tomado del Boletín
Epidemiológico, Vol. 21 No. 4, diciembre 2000
El Virus del Nilo Occidental en las Américas
La fiebre del Nilo Occidental (NO) es una enfermedad causada por el virus
del NO, un flavivirus que pertenece taxonómicamente al serocomplejo de la Encefalitis
Japonesa. Es una enfermedad transmitida por vector, que se propaga a una amplia
gama de vertebrados a través de mosquitos infectados. Debido a la proximidad
espacial y temporal de las infecciones de aves y humanos, los epidemiólogos
han llegado a la conclusión que la transmisión sigue un ciclo enzoótico. Las
aves actúan como huésped del reservorio natural infectando a los mosquitos que
a su vez infectan a los vertebrados (1).
En los humanos, el virus del NO produce generalmente una infección asintomática
o una enfermedad febril leve. Los síntomas de la infección incluyen fiebre,
cefalea y mialgias, ocasionalmente con erupción cutánea y edema de glándulas
linfáticas. La infección más grave puede caracterizarse por cefalea, fiebre
alta, rigidez del cuello, estupor, desorientación, coma, temblor, convulsiones,
debilidad muscular, parálisis y raramente muerte (2). La
meningoencefalitis es una complicación ocasional de esta enfermedad. Las definiciones
de caso probable y confirmado han sido desarrolladas por los Centros para el
Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos (cuadro
1).
El virus del NO fue aislado por primera vez en una mujer adulta en el Distrito
del Nilo Occidental de Uganda en 1937. Las primeras epidemias registradas de
la fiebre del NO ocurrieron en Israel durante los años cincuenta. Durante esta
época, el virus se reconoció como causante de la meningoencefalitis humana grave.
Posteriormente, se observó su presencia en Egipto, Israel, India y algunas áreas
de África. En 1974, la epidemia más grande bien conocida causada por el virus
del NO ocurrió en Sudáfrica. Han ocurrido brotes recientes de la encefalitis
vírica de NO en seres humanos en Argelia en 1994, Rumania en 1996-1997, República
Checa en 1997, República Democrática del Congo en 1998, Rusia en 1999, Estados
Unidos en 1999-2000 e Israel en 2000 (2) (Figura
1).
En las Américas, la primera epidemia registrada de la encefalitis vírica del
NO ocurrió en el área metropolitana de Nueva York al final del verano de 1999.
Se notificaron un total de 62 casos de enfermedad neurológica y 7 defunciones.
Además de los seres humanos, ocurrieron epizootias concurrentes en aves y caballos,
afectando de manera especial al cuervo Americano (3). Durante
esta epidemia/epizootia, el virus se detectó en 4 estados: Connecticut, Maryland,
New Jersey y Nueva York. En 2000, hubieron 18 casos y una muerte registrados
y se registró una actividad epizoótica en las aves y/o los mosquitos en 12 estados
(Connecticut, Delaware, Maryland, Massachusetts, Nuevo Hampshire, New Jersey,
Nueva York, Carolina del Norte, Pensilvania, Rhode Island, Vermont, Virginia)
y el Distrito de Columbia (4).
No se ha determinado cómo el virus del NO se introdujo en el continente americano.
Sin embargo, se sospecha que las aves migratorias son los principales huéspedes
introductorios del virus por varias razones (1): los brotes
del virus en las regiones templadas ocurren en general durante el fin del verano
o el principio del otoño, coincidiendo con las llegadas de grandes concentraciones
de aves migratorias; los brotes a menudo ocurren entre los seres humanos que
viven cerca de zonas pantanosas donde altas concentraciones de aves establecen
contacto con grandes números de mosquitos; y se encontraron anticuerpos contra
el virus en la sangre de muchas especies de aves migratorias de las regiones
templadas. Además de las aves migratorias, los viajes internacionales de personas
infectadas a Nueva York y la importación de aves o de mosquitos infectados son
otras posibles fuentes de introducción del virus del NO.
Como resultado del brote de 1999, las autoridades de salud pública de los
Estados Unidos cuestionaron la preparación de la infraestructura de salud pública
para responder a las enfermedades transmitidas por vector y reconocieron la
facilidad con la cual los patógenos infecciosos emergentes pueden entrar en
nuevas zonas geográficas. Además, las instituciones de salud pública no sabían
cómo se propagaría el virus y si se mantendría durante el invierno (5).
Para abordar estos temas, el CDC y el Departamento de Agricultura de los Estados
Unidos (USDA) establecieron normas para un
sistema de vigilancia activa y programas de prevención y control (3).
