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Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Edición Especial del Centenario
Volumen 7, Número 2, 2002

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¿Hacia un desastre microbiano?
por C. J. Peters

Mientras la población sobre la tierra aumenta exponencialmente, también aumentarán las perspectivas de nuevas sorpresas del mundo microbiano.

 Illustration Un hombre joven, atleta adiestrado, está recostado en su sofá con fuertes dolores que penetran sus huesos. Baja la temperatura del acondicionador de aire mientras la fiebre lo empapa en sudor. Bebe un poco de agua pero no tiene apetito después de haberse pasado la noche vomitando. Se siente tan mal como nunca se sintió en toda su vida. Al rato comienza a sentirse sin aliento. En unas cuantas horas, irá al hospital, pero ya no importará. Ni siquiera los cuidados intensivos podrán reactivar su corazón deteriorado, succionar sus pulmones edematosos o reemplazar el líquido con oxígeno suficiente para que pueda respirar. En 48 horas, el hombre se habrá ahogado en su propia sangre.

Esto, que parece el comienzo de un relato de ficción, sucedió realmente en el sudoeste de los Estados Unidos en 1993. Los casos de la "enfermedad misteriosa" se fueron acrecentando. Los periódicos informaron de manera alarmante que los "expertos estaban perplejos". Los médicos locales se dieron cuenta rápidamente de que estaban enfrentando algo más allá de su conocimiento. Las autoridades de salud pública del estado no pudieron resolver el problema. Y cuando se llamó a oficiales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, no tenían nada que ofrecer más que realizar una investigación. Finalmente, luego de un esfuerzo concertado, se descubrió que la raíz de la enfermedad era un virus transmitido por un roedor local, que no mostraba ningún signo de la enfermedad. Este virus, bautizado Hanta, causó una nueva enfermedad, el síndrome pulmonar por hantavirus o HPS, para el que todavía hoy no existe tratamiento.

Dado el aumento de viajes a nivel mundial, los cambios en la ecología de la tierra y la mutación vírica natural, los males emergentes de un país son potencialmente la próxima epidemia de otro.

La historia del HPS ejemplifica nuestro creciente conocimiento de las amenazas del mundo microbiano y nuestros esfuerzos vacilantes para enfrentarlas. Los peligros de las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes no son una simple invención de los medios. Los componentes principales de esta amenaza son la aparición de microorganismos "nuevos", las tácticas cambiantes de los agentes infecciosos conocidos y la resistencia creciente de los agentes patógenos a las drogas antimicrobianas existentes.

Si bien la amenaza es mayor en los países tropicales en desarrollo, los países con ingresos mayores también enfrentan el mismo peligro. Otros dos hantavirus nuevos fueron descubiertos después de la muerte de varias personas en las pequeñas y pobres comunidades de amerindios en el Paraguay y en uno de los vecindarios más exclusivos de Long Island, Nueva York.

Aunque el mundo desarrollado tiene más recursos para prepararse contra estas amenazas, con el aumento de viajes a nivel mundial, los cambios en la ecología de la tierra y la mutación vírica natural, la enfermedad emergente de un país es potencialmente la próxima epidemia de otro.

"Nuevo", pero no tan nuevo
La evolución de los agentes patógenos se mide en siglos o en milenios, de manera que los organismos verdaderamente nuevos no aparecen sencillamente en escena de la nada. Generalmente, han experimentado períodos de desarrollo en anfitriones no humanos y luego, los cambios en la ecología o en la sociedad humana conducen a su aparición como agentes letales y a su reconocimiento por la ciencia médica.

Tal es la historia de los hantavirus transmitidos por roedores: ellos han sido parásitos de los roedores nativos en las Américas durante 30 millones de años. Pero en 1993, los cambios climáticos causados por El Niño provocaron una reproducción mayor y un crecimiento rápido de las poblaciones de roedores en el sudoeste de los Estados Unidos, lo que provocó el paso del virus a poblaciones humanas.

Ya habían habido casos de la enfermedad pero no habían sido reconocidos durante muchos años hasta que analisis más precisos de los virus permitieron clasificar una nueva enfermedad que no se había diagnosticado previamente. Lo que es más importante, los científicos encontraron que en las Américas había más de 20 virus diferentes que podían causar esta nueva enfermedad clínica. Cada virus es transmitido por una especie distinta de roedores, con modelos epidemiológicos diferenciados dependiendo de la especie del anfitrión y su interacción con la gente.

El HPS ahora está reconocido en la mayoría de los países de las Américas y se le considera una amenaza significativa para la salud pública de la Región.

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