Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
GUATEMALA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
La República de
Guatemala tiene una extensión de 108,889 km2 y
limita al norte y noroeste con México, al este con Honduras
y El Salvador, al noreste con Belice y al sur con el Océano
Pacífico. Está dividida política y administrativamente en
330 municipios, distribuidos en 22 departamentos y estos a
su vez en 8 regiones. La población se estimó en 1995 en
9,98 millones de habitantes. El crecimiento demográfico
anual es de 2,8%. Un 65% de la población vive en zonas
rurales en las que 80% de los núcleos habitados tienen
menos de 500 habitantes.
Durante la presente
década Guatemala ha recuperado lentamente el ritmo de
crecimiento económico. Entre 1990 y 1996 el crecimiento del
producto interno bruto (PIB), ajustado respecto de la
inflación, ha sido de entre 3% y 5%, mientras que el PIB
per cápita creció entre 0,1% y 1,9%. En 1994, el producto
nacional bruto (PNB) fue de US$ 1.190 por habitante.
El desempleo total se ha mantenido en torno a 37%. El
desempleo abierto, que fue de 6,5% en 1990, disminuyó a
2,5% en 1993 y subió a 5% en 1996. La inflación experimentó
una reducción sensible en el período 19901996, en el
que la variación anual del índice de precios al consumidor
pasó de cerca de 60% a oscilar entre 8% y 14%.
La política fiscal mantuvo el control sobre el déficit del
sector público, que en 1990 fue 4% del PIB y en 1996 solo
1,2%. Esta reducción se debió más a la austeridad en el
gasto que al crecimiento de la recaudación tributaria, a
pesar de las reformas en este terreno que incluyeron el
incremento del impuesto sobre valor añadido de 7% a 10%.
Los indicadores macroeconómicos favorables no se tradujeron
sin embargo en la reducción de la pobreza, en la que viven
tres de cada cuatro guatemaltecos.
Según datos de 1989, la proporción de población que vive en
condiciones de pobreza fue de 75% a nivel nacional, con 58
% de extrema pobreza. Tanto la pobreza como la extrema
pobreza son más frecuentes en las zonas rurales y en la
población indígena, de la que 93% vivía en 1989 en
condiciones de pobreza y 91% en extrema pobreza. En la
población no indígena las proporciones correspondientes
eran solo 66% y 45%.
En 1994 la tasa de alfabetización fue de 71% en hombres y
de 57% en mujeres, con una tasa general a nivel nacional de
64%. La tasa bruta de matrícula primaria fue de 79% en
1991, 83% en 1992 y 85% en 1995.
Las regiones norte, noroccidental y suroccidental tienen un
desarrollo relativo menor que el resto del país. En esas
regiones viven casi la mitad de los habitantes,
especialmente indígenas. En la capital del país vive 22% de
la población.
La tasa de natalidad fue de 37,3 por 1.000 habitantes en
1995 y la tasa global de fecundidad 5,1 hijos por mujer
(6,2 en las zonas rurales y 3,8 en las urbanas). La tasa de
fecundidad de la población indígena se ha mantenido estable
entre 1986 y 1995, mientras que en el grupo no indígena se
observó una disminución de 5,0 hijos por mujer en 1987 a
4,3 en 1995. En 1994 el subregistro de la natalidad se
estimó en 3%.
La esperanza de vida al nacer que en 1992 era de 62,4 años
para los varones y 67,3 años para las mujeres, en 1995 fue
de 64,7 para los varones, 69,8 para las mujeres y 67,1 para
el conjunto de la población. En 1995 las mujeres
representaban 49,5% de la población y las mujeres en edad
fértil, 22%. La población guatemalteca es muy joven: 45
% son menores de 15 años y solo 3% son mayores de 60.
Los indígenas representan 43% de la población del país y
están distribuidos en más de 21 grupos lingüísticos. Al
grupo lingüístico quiché pertenece 29% de la población
indígena, 25% pertenece al kakchiquel, 14% al kekchí, 4% al
mam, 24% al pocomchi, pocomam y tzutuhil, y 4% hablan otras
lenguas. Cerca de 32% de la población indígena habla
únicamente alguna lengua maya.
Desde 1987, época en la que comenzó el proceso de
repatriación de manera individual y voluntaria, se
intensificó el regreso de poblaciones guatemaltecas
establecidas durante años en países vecinos, principalmente
México. Se estima que entre 1993 y 1995 retornaron unas
20.000 personas y en 1996, con motivo de la firma de los
Acuerdos de Paz, el retorno se hizo más fluido. Los que
regresan en general se establecen en zonas selváticas,
inaccesibles, sin servicios básicos y en muy precarias
condiciones de vida.
Mortalidad
En 1995 la tasa bruta de mortalidad fue de 7,4 por 1.000
habitantes. En el período 19851995 la mortalidad
infantil fue de 51,0 por 1.000 nacidos vivos (mortalidad
neonatal, 26 por 1.000; mortalidad posneonatal, 25,0 por
1.000).
En 1994 se registraron 65.535 defunciones, lo que supone
una tasa bruta de mortalidad de 6,8 por 1.000 habitantes.
