Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
ECUADOR
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
En el período
19921995 la inflación descendió de 54,6% a 22,9%, la
reserva monetaria se incrementó de US$ 1.300 millones a
$1.600 millones y el déficit fiscal se redujo de 7% a 3
% del producto interno bruto (PIB). Las migraciones
temporales del campo a la ciudad y de las pequeñas a las
grandes ciudades ocasionaron el crecimiento del sector
informal, que representó 60% de la población económicamente
activa (PEA) urbana en 1994. El desempleo neto pasó de 3,6
% en 1990 a 6,9% en 1995. Entre 1991 y 1994 el subempleo se
mantuvo aproximadamente en 48,0%. En julio de 1996 el
ingreso total del trabajador fijado por el Consejo Nacional
de Salarios equivalía a US$ 154, lo que incluye un salario
mínimo vital de $27 y las compensaciones adicionales de ley
(en 1990 los montos correspondientes eran de $130 y $65,
pero el poder adquisitivo era mayor).
La población del
Ecuador se estimó en 11.936.858 habitantes para 1997, 55,4
% de los cuales viven en zonas urbanas. La tasa de
crecimiento poblacional fue de 2,1% en el último período
intercensal (19821990) y se estima en 1,9% anual para
19952000. En 1995 los menores de 15 años constituían
36,4% de la población frente a 38,9% en 1990. Este grupo de
edad representará 33,8% de la población total en el 2000.
En 1995, 49,8% de la población vivía en la región de la
costa, 44,8% en la sierra, 4,6% en la Amazonia, 0,1% en la
región insular y 0,7% en zonas no delimitadas
geopolíticamente.
La tasa de natalidad nacional, corregida por nacimientos
inscriptos tardíamente (50% del total) se ubicó en 23,7 por
1.000 habitantes en 1995, lo que representa una disminución
de 7,8% respecto del valor de 1990 (24,7). Según la
Encuesta Demográfica y de Salud Materno Infantil (ENDEMAIN
94), la tasa global de fecundidad de mujeres bajó de 4,0
hijos en el período 19851990 a 3,6 en 19891994
(4,6 en la zona rural y 2,9 en la urbana). El descenso se
explica en gran parte por el aumento de los años de
escolaridad en las mujeres y su creciente incorporación al
mercado de trabajo, la migración del campo a la ciudad y
los programas de planificación familiar. La población
indígena, en cambio, mantiene altas tasas de fecundidad,
como se observa en provincias de la sierra como Bolívar,
con 5,12 hijos por mujer, y de la costa del Pacífico, como
Esmeraldas, con 4,66 hijos por mujer.
El 8% de los hombres y el 12% de las mujeres son
analfabetos. Un 30% de los hablantes de lengua indígena son
analfabetos frente a 10% de hispanoparlantes. Solo 53% de
la población indígena accede a la educación primaria, 15% a
la secundaria y menos de 1% a la superior.
Se estima que 63% de la población total se vio afectada en
alguna medida por la pobreza en 1995, en comparación con
54% en 1990. El 40,3% de la población total tiene alguna
necesidad básica insatisfecha (NBI). Este indicador oscila
de 60,8% en la zona rural a 27,0% en la urbana. El 40% de
la población total es pobre y el 15%, indigente. Las
provincias más pobres y con mayor porcentaje de hogares con
NBI presentan los menores índices de urbanización y,
paradójicamente, las tasas de mortalidad registrada más
bajas. Esto se explica por el subregistro, que aún no se ha
cuantificado en el nivel provincial.
Sobre la base de los datos del Censo de Población de 1990
se estimó para ese año una población indígena de 910.146
(9,4% de la población total), concentrada en las zonas
rurales de la Amazonia ecuatoriana y de la sierra. No
existen mapas que permitan ubicar con precisión las
distintas etnias. Datos estadísticos de 1994 indican que
predomina la etnia quichua, que se concentra en las
regiones de sierra (66.964) y en la Amazonia (72.528).
Otras etnias de la Amazonia son los shuaras (36.634), los
aschuaras (4.000), los huaoranis (1.200), los cofanes (627)
y los siona-secoya (600). En la costa se encuentran 5.000
chachis, 1.000 tsachelas y 27.648 quichuas. Aún no se ha
cuantificado la población ecuatoriana de origen africano,
que se concentra en la costa y en dos provincias de la
sierra.
En las zonas rurales de la sierra y de la Amazonia se
estima que 76% de los niños en general son pobres y 80% de
los niños y adolescentes indígenas en particular viven en
la pobreza; en la costa, entre la población ecuatoriana
rural de origen africano, 70% de los menores de 18 años son
pobres. En estas zonas, así como en el cordón fronterizo
con Colombia y Perú, la migración de varones adultos a las
ciudades o al exterior en busca de trabajo agrava la
situación. Pichincha y Chimborazo concentran cada una
alrededor de 29,5% del total de emigrantes de las demás
provincias. Se estima que un millón de ecuatorianos viven
en el exterior, principalmente en los Estados Unidos de
América.
En 19901995, la esperanza de vida al nacer se calculó
en 68,8 años para la población general (66,4 años para los
hombres y 71,4 para las mujeres). Para el período
19952000 se estima una esperanza de vida de 69,9 años
para la población general (67,3 años para los hombres y
72,5 años para las mujeres). El aumento se relaciona con
las acciones de promoción de la salud y educativas que
favorecieron en particular a la población infantil.
Mortalidad
Entre 1990 y 1995 las principales causas de muerte en la
población general fueron las mismas, pero el orden cambió.