Contar con un sistema de vigilancia mejorado es una prioridad para los estados
que bordean el Océano Atlántico y el Golfo de México. Estos estados, de Massachusetts
a Texas, fueron seleccionados para participar en la vigilancia del virus de
NO por haber sido afectados por el brote de 1999 y/o tener un alto potencial
de ser afectado debido a los modelos de migración de aves al sur. Un objetivo
principal de la vigilancia del virus del NO es detectar la actividad epizoótica
de manera temprana para que la intervención pueda ocurrir antes que las enfermedades
humanas graves (4). A partir de los resultados epidemiológicos
del brote de 1999, se identificaron aves infectadas por el virus del NO antes
de que se detectaran los casos humanos en el mismo condado de residencia, lo
que sugiere que los datos de vigilancia usando aves son indicadores sensibles
de la transmisión epizoótica y pueden predecir la enfermedad humana. Los énfasis
en las actividades de vigilancia incluyeron: el monitoreo de la actividad del
arbovirus en las aves silvestres, aves centinelas y cuervos muertos; la vigilancia
de poblaciones de mosquitos para detectar el virus del NO y otra actividad de
arbovirus; la vigilancia pasiva de la presencia del virus del NO fuera de los
ciclos de ave-mosquito, como en caballos y otros animales; y la vigilancia pasiva
de casos de encefalitis vírica (3).
El éxito de las actividades de vigilancia en los Estados Unidos ha dependido
de la disponibilidad de los laboratorios que pueden proporcionar apoyo de diagnóstico.
Los ensayos inmunoenzimáticos de inmunoglobulina M y G (ELISA) están disponibles
en los laboratorios de salud pública y veterinaria para proporcionar el primer
tamizaje y diagnóstico del suero humano y animal y los especímenes de líquido
cefalorraquídeo. Los laboratorios de salud pública y de referencia seleccionados
tienen capacidades para aislar e identificar el virus, realizar pruebas de neutralización
para identificar el anticuerpo específico de flavivirus y realizar la inmunohistoquímica
para detectar el virus del NO en los tejidos de la autopsia. Todo el manejo
de estudios de laboratorio del virus se conduce bajo contención de bioseguridad
del tercer nivel.
El método más eficaz para prevenir la transmisión del virus del NO u otros
arbovirus a los seres humanos es reducir la exposición humana a los mosquitos.
Los servicios de salud pública deben tener capacidad para controlar a las poblaciones
de mosquitos por el control larvario; el control de las poblaciones de mosquitos
adultos mediante la aplicación aérea de insecticidas, y educando al público
acerca de las enfermedades transmitidas por vector, cómo se transmiten y cómo
prevenir o reducir el riesgo de exposición.
Dado que el virus del NO es una zoonosis que afecta a mosquitos y a vertebrados,
la coordinación estrecha y el intercambio de datos entre los servicios de salud
pública federal, estatal y local, de control de vectores, de agricultura y de
departamentos de fauna silvestre es esencial para tratar de manera exitosa esta
enfermedad transmitida por vector. Se requiere una vigilancia de arbovirus y
una capacidad de respuesta funcionales, con un laboratorio de referencia adecuadamente
equipado con personal adiestrado y una capacidad de análisis veterinaria/entomológica
(3).
La disminución en el número de casos de la enfermedad humana grave entre 1999
(62 casos) y 2000 (18 casos) en los Estados Unidos puede atribuirse a las medidas
de prevención y control tomadas por los departamentos de salud pública estatales
y locales. Sin embargo, la experiencia anterior en Europa ha indicado que la
incidencia de la enfermedad humana puede ser variable y los brotes esporádicos.
A pesar de una disminución en los casos, la actividad del virus del NO ha seguido
ampliándose a nuevas áreas y persistirá en el futuro. La investigación de los
modelos de migración de los aves revela que los «miembros de una o más especies
de aves que pasan por Nueva York y se reúnen en las zonas pantanosas en grupos
grandes y densos, potencialmente alcanzan todo el sudeste de los Estados Unidos,
México y Centroamérica, las Islas del Caribe y América del Sur durante su migración
hacia el sur a los sitios de residencia de invierno y casi toda América del
Norte durante su migración norte a los criaderos.» (1) (6) (7)
Como fue observado por Blaskovic y Ernek (8), «la función
de las aves en la ecología de los arbovirus depende de si el vector migrante
encuentra condiciones favorables en el nuevo ambiente y si los vectores locales
son capaces de transmitir el virus apropiado. La presencia del anticuerpo de
arbovirus en las aves migratorias indica sólo una interacción de virus-huésped
pero no explica cuándo y dónde ocurrió la infección.» Por estas razones, la
vigilancia (principalmente de aves muertas), las actividades de prevención y
el control de mosquitos necesitan estar bien establecidas y mantenidas. Además,
la investigación futura debe definir los criterios para predecir el próximo
destino del virus (1).
