La pesadilla de la viruela
La pesadilla máxima de algunos expertos de salud es que los terroristas realicen una descarga de viruela, un flagelo que causaba la muerte de 3 a 4 millones de personas cada año antes de que fuera erradicada hace más de dos décadas. Si se liberara en un aeropuerto internacional, por ejemplo, el virus podría infectar a personas que no mostrarían los síntomas durante días. Dado que el virus se propaga a través del contacto directo, esas personas a su vez podrían infectar a mucha más gente en todo el mundo, iniciando un brote completamente desarrollado de la viruela que se convertiría en una emergencia sanitaria internacional.
 Víctima de viruela en Zaire, en la década de 1970. (Foto ©OPS/OMS) | No existe ningún tratamiento aprobado para la viruela, y cerca de un tercio de los afectados mueren, aunque una vacuna administrada varios días después de la infección puede reducir sus efectos sustancialmente. Sin embargo, actualmente no hay suficientes vacunas en el mundo para los que podrían ser infectados en un ataque extendido. Como resultado de esto, los Estados Unidos y Canadá están trabajando para acumular suficientes vacunas para sus propias poblaciones, mientras los países en América Latina y el Caribe, con el apoyo de la OPS, están explorando la producción de vacunas.
La erradicación de la viruela en 1980, que culminara un esfuerzo mundial de 12 años conducido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es considerada ampliamente como uno de los logros mayores de la humanidad, registrando la primera vez que una enfermedad ha sido eliminada de la faz de la tierra. Pero nadie tiene la certeza de quién podría aun tener el virus letal, aparte de las dos reservas declaradas en los Estados Unidos y Rusia. Los científicos ex soviéticos señalan que Rusia continuó la investigación de armas biológicas después que la viruela fue erradicada, produciendo el virus hasta por lo menos en los años noventa. Algunos funcionarios temen que los científicos que trabajaron en ese proyecto podrían haber vendido el virus a los terroristas o a naciones que los apoyan.
 El último caso de viruela reportado, en Somalia en 1977, concluyó en la total recuperación del paciente. (Foto ©OPS/OMS) | Irónicamente, la erradicación exitosa de la viruela es lo que llevó a su uso potencial como un arma; dado que la vacunación masiva concluyó hace unos 25 años, hoy muchas personas -si no la mayoría- son susceptibles al virus (los expertos difieren acerca de cuán inmunes son todavía los que fueron vacunados). Algunos temen que la enfermedad podría propagarse rápidamente.
¿Cuán realista es la amenaza de la viruela? Nadie lo sabe con certeza. Pero el Dr. D. A. Henderson, el médico que condujo la iniciativa mundial de erradicación de la viruela de 1966 a 1977, estaba lo suficientemente preocupado como para empezar a advertir acerca de precisamente tal amenaza a comienzos de los años noventa. El Dr. Henderson, quien fue decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins y es actualmente asesor de la OPS, fundó y dirigió el Johns Hopkins Center for Civilian Biodefense Studies para llevar a cabo investigaciones sobre el bioterrorismo.
El primero de noviembre, siete semanas y dos días después de los sucesos del 11 de septiembre, el Dr. Henderson fue nombrado jefe de la nueva Oficina de Preparativos de Salud Pública del Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos. El Dr. Henderson, uno de los médicos del grupo selecto y restringido que trabajaron para librar al mundo de la viruela, señala que más que nada él quisiera persuadir a los países del mundo a que se unan para condenar el uso de gérmenes como armas.
"Tenemos que encerrar al genio de nuevo en la botella," le decía al New York Times en noviembre. El programa de erradicación fue un esfuerzo internacional, señala, y otros países deseaban destruir el virus. "Teníamos países en todo el mundo que preguntaban, '¿Por qué los Hermanos Mayores Estados Unidos y Rusia mantienen el virus?'" Claramente, existía el peligro de que el virus pudiera escaparse, como sucedió en un laboratorio en Inglaterra en 1978, infectando a un fotógrafo médico. Es más, al destruir sus reservas, los Estados Unidos podrían hacer que su posesión constituyera un crimen, agrega.
El Dr. David Heymann, que trabajó en el esfuerzo para erradicar la viruela con el Dr. Henderson y ahora es el director ejecutivo de la división de enfermedades transmisibles de la OMS en Ginebra, observa que en caso de un ataque terrorista con viruela, "los países industrializados ya están y estarán mucho mejor equipados para contenerlo que los países en desarrollo". Agrega, "no está claro de que pudiéramos reunir la suficiente voluntad para hacer otro programa de erradicación. Pienso que esto sería difícil de vender porque si se erradicara nuevamente, estaríamos en la misma situación vulnerable en que nos encontramos ahora".
 Una de las últimas reservas conocidas del virus de la viruela estaba almacenada en este refrigerador sellado, en un Centro Colaborador de la OMS en Moscú, a fines de la década de 1980. (Foto ©OPS/OMS) |
Después que la enfermedad fuera erradicada, los gobiernos acordaron mantener reservas del virus vivo en dos laboratorios seguros, uno en los Centros para el Control de Enfermedades en Atlanta y uno en Siberia, Rusia. La OMS y otros recomendaron la destrucción completa de las reservas restantes del virus, pero esa posición fue combatida por algunos científicos de los Estados Unidos. En 1999, el Presidente Bill Clinton declaró que se debían retener las reservas de viruela mientras se realizaba más investigación. El 15 de noviembre la administración Bush también decidió retener las reservas restantes de viruela hasta que se desarrollen las vacunas y los tratamientos nuevos para la enfermedad -un proceso que probablemente tomará años.
Los expertos en terrorismo señalan que el riesgo del uso de un arma que podría matar a su propia gente no desalentaría a ciertos grupos radicales, especialmente aquellos motivados por el fervor religioso. Michael Swetnam, presidente del Potomac Institute for Policy Studies en Arlington, Virginia, señala que la posibilidad de un ataque de viruela debe tomarse seriamente. Pero agrega que otras armas, como una bomba convencional, ataque químico u otro tipo de ataque biológico, tienen mayor probabilidad de ser usadas por la sencilla razón de que la viruela es difícil de conseguir. De todos modos, exagerar el riesgo de un ataque de viruela quizá no sea una mala idea, señala Swetnam. "Si exageramos y nos aseguramos que acumulamos suficientes vacunas para todos, entonces ellos no tienen ningún incentivo para usarla. Nos costará mucho dinero, pero es como comprar un seguro".
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