Así, la enfermedad cerebrovascular pasó del primero al
segundo lugar, al bajar la tasa de 25,6 a 23,1 por 100.000
habitantes; la neumonía pasó del tercero al primero, con
una tasa de 27,2 por 100.000; las enfermedades infecciosas
intestinales pasaron del segundo al noveno y su tasa se
redujo a la mitad; los accidentes de tráfico se mantuvieron
en el cuarto lugar, con una disminución de la tasa de 19,4
a 15,8 por 100.000, mientras que el tumor maligno de
estómago siguió en el séptimo lugar, con un ligero aumento
de 11,7 a 12,7 por 100.000. Las muertes por homicidio y
lesiones infligidas intencionalmente por otras personas
pasaron del noveno al sexto lugar, lo que representa un
aumento de 50% y ocasionaron 55.443 años potenciales de
vida perdidos (APVP) (50.200 en los hombres). Se calcula un
total de 1.191.882 APVP por muertes ocurridas antes de los
70 años de edad, 713.785 en hombres.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La ENDEMAIN 94 estimó la mortalidad infantil nacional en 44
por 1.000 nacidos vivos, con grandes diferencias en el
ámbito provincial: en Chimborazo, de población
predominantemente rural e indígena, se estimó una tasa de
100 por 1.000 nacidos vivos, mientras que en Pichincha y
Guayas, con predominio urbano en sus principales ciudades,
Quito y Guayaquil, las tasas estimadas fueron de 32 y 33
respectivamente. Las infecciones respiratorias agudas
constituyeron 37% de las causas de muerte en los niños de 1
semana a 11 meses y 32% en los de 1 a 4 años de edad, así
como 28% y 24% de las causas de egresos hospitalarios,
respectivamente. Las anomalías congénitas pasaron del
octavo al sexto lugar, aunque en 1995 la tasa de mortalidad
por esta causa se redujo a la mitad.
En el grupo de 5 a 9 años de edad la mayor reducción de
muertes ocurrió a expensas de las enfermedades infecciosas,
especialmente las diarreicas y las respiratorias. En 1995,
los accidentes ocuparon el primer lugar como causa de
muerte en ambos sexos. Las causas violentas, incluidos los
accidentes, causaron 285 muertes con una sobremortalidad
masculina de 1,7/1. Del total de muertes de 1995, 4,2
% correspondieron a adolescentes. Tanto en el grupo de 10 a
14 años como en el de 15 a 19 la primera causa de muerte
para ambos sexos fue accidentes y violencias, con 971
defunciones registradas, lo que representa una tasa de 37,6
por 100.000 habitantes, con franco predominio en la
población masculina de 2,8:1 (716 varones y 255 mujeres).
En las adolescentes, las causas de muerte violenta
predominantes son los suicidios, con 76 defunciones (66 en
el grupo de 15 a 19 años), los accidentes de transporte,
con 48 muertes (30 entre los 15 y 19 años) y las
obstétricas (causas maternas), con 23 defunciones
registradas, lo que representa una tasa de mortalidad
materna para este grupo de 76,8 por 100.000 nacidos vivos
registrados en 1995, de todas maneras menor que la de 1990.
Según una encuesta de 1995, el consumo de drogas ilícitas
alcanza una prevalencia de 3,2% en el grupo de 12 a 19
años; la prevalencia de consumo de drogas lícitas (alcohol
y tabaco) llega a cifras mayores. Según encuestas parciales
de la década del noventa, que corroboran los datos
nacionales de fines de los años ochenta, el tabaquismo en
los adolescentes llega a 14,9%, sin diferencias por sexo.
Para 1995 se estimó en el ámbito nacional que 48,5% de los
adolescentes de 11 a 13 años había tomado alguna vez algún
tipo de bebida alcohólica, 73,9% entre los 14 y los 16 años
y 87,1% a los 17 años, sin diferencias significativas por
sexo.
Las principales causas de muerte en los adultos de 20 a 59
años son las enfermedades cardiovasculares y
cerebrovasculares, los tumores malignos y los accidentes y
violencias. En 1995, en los hombres de 20 a 44 años
predominaron los accidentes y violencias, con 3.046
muertes, 52,3% del total de 5.828 muertes por todas las
causas en este grupo. Entre las formas violentas de muerte
se destacan los homicidios, con 936 defunciones, y los
accidentes de transporte, con 653, seguidos por las
enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, con 535
defunciones (9,2% del total), los tumores malignos, con 257
(4,4%) y la tuberculosis, con 252 (4,3%). En las mujeres de
20 a 44 años de edad, las principales causas son los
accidentes y violencias, con 486 defunciones (18,1% del
total), los tumores malignos con 425 (15,8%), las
enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, con 398
(14,8%), la tuberculosis, con 154 (5,7%) y las causas
obstétricas, con 145 muertes (5,4%).
En 1995 se registraron 170 muertes maternas. La tasa
nacional ajustada por inscripciones tardías fue de 62,7 por
100.000 nacidos vivos registrados, dato que refleja un
importante subregistro. El promedio para el quinquenio
19911995 fue de 110,1. Las principales causas de
muerte en los hombres de 45 a 59 años fueron los accidentes
y violencias, con 849 muertes (23,2% del total), las
enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, con 663
muertes (18,1%), los tumores malignos, con 392 (10,7%), la
diabetes mellitus, con 169 (4,6%) y la tuberculosis, con
115 (3,1%). En las mujeres de este mismo grupo de edad
predominaron los tumores malignos con 638 defunciones
(26,2% del total), las enfermedades cardiovasculares y
cerebrovasculares, con 551 (22,7%), la diabetes mellitus,
con 158 (6,5%) y los accidentes y violencias, con 147
(6,0%). Entre los tumores malignos los más frecuentes
fueron los del cuello del útero, que produjeron 176 muertes
en 1995; los programas de detección comienzan a orientarse
hacia este grupo de alto riesgo.
En 1995, en el grupo de 60 años y más las primeras causas
de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares y
cerebrovasculares y los tumores malignos.
Del total de la PEA de 1992, apenas 1.101.131 (30%) estaba
protegida por el Seguro de Riesgo de Trabajo mediante
afiliación al IESS.
