga; se ven obligadas a trabajar en un empleo remunerado y luego a realizar las tareas del hogar, lo cual las expone a mayores riesgos físicos y mentales.

Las mujeres están ahora realizando trabajos que se consideran peligrosos y este riesgo adicional requerirá un nivel apropiado de protección.

Lo que ocultan las estadísticas

Jorge Pinto Rojas es un vendedor de mariscos que se levanta a las tres de la mañana y viaja cuatro horas y media para llevar sus productos al mercado central de Lima.

"Mis hijos están estudiando en la Escuela Nacional y espero que se especialicen en computadoras, para que no tengan que trabajar tan duro", declara Jorge. "Si el pescado no se vende en tres días, comienza a deteriorarse y tengo que venderlo por muy poco dinero", dice.

"En un buen día, puedo vender alrededor de 500 soles de pescado, y el alquiler de mi puesto es de 200 soles. Si un día no vengo a trabajar, los clientes van a comprar a otro lado".

"Pero", se lamenta Jorge, "esto es lo único que sé hacer. No tenemos seguro de salud y debo satisfacer las necesidades de mi familia con el poco dinero que logro hacer".

Las consecuencias de la globalización

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que la mayor parte de la población de muchos países en desarrollo, incluidos los trabajadores asalariados del sector no estructurado y los que trabajan por cuenta propia, carecen de protección social.

El caso de Pinto Rojas es sintomático de esta época, resultado de la globalización regional y mundial, que está produciendo un nuevo fenómeno laboral conocido como el "trabajo informal". Este sector informal cuenta con un gran número de trabajadores temporarios y ha generado una nueva serie de problemas. Uno de ellos es la falta de protección social, especialmente de servicios sociales y de salud por lesiones de trabajo, pensiones adecuadas y una jubilación.

Mónica Bolis, asesora regional sobre legislación de salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aborda los siguientes problemas:

La flexibilidad de la mano de obra: "Los trabajadores temporarios de América Latina no cuentan con una protección adecuada, y la situación está tornándose más complicada a medida que pasamos del trabajo informal a lo que ahora se conoce como flexibilidad en el mercado laboral."

"Los trabajadores informales están generalmente empleados fuera de la actividad económica formal. Son independientes, pero trabajan en ocupaciones mal remuneradas, como vendedores callejeros o realizando reparaciones en el hogar".

"En el nuevo mercado laboral flexible, se firman contratos que solo proveen beneficios parciales, dejando a los trabajadores de este sistema sin acceso a los servicios de salud y otros servicios sociales".

Los trabajadores migratorios: "Vamos más allá de la salud ocupacional, y tratamos de concentrarnos en el individuo como contribuyente a la economía y al desarrollo del país. La OIT está procurando crear diferentes tipos de seguros, que pueden aplicarse preferentemente a los trabajadores migratorios, para enfrentar las nuevas consecuencias de la globalización y de la flexibilidad del mercado laboral".

"Existen hoy día masas de personas que cruzan las fronteras para trabajar en otros países, donde con frecuencia no están protegidos y reciben salarios bajos. Es preciso proveer cobertura social a estas personas y respetar su derecho a la atención de la salud, y necesitamos proteger al Estado que recibe a estos trabajadores, para que no abrumen los sistemas nacionales de salud".

La responsabilidad del sector privado: "Desde una perspectiva nacional e internacional, el marco jurídico reviste suma importancia. Cuando se desplaza un gran número de personas de un país a otro, pueden verse expuestas a numerosos riesgos. Tanto el país de origen como el país receptor deben asumir el costo que representa garantizar una protección adecuada de los trabajadores".

"Los países receptores se benefician de la mano de obra barata, de manera que debemos estimular a los empleadores del sector privado a asumir ciertas responsabilidades frente a los trabajadores. En efecto, el sector público está demandando que el sector privado comparta algunos de los beneficios de esta mano de obra barata con sus trabajadores".

Los acuerdos nacionales e internacionales no deben ser solamente palabras en un papel, y por eso reviste mucha importancia el marco jurídico de los arreglos de los trabajadores migratorios con los sectores público y privado".

El progreso y las garantías: "Uno de los principales desafíos de la década actual es la forma de restablecer estas garantías para los trabajadores dentro de los nuevos paradigmas, y poder al mismo tiempo promover el desarrollo económico y social de los países, debido a que uno no es válido sin el otro".

"El desafío de este siglo será consolidar un desarrollo humano sostenible en materia ambiental, redistribuir los beneficios a la población y promover un mejoramiento de las condiciones de vida, para que cada uno pueda competir en igualdad de condiciones".