Del total de defunciones, 27,3% correspondieron a menores
de 1 año; 3,9% al grupo de 1 a 4 años; 2,7% al de 5 a 14;
21,8% al de 15 a 59; y 36%, al de 60 años o más.
Del total de defunciones registradas en 1994, 58
% ocurrieron en hombres y 42% en mujeres; 24% se produjeron
en hospitales, 66% en domicilios, 8% en la vía pública y 2
% en sanatorios. Las causas principales de muerte fueron la
neumonía y la influenza (16,5%), las afecciones originadas
en el período perinatal (13,8%), las enfermedades
infecciosas intestinales (8,9%) y las deficiencias de la
nutrición (5,7%). Las enfermedades infecciosas, las
carenciales y las afecciones relacionadas con el embarazo y
el parto explican aproximadamente 45% de las defunciones.
En 1994, 57% de las defunciones fueron notificadas o
registradas por médicos, 28% por otro personal de salud y
10% por personal ajeno al sector salud. Se desconoce quién
certificó 4,5% de las muertes. Se estima que en 1993 hubo
un subregistro de mortalidad de 2,8%.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño
En 1994 la tasa de mortalidad perinatal fue de 14,2 por
1.000 nacidos vivos. En 1994 se registraron 17.907
defunciones en menores de 1 año (27,3% del total de
defunciones). La mortalidad infantil fue de 48,3 por 1.000
nacidos vivos y sus principales causas fueron las
afecciones del período perinatal (50,5%), la neumonía
(17,0%), las infecciones intestinales (8,8%) y la
desnutrición (2,3%). El porcentaje de neonatos con bajo
peso (menos de 2.500 g.) fue en 1993 de 7,8%. El
amamantamiento exclusivo se mantuvo hasta los 4 meses de
edad en 50,5% de los lactantes y hasta los 6 meses en 32
%
en 1995.
En 1995 la tasa de mortalidad en niños de 1 a 4 años fue de
2,3 por 1.000. Las principales causas de mortalidad en este
grupo, según datos de 1994, fueron la neumonía (26%), las
infecciones intestinales (24,3%) y las deficiencias
nutricionales (10,0%).
La salud del adolescente
En 1994, en una población estimada de 2,4 millones de
adolescentes de 10 a 19 años se registraron 2.148 muertes,
lo que corresponde a una tasa de mortalidad de 88 por
100.000. El primer lugar como motivo de defunción en este
grupo lo ocuparon las llamadas causas externas, con una
tasa de 20,4 por 100.000. Entre estas causas externas las
muertes por arma de fuego son la causa principal (8,9 por
100.000). La bronconeumonía (7,0 por 100.000) y las
infecciones intestinales (4,6 por 100.000) ocuparon los
lugares siguientes. En este grupo de edad la mortalidad fue
mucho más frecuente en el sexo masculino (60,5% de las
muertes, frente a 39,5 en mujeres, con tasas de 104,6 y de
70,8 por 100.000, respectivamente). Las causas de muerte
más frecuentes en adolescentes varones fueron las lesiones
por armas de fuego y otros tipos de lesiones, mientras que
en las adolescentes las causas más frecuentes fueron la
bronconeumonía y las infecciones intestinales.
La salud del adulto
En el grupo de edad de 20 a 24 años la tasa de mortalidad
fue de 177 por 100.000 en 1994. Las principales causas de
muerte fueron las externas, entre ellas las lesiones por
armas de fuego, seguidas por otras lesiones y las muertes
no intencionales y los ataques con armas punzocortantes
(cada una de estas categorías con una tasa de 30,7, 23,3 y
8,4 por 100.000, respectivamente). La bronconeumonía ocupó
el lugar siguiente (7,4 por 100.000). Del total de muertes
en este grupo de edad, 72% ocurrieron en varones, en los
cuales la causa más frecuente fueron las lesiones, por arma
de fuego y por otros medios. En mujeres las principales
causas de muerte fueron la bronconeumonía y las infecciones
intestinales.
Según una estimación de los años potenciales de vida
perdidos (APVP) en 1994 en el grupo de adolescentes y
adultos jóvenes (10 a 24 años), si se evitaran las muertes
debidas a causas violentas se lograría una reducción de
APVP de 21% en el grupo de 10 a 14 años, de 50% en el grupo
de 15 a 19 años y de 49% en el grupo de 20 a 24 años.
En el período 19901995 la tasa de mortalidad materna
fue de 190 por 100.000 nacidos vivos. La estimación se basa
en datos de la segunda Encuesta Nacional de Salud
Maternoinfantil 1995, que utilizó el método de las hermanas
para recolectar la información. El último año disponible
del que se posee información rutinaria es 1994, cuando se
registró una mortalidad materna de 96 por 100.000. Se
estima que el subregistro puede ser aproximadamente de 60%.
Las cinco principales causas de mortalidad materna fueron
las complicaciones del parto (30%), la retención de la
placenta (14%), la sepsis puerperal (11%), la eclampsia
(11%) y el aborto (7%).
El porcentaje de embarazadas que recibió atención prenatal
de personal capacitado pasó de 34% en 1992 a 54% en 1995,
año en el que 45% de los controles prenatales fueron
realizados por médicos, 8% por enfermeras y 26% por
comadronas. En el grupo de mujeres indígenas y en las áreas
rurales fue mucho más frecuente la atención prenatal a
cargo de comadronas y enfermeras. Los médicos atendieron
mucho más a las embarazadas no indígenas y de zonas
urbanas.
