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Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Volumen 7, Número 3, 2002

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Globesidad:
una epidemia en apogeo
por Donna Eberwine
Fotos por Hermínio Oliveira

Un enfoque nuevo

 Excerpt from Botero Painting Aun cuando los programas de prevención tales como los de El Paso son prometedores, quizás no basten para contrarrestar la epidemia acelerada de obesidad. Rigby, miembro del International Obesity Task Force, dice que "el enfoque moderado de impartir más educación sobre los alimentos en la escuela y fomentar el ejercicio" ya no es suficiente. "Tenemos que atacar las causas profundas del problema con iniciativas ambiciosas para contrarrestar los grandes cambios que hemos visto en años recientes".

Un blanco clave de este enfoque nuevo y más agresivo es la industria mundial multimillonaria de alimentos. Sus críticos aducen que las tácticas de publicidad y mercadeo y las políticas de precios fomentan activamente el consumo excesivo de alimentos ricos en calorías y baja calidad nutricional. Para contrarrestar estas tendencias, Rigby y otros están insistiendo para que se aprueben medidas que exijan que aparezca información nutricional en los menúes de restaurantes y de establecimientos de comida rápida. También piden limitaciones a la publicidad, especialmente la dirigida a niños, y se apoyan en la presión del público para que la industria de alimentos se convierta en "parte de la solución".

"En Europa, McDonald's dejó de utilizar ácidos grasos trans hace años porque los europeos no los aceptaron", agrega Jacoby. "Ahora, prometieron hacer lo mismo en los Estados Unidos".

Otros abogan por que se cobre un impuesto adicional sobre los alimentos no saludables y se utilicen esos ingresos para contrarrestar la publicidad o para subsidiar alimentos más saludables. Los defensores de esta idea citan varios estudios que demuestran que la gente preferiría alimentos más saludables con respecto a los menos saludables, si la diferencia de precios fuese favorable.

Los partidarios de estas ideas están defendiéndolas a nivel nacional y mundial, tratando de incorporarlas, por ejemplo, en las negociaciones de comercio internacional bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio. La semejanza con los esfuerzos contra el tabaquismo es evidente, pero muchos esperan que la industria multinacional de alimentos se muestre más colaboradora de lo que ha sido la industria tabacalera.

 Street Scene from El Paso "A diferencia del tabaco, los alimentos por sí mismos no envenenan", señala Jacoby. "Es cuestión de la calidad y de la cantidad que se consume. Por eso, hay verdaderas posibilidades de cooperación con la industria".

Rigby está de acuerdo: "en realidad, la idea de una colaboración entre la salud pública y la industria de alimentos, no es nueva. Tenemos, por ejemplo, sal enriquecida con yodo, y algunos sectores de la industria alimentaria han adoptado la idea de enviar mensajes de salud pública como parte del mercadeo de sus productos….Sin embargo, gran parte de los alimentos procesados que comemos hoy siguen siendo parte del problema, pero no de la solución. Por eso, estamos alentando a la industria alimentaria a producir opciones verdaderamente saludables -no solamente para sus nichos de mercados, sino para todos los consumidores".

No obstante, los países también deben encontrar formas de abordar la otra parte de la ecuación de la obesidad: gastar energía por medio de la actividad física.

"Ya hay demasiadas megaciudades y entornos urbanos donde el auto es rey y es casi imposible para la gente desplazarse a pie o en bicicleta", dice Rigby. "Necesitamos crear entornos físicos en las ciudades que mantengan y apoyen la buena salud". Esto significa incorporar el concepto de "municipios saludables" en la planificación urbana, promover parques, caminos para bicicletas y espacios libres para peatones; limitar la expansión urbana; aumentar el financiamiento para el transporte público; y hacer que la utilización del auto sea menos atractiva y menos necesaria.

Para lograr que todos los países del mundo se adhieran a un programa tan ambicioso quizás sea indispensable reflexionar acerca de lo que significa un alto nivel de vida, algo similar a la idea cada vez más aceptada de que el desarrollo económico debe ser sostenible social y ambientalmente.

"En los países en desarrollo se tiende a pensar que son inevitables los cambios del entorno que ocasionan el grave problema de salud pública que es la obesidad", agrega Rigby. "Nuestra tarea es convencerlos de que pueden actuar ahora para empezar a transitar un camino más sano".

Donna Eberwine es redactora de Perspectivas de Salud.

 

Más peso, más riesgo

La obesidad aumenta significativamente el riesgo de padecer ciertos trastornos de salud. Algunos de ellos son debilitantes o hasta ponen en peligro la vida.

  • Las personas obesas tienen un riesgo de 50 a 100 por ciento mayor de morir de todas las causas en comparación con la gente de peso adecuado. Entre los adultos jóvenes (25 a 35 años), la obesidad grave aumenta el riesgo de muerte por un factor de 12.
  • Para las personas obesas, el riesgo de sufrir de enfermedad coronaria, presión arterial elevada, artritis de las rodillas y gota se duplica.
  • La obesidad duplica el riesgo de cáncer de mama, de endometrio o de colon, así como de trastornos hormonales, problemas de fecundidad y defectos del feto.
  • El riesgo de diabetes y enfermedad de la vesícula es tres veces mayor para las personas obesas. Se ha demostrado que la distribución de la grasa corporal y los niveles de actividad física tienen sus propios efectos independientes sobre la salud.
  • La grasa abdominal profunda -en contraste con la grasa concentrada en las caderas, las nalgas y los muslos- aumenta el riesgo, tanto de enfermedad cardíaca como de diabetes.
  • La inactividad física, independientemente de la grasa corporal, aumenta el riesgo de diabetes, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, presión arterial elevada y de cáncer cervicouterino, ovárico, vaginal o de colon.

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