Desde 1994, los accidentes laborales se notifican al
Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Se han
informado cerca de 5.000 casos al año entre 1994 y 1996.
Según un estudio de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) y el UNICEF, en 1990 trabajaban unos 800.000
niños y jóvenes entre los 8 y los 18 años, es decir 30% de
la población de menores (2,5 millones), proporción que
aumentó a 38,7% en 1996. En las zonas rurales trabajaban
más menores (310.000) que en las urbanas y sus condiciones
laborales eran peores. Solo 23% de los menores que trabajan
asisten a la escuela.
Un 13,2% de la población sufre alguna discapacidad. La
incidencia de las discapacidades se agudiza en los sectores
urbano-marginales y rurales, dada la relación entre
discapacidad, malas condiciones de vida, bajos ingresos y
poco acceso a los servicios de salud. No existe un registro
nacional sistemático de discapacidades; sin embargo, las
encuestas de prevalencia proporcionan un conocimiento
básico de la situación.
Entre las principales causas de muerte y enfermedad de las
poblaciones indígenas predominan las relacionadas con la
pobreza: infecciones respiratorias agudas, enfermedades
diarreicas agudas y desnutrición. La hipoxia y las
complicaciones del parto y del puerperio son las primeras
causas de muerte infantil y materna, respectivamente. La
desnutrición crónica en los menores de 5 años alcanza 69
% en algunos cantones, cuando la nacional es de 49,4%.
En los niños de raza negra de Esmeraldas la desnutrición se
estima entre 60% y 70%. La situación de salud de las
poblaciones fronterizas con Colombia y Perú es crítica, en
especial en las orientales. La desnutrición infantil
crónica llega a 65% y las tasas de mortalidad infantil
superan los 50 por 1.000 nacidos vivos registrados.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
En 1996 se notificaron 12.011 casos de malaria, la cuarta
parte que en 1993. La tasa más alta se encontró en
Esmeraldas (1.175,0 por 100.000 habitantes); en la
Amazonia, la provincia de Sucumbíos alcanzó a 936,9 por
100.000. Desde 1993, cuando las infecciones por
Plasmodium falciparum ocasionaron 46% de los casos del
país, la tendencia del porcentaje de infecciones por este
parásito fue decreciente. En 1996 llegó a 16% del total de
casos en la costa. El vector principal es Anofeles
albimanus. En la Amazonia A. triamilatus, A.
punctimacula y A. trinkae podrían estar
involucrados en la transmisión de la malaria.
Las provincias de la costa también fueron las más afectadas
por el dengue, con 12.796 casos en 1996, un marcado aumento
desde 1992. Las tasas de incidencia más altas se
consignaron en Cañar, con 1.078,0 por 100.000 habitantes y
en Manabí, con 365,0 por 100.000. En las zonas
subtropicales de la sierra, solo dos provincias (Cotopaxi y
Loja) notificaron casos entre 1995 y 1996 frente a ocho
provincias en 1990. En 1995 y 1996 no se comunicaron casos
de dengue en la Amazonia.
En 1994 y 1995 no se registró ningún caso de fiebre
amarilla en todo el país, pero en 1996 hubo ocho en Morona
Santiago. En Sucumbíos, donde hubo transmisión selvática de
la enfermedad en 1992, se detectó un foco de Aedes aegypti
en 1996. De 24 casos con cuadro hemorrágico investigados en
Morona Santiago, dos resultaron seropositivos para el virus
oropuche; ninguno de los pacientes había tenido infección
reciente o exposición anterior al virus del dengue ni al de
la fiebre amarilla.
Desde 1990 no se notificaron casos de poliomielitis. Entre
1992 y 1996 se redujo el número de casos confirmados de
sarampión de 4.356 a 40 y el de tétanos neonatal de 71 a
37. En 1996, las coberturas de vacunación para el grupo de
menores de 1 año fueron las más altas de los últimos cinco
años (BCG 100%, OPV3 89%, DPT 88% y vacuna antisarampionosa
79%). En el mismo período se alcanzaron coberturas
acumuladas con dos dosis de to-xoide tetánico en 54% de las
mujeres en edad fértil de 49 zonas de riesgo para el
tétanos neonatal, frente a 20% en 1992. En 19951996
se detectaron casos de tétanos neonatal en las zonas
urbano-marginales de Guayaquil, en madres provenientes de
zonas indígenas de la provincia de Chimborazo que migran a
esta ciudad días antes del parto.
Se han presentado brotes epidémicos de difteria entre 1994
(565 casos) y 1995 (145 casos) en las provincias de El Oro
y Pichincha en la población adulta. En 1996 se notificaron
22, lo que indica un descenso en la incidencia de esta
enfermedad. En 1966 se registraron 136 casos de tos ferina
frente a 320 en 1992.
La primera información disponible sobre hepatitis B data de
1994, con 443 casos notificados. En 1995 se registraron 564
casos, y en 1996, 569. El cólera disminuyó marcadamente
desde 1991, cuando se detectó el primer caso y se llegó a
46.320. En 1994 se detectó en 17 de las 21 provincias del
país. En 1996 se notificaron 1.060 casos en 12 provincia,
de los cuales 59% ocurrieron en Imbabura. En 19921996
la tasa de letalidad por cólera se mantuvo por debajo de
1%.
Las enfermedades diarreicas muestran una tendencia estable,
con 193.352 casos en 1996. En 1996 se registraron 14.887
casos de salmonelosis, con una tasa de 127,3 por 100.000
habitantes, casi 50% más que en 1992. Las intoxicaciones
alimentarias de todo tipo bajaron de 8.742 casos en 1995 a
6.992 en 1996. Las infecciones respiratorias agudas sumaron
598.558 casos en 1996, con una tendencia fuertemente
creciente desde 1992, cuando se registraron 138.684 casos.