El Dr. César Vieira, de la División de Salud y Desarrollo Humano de la OPS, señala:

Adelantos y retrocesos: Cuando se discute el acceso de los trabajadores a los servicios de salud en América Latina, el Dr. César Vieira manifiesta que ello variará de acuerdo con el nivel del ingreso individual, la protección social en cada país y el estado de la economía en general. El hecho de asignar prioridad a las fuerzas del mercado en la atención de la salud probablemente conduzca a una concentración de la riqueza y a la desigualdad, según el Dr. Vieira. En este campo de la salud pública, la División de Salud y Desarrollo Humano de la OPS y la División de Desarrollo de Sistemas y Servicios de Salud se concentran en la regulación pública del sector de la salud.

"Personalmente soy optimista, aunque pueden haber ocasionales retrocesos así como adelantos. Se ha producido una inevitable redistribución de responsabilidades entre el estado, el mercado y la sociedad civil en materia de atención de la salud".

"Además, muchos estados están redefiniendo sus funciones y transfiriendo algunas de sus responsabilidades al nivel regional, departamental, provincial y municipal, en la medida en que los gobiernos centrales nacionales asumen un papel más regulador, directivo y de política".

"En Europa, esta transferencia de funciones a entidades nacionales e internacionales constituye un fenómeno similar al que está experimentando América Latina. Ello implica marcos totalmente nuevos para el funcionamiento del sector de la salud. Estamos aprendiendo, a veces con gran dificultad, pero estamos logrando desarrollar instrumentos que nos permitirán promover la eficiencia, la eficacia, y lo que es más importante, la equidad en los sistemas de salud".

La Dra. Luz Maritza Tennassee, asesora regional para trabajadores de salud en la División de Salud y Medio Ambiente de la OPS manifiesta:

Los riesgos ocupacionales: "En América Latina y el Caribe, las condiciones de trabajo, los riesgos ocupacionales y la intensificación de las desigualdades socioeconómicas y de salud entre la población trabajadora incrementan la susceptibilidad a enfermedades relacionadas con el trabajo, accidentes, incapacidades y mortalidad, un fenómeno que afecta principalmente a las personas jóvenes, por su falta de experiencia".

La Dra. Tennassee, que ha realizado trabajos de campo en Venezuela y Canadá, tomó conciencia de los aspectos de salud de los trabajadores como pediatra, estableciendo un vínculo entre el estado de salud de los niños y la ocupación de sus padres.

"Existe un patrón epidemiológico caracterizado por una combinación de problemas de salud y patologías tradicionales de salud ocupacional, como la dermatitis, el envenenamiento agudo por plaguicidas o metales pesados y problemas respiratorios. También encontramos el surgimiento de problemas relacionados con el trabajo, como el cáncer ocupacional, el asma, déficit neurológicos y problemas del sistema inmunológico.

También se ha observado el resurgimiento de enfermedades endémicas que en un momento se habían controlado, pero que ahora están aumentando como consecuencia de cambios en las condiciones de trabajo".

Plan regional para trabajadores de salud

La creciente leptospirosis endémica en Centroamérica, el desarrollo de la malaria endémica en la región del Amazonas y el incremento de los riesgos como consecuencia de la juventud de la población trabajadora, han convertido a la salud de los trabajadores en una prioridad. La OPS está actualmente colaborando con otros organismos nacionales e internacionales, la sociedad civil, las organizaciones comunitarias, representantes de los trabajadores y empresas privadas en la formulación de una iniciativa integrada conocida como el Plan Regional para Trabajadores de Salud.

El programa está promoviendo e incrementando la capacidad nacional para identificar y controlar los peligros ocupacionales, actualizar las políticas y la legislación que promueven la salud de los trabajadores. Asimismo, toma en cuenta los importantes cambios internacionales que la afectan, como la introducción de un mercado laboral flexible, la globalización, los procesos de reforma y la reforma del estado.

La información, una fuerza vital

La información es vital para la identificación y el control de los riesgos ocupacionales. En América Latina en particular, no existen sistemas sistemáticos y permanentes de información para la recopilación de datos con el objeto de determinar la naturaleza, la severidad y la magnitud de los riesgos ocupacionales.

En los últimos tres años se han realizado importantes adelantos, por ejemplo, en el desarrollo de programas de computación para el Sistema de Identi-ficación de los Riesgos Ocupacionales, con el apoyo de la Universidad de California, que está colaborando con Venezuela en su aplicación.

El sistema ya ha sido adoptado y modificado en Chile, México, Cuba y otros países, permitiendo determinar en el nivel regional los principios básicos para establecer un adecuado sistema de información para la protección de la salud de los trabajadores. El programa ha encontrado una audiencia receptiva en la mediana y la gran industria y en los ministerios de salud, trabajo y seguridad social.