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Cuadro 1: Definición de caso de Encefalitis
Vírica del Nilo Occidental
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Caso confirmado
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Caso probable
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No caso
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Un caso confirmado de la encefalitis del NO se define
como una enfermedad febril asociada con manifestaciones neurológicas
que varían de la cefalea a la meningitis aséptica o la encefalitis,
más al menos uno de los siguientes:
- El aislamiento del virus del NO o la demostración del
antígeno vírico del NO o las secuencias genómicas en el tejido, la sangre,
el LCR u otros fluidos orgánicos;
- La demostración del anticuerpo IgM contra el virus
del NO en el LCR por ELISA de IgM.
- Cuaduplicación de los títulos de anticuerpos neutralizantes
por la prueba de reducción en placa (PRNT) en muestras pareadas del
suero o el LCR obtenidas en la fase adecuada.
- La demostración de ambas IgM específica contra el virus
del NO (por ELISA) e IgG (sometido a tamizaje por EIA o IH y confirmado
por PRNT) en un único espécimen sérico.
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Un caso probable se define como una enfermedad compatible (como caso
confirmado) que no satisface ninguno de los criterios anteriores de
laboratorio, más al menos uno de los siguientes:
- La demostración del anticuerpo IgM sérico contra el
virus del NO (por ELISA);
- La demostración de un título elevado de anticuerpos
IgG específicos contra el virus del NO en el suero en fase de convalecencia
(sometido a tamizaje por ELISA o IH y confirmado por PRNT).
|
Un no caso se define como una enfermedad que no reúne
ninguno de los criterios anteriores de laboratorio, más:
- Una prueba negativa para el anticuerpo de IgM contra
el virus de NO (por ELISA) en el suero o el LCR recolectado 8-21 días
después de la aparición de la enfermedad; y/o
- Una prueba negativa para el anticuerpo IgG contra
el virus del NO (por EIA, IH, o PRNT) en suero colectado 22 días después
de la aparición de la enfermedad.
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| Nota: Aunque las pruebas de los tejidos
o líquidos por PCR, detección de antígenos, o aislamiento vírico puedan
usarse para confirmar los casos de encefalitis de WN, no se pueden usar
para descartar los casos porque los valores predictivos negativos de estos
métodos de la prueba en esta enfermedad son desconocidos. |
Referencias:
(1) Gubler, D. Surveillance for West Nile Virus in the Americas, PAHO/WHO, Third
Meeting of the Surveillance Networks for Emerging Infectious Diseases in the
Amazon and Southern Cone Regions, 2000.
(2) Centers for Disease Control and Prevention. West Nile Virus, Division of
Vector-Borne Infectious Diseases, 2000.
(3) Centers for Disease Control and Prevention. Epidemic/Epizootic West Nile
Virus in the United States: Guidelines for Surveillance, Prevention and Control,
1999.
(4) Centers for Disease Control and Prevention. Update: West Nile Virus Activity
- Eastern united States, 2000. Morbidity Mortality Weekly Report, 2000; 49;
1044-1047.
(5) Centers for Disease Control and Prevention. Guidelines for Surveillance,
Prevention, and Control of West Nile Virus Infection – United States, Morbidity
Mortality Weekly Report, 2000; 49;25-8.
(6) Bull J. Birds of New York State. Garden City (NY): Doubleday; 1974.
(7) Rappole, J., Derrickson, S., Hubalek, Z., Migratory Birds and Spread of
West Nile Virus in the Western Hemisphere. Emerging Infectious Diseases, 2000;
6:319-327.
(8) Blaskovic D., Ernek E. Birds as hosts of arboviruses in connection of migratory
birds and their role in the distribution of arboviruses. Novosibirsk, Russia:
Nauka; 1972. p. 161-7.
(9) Steele KE, Linn MJ., Schoepp RJ, Komar N., Geisbert TW, Manudca RM, et al.
Pathology of fatal West Nile virus infections in native and exotic birds during
the 1999 outbreak in New York City. Veterinary Pathology 2000; 37:208-24.
Fuente: OPS. División de Prevención y Control de Enfermedades. Programa de
Enfermedades Transmisibles (HCP/HCT)
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