Perfil de Salud de País.

Datos actualizados para 2001



Argentina



 Último disponible
A.1.0.0-Población
A.1.1.0-Población (Hombres)
A.1.2.0-Población (Mujeres)
A.2.3.0-Proporción de población urbana (Urbana)
A.7.2.0-Tasa de fecundidad total (Mujeres)
A.12.0.0-Esperanza de vida al nacer
A.12.1.0-Esperanza de vida al nacer (Hombres)
A.12.2.0-Esperanza de vida al nacer (Mujeres)



 Último disponible
B.2.0.0-Tasa de alfabetización
B.2.1.0-Tasa de alfabetización (Hombres)
B.2.2.0-Tasa de alfabetización (Mujeres)
B.5.0.0-Producto nacional bruto (PNB) per cápita $ internacionales (ajuste PAM)
B.7.0.0-Crecimiento medio anual del producto interno bruto (PIB)
B.8.0.0-Razón de ingreso 20% superior - 20% inferior
B.9.0.0-Proporción de población bajo la línea internacional de pobreza



 Último disponible
C.1.0.1-Tasa de mortalidad infantil reportada (menores de 1 año)
C.4.0.9-Tasa estimada de mortalidad de menores de 5 años (menores de 5 años)
C.5.2.0-Tasa de mortalidad materna reportada (Mujeres)
C.10.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años por enfermedades infecciosas intestinales (enfermedades diarreicas agudas - EDA) (menores de 5 años)
3
C.11.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años por infecciones respiratorias agudas (IRA) (menores de 5 años)
5
C.15.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades transmisibles
C.19.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades del aparato circulatorio
C.23.0.0-Tasa estimada de mortalidad por neoplasias, todo tipo
C.31.0.0-Tasa estimada de mortalidad por causas externas



 Último disponible
D.1.0.0-Incidencia de bajo peso al nacer
D.6.0.0-Número de casos confirmados de sarampión
6
D.17.0.0-Incidencia parasitaria anual de malaria
D.18.0.0-Número de casos registrados de tuberculosis
D.21.0.0-Número de casos registrados de SIDA



 Último disponible
E.1.0.0-Proporción de población con acceso a servicios de agua potable
E.6.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra poliomielitis (menores de 1 año)
E.7.0.0-Proporción de población menor de un año de edad vacunada contra sarampión
E.8.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra difteria, pertussis y tétanos (menores de 1 año)
E.9.0.1-Proporción de población menor de un año de edad vacunada contra tuberculosis (menores de 1 año)
E.13.2.0-Proporción de partos atendidos por personal capacitado (Mujeres)
E.15.0.0-Razón de médicos por 10.000 habitantes
E.26.0.0-Gasto nacional en salud por año como proporción del PIB
E.27.0.0-Gasto público en salud por año como proporción del gasto nacional en salud



Resúmen del Análisis de Situación y Tendencias de Salud


Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.

ARGENTINA

SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS

Contexto socioeconómico, político y demográfico

La República Argentina es un Estado democrático que ha adoptado para su gobierno la forma federal. Tiene una extensión territorial de 3.761.274 km2 y fronteras comunes con cinco países. Está integrada por 23 provincias y la Capital Federal.

El Gobierno que asumió en 1989 instrumentó tres planes de estabilización. El último de ellos, iniciado a principios de 1991, fue el plan de convertibilidad, que orientó el proceso de ajuste hacia una salida exportadora a la vez que mantuvo la paridad cambiaría de la moneda nacional con el dólar, lo que le permitió al Estado mejorar sus cuentas fiscales y obtener excedentes para el pago de sus compromisos financieros. La perspectiva de una mayor integración regional a través del Mercosur (tratado de integración económica entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) resalta la importancia de la estabilidad.

La evolución de la economía en el período 1991-1996 mostró que el plan de convertibilidad y las medidas de ajuste lograron mejorar las variables macroeconómicas, ya que disminuyó la inflación y aumentaron el producto interno bruto (PIB), las exportaciones y el flujo de capitales. El índice de precios al consumidor (IPC), que en 1991 había registrado un incremento de 84,0%, en 1992 cayó a 10,3%. La inflación continuó bajando y en 1994 la variación del IPC fue de 3,9%. En 1995 la tasa de variación de los precios siguió atenuándose, de manera que a lo largo de ese año el incremento del IPC fue de solo 1,5%; en 1996 fue de 0,4% y las tasas de inversión fueron positivas. De 1990 a 1994 el incremento acumulado del PIB fue cercano a 35,0%.

El Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991 estimó una población de 35.219.612 habitantes para 1996, con una tasa de crecimiento anual promedio de 1,261%, que registra un comportamiento descendente. La tasa global de fecundidad continúa su tendencia declinante: de 3,15 hijos por mujer en 1980 se proyecta una tasa de 2,82 hijos por mujer para 1990-1995 y de 2,62 hijos por mujer para 1995-2000. La tasa de natalidad registró una muy leve pero sostenida declinación: en 1993 fue de 19,8 por 1.000 habitantes, en 1994 de 19,7 por 1.000 y en 1995 de 18,9 por 1.000.

La esperanza de vida al nacer para ambos sexos, de acuerdo con proyecciones para 1990-1992, fue de 71,93 años, 75,69 años para las mujeres y 68,44 años para los hombres. Las proyecciones para el período 1995-2000 indican una esperanza de vida al nacer de 75,59 años, 69,55 años para los hombres y 75,75 años para las mujeres.

La estructura de la pirámide poblacional muestra que los menores de 15 años no superan 30% del total de habitantes, mientras que los mayores de 60 años totalizan 13%. La edad mediana de la población era de 27,6 años en 1985 y se estima que será de 28,4 años en el 2000. La proporción de mayores de 65 años, que en 1990 representaban 9,0% de la población total, actualmente se estima en 9,5% y alcanzaría a 9,8% en el 2000, con marcado predominio femenino.

Mortalidad y morbilidad

En el período 1990-1995 la mortalidad registró variaciones favorables tendientes a su reducción. En 1995 se registraron 268.997 defunciones a nivel nacional, de las cuales 9.708 (3,6% del total de muertes) se categorizaron como mal definidas. La tasa de mortalidad general fue de 7,7 por 1.000 habitantes. La mortalidad materna, que había aumentado entre 1994 (3,9 por 10.000 nacidos vivos) y 1995 (4,4 por 10.000) experimentó una disminución cercana a 14,0% en 1995. Entre 1990 y 1995 la tasa de mortalidad infantil en el nivel nacional declinó 15,7%, registrando un valor de 22,2 por 1.000 nacidos vivos en el último año. Entre 1990 y 1995 el porcentaje de nacidos vivos con menos de 2.500 gramos de peso aumentó de 6,1% a 6,6% en todo el país.

El análisis de la mortalidad según sus principales causas y por sexo indica que la tasa nacional de mortalidad por enfermedades del corazón descendió de 10,9% entre 1990 (252,6 por 100.000 habitantes) y 1995 (227,7 por 100.000). En el mismo período, la tasa de mortalidad por enfermedades cerebrovasculares y accidentes también mostró un importante descenso con caídas de 16,7% (80,8 frente a 69,2 por 100.000 habitantes) y 16,4% (32,6 frente 28,0 por 100.000) respectivamente. Los tumores