Con la cooperación técnica de Canadá, la OPS ha preparado una red de comunicaciones electrónicas en inglés, español y portugués, que permitirá la creación de un foro para la discusión de los problemas más graves. En menos de un año, la red ha atraído 644 suscriptores activos y ha recibido un premio de World Safety, de Inglaterra, como la mejor lista electrónica para el análisis de la salud ocupacional.

La OPS también está profundamente involucrada en la Biblioteca Virtual sobre Salud de los Trabajado-res, y la Cámara de Industria de Brasil ha suscrito un acuerdo con la Organización para su promoción utilizando el enfoque de un lugar de trabajo saludable. Catorce empresas brasileñas ya han suscrito la iniciativa, y también lo han hecho los ocho países centroamerica-nos, incluso las industrias maquiladora y de floricultura de Panamá, Belice y República Dominicana.

Las dos caras de la industria maquiladora

"Uno de los resultados de la globalización ha sido el surgimiento de nuevos métodos de producción, como las zonas francas y la industria de las maquiladoras. Varios estudios realizados en Centroamérica han demostrado que en algunos países, las maquiladoras figuran actualmente entre las principales actividades generadoras de divisas del país."

"El surgimiento de este tipo de producción constituye, en parte, una respuesta al problema creado por la obsolescencia del modelo laboral antiguo basado en la explotación del sector primario. En la industria de las maquiladoras, las mujeres y los niños representan 90 por ciento de la fuerza laboral por la forma en que está organizado el trabajo. Lamentablemente, las maquiladoras se caracterizan con frecuencia por empleos inestables, salarios inferiores al mínimo legal, largas horas de trabajo, acoso sexual, contratos temporarios y subcontratación de tareas que se realizan en el hogar".

"En este tipo de industria, los incentivos para la producción están controlados por lo que llamamos "ritmos medidos de trabajo". Es decir, los salarios en cada fase del proceso se basan en la cantidad que un trabajador puede producir en un determinado tiempo y la cantidad final del producto terminado".

"Desde el punto de vista de la salud pública, resulta claro que el trabajo que con frecuencia es repetitivo y monótono supone una excesiva carga sobre el sistema óseo y muscular. La falta de descansos adecuados puede crear artritis y otros problemas en los ligamentos y los músculos".

"La postura que asumen los trabajadores en el trabajo con frecuencia parece ser contraria a su fisiología. Algunos trabajadores de las maquiladoras informan casos de desórdenes cardiovasculares y respiratorios, que incluso han sido vinculados a abortos espontáneos entre las trabajadoras. Los problemas también son psicosociales, ya que el trabajo de las maquiladoras es, en muchos casos, monótono y produce tensión".

"Las maquiladoras con frecuencia reclutan mujeres de diferentes zonas rurales de los países, en las que los factores políticos, sociales y económicos han generado escasez de trabajo, y ello puede contribuir a su sensación de aislamiento y soledad. También hay riesgos físicos, como temperaturas altas, polvo y uso de sustancias químicas como solventes y tinturas".

"Desde otra perspectiva, la industria de las maquiladoras ha creado una nueva fuente de empleos. En México, el desempleo ha disminuido en proporción directa a la proliferación de estas industrias. También se ha producido una significativa transferencia de tecnología desde el punto de vista del desarrollo económico y social, pero este progreso debe estar acompañado de una disminución de los riesgos ocupacionales".

"Igualmente, existe la necesidad de salvaguardias adecuadas contra la generación de contaminación ambiental proveniente de los desechos producidos por toda esta nueva industria, que en gran parte se genera en las ciudades y a lo largo de las vías fluviales".

El compromiso político

"Con respecto a la implementación del Plan Regional para la próxima década, existe compromiso político en todos los niveles: gobierno, organizaciones no gubernamentales, comunidad, sociedad civil y organizaciones internacionales y locales. En el pasado, este era un aspecto que gozaba de escasa visibilidad y limitado compromiso político. Esperamos que ahora esté vinculado a los procesos de integración y de reforma que incrementen la conciencia y aseguren que se pongan en práctica leyes y políticas eficaces".

"La otra prioridad se relaciona con la educación de los individuos, que ha merecido escasa atención en el campo de la salud pública. Es preciso reclutar y educar a un mayor número de expertos en medicina, toxicología, enfermería, epidemiología y psicología".

"Los trabajadores deben tener acceso a la educación y a programas de capacitación, no solo para sus empleos, sino para llevar a cabo los programas de prevención requeridos para identificar y reducir los riesgos ocupacionales, sin mencionar la protección de su propia salud y el bienestar de sus familias", concluye la Dra. Tennassee.


Eugenio Gutiérrez, periodista que trabaja actualmente en la Oficina de Información Pública de la OPS, fue corresponsal de diversas revistas y periódicos latinoamericanos.

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