De los 65 casos registrados de rabia en 1996, 20
correspondieron a la provincia de Pichincha y 13 a la de
Guayas; los 32 casos restantes se distribuyeron en 11
provincias. El perro es la principal fuente de infección de
la rabia humana.
La cisticercosis humana aumentó de 111 casos en 1992 a 336
en 1996. En 1996 se registraron 186 casos nuevos de
infección por el VIH/sida. El total acumulado desde 1984,
cuando se notificó el primer caso, es de 1.279 personas
infectadas; 608 se clasificaron como casos de sida, de los
cuales murieron 432. La transmisión heterosexual explica
37,7% de las infecciones, la homosexual 29,2% y la bisexual
19,4%. La mayor proporción de personas infectadas tenía
entre 19 y 39 años y más de 80% de los 1.279 infectados
eran hombres. En 1996, 21 personas se infectaron
accidentalmente por el VIH en una unidad de diálisis de
Guayaquil, la más poblada del país.
En los últimos años la gonorrea mostró una tendencia
ascendente, registrándose 7.703 casos en 1996. Ese año se
notificaron 1.541 casos de sífilis y 87 casos de sífilis
congénita.
La tuberculosis pulmonar mostró una tendencia general
creciente, con 7.938 casos nuevos (67,91 por 100.000
habitantes) en 1996; se notificaron casos en todas las
provincias.
En 1996 se registraron 151 casos de lepra. La tasa promedio
quinquenal fue de 1,16 por 100.000 habitantes. En 1996 las
únicas provincias con casos de lepra fueron Guayas (con el
mayor número), El Oro, Los Ríos y Manabí, en la costa, y
Pichincha, en la sierra. El 71% de los casos nuevos fueron
multibacilares.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, que
en conjunto ocasionaron 9.262 defunciones en 1995 (80,8 por
100.000 habitantes). La enfermedad hipertensiva causó 2.216
defunciones en 1995 (19,3 por 100.000).
En 1996 se notificaron 2.035 casos de fiebre reumática, 2,4
veces más que en 1992. Diferentes encuestas de prevalencia
de estreptococias en garganta en la población escolar
indicaron valores entre 7 y 19%. En 1995 la fiebre
reumática causó 66 defunciones, 37 en mujeres y 29 en
hombres. En conjunto, los tumores malignos
constituyen una importante causa de muerte. En 1995 el
cáncer de estómago, con 804 defunciones en hombres (14,0
por 100.000 habitantes) y 644 en mujeres (11,2 por 100.000)
fue la localización más frecuente. En los hombres, el tumor
de próstata ocasionó 333 defunciones y el de pulmón, 250.
Las hiperplasias de próstata fueron la novena causa de
hospitalización masculina, con 4.436 casos. En las mujeres,
el tumor del cuello del útero causó 676 defunciones
(incluidos los tumores de útero no especificados) y el de
mama, 243.
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. Los únicos datos disponibles de
desnutrición proteinoenergética en menores de 5 años
provienen de mediciones directas del Sistema de Vigilancia
Alimentario-Nutricional (SISVAN), del Ministerio de Salud
Pública, y solo son representativos de las familias que
acuden a los servicios del Ministerio. En los menores de 1
año se informa 10,7% de peso bajo para la edad (2 DE
a 3 DE) y 2,5% por debajo de 3 DE. El 21,1% de
los niños de 1 a 4 años se encuentran entre 2 DE y
3 DE y 4,94% están por debajo de 3 DE. La media
de retardo en el peso en menores de 1 año, que es de 13,26
% en el nivel nacional, llega a 25,60% en la provincia del
Carchi; 8 de las 18 provincias notificadas por el SISVAN se
encuentran por encima de la mediana.
En 1993 se informó deficiencia de retinol sérico (por
debajo de 20 mg/dl) en 17,7% de los niños entre 12 y 59
meses de edad en poblaciones de pobreza crítica, con un
rango de prevalencia de 9,6 a 25,6%. Varios estudios
comprobaron que la deficiencia de vitamina A es un problema
moderado, focalizado en ciertas parroquias de pobreza
crítica.
En cuanto a los trastornos por deficiencia de yodo, el
sistema de vigilancia del programa informa que en 1995, 94
% de las muestras de sal contenían niveles de yodo superiores
a 20 ppm. Según la ENDEMAIN 94, 95% de los niños nacidos
vivos entre 1990 y 1994 había iniciado la lactancia
materna; 36% de los niños que iniciaron lactancia lo
hicieron en la primera hora de nacidos y 43,5% en el
transcurso del primer día de vida. La duración promedio de
la lactancia exclusiva es de 2 meses en el nivel nacional,
con variaciones entre 3,8 meses en la sierra rural y 1 mes
en la costa.
Accidentes y violencia. Los accidentes y
las diferentes formas de violencia ocasionaron 7.465
defunciones en 1995 (65,1 por 100.000 habitantes).
Predominan en los hombres en una relación de 4:1. Se
estiman en 192.148 y 44.805 los años potenciales de vida
perdidos (APVP) en hombres y mujeres, respectivamente. Los
accidentes de tráfico y los homicidios son los que mayor
proporción de muertes provocaron, sobre todo en la
población masculina.
Trastornos del comportamiento. Los
trastornos mentales ocasionaron 5.291 egresos hospitalarios
en hombres en 1995 (tasa de 9,2 por 10.000 habitantes). El
alcoholismo tiene una prevalencia de 7,7% en la población
mayor de 15 años. El tabaquismo se asocia con 6,0% de la
mortalidad general.
El consumo de drogas ilícitas alcanzó una prevalencia de
3,2% en el grupo de 12 a 19 años, 6,0% en el de 20 a 29
años, 7,7% en el de 30 a 39 años y 3,3 en el de 40 a 49
años. La diferencia por sexo en el consumo de estas drogas
es notable: 10,3% en hombres y 0,9% en mujeres, con una
razón de 11,4:1.
