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"El sistema de salud refleja los valores de la sociedad"

Entrevista con la Dra. Mirta Roses Periago, Directora de la Organización Panamericana de la Salud

¿Qué siente al ser la primera mujer que estará al frente de la Organización Panamericana de la Salud?
Ser la primera mujer que asume la dirección de la OPS, que acaba de cumplir 100 años, trae muchas reflexiones y muchas expectativas, a la gente que me rodea y a mí misma. Eso genera un gran compromiso para demostrar en primer lugar que sí podemos hacerlo, que sí podemos dirigir estas organizaciones, pero también que podemos traer un mensaje nuevo, fresco y, en el caso particular de una organización dedicada a la salud, creo que podemos mostrar, como mujeres, todo lo que esta sociedad nos ha asignado históricamente. Y que podemos hacer este trabajo utilizando nuestra inteligencia emocional, que por supuesto queremos compartir con los hombres. Demostrar que se puede trasladar a los puestos de toma de decisión la misma atención, cuidado, cariño, pasión y alegría que caracteriza al trabajo de la mujer en salud.

¿Considera real la posibilidad de llegar a tener un continente más equitativo en lo que se refiere al acceso, al derecho a la salud?
El continente tiene muy buena infraestructura física, en recursos humanos, en logística, y eso se refleja en los indicadores de salud que en este hemisferio son bastante buenos en promedio. Sin embargo somos un continente inequitativo, fundamentalmente en las condiciones socioeconómicas y en particular en las condiciones de ingreso. Pero también hay discriminaciones muy grandes en términos de género, etnias, de edad inclusive. Tenemos un continente que está envejeciendo rápidamente, producto de los logros alcanzados en los temas sanitarios, pero los adultos mayores son postergados, tienen muchísimas dificultades de acceso y son los que están menos protegidos por los sistemas de seguridad social. Tenemos grandes diferencias geográficas entre los países y dentro de ellos, tenemos grandes diferencias en términos de grupos de población. En las periferias de las grandes ciudades, dentro de las grandes ciudades, hay muchas personas que no tienen acceso a los servicios de salud o que, teniendo acceso, son discriminados por sus condición social, por su etnia, por su género.

Entonces, además de trabajar para zanjar las inequidades, hay que trabajar para disminuir la discriminación.
Nosotros tenemos un trabajo grande por delante, porque el sistema de salud refleja los valores de la sociedad. No está separado de la sociedad que lo alberga, lo contiene y lo genera. Por eso, tenemos que trabajar en la sociedad en su conjunto y también tenemos una responsabilidad específica de hacer ese trabajo dentro del sistema y dentro de los servicios de salud. La ciencia y la tecnología han avanzado de una manera tremenda en los últimos 30 años, pero el conocimiento que permite la acción individual y colectiva no se ha diseminado a la misma velocidad, y la distancia que hay entre el saber del individuo común, de la calle, o del campo, de la comunidad y del servicio especializado de salud, es enorme, comparado con la distancia que había 100 años atrás entre los profesionales, que eran muy pocos, y la comunidad que los había formado. Entonces tenemos que recomponer, con la ayuda de la información sanitaria, de los medios de comunicación, pero sobretodo de los propios profesionales de la salud y trabajadores de lo servicios, la información necesaria para que cada individuo pueda asumir el cambio que se requiere.

¿Usted cree que para un ciudadano común la salud es un valor?
En todas las encuestas que se han realizado hasta el día de hoy, inclusive, en estudios científicos muy profundos, la salud siempre aparece como uno de los valores fundamentales, porque la salud está ligada a la vida, por un lado y, por el otro, a la propia fuerza de trabajo, es decir, a la habilidad de vivir y sobrevivir. Por lo tanto para los individuos comunes, para las mujeres, para los hombres, la salud su herramienta fundamental para tratar de alcanzar cualquier otro sueño que tienen en la vida, la educación, el trabajo, el bienestar económico.

Se habla siempre de viejas y de nuevas epidemias, de nuevas tendencias en salud, ¿cuáles serían los desafíos realmente nuevos que tiene que enfrentar la salud pública en este siglo que comienza?
La situación de la salud se ha vuelto un mosaico muy complejo en nuestro continente, en parte, debido al propio envejecimiento de la población. Estamos hablando de expectativas de vida en algunos países cercanas a los 70 años, de una urbanización acelerada y extremadamente desordenada en el hemisferio. Y eso genera también muchos problemas en la relación del ser humano con el espacio, problemas relacionados con el ámbito de trabajo, con el transporte, con la habilidad para manipular alimentos en grandes concentraciones de población. En este momento hay una suma de los viejos problemas para los cuales tenemos solución desde el punto de vista científico y técnico, pero que los sistemas de salud han fracasado en resolver, como por ejemplo el caso de la tuberculosis, enfermedad para la que existe un tratamiento pero los niveles de pobreza, los niveles de desorganización de los sistemas de atención, la falta de personal en los sitios en que realmente se necesita personal y los problemas de acceso financiero a los servicios de salud, hacen que constituya nuevamente un tema sin abordaje. Otro ejemplo bien ilustrativo es el caso de los problemas relacionados con la alimentación. En el tema de nutrición en este momento tenemos: hambre, en grandes masas de la población del hemisferio, obesidad, en grandes grupos poblacionales, particularmente en las mujeres y en los más pobres, tenemos problemas de falta de algunos elementos críticos, los llamados micronutrientes, minerales, vitaminas. Tenemos los problemas ligados a los modelos corporales en los jóvenes como la bulimia, la anorexia. Si se toma un campo como el de la nutrición quizás pueda verse ese mosaico de la manera más patente.