La cobertura de atención del parto por personal capacitado
fue de 37,8% a nivel nacional (médicos 34,1% y enfermeras
3,7%). Igual que en la atención prenatal, la asistencia del
parto por médicos fue mucho más frecuente en zonas urbanas
(60% de los partos) que en zonas rurales (18%). En cambio
las comadronas atendieron 53% de los partos rurales y
solamente 31% de los urbanos.
El porcentaje de mujeres embarazadas que recibió por lo
menos una dosis de toxoide tetánico durante su embarazo fue
de 55% a nivel nacional (49% en las embarazadas indígenas y
60% en las no indígenas).
En 1995 se estimó que del total de mujeres en edad fértil
5% recurren a métodos anticonceptivos tradicionales y 26% a
métodos modernos como esterilización femenina (14,5%),
píldoras anticonceptivas (3,5%), dispositivos intrauterinos
(2,4%), inyecciones hormonales (2,3%), condón (2,2%) o
esterilización masculina (1,5%). Se estima que,
actualmente, del total de mujeres que mantienen convivencia
sexual, 69% no utilizan ningún método anticonceptivo.
Dentro del grupo indígena solamente 9,6% de las mujeres
utiliza algún método de planificación familiar. En el grupo
no indígena, 43,3% de las mujeres utiliza algún método.
Según el censo de 1994, 0,7% de la población guatemalteca
presenta algún tipo de discapacidad, física en 60% de los
casos, sensorial en 36% y mental en 3,1%. Por sexos, 58% de
los discapacitados son varones y 42% mujeres.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Enfermedades transmitidas por vectores. El
área malárica abarca 80% del territorio nacional (20 de los
22 departamentos). En 1994 la malaria generó 21.996 casos
registrados y 90 defunciones. En 1995 se registraron 23.608
casos y 108 defunciones. En 1996 se registraron 21.556
casos de malaria clínica, 7.795 de ellos confirmados. La
incidencia parasitaria anual en el área endémica fue de 2,4
por 1.000. De los casos confirmados en 1996, 86
% correspondieron a Plasmodium vivax y 0,7
% a Plasmodium falciparum.
En 1994 se registraron 2.384 casos de dengue clásico y, en
1995, 3.886. En 1995 se registró un caso de dengue
hemorrágico en Escuintla. En 1996 se registraron 3.704
casos de dengue clásico y 19 casos de dengue hemorrágico,
sin ninguna defunción. Ese año, el Instituto Guatemalteco
de la Seguridad Social (IGSS) notificó 500 casos de dengue
clásico.
Enfermedades inmunoprevenibles. Durante
1994 se registraron 68 casos de sarampión y 34 muertes por
esta causa, de las cuales 28 fueron en menores de 5 años.
En 1995 se registraron 64 casos y en 1996 se confirmó un
caso. En 1994 se registraron 74 casos de tos ferina, con 73
defunciones. En 1995 se registraron 62 casos y en 1996, 66.
De difteria no se registró ningún caso en 1994 y hubo 2
casos en 1995. De tétanos neonatal se registraron 18 casos
en 1994 con 7 defunciones, 8 casos en 1995 y 12
en 1996. No se registran casos de poliomielitis paralítica
por virus salvaje desde 1990. El Programa Ampliado de
Inmunización se estableció en el país en 1982. En 1996, la
cobertura de vacunación de menores de 1 año fue de 73% para
las tres dosis de vacuna antipoliomielítica oral, 73% para
las tres dosis de DPT, 70% para antisarampionosa, 77% para
BCG y 8% para toxoide tetánico en mujeres en edad fértil.
Cólera y otras enfermedades infecciosas
intestinales. En 1994 se registraron 84.932 casos
de enfermedad diarreica aguda, con 5.842 muertes por esa
causa. En 1995 hubo 83.643 casos y 6.784 defunciones. La
disminución a partir de 1992, año en el que se registraron
99.737 casos, se puede deber a las medidas de prevención y
a las inversiones en recursos para el aumento de la
cobertura y vigilancia de la calidad del agua que se
iniciaron en 1991, a raíz de la epidemia de cólera.
El parasitismo intestinal ocupa uno de los primeros lugares
como causa de morbilidad a nivel nacional. En 1994 se
registraron 154.911 casos con una tasa de 15,1 por
1.000 habitantes y 442 defunciones atribuidas a esta
causa. No hay datos que permitan discriminar entre las
diferentes causas de parasitismo.
En 1994 se registraron 16.779 casos de cólera, que en 1995
fueron 8.280 y en 1996, 1.572 (106 confirmados). Las tasas
de letalidad respectivas fueron 0,9%, 1,2% y 0.9%. El
departamento que presentó la tasa de morbilidad más elevada
en 1995 fue El Progreso, con 276 casos por 100.000.
Enfermedades crónicas transmisibles. En
1994 se registraron 3.365 casos de tuberculosis con una
tasa de incidencia de 33 por 100.000. En 1995 la tasa se
redujo a 17,3 por 100.000 y se registraron 523 defunciones.