Salud oral. En 1996 se realizó otro
estudio epidemiológico de salud oral en escolares fiscales
de 6, 7, 8, 12 y 15 años de edad, de las zonas urbana y
rural, cuyos resultados indican que a los 6 años de edad
87% de los niños tienen caries y a los 12 años, 85%. El
índice CPO-D en el grupo de 6 años es de 0,22 y a los 12
años es de 2,95. Se observó una reducción en comparación
con los índices de 1988 (CPO-D 0,70 y 5,00
respectivamente).
Desastres naturales. La sequía que afecta
a las provincias de Loja y El Oro en el sudoeste desde 1995
se ha convertido en verdadera emergencia nacional. En esta
zona, agrícola por excelencia, la escasez de lluvias y la
disminución del caudal de los ríos perjudicaron gravemente
la economía de sus moradores obligando a muchos de ellos a
emigrar. Asimismo, en zonas agrícolas de la costa se
producen inundaciones anuales y las de 1997 perjudicaron a
todas las provincias costeras. Las marejadas causaron
importantes daños en la provincia de Esmeraldas, al norte
de esta región. A fines de marzo de 1997 se registraron las
lluvias torrenciales más importantes de los 10 últimos
años, que provocaron en la provincia del Guayas la
inundación de 80% del territorio, dos muertes, un sinnúmero
de desaparecidos y unos 12.000 damnificados.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La propuesta de reforma de la seguridad social del Consejo
Nacional de Modernización presentada en el período
19921996, incluyó la de los servicios médicos. Al
eliminar la afiliación obligatoria de los trabajadores
formales al seguro público (IESS) se establece la
competencia entre prestadores públicos y privados. El
Consejo Nacional de Salud, presidido por el Ministro de
Salud, elaboró una propuesta nacional alternativa, con la
participación de todas las instituciones del sector público
y privado y de la sociedad civil en los niveles central,
provincial y local. Sus líneas fundamentales tienden a la
organización de un sistema nacional de salud en el que el
Ministerio de Salud tenga el papel conductor y regulador,
sea el responsable de las acciones de salud pública y ponga
en práctica un esquema de seguro de salud para ampliar la
cobertura de atención médica, sobre la base de los
principios de equidad y solidaridad y de una gestión
descentralizada.
En junio de 1993 se inició el proyecto de Fortalecimiento y
Ampliación de los Servicios Básicos de Salud en el Ecuador
(FASBASE) en 41 áreas prioritarias. Este proyecto se
fundamenta en la política de atención primaria de salud
impulsada por el Ministerio de Salud Pública desde 1988. A
partir de 1995, incluye un componente destinado a mejorar
los servicios de emergencia en las zonas urbanas. A
mediados de 1997 se comenzó a diseñar un nuevo proyecto de
Modernización y Desarrollo de Redes Integrales de Servicios
de Salud (MODERSA).
Organización del Sector Salud
Organización institucional
El sector salud está constituido por diversas instituciones
públicas y privadas con y sin fines de lucro, escasamente
coordinadas y que operan sobre la base de acuerdos y normas
del Consejo Nacional de Salud.
El subsector público está constituido por el Ministerio de
Salud Pública, el IESS, el Servicio de Sanidad de las
Fuerzas Armadas y de la Policía, el Instituto Nacional del
Niño y la Familia, y el Ministerio de Bienestar Social. En
él se pueden incluir también las instituciones autónomas de
carácter privado que realizan prestaciones con finalidad
social: la Junta de Beneficencia de Guayaquil, la Sociedad
Protectora de la Infancia de Guayaquil y la Sociedad de
Lucha Contra el Cáncer. En conjunto, este subsector cubre
aproximadamente 59% de la población, especialmente en
atención hospitalaria. Se estima que el Ministerio de Salud
Pública cubre a 31% de la población, la seguridad social a
18% y la Junta de Beneficencia de Guayaquil, la Sociedad de
Lucha contra el Cáncer y otras privadas sin fines de lucro
a 10%, las Fuerzas Armadas y la Policía a 1%, diversas
entidades privadas lucrativas a 10% y el 30% restante no
recibe atención médica formal.
Las organizaciones privadas con fines de lucro poseen
establecimientos hospitalarios de diferente complejidad,
consultorios y servicios auxiliares de diagnóstico y
tratamiento para la población con capacidad de pago.
Existen aseguradoras y entidades de medicina prepaga
privadas. Una proporción importante de la población,
principalmente la de escasos recursos, y sobre todo la de
la zona rural, recurre a la medicina tradicional.
Los principales organismos del sector, el Ministerio de
Salud Pública y el IESS, aplican diferentes modelos de
descentralización. El del Ministerio se basa en la
propuesta de organización de áreas de salud, que
constituyen pequeñas redes de servicios con delimitación
geográfico-poblacional de atención y un esquema de
descentralización técnica y desconcentración de la
ejecución de algunas acciones administrativas, programación
y ejecución del presupuesto. Por su parte, el IESS aplica
un esquema de descentralización de los aspectos
administrativos que se concreta en las grandes regiones. A
su vez, este subsector tiene una estructura compleja,
puesto que su objetivo primordial es administrar varios
tipos de seguros y prestaciones, entre ellas, las de salud.
Certificación y ejercicio de profesiones de la
salud. La Dirección de Control Sanitario del
Ministerio de Salud Pública, de conformidad con el Código
de la Salud vigente, es el organismo regulador de las
prestaciones de salud en general y realiza el registro de
títulos y el control de la práctica de los profesionales
universitarios en ciencias de la salud. La reforma del
Código de la Salud, que está en estudio, incluye una
propuesta de codificación general de todos los aspectos
legales relacionados con la práctica médica.