¿En qué lugar colocaría a las Américas en el mapa de la salud pública mundial?
Este es un continente que ha asumido la bandera de la salud pública muy precozmente. Es por eso que creó la Organización Panamericana de la Salud, por esa concepción sobre la importancia de la salud colectiva, del valor público de la salud. En ese campo creo que nosotros podríamos considerarnos un hemisferio privilegiado. Este es el primer hemisferio que eliminó la viruela, fue el primer hemisferio que eliminó la poliomielitis. Cada semana que pasa vamos acercándonos a la eliminación del sarampión y esos son logros mayores que el hemisferio ha tenido, porque no solamente se requiere el conocimiento, o los instrumentos científicos y técnicos, se requiere una enorme voluntad política, una tremenda participación comunitaria para poder realmente trabajar al unísono, usando las mismas estrategias. Ese es un valor de la solidaridad y la unidad de este hemisferio que es, creo, en donde radica verdaderamente su fuerza.

¿Usted cree que la comunicación es una herramienta importante de la salud pública?
La comunicación es una herramienta fundamental de la salud pública, es uno de los pilares de la salud pública, porque la salud de las personas depende de dos o tres elementos críticos en los cuales participa la comunicación. La salud pública depende de la conducta de los individuos y de las comunidades, y la conducta está muy influenciada por los mensajes y por la comunicación individual y masiva. También la salud depende mucho del nivel de información sanitaria que tengan las personas y las comunidades y nuevamente la comunicación es una herramienta fundamental para transmitir la información, no sólo para formar conocimientos, sino para producir cambios en las conductas. Y finalmente la comunicación es importante entre los trabajadores de salud, porque para acelerar el progreso se requiere que las personas y las colectividades de trabajadores y las sociedades en su conjunto, sean capaces de compartir experiencias.

¿Considera que los países de la Región tienen el recurso humano necesario para llevar adelante nuevos logros en salud pública?
Uno de los pilares fundamentales que tiene el hemisferio para enfrentar estos desafíos, para lograr esas nuevas victorias en el campo de la salud pública es indudablemente su riqueza en el recurso humano. Sin embargo, el recurso humano de la salud tiene algunos problemas en este momento, está desbalanceado. Me refiero particularmente a las deficiencias en enfermería. Nosotros hemos tenido una tradición de alta calidad en enfermería y por razones de índole económica, los países no están siendo efectivos en la retención de su personal de enfermería que está migrando atraído por condiciones y ofertas de trabajo en los países centrales, que a su vez están produciendo muy pocas enfermeras. También tenemos una relación de desequilibrio entre el personal con experiencia en trabajo hospitalario y el personal de experiencia en trabajo comunitario y tenemos que fortalecer mucho más las habilidades del personal de salud para el trabajo con la comunidad introduciendo muchos más elementos del entrenamiento en ciencias sociales, en comunicación, en transmisión de mensajes, en abordaje de la discriminación, en la superación de las inequidades y un análisis mucho más personalizado y mucho más sensible a las necesidades de las comunidades y de las poblaciones que son tan diversas, incluyendo por ejemplo, la aceptación de que el personal de salud tiene que dominar el idioma de la población que atiende.

¿Alguna experiencia personal la impulsó a elegir este camino de la salud pública?
Recuerdo muy claramente mis sensaciones durante la epidemia de polio en la Argentina, en 1955. Yo era chica y pude ver cómo se expandió el pánico, cómo se cortaban las rutas para que no pasaran personas que venían de zonas que eran foco de la epidemia… En aquél tiempo creo que aprendí sobre la vulnerabilidad, sobre la solidaridad. Entonces fue cuando comencé a pensar que no había forma en este planeta de salvarse solo, que eran necesarias acciones colectivas para luchar contra una enfermedad. Cuando me decidí por la medicina, al principio quise ser cirujana, pero pronto me pareció un trabajo demasiado individual. Por eso, el campo de las enfermedades infecciosas surgió como el área en el que más se expresaba la necesidad de un trabajo colectivo, solidario. Mi padre me dijo en aquel momento que no era una buena decisión porque las enfermedades infecciosas iban a desaparecer. Pero cuando leyó por primera vez sobre el VIH/Sida me llamó y me dijo que tal vez había tomado la decisión correcta.

Para saber más:
Biografía de la Dra. Mirta Roses Periago
Galería de fotos da la Dra. Mirta Roses Periago
Entrevista en video con la Dra. Mirta Roses Periago
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