Los casos registrados de lepra desde 1991 hasta 1997 fueron
77, todos en pacientes adultos.
Infecciones respiratorias agudas. Las
infecciones respiratorias agudas siguen siendo una de las
primeras causas de morbimortalidad en el país. En 1994 se
registraron 138.550 casos y en 1995, 178.355 (lo que
representa una incidencia de 18 por 1.000). En 1994 se
registraron 10.846 defunciones causadas por neumonía e
influenza, que constituyeron la primera causa de mortalidad
general y la segunda causa de mortalidad hospitalaria ese
año. La neumonía fue la segunda causa de mortalidad de
menores de 1 año (17% de las defunciones), la primera en el
grupo de 1 a 4 años (26% de las defunciones) y la primera
causa de muerte en mujeres de 15 a 49 años (12% del total
de muertes en el grupo).
Rabia y otras zoonosis. En 1994 se
registraron 13 casos de rabia humana; en 1995, solo 9. En
1996 se reportaron unas 8.000 personas mordidas por
animales sospechosos de rabia, fallecieron 8 personas y se
notificaron 178 casos de rabia en animales. La sección de
zoonosis desarrolló campañas de vacunación antirrábica a
nivel nacional.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. Hasta el 30 de septiembre de 1996, el
Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social había
registrado un total de 1.371 casos de sida ocurridos en
Guatemala desde 1984. En el total acumulado, los casos en
varones triplican los casos en mujeres, que se han ido
haciendo más frecuentes. La transmisión sexual es
responsable de 93% de los casos, de estos 67% por
transmisión heterosexual. Dados los serios problemas de
notificación, es arriesgado estimar la incidencia y la
mortalidad por sida en el país. La incidencia anual, según
los datos disponibles, podría ser de 5 por 100.000.
Los casos de sífilis diagnosticados en 1994 fueron 308. No
se cuenta con información sobre otras enfermedades de
transmisión sexual.
Enfermedades transmitidas por alimentos.
En 1994 se registraron 257.680 casos de enfermedades de
transmisión alimentaria, con una morbilidad de 2.580 por
100.000 y una mortalidad de 25 por 100.000. En la mayoría
de los casos se desconocen los agentes etiológicos y los
alimentos involucrados.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. En 1994 la tasa de mortalidad por
desnutrición a nivel nacional fue de 45 por 100.000. En el
Programa de Escuelas Centinelas, que se inició en 1994, se
detectó en la población de menores de 6 años déficit de
talla para la edad en 64% de las niñas y 75% de los niños;
de peso para la talla en 11% de las niñas y 17% de los
niños, y de peso para la edad en 45% de las niñas y 54% de
los niños. Según el mismo estudio, en 1994 padecían
desnutrición 84% de las niñas y 83% de los niños menores de
9 años.
En la Encuesta Nacional de Micronutrientes de 1995 se
utilizó la excreción de yodo urinario en mujeres y niños
escolares para estudiar la posible carencia alimentaria de
este micronutriente. Los resultados mostraron una buena
situación, con un promedio de excreción de yodo de 211
µg/ml en las zonas rurales y 248 µg/ml en las urbanas (la
excreción considerada normal es de 100 µg/ml).
En 1995 la prevalencia de anemia en mujeres en edad fértil
fue de 35,4%, en embarazadas, de 39,1% y en niños de 1 a 5
años, de 26,0%. La prevalencia de hipovitaminosis A en
niños de 1 a 5 años se estimó en 15% a nivel nacional.
Tumores malignos. Durante 1994 se
registraron 2.329 defunciones por tumores malignos (3,6
% del total de defunciones). Los cánceres más frecuentes
fueron los de origen gástrico (36%), hepatobiliar (36%) y
broncopulmonar (10,5%). En las mujeres de 15 a 49 años los
tumores malignos más frecuentes fueron los de cuello
uterino (40%), estómago (27,5%), hígado (14,0%), mama
(10,9%) y bronquios (3,7%). En los varones las cinco
primeras localizaciones fueron estómago (41,3%), hígado
(31,5%), bronquios y pulmones (10,5%), páncreas (6,9%) y
próstata (3,5%). La tasa de mortalidad por cáncer
cervicouterino en las mujeres mayores de 15 años fue en
1994 de 4,4 por 100.000.
Accidentes y violencia. En 1994 se
registraron 1.720 muertes producidas por traumatismos,
envenenamientos y otras lesiones y efectos no
intencionales; 85% de estas defunciones correspondieron a
hombres y 15% a mujeres. La tasa de mortalidad por lesiones
causadas por vehículos de motor fue de 0,92 por 100.000.
En 1996, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social
(IGSS) comunicó haber atendido un total de 37.676
accidentes, 85% accidentes comunes y 15% accidentes de
trabajo. Los accidentes más comunes fueron en las empresas
(67%), la vía pública (23%) y el hogar (9%).
La tasa estimada de mortalidad por homicidios en mayores de
15 años fue de 47 por 100.000 habitantes en 1994.
Salud oral. En 1991 el Departamento de
Salud Bucal del Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social estudió una muestra de 11.000 escolares de 2 a 18
años de 157 centros educativos seleccionados al azar. El
índice promedio de dientes cariados, perdidos u obturados
(CPO-D) fue de 7 y 80% de los escolares dijeron tener
cepillo de dientes o similar.