Fiscalización de tecnologías, medicamentos y otros
insumos médicos. El abastecimiento público de
medicamentos se efectúa mediante tres mecanismos, a veces
superpuestos: el Centro Estatal de Medicamentos e Insumos
Médicos (2%6% en valores), la importación directa
(10%20%) efectuada principalmente por el IESS, la
Sociedad de Lucha contra el Cáncer y la Junta de
Beneficencia de Guayaquil, y las adquisiciones locales
(74%88%). La indefinición de ámbitos y
responsabilidades entre las diferentes instancias que
intervienen en la fijación, revisión y control de precios
ha producido restricciones en la regulación del mercado de
medicamentos y servicios de salud. No se han puesto en
práctica mecanismos de defensa del consumidor.
El control de calidad de los medicamentos en los ámbitos
privado y estatal ha mejorado sensiblemente con la
aplicación de las Buenas Prácticas de Manufactura y con las
oportunidades de exportación y producción para terceros o
bajo licencia.
Regulación Ambiental. El Consejo Nacional
de Desarrollo (CONADE), a través de su Unidad Ambiental y
con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
ejecuta proyectos y diseña políticas que incorporan la
estrategia ambiental a los planes nacionales de desarrollo.
Existen dos políticas ambientales sectoriales: la de Agua
Potable y Saneamiento Básico y la de Educación Ambiental
para el Desarrollo Sostenible. Se elaboraron disposiciones
para incrementar las exigencias ambientales en la
explotación de hidrocarburos que se incluyeron expresamente
en los nuevos contratos. El Comité Consultivo de Sustancias
Químicas y la Comisión Nacional de Toxicología han
promovido la elaboración de un proyecto de ley sobre
sustancias químicas. El sector privado, por medio de la
Asociación de Importadores y Formuladores de Agroquímicos,
participa en el Programa Nacional de Uso Racional de
Agroquímicos. Por su parte, la Cámara de Industriales apoya
las actividades que promueven un manejo adecuado de los
productos químicos industriales.
Control de los alimentos. El Ministerio de
Industrias, Comercio, Integración y Pesca, por conducto del
Instituto Ecuatoriano de Normalización, es la entidad
responsable de la normalización sanitaria y de control de
la calidad de los alimentos.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
De los 205 municipios existentes en 1997, siete participan
en el movimiento de municipios saludables: Tena, Riobamba,
Portoviejo, Ibarra, Cuenca, Loja y Quito. Las líneas de
acción fundamentales del movimiento giran en torno a
actividades de desarrollo, uno de cuyos ejes fundamentales
es la salud.
Programas de prevención y control de
enfermedades. El Ministerio de Salud Pública
ejecuta programas nacionales de prevención, control o
erradicación de los principales problemas de salud. Las
iniciativas abarcan tuberculosis, dermatología sanitaria
(que incluye lepra y leishmaniasis), enfermedades
tropicales (malaria, enfermedad de Chagas, dengue y
oncocercosis), rabia, sida y otras enfermedades de
transmisión sexual, enfermedades crónicas no transmisibles
(sobre todo el control del cáncer), cólera, y el Programa
Nacional de Vacunación. La estrategia de Atención Integrada
a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia (AIEPI),
iniciada en 1996, tiene como principales objetivos mejorar
el tratamiento de los niños con infecciones respiratorias
agudas y diarreas y disminuir la mortalidad en las zonas de
mayor riesgo.
Sistema de vigilancia epidemiológica y laboratorios
de salud pública. Entre 1992 y 1995 fue notoria la
ausencia de información epidemiológica sistematizada en los
distintos niveles de atención del Ministerio de Salud
Pública. En 1997 se normalizó la vigilancia, se canalizó
apropiadamente la información y se incorporaron otras
instituciones de salud (IESS, Policía) a la vigilancia,
para mejorar el sistema existente e impulsar la
investigación epidemiológica.
Control de la calidad del ambiente. Los
recursos hídricos acusan el persistente aumento de la
contaminación generalizada por coliformes y sedimentos,
provocado por la descarga incontrolada de diversos
efluentes en los cursos de agua que atraviesan ciudades o
zonas de explotación petrolera, minera, agroindustrial y
agrícola de exportación. Hay un gran incremento del nivel
de contaminación del aire, especialmente en grandes
ciudades como Quito y Guayaquil, por las emisiones de
vehículos automotores y de la industria. Se estima un
déficit de 500.000 viviendas en el sector urbano y 700.000
en el rural.
Servicios de agua potable y
alcantarillado. En 1996 los servicios de agua
abastecían a 69,7% de la población y los de alcantarillado
a solo 41,7%. Las poblaciones urbanas tenían mayores
niveles de cobertura (81,5% y 61,4% respectivamente) que
las rurales (50,9% y 10,4%). Entre 1992 y 1996 se pusieron
en práctica programas de instalación de letrinas para
1.841.000 habitantes, que beneficiaron a 9,1% de la
población urbana y 26,3% de la rural.
Manejo de residuos sólidos municipales, incluidos
los hospitalarios. El promedio nacional de
recolección de residuos sólidos alcanza a 51,6% de la
producción (69,6% en la zona urbana y 7,5% en la rural);
gran parte se deposita en basureros abiertos, quebradas y
esteros.
Protección y control de los alimentos. El
Ministerio de Salud, a través de la Dirección de
Farmacología y Control Sanitario/División de Control de
Alimentos, ejecuta los lineamientos políticos de control de
la calidad de los alimentos. La Dirección Nacional de
Epidemiología inició en 1996 el Sistema de Vigilancia
Epidemiológica de las Enfermedades Transmitidas por
Alimentos, que forma parte del Sistema Continental de
Vigilancia de las Enfermedades Transmitidas por Alimentos.
