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Perspectivas de Salud |
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Pero no cabe duda de que en México, país que acogió en 1945 al químico que impulsaría la síntesis de la progesterona, la labor de Rosenkranz es muy reconocida. En los últimos 18 meses, Rosenkranz (que actualmente tiene 85 años) ha recibido tres premios por su contribución a la ciencia y a la planificación familiar. Uno de ellos es la prestigiosa condecoración "Dr. Eduardo Liceaga", el mayor honor que México concede en la esfera de la salud. Además, se ha hecho acreedor a reconocimientos de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Secretaría de Salud del país. La invención y la comercialización de la píldora se encuentran entre los principales logros en la historia reciente de la industria farmacéutica. En América Latina, donde se utilizó ampliamente desde comienzos de los años 60 hasta mediados de los 70, tuvo una enorme influencia sobre la drástica disminución de la tasa de fecundidad. Hoy en día, unos 20 millones de mujeres de los Estados Unidos utilizan la píldora como método anticonceptivo. A nivel mundial, cerca de 300 millones de mujeres la han utilizado desde su introducción en el mercado. La participación de México en este acontecimiento mundial fue el resultado de la labor de Rosenkranz y de la empresa Syntex en la producción de la píldora para el control de la natalidad. El éxito alcanzado por ellos también favoreció a la economía del país. Gracias a su producción de progesterona, ya a mediados de los años 50, Syntex ocupaba el quinto lugar entre los exportadores de la hormona, con lo cual afluyeron al país las tan necesarias divisas para un país que todavía estaba en vías de desarrollo. "Syntex fue un ejemplo excelente de la importancia de aplicar la investigación a la industria", dice el Dr. Guillermo Soberón, exrector de la Universidad de México y exsecretario de salud. "Es algo que nos falta en México --un mecanismo para fomentar la investigación industrial". Otro logro resaltante de Syntex fueron sus inversiones en materia de educación. En los primeros años de la empresa, cuando en México todavía no había programas de doctorado en química, Rosenkranz aportó financiamiento de Syntex para auspiciar un curso avanzado de química orgánica en el Instituto de Química de la Universidad de México. "La contribución de Syntex fue fundamental para el avance del Instituto de Química de la Universidad", dijo Soberón. "Varias de las personas que trabajaban en Syntex también lo hacían en el Instituto, y sus investigaciones orientaban a los estudiantes que estaban preparando sus tesis de doctorado". Muchos de los investigadores que participaron en programas auspiciados por Syntex han desempeñado funciones destacadas en la comunidad científica de México. "A su vez", agrega Soberón, "ellos formaron a otra generación de investigadores". |