Trastornos mentales y del comportamiento.
No hay datos de morbilidad psiquiátrica a nivel nacional.
Se estima que una cuarta parte de la población puede
presentar trastornos de tipo emocional, proporción que
podría ser hasta de 35% en las zonas de conflicto armado.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
En 1994 se inició un proceso formal de negociaciones con el
Acuerdo de Reiniciación de las Conversaciones de Paz. El
Acuerdo de Paz fue suscrito el 29 de diciembre de 1996 por
los representantes gubernamentales y de la guerrilla. Este
nuevo contexto de paz obliga a una profunda modernización
institucional del Estado para mejorar sustancialmente su
nivel de eficiencia y capacidad de gestión, enfrentar el
delicado problema de las finanzas públicas y la
implementación eficaz de los programas sociales que
sustenten la paz y el desarrollo económico.
Las políticas de salud se inscriben dentro del programa de
modernización económica del Gobierno, que incluye reformas
para aumentar los ingresos del Estado, controlar el déficit
fiscal y aumentar el gasto en los sectores sociales. Un
complemento importante de estas políticas ha sido la
reforma de la asignación a los municipios. De la asignación
que el Estado asigna a las municipalidades 8% del
presupuesto nacional por lo menos 90% debe destinarse
a programas y proyectos de educación, salud preventiva,
obras de infraestructura y servicios públicos que mejoren
la calidad de vida.
En el Plan de Desarrollo Social 19962000 se revisaron
y analizaron las metas y objetivos planteados en anteriores
planes de desarrollo, incorporando los compromisos de las
recientes cumbres presidenciales centroamericanas,
particularmente en lo que se refiere al desarrollo
sostenible y la integración social.
El Gobierno ha formulado las Políticas de Salud
19962000, que incorporan, orientan y apoyan los
aspectos de la reforma y los compromisos de paz. Estas
políticas incluyen siete aspectos: a) reordenamiento,
integración y modernización del sector salud; b) aumento de
las coberturas y mejoramiento de la calidad de atención de
los servicios básicos de salud, con énfasis en la
prevención y control de los problemas prioritarios; c)
mejoramiento de la gestión hospitalaria; d) promoción de la
salud y del ambiente saludable; e) aumento de la cobertura
y mejoramiento de la calidad del agua para consumo humano y
ampliación de la cobertura de saneamiento ambiental básico
en las zonas rurales; f) participación y fiscalización
social en la gestión pública de los servicios, y g)
coordinación de la cooperación técnica internacional para
que apoye la ejecución de las acciones prioritarias
establecidas en las políticas de salud y en el proceso de
reforma sectorial.
Dentro del marco de la reforma global del Estado se inserta
un proceso de reforma del sector salud que tiene como
propósito político la transformación integral del modelo de
producción social de la salud. Sobre todo se intenta lograr
una respuesta social organizada para que las intervenciones
sectoriales afecten las causas fundamentales de la
enfermedad y no solo los daños causados a la salud.
La reforma del sector salud que se inició en 1994 busca
satisfacer los siguientes objetivos específicos: a)
extender las coberturas de los servicios básicos de salud,
focalizándolos a los más pobres; b) aumentar el gasto
público y ampliar las fuentes de financiamiento del sector,
asegurando su sostenibilidad; c) reorientar la asignación
de los recursos; d) aumentar la eficiencia del sector
público en el desempeño de sus funciones y la producción de
servicios, y e) generar una respuesta social organizada,
con una amplia base participativa.
Paralelamente a este proceso, se esta ejecutando una
reforma financiera para la modernización económica del
Estado, tendiente a mantener una situación macroeconómica
estable y crear el espacio fiscal necesario para aumentar
el gasto social.
Organización del sector salud
El sector salud está conformado por instituciones del
ámbito público y privado, organizaciones no gubernamentales
y un importantísimo sector de medicina tradicional
sobreviviente de la cultura maya, principalmente a nivel
rural e indígena.
La cobertura poblacional que brindan las instituciones a
nivel nacional es la siguiente: Ministerio de Salud Pública
y Asistencia Social, 25%; IGSS, 17%; Sanidad Militar, 2,5%;
organizaciones no gubernamentales, 4% y sector privado,
10%. Menos de 60% de la población tiene algún tipo de
cobertura de servicios de salud. Esta cobertura no ha
mostrado aumentos sustanciales desde 1990, cuando era de
54%. Esta fue una de las razones que impulsaron al Gobierno
a modificar el modelo tradicional de atención, mediante la
reforma del sector. Se diseñó así un Sistema Integral de
Atención de Salud (SIAS) que está en fase de implementación
y pretende brindar atención básica a la totalidad de la
población que actualmente no tiene acceso a los servicios
de salud. Para ello se utilizarán los recursos existentes
dentro de un contexto de organización y participación
comunitaria que genere y produzca cambios en la situación
de salud.
El SIAS se basa en la prestación de servicios de salud
definidos, simplificados y permanentes, suministrados por
personal voluntario, apoyado y supervisado por personal
institucional. Estos actores comunitarios deberán trabajar
en estrecha relación con un equipo de salud que les
brindará apoyo técnico, logístico y resolutivo, y que a
diferencia del perfil tradicional del personal de salud,
trabajará en íntimo contacto con la comunidad.