Promoción de la salud, ayuda alimentaria y
preparación para desastres. Existe un programa de
preparativos para casos de desastres que se ejecuta en el
Ministerio de Salud Pública desde hace varios años y cuyos
logros han sido moderados. Las actividades consisten
principalmente en realizar simulacros regulares en
hospitales para poner a prueba los planes de contingencia,
efectuar tareas de coordinación con entidades del sector
salud e introducir el tema de la mitigación de desastres en
las actividades sanitarias. Defensa Civil impulsó a fines
de 1996 nuevas iniciativas para mejorar la coordinación
entre las distintas entidades. Diversas universidades
incluyeron el tema de los desastres en sus planes de
estudio. La Cruz Roja Ecuatoriana y otras organizaciones no
gubernamentales de socorro tienen programas de preparativos
para casos de desastre.
Se observa una tendencia decreciente en la ayuda
alimentaria internacional en el período 19901995: el
Programa Mundial de Alimentos redujo su contribución de US$
1.671.176 en 1992 a solo $91.596 en 1994, en parte por la
disminución de la capacidad de gestión del país. Los
principales donantes han sido el Canadá, los Estados Unidos
y la Unión Europea. En los últimos años, el Programa
Mundial de Alimentos se constituyó en la única fuente de
donación de alimentos para distribución directa; su
cooperación representó 36% del total de ayuda alimentaria.
Durante la década de los 1980 hubo un enorme crecimiento de
las organizaciones no gubernamentales en salud. Sus
actividades se orientan hacia el desarrollo comunitario, el
desarrollo de la mujer, la atención de la salud, la
investigación y la capacitación. Sus acciones son por lo
general autónomas y aún no se ha logrado coordinarlas con
las del Ministerio de Salud
Pública.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
Servicios de salud. En 1995 había 3.462
establecimientos de salud, 2.988 (86,3%) sin internación y
474 con internación. De los primeros, 51,4% corresponden al
Ministerio de Salud Pública; 32,6% al IESS y Seguro Social
Campesino, y el restante 16% está integrado por las demás
instituciones del sector. De los establecimientos con
internación, 26% corresponden al Ministerio de Salud
Pública y 62,7% al sector privado; el resto se distribuye
en pequeñas proporciones entre las demás instituciones. El
total de unidades operativas de salud incluye hospitales
generales, especializados y cantonales, y clínicas
particulares. Entre las unidades sin internación hay
centros y subcentros de salud, puestos sanitarios y
dispensarios médicos. La mayoría de los establecimientos
con internación se ubican en la zona urbana, mientras que
de los que no ofrecen internación, 57,1% corresponden a la
zona urbana y 42,9% a la rural.
En cuanto a las camas hospitalarias, para 1995 la dotación
normal era de 18.873. Las camas disponibles eran 17.804,
con la siguiente distribución: el Ministerio de Salud
Pública 7.812 (43,9%), la Junta de Beneficencia y la
Sociedad Protectora de la Infancia de Guayaquil 2.580
(14,5%), el IESS 1.839 (10,3%), el Ministerio de Defensa
916 (5,1%), la Sociedad de Lucha contra el Cáncer, los
municipios y la Policía 624 (3,5%) y el sector privado
4.033 (22,6%).
Insumos para la Salud
Medicamentos. De 32 plantas productoras de
medicamentos ubicadas en Quito y Guayaquil, 28% pertenecen
a empresas transnacionales que fabrican 60% de los
productos que se consumen localmente, y las restantes
fabrican adaptaciones de productos para el consumo local
(65%), y para terceros (35%). De 25% a 30% de esta
producción se exporta a países latinoamericanos. En el
decenio de 1990 el mercado de los medicamentos experimentó
un crecimiento anual promedio de 4,5% en cantidad de
unidades y de 22% en valores. La importación de
medicamentos, favorecida por la política de precios, cubre
30%40% de las necesidades del mercado, con un aumento
anual de 10%. El mercado de medicamentos representa un
promedio anual de US$ 220 millones y comprende 70 millones
de unidades vendidas; 61% son productos de marca y 36
% innovadores, casi todos son importados.
El mercado de insumos médicos es de US$ 30 millones,
dispersos en una cantidad indeterminada de proveedores.
Solo 21,5% de la población tiene acceso a medicamentos. En
el ámbito urbano el porcentaje de gasto mensual familiar en
salud creció entre 1991 y 1995 de 42% a 54%; la mitad de
este gasto corresponde a medicamentos.
Productos inmunobiológicos. La producción
local de las vacunas BCG, DPT (difteria, tos ferina,
tétanos), doble (dT) y toxoide tetánico por parte del
Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical abastece
30% a 40% de la demanda anual. Deben importarse los
biológicos faltantes para cubrir las necesidades del
Programa de Inmunizaciones. Las vacunas contra el sarampión
y la poliomielitis no se producen en el país y se importan
por medio del Fondo Rotatorio de la OPS/OMS, así como las
antitoxinas diftérica y tetánica.
Recursos humanos
Los registros de personal empleado en instituciones de
salud en 1995 presentan las siguientes razones por 10.000
habitantes: médicos 13,3, enfermeras 4,6, odontólogos 1,6,
parteras 0,7 y auxiliares de enfermería 11,8. Esta relación
debe analizarse a la luz de una inadecuada distribución de
los recursos, con mayor concentración en la región de la
sierra: el total de 15.212 médicos que trabajan en
establecimientos de salud se distribuye a razón de 16
médicos por 1.000 habitantes en la sierra, 11,5 en la costa
y 8,1 en la región amazónica. Igualmente, la concentración
de los recursos se relaciona con el desarrollo económico
provincial: 63,2% del total del personal sanitario se
encuentra en las provincias de Guayas, Pichincha y Azuay.
Hay desfasaje entre la oferta y la demanda de recursos
humanos; en la década de 1980, de 1.000 aspirantes a
médicos egresaban 245, de los cuales 122 podían acceder a
una residencia en cualquier institución de salud y solo 75
obtenían un cargo definitivo o de planta en el mercado
laboral del sector. De 1.000 aspirantes a odontólogos
matriculados en primer año, 326 se graduaban y solo 50
obtenían un cargo definitivo. En enfermería, de 1.000
matriculados en primer año, 150 se graduaban y 141 accedían
a un cargo definitivo. Las políticas salariales mantienen
una dinámica más lenta que los procesos inflacionarios, lo
que determina un rápido deterioro de la capacidad
adquisitiva y origina conflictos laborales, tanto por
reclamos de los diferentes grupos profesionales como de los
demás trabajadores de las instituciones públicas de salud.
