FESP 1: Seguimiento, evaluación y análisis de la situación de la salud de la población
Esta función incluye:
• La evaluación actualizada de la situación y las tendencias de salud del país y de sus factores determinantes, con atención especial a la identificación de desigualdades en los riesgos, en los daños y en el acceso a los servicios.
• La identificación de las necesidades de salud de la población, incluidas la evaluación de los riesgos de la salud y la demanda de servicios de salud.
• El manejo de las estadísticas vitales y de la situación específica de grupos de especial interés o de mayor riesgo.
• La generación de información útil para la evaluación del desempeño de los servicios de salud.
• La identificación de recursos externos al sector que puedan mejorar la promoción de la salud y el mejoramiento de la calidad de vida.
• El desarrollo de la tecnología, la experiencia y los métodos para el manejo, interpretación y comunicación de la información a los responsables de la salud pública, incluidos los actores externos, los proveedores, y los ciudadanos.
• La definición y el desarrollo de organismos de evaluación de la calidad de los datos reunidos y de su correcto análisis.
Indicadores:
1. Guías de seguimiento y evaluación del estado de salud.
2. Evaluación de la calidad de la información.
3. Apoyo experto y recursos para el seguimiento y evaluación del estado de salud.
4. Apoyo tecnológico para el seguimiento y evaluación del estado de salud.
5. Asesoría y apoyo técnico a las instancias subnacionales de salud pública.
Resultados FESP 1: El monitoreo, la evaluación y el análisis del estado de salud de la población
A pesar de que esta función es una de las que presenta un desempeño medio superior en la Región, existen países para los cuales sigue siendo un área que debe fortalecerse. A continuación con una mediana para la Región de 0.58, se presenta el resultado obtenido en un histograma de frecuencia del comportamiento de los países que componen este análisis, que se ubican en un intervalo entre 0.24 y 0.97.
En el desempeño de esta función, se encuentra mayores fortalezas en la capacidad institucional de la ASN para el desempeño de la misma (indicador 3). En una situación intermedia se encuentra el apoyo tecnológico necesario para la ejecución de esta función (indicador 4) y la ayuda que entrega la ASN a las instancias subnacionales (indicador 5). Las áreas más críticas son las referidas a la existencia de guías de seguimiento y evaluación del estado de salud en los países de la zona (indicador 1) y la evaluación de la calidad de los datos (indicador 2) con los cuales se construye el perfil del estado de salud.
Al analizar la dispersión en el comportamiento de estos indicadores para la Región de las Américas, se puede concluir que existe un alto grado de variación entre los países de la zona, especialmente para el indicador de desempeño más bajo (evaluación de la calidad de la información) en el que, si bien se observan debilidades para la mayor parte de los países de la Región de las Américas, otros presentan un desempeño adecuado.
Una situación similar se observa en relación al indicador 5 que, al contrario del caso anterior, para la mayor parte de los países es una fortaleza, aunque para algunos sigue siendo una debilidad importante. El indicador 3, que es el que presenta el mejor desempeño, varía muy poco, de lo que se puede deducir que las capacidades y competencias institucionales en la Región de las Américas son una fortaleza para el desempeño de esta función.
Lo demás indicadores, es decir, guías y evaluación del estado de salud (indicador 1) y apoyo tecnológico (indicador 4), deben ser revisados por cada país, ya que constituyen debilidades importantes para algunos.
Los resultados en relación con el valor de la mediana, la primera desviación estándar (que representa al 66 por ciento de los países) y los valores máximos y mínimos 3 para cada indicador se presentan en el cuadro siguiente:
Como características comunes a todos, o a la mayoría, de los países en el desempeño de esta función se puede destacar lo siguiente:
• En alrededor del 70 por ciento de los países participantes existen guías para medir el estado de salud en el ámbito nacional e intermedio y un número algo superior afirma contar con guías en los niveles locales.
• En la mayor parte de los países, el perfil del estado de salud se actualiza cada año y señala la utilización de servicios de salud individuales y colectivos. Se utiliza, además, para hacer el seguimiento de las tendencias y definir objetivos y metas nacionales. Sin embargo, aún persisten insuficiencias para que los datos puedan dar cuenta de las desigualdades en el acceso a los servicios sanitarios, para que sirvan de orientación a acciones destinadas a mejorar la eficacia de los servicios y provean información sobre los cambios en el perfil de factores de riesgo en la salud y los condicionantes que afectan al estado de salud.
• Los principales datos utilizados para medir el estado de salud son la mortalidad, los indicadores socioeconómicos y el nivel de uso de los servicios de salud. En general, no se hace seguimiento de los obstáculos para el acceso a la atención, menos del 30 por ciento de los países incluye el seguimiento de los factores de riesgo de las patologías más importantes y es desigual el registro de los datos sobre morbilidad.
• Con relación a la calidad de la información, solo el 16 por ciento de los países cuenta con un organismo de evaluación externo al ministerio. El 30 por ciento de los países afirma haber realizado auditorías con el fin de evaluar la calidad de los datos. Un área crítica común es la falta de procesos de mejora continua de los sistemas de información y también se reconoce la ausencia de procedimientos para distribuir la información respecto del estado de salud de la población a los medios de comunicación y al público en general (en la mitad de los países se permite el acceso a la información al público). Por último, muy pocos países realizan una evaluación periódica del uso que hacen los destinatarios de la información transmitida sobre el estado de salud.
• Si bien existen organismos de coordinación nacional de las estadísticas significativas para la salud, en menos de un tercio de los países dicho organismo se reúne al menos una vez al año para analizar y evaluar su desempeño y coordinación.
• En la formación de recursos humanos, el 80 por ciento de los países cuenta con profesionales titulados en salud pública en los niveles intermedios y la mitad de los países tiene al menos un profesional con el título de doctor en los niveles centrales.
• La mayor parte de los países cuenta con personal capacitado para el diseño de planes para muestreo y recolección de datos generales y específicos respecto del estado de salud. Estos profesionales son capaces de consolidar datos de diversas fuentes, pueden realizar análisis integrados de datos, interpretar resultados, formular conclusiones válidas y comunicar a los responsables de tomar decisiones la información pertinente sobre el estado de salud del país y sus tendencias.
• El 76 por ciento de los países utiliza recursos informáticos para el desempeño de esta función en los niveles intermedios y solamente el 27 por ciento de los países también cuenta con ellos en el ámbito local. El 43 por ciento de los países cuenta con sistemas de comunicación electrónica para difundir datos a las instancias subnacionales. Un área crítica común es la falta de acceso rápido al mantenimiento especializado para los sistemas y equipos informáticos.
• En general se reconoce que la ASN asesora a las instancias subnacionales en materia de recopilación de datos, aunque se presentan mayores debilidades en el apoyo para la interpretación de resultados.