Para la atención a las personas se han especificado los
servicios mínimos de salud, de cobertura nacional,
formulados de acuerdo al perfil epidemiológico de las
comunidades y conformados por las siguientes actividades:
1) atención de la mujer embarazada, mediante control
prenatal, aplicación de toxoide tetánico, suministro de
sulfato ferroso y atención al parto y al puerperio; 2)
atención infantil, vacunación, control de infecciones
respiratorias agudas y enfermedades diarreicas y evaluación
y atención nutricional de los menores de 2 años; 3)
atención de la demanda de emergencia y enfermedades agudas
(diarrea, cólera, infecciones respiratorias, malaria,
dengue, tuberculosis, rabia, enfermedades de transmisión
sexual y otras según el perfil epidemiológico local).
Los servicios ampliados de salud están dirigidos a 58% de
la población ya cubierta por servicios de salud y son
prestados por personal institucional que además de los
servicios mínimos anteriormente descritos, brinda atención
a la mujer en edad fértil, detección precoz del cáncer y
planificación familiar; atención infantil y preescolar a
menores de 5 años; atención de emergencias y morbilidad, y
atención del medio ambiente, normas sanitarias y desarrollo
y gestión de proyectos.
Desarrollo de legislación relacionada con la
salud
El nuevo Código de Salud tiene como propósito asegurar la
viabilidad y la implementación del proceso de cambio
iniciado con la reforma del sector. Integra aspectos
novedosos, como el propio concepto y definición del
"sector salud", y crea la figura del Consejo
Nacional de Salud, ente asesor del Gobierno y del
Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social cuyo
objetivo es regular el desarrollo de los servicios de salud
y su infraestructura, relacionada con la formación y
utilización de recursos humanos y las redes de servicios de
atención. El código incorpora la promoción y la protección
de la salud como aspectos específicos y prioritarios.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Abastecimiento de agua, saneamiento y residuos sólidos. En
1994 la cobertura de abastecimiento de agua fue de 92% en
la población urbana y 54% en la rural. La cobertura de
saneamiento (alcantarillado) en el área urbana alcanza a
72% correspondiendo a drenaje-fosa séptica 65% y a
letrina-excusado 33%. En zonas rurales la cobertura de
saneamiento solo llega a 52%. Esto significa que 3,7
millones de personas no tienen abastecimiento de agua
potable y que 4,2 millones no disponen de saneamiento
adecuado.
Existen 16 plantas de tratamiento de aguas residuales en el
área metropolitana, pero solamente funcionan 4. De las 329
municipalidades del resto del país, 286 tienen red de
alcantarillado, pero solamente 15 cuentan con planta de
tratamiento de aguas residuales. El resto descargan las
aguas residuales sin ningún tratamiento a los cuerpos
receptores.
El país no cuenta con sistemas de tratamiento final para
los desechos sólidos en ningún municipio. Se estima que la
disposición de desechos sólidos en el área urbana del país
se lleva a cabo por servicios de recolección que sirven a
47% de la población. El resto quema o entierra la basura o
la vierte. En el área rural solo 4% de la población cuenta
con servicio de recolección. La basura recolectada
tanto en zonas urbanas como rurales se vuelca
en vertederos sin ningún tratamiento posterior.
Contaminación atmosférica y ambiental. La
contaminación atmosférica en el Departamento de Guatemala
se debe fundamentalmente a los vehículos de motor, cuyo
número crece cada año. Un estudio realizado en
19951996 en la ciudad de Guatemala por la Universidad
de San Carlos y el Programa Ecológico de Centroamérica
mostró la existencia de partículas en suspensión, dióxido
de nitrógeno y ozono en concentraciones atmosféricas por
encima de los estándares de la OMS.
En 1991 se promulgó una norma del Ministerio de Energía y
Minas que regula la importación de gasolina con plomo, cuya
concentración no puede exceder de 130 mg/l.
Guatemala es un país agrícola, con 32% de su territorio
dedicado a la agricultura. Casi dos millones de personas
viven en contacto directo con plaguicidas. En 1994 se
importaron 5,7 millones de kilogramos de plaguicidas (lo
que representa 0,5 kg por habitante). El Ministerio de
Salud Pública y Asistencia Social realiza controles
periódicos de residuos de plaguicidas en alimentos de
consumo humano. En 1995, de 72 muestras analizadas
solamente en 2 se hallaron niveles superiores al límite
máximo establecido por la FAO/OMS.
El uso de plaguicidas determina un número importante de
intoxicaciones accidentales y laborales cada año. No se
conocen las cifras exactas de intoxicaciones agudas por
plaguicidas, pero según las notificaciones del IGSS en 1993
hubo 282 casos, en 1994, 237 y en 1996, 80.
Intoxicaciones alimentarias. Las
intoxicaciones alimentarias continúan siendo una causa
frecuente de morbilidad y mortalidad. La adulteración es
uno de los principales problemas en algunos productos,
preferentemente los lácteos. En 1993, 53% de las muestras
de productos lácteos cumplieron las normas establecidas. En
estudios de calidad microbiológica de los alimentos de
venta callejera en 1993 se halló una calidad satisfactoria
en 60% de las muestras en la capital y en 52% en los
departamentos del interior.
El Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Enfermedades
Transmitidas por Alimentos actualmente está en fase de
revisión, ya que el subregistro es grande debido a la falta
de denuncia y registro. Además, enfermedades como el cólera
y otras que pueden ser transmitidas por alimentos, no se
registran como casos de enfermedades de transmisión
alimentaria.
Información y estadística sanitaria. Desde
1991 se está implementando en la región metropolitana de
Guatemala el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las
Muertes Maternas, que en 1995 se inició también en los
departamentos de Huehuetenango y Baja Verapaz. La
información es obtenida por el personal de salud, luego de
una breve capacitación, y permite tener datos para apoyar
la toma de decisiones.
En 1996 el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social
decidió implantar el Sistema de Información Gerencial en
Salud (SIGSA). Este sistema parte de la política de
ampliación de coberturas e incorpora la información al
Sistema Integral de Atención en Salud. El SIGSA pretende
ser un sistema integral de información y en él se integran
módulos de estadísticas de salud, finanzas, planificación,
suministros, recursos humanos y gestión hospitalaria. El
propósito del SIGSA es fortalecer la capacidad de análisis
del personal de los diferentes niveles para que sus
decisiones se basen en información oportuna y pertinente.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
En 1993 el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social
contaba con 19.385 empleados y una red de unos 3.861
establecimientos que incluye 35 hospitales, 32 centros de
salud tipo A, 188 centros de salud tipo B, 785 puestos de
salud dependientes del Ministerio de Salud, 24 puestos de
salud dependientes de la Sanidad Militar y 2.642
establecimientos entre farmacias estatales, puestos
municipales de venta de medicamentos, etc. El sector
privado cuenta con unos 2.000 establecimientos, aunque solo
cubre 10% de la población.
Según datos de 1995 hay 12.725 camas hospitalarias en todo
el país, 1,1 por cada 1.000 habitantes.
El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) tiene
24 hospitales, 4 de ellos especializados. La cobertura del
IGSS es limitada a nivel nacional, ya que solo tiene
puestos de salud y primeros auxilios en 9 departamentos y
consultorios en 10. Sus hospitales están concentrados en
Guatemala capital, aunque en Escuintla y en Suchitepéquez
se han abierto hospitales del IGSS en años recientes.
Los puestos de salud del Ministerio o del IGSS son
atendidos por personal auxiliar. Los centros de salud del
Ministerio cuentan con personal médico permanente, pero con
un horario de atención de ocho horas. La capacidad
resolutiva de los puestos y centros de salud es muy
limitada y no existe un sistema de referencia y
contrarreferencia funcional y efectivo.
Los hospitales del Ministerio y del IGSS cuentan con
especialistas contratados únicamente cuatro horas al día.
Los hospitales especializados de referencia nacional se
encuentran concentrados en la capital.
Salud de los excombatientes. Unos 3.400
excombatientes de la guerrilla (URNG) han sido reasentados
en 7 campamentos del interior, en los departamentos de
Quiché, Alta Verapaz, Escuintla y Quetzaltenango. En
general son adultos de menos de 30 años, de 15% a 20
% mujeres, y hay también algunos niños. El 3 de marzo de 1997
comenzó un plan bimensual de atención que debe continuar
con un proceso de reinserción social, con capacitación y
orientación vocacional. Hay también un programa de atención
médica integral y de salud oral. Los equipos de salud están
integrados por un médico de la URNG que es el jefe del
equipo, un médico de la organización Médicos del Mundo,
cuatro estudiantes de odontología, un promotor de salud de
la Universidad Misionera de los Pobres, un promotor de
salud de la URNG y un promotor dental de la URNG.
Salud mental. La salud mental no ha sido
una prioridad en el país, pero desde hace dos años un grupo
de organismos gubernamentales y no gubernamentales está
llamando la atención sobre el problema para crear un
programa nacional de salud mental.
El Ministerio cuenta con un hospital psiquiátrico de
referencia nacional, con 350 camas, que proporciona también
consultas externas y hospitalización de día. El IGSS cuenta
con una unidad de psiquiatría con 25 camas, que sirve para
la referencia de sus afiliados y brinda también consulta
externa. El Ministerio cuenta con clínicas psiquiátricas de
consulta externa en tres hospitales nacionales ubicados en
la capital. En el área metropolitana hay 10 psicólogos del
Ministerio y 10 del IGSS que prestan atención en centros de
salud y policlínicas periféricas. El IGSS tiene un programa
de Psicología Comunitaria en el departamento de Escuintla.
Insumos para la salud
Medicamentos. Los medicamentos se comercializan en una red
de 52 farmacias públicas, 80 puestos municipales de venta
de medicamentos y 1.920 farmacias privadas. Hay 900
farmacéuticos y 1.100 técnicos en farmacia. Un total de
8.172 especialidades farmacéuticas están registradas; de
estas solo 12% está en circulación. Existen 81 laboratorios
nacionales fabricantes de medicamentos y 9 extranjeros. Hay
un laboratorio oficial de control de la calidad de los
medicamentos y cuatro privados.