El conflicto de mediados de abril de 1997 se extendió por
más de 11 semanas.
El presupuesto estatal para la investigación corresponde
apenas a 0,1% del producto nacional bruto (PNB) y no existe
un sistema nacional estructurado de ciencia y tecnología.
Muchos de los proyectos de investigación obedecen al
interés particular de los investigadores y la mayoría de
los estudios se realizan en el sector estatal,
principalmente en el ámbito universitario.
Gasto y financiamiento sectorial
La información sobre el gasto en atención de salud del
sector es muy reciente, poco fidedigna e incompleta, en
particular la del sector privado. Los datos disponibles
indican que el gasto público en salud como porcentaje del
gasto total del Estado ha bajado de 5,5% en 1992 a 4,6% en
1996. Aparte de su escasez, es evidente su distribución
inequitativa, así como su utilización ineficiente y
centralizada.
El gasto privado creció en los últimos años, a la vez que
disminuyó el componente del gasto del Gobierno central.
Ello está en correspondencia con la crisis fiscal y los
programas de ajuste que redujeron enormemente las
asignaciones al sector social (de 7,8% del PIB en 1992 a
5,2% en 1996). En el Ministerio de Salud Pública, el gasto
como porcentaje del PIB cayó de 1,0% en 1985 a 0,75% en
1995. En el interior del sector público, la diferencia
entre el gasto per cápita de un asegurado al IESS general
(US$ 117 en 1994) y al Ministerio de Salud Pública ($15) es
inmensa, y también lo es con un asegurado por el sistema
del Seguro Campesino ($17). En general los gastos del IESS
en la prestación médica se mantienen equivalentes, con una
leve tendencia al aumento. Según las últimas encuestas de
hogares realizadas por el Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos (INEC) para 1995, 54% del gasto
privado o directo se destina a medicamentos, frente a 42
% en 1991; le sigue el gasto en consultas externas con 22% en
1995 frente a 26% en 1991. El gasto en hospitalización en
1995 fue de 9%, muchísimo más bajo que en 1991 (25%), lo
que puede reflejar la contracción de la demanda por los
costos crecientes (directos e indirectos) y el incremento
de las prácticas de la automedicación. También se anota un
9% para el gasto en equipos, incluidas las prótesis y otros
gastos relacionados, frente a 5% en 1991, y la compra de
seguros privados representó 6% en 1995 frente a 2% en 1991.
Cooperación técnica y financiera externa.
El Banco Mundial otorgó créditos para el desarrollo y
ejecución del Proyecto FASBASE, para ampliar la cobertura y
mejorar los servicios básicos de los grupos más
desprotegidos urbanos y rurales. Del total de US$ 102
millones (30% son fondos del Gobierno nacional), hasta
julio de 1997 se habían ejecutado $25 millones. El proyecto
MODERSA, orientado hacia la organización de redes de
servicios, incluidos los hospitales, cuenta con
financiamiento del Banco Mundial por $30 millones. Los
recursos del Proyecto de Asistencia Técnica para la Gestión
Ambiental provienen del Banco Mundial por un monto de $15
millones ($5 millones provienen del Gobierno nacional).
El BID ha contribuido con cerca de US$ 2 millones para una
propuesta de reforma estructural del sistema de atención
médica del IESS y a la modernización de la gerencia de su
sistema hospitalario. Asimismo, apoya con $1 millón al
Consejo Nacional de Modernización, para el Proyecto de
Modernización del Sector Agua Potable y Saneamiento. La
elaboración de políticas de ciencia y tecnología cuenta con
un financiamiento de $30 millones, de los cuales $23
millones provienen de un crédito del BID y $7 millones de
fondos que aporta el Gobierno nacional.
El Plan Nacional de Saneamiento Básico Rural (SANEBAR)
cuenta con el apoyo del Gobierno de España por US$ 30.000,
mientras que el Programa de Prevención del cólera,
educación sanitaria y letrinización tuvo el apoyo del
Gobierno sueco por $400.000. El Programa de control del
cólera y enfermedades diarreicas tiene financiamiento de la
Unión Europea para el fortalecimiento de los laboratorios
de análisis clínico y de la vigilancia epidemiológica.
La USAID ha financiado por aproximadamente US$ 2 millones
proyectos orientados hacia el mejoramiento de la capacidad
gerencial del Ministerio de Salud Pública, como los
sistemas de información/informática y de costo y calidad de
servicios, y los programas de salud maternoinfantil.
La Cooperación Belga apoyó la consolidación del programa de
control del bocio endémico y el diseño e implantación de
modelos alternativos de atención primaria de salud, con un
monto de US$ 1 millón.
El Proyecto de Apoyo a la Política Nacional de Medicamentos
(Ecuador/OPS-OMS/Holanda), en su segunda fase
(19972000) cuenta con una donación de US$ 900.000
para el desarrollo de la atención farmacoterapéutica del
sur del país. Dentro de la cooperación holandesa se destaca
el proyecto subregional de control de la violencia ejercida
contra la mujer, por un monto de $1,6 millones; en 1997
estaba en su segundo año de ejecución.
El Proyecto Espacios Saludables, iniciado a mediados de
1997 en cuatro cantones deprimidos de la provincia de Loja,
ha recibido financiamiento cercano a US$ 4 millones de la
Agencia de Cooperación de los Países Bajos.
Para ver el capítulo completo de Salud en las
Américas 1998 para este país en formato PDF oprima aquí
Para ver el Informe de país sobre la Línea Basal
para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector
Salud
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