Organización Panamericana de la Salud
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Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Edición Especial del Centenario
Volumen 7, Número 2, 2002

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Una nueva guardia
Un segundo siglo
por Sir George Alleyne

 Illustration En los últimos 30 años, se ha puesto de moda hablar de la transición epidemiológica como si fuera una progresión constante de una etapa a otra. Las descripciones de las tres etapas de una transición han sido vívidas. La edad de la pestilencia y la hambruna precedería a la edad de las pandemias hasta llegar por último a la edad de las enfermedades crónicas, como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Pero en realidad, el desarrollo sanitario de nuestros países se configura mas como un mosaico. Ahora tenemos que enfrentarnos con una diversidad de enfermedades crónicas de importancia creciente, al mismo tiempo que hacemos frente a las infecciones nuevas y emergentes. Hemos aprendido la lección saludable de que nunca desaparecerán los microbios y que tenemos que aprender a cohabitar en la tierra.

Es previsible que la nueva ciencia esclarezca la relación entre la vida in útero y la aparición futura de una gama amplia de enfermedades, facilitando la intervención y la prevención genuinamente tempranas. No obstante, nunca debemos perder de vista la eventualidad de que nos acosen nuevas enfermedades o formas desconocidas de enfermedades antiguas.

Soy testigo del mejoramiento de las condiciones ambientales que repercuten en la salud. Sabemos que en el último decenio ha aumentado la disponibilidad del agua potable a la población. Me alegran los esfuerzos recientes de colaboración entre los ministros de salud y del ambiente, que se concentran concretamente en métodos conjuntos para mejorar la salud humana.

Veo que los sectores sanitarios de nuestros países aceptan la necesidad de empeñarse en la reforma sectorial para producir una distribución más equitativa de los bienes sanitarios y que los estados asumen la responsabilidad de las funciones esenciales de salud pública. Advertiremos una aceptación más amplia de la tesis de que la salud hace una contribución importante al desarrollo humano y que los organismos de desarrollo nacionales e internacionales dirigirán su atención aún más a la salud de las personas y a los medios para mejorarla. A aquellos de nosotros que consideramos que la desigualdad de género es un problema social nos alienta la idea más generalizada de que la diversidad de género es esencial para el desarrollo sanitario y que las funciones de la mujer en la salud superarán las tradicionales.

La esperanza de vida aumentará y la ciencia descubrirá nuevas curas y prevenciones. Pero todavía las enfermedades crónicas y las nuevas continuarán desafiándonos.

Habiendo inspeccionado los alrededores y poniéndonos nuevamente en posición para actuar, ¿cuáles son las características de la OPS, de las que dependerá su existencia prolongada y la posibilidad de que anote otra "centuria" con elegancia?

Su carácter continental es una cualidad. Somos más afortunados que otras regiones, dado que tenemos un propósito geográficamente definido y una larga historia de lucha por un ideal panamericano. La importancia de la óptica continental y la importancia de la salud en el quehacer del continente se ha recalcado reiteradamente en las cumbres presidenciales, en las que también se ha validado la utilidad de las instituciones interamericanas.

El acento que pone la OPS en la información y su uso como un instrumento de cooperación técnica ha sido una de las virtudes de la Organización desde su nacimiento, y lo seguirá siendo. La importancia creciente de la información como fuente de poder, unida a la expansión progresiva de la tecnología, fortalecerá nuestra capacidad para ayudar a los países a determinar los problemas que se ciernen sobre sus pueblos y las medidas que han de adoptar para superarlos. No haremos un uso pasivo de la información y las tecnologías afines. Contribuiremos también a los cambios en los comportamientos que causan tanta morbilidad y mortalidad por las enfermedades que configuran el mosaico epidemiológico.

Otra de las virtudes sería la índole y calidad de los recursos humanos. Con el transcurso de los años, se ha dado una mayor diversidad disciplinaria a medida que ha ido cambiando la índole de los problemas de salud. Se aprecian mejor el significado de nuestra cooperación técnica y los medios de prestar dicha asistencia, no sólo en el seno de la Organización y de nuestros países, sino también entre países. A mi entender, otra de nuestras ventajas es la ubicación de estos recursos humanos de manera tal que la Organización tenga una presencia física en los países. Los países ven el rostro de la OPS y sienten su presencia más allá de los documentos fríos, que son el producto inevitable de cualquier burocracia.

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