En 1995 el gasto en medicamentos fue de US$ 159 millones,
de los que correspondieron al Ministerio de Salud Pública y
Asistencia Social US$ 13 millones (8%), al IGSS US$ 19
millones (12%) y al sector privado US$ 127 millones (80%).
Desde 1996 existe la Comisión Multisectorial para la
elaboración de políticas de medicamentos, en la que
participan el Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social, el IGSS, el Ministerio de Economía, el gremio de
fabricantes y de importadores de medicamentos y la OPS.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social cuenta
con la División de Registro y Control de Medicamentos y
Alimentos que registra los medicamentos, autoriza la
instalación de establecimientos farmacéuticos, realiza
análisis fisicoquímicos, controla la producción, la
comercialización y la dispensación de estupefacientes y
psicotrópicos y autoriza la publicidad de medicamentos.
Recursos humanos
En 1993 el sector salud integró a unas 51.000 personas, de
las cuales 26% son personal comunitario voluntario, 17
% laboran en el sector privado y 57% en el sector público. El
Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social cuenta con
19.385 empleados, de los cuales son profesionales 12,4%,
técnicos 8,8%, auxiliares 26,5%, y personal administrativo
y de servicios generales 52,3%. El IGSS cuenta con unos
8.000 empleados de planta y 1.300 supernumerarios. De ese
total, 50,5% desempeñan funciones administrativas y de
servicios varios.
Según datos de 1993, por cada 10.000 guatemaltecos hay 9
médicos, 3 enfermeros profesionales, 11 auxiliares de
enfermería, 20 parteras y 1,3 odontólogos.
Aproximadamente 80% de los médicos, 56% de los
profesionales de enfermería y 50% de los auxiliares de
enfermería se encuentran en la región metropolitana, donde
hay 28 médicos y 4,9 enfermeros profesionales por cada
10.000 habitantes. Las zonas rurales, donde vive 65% de la
población y se concentran los grupos de mayor riesgo, están
atendidas fundamentalmente por auxiliares de enfermería,
técnicos de salud rurales, comadronas y promotores de salud
comunitaria voluntarios.
Cerca de 80% del personal de salud del IGSS se concentra en
la región metropolitana. La concentración de recursos
humanos en el área metropolitana y la escasez de médicos
con especialidades básicas en los hospitales provoca un
gran déficit en la capacidad resolutiva a nivel ambulatorio
rural y hospitalario. La distribución de los recursos
humanos es un reflejo de un modelo asistencial centralizado
y volcado hacia la atención médica curativa.
En cuanto a capacitación administrativa, el personal de
salud institucional se encuentra capacitado para los
procesos operativos pero no en aspectos gerenciales del
sistema de salud.
En el campo de la salud pública, el país cuenta con
epidemiólogos en todos los departamentos, con diferentes
grados de capacitación. Hay déficit de ingenieros
sanitarios y especialistas en economía de la salud, aun a
nivel central del Ministerio. La formación de personal
profesional de salud está a cargo de la Universidad de San
Carlos (USAC), la Universidad Francisco Marroquín y la
Universidad del Valle, estas últimas privadas, mientras que
la USAC es estatal. En 1995 comenzó a funcionar la Maestría
de Salud Pública en la USAC, que permitirá formar personal
de diferentes instituciones del Estado, en aspectos
gerenciales, ambientales, de investigación y epidemiología.
Gasto y financiamiento sectorial
El gasto público en salud en 1995 fue equivalente a 1,2
% del producto interno bruto. El porcentaje del presupuesto
general de gastos del Estado dedicado a salud durante el
período 19911994 llegó a 18,1%. En 1996 el gasto
público en salud fue equivalente a 13% del total de gasto
público; en 1992 fue de 6,6%.
La asignación de presupuesto para el Ministerio de Salud
Pública y Asistencia Social en 1996 fue de US$ 195,98
millones, y en 1997 de US$ 203,57 millones. La asignación
para el IGSS en 1994 fue de US$ 199,27 millones, y en 1995
de US$ 227,23 millones (tasa de cambio para 1996 y 1997: 6
quetzales = 1 dólar estadounidense).
El gasto público en salud en 1996 se reorientó y, a
diferencia de otros años, se asignó una parte considerable
de 43,8% a atención primaria servicios locales de
salud; 24,6% se destinó a la red hospitalaria.
La Unidad Sectorial de Planificación del Ministerio cuenta
actualmente con una cartera de proyectos para la paz entre
los que destacan los siguientes:
Sistema Integrado de Atención en Salud para
Departamentos y Municipios Críticos del Área de la Zona
Paz, proyecto para el que el Ministerio ha presupuestado
US$ 13,81 millones con una inversión externa suplementaria
de US$ 26,3 millones.
Agua Potable y Saneamiento para el Área Rural
de los Municipios Priorizados de la Zona Paz, proyecto en
el que se prevé una inversión gubernamental de US$ 12,65
millones, una aportación de las comunidades de US$ 5,06
millones y una inversión externa de US$ 12,65 millones.
Unidades de Emergencia Médica de 24 Horas,
Primer Nivel, en el área metropolitana de Guatemala, con un
gasto del Ministerio de US$ 232.000 y una inversión externa
de US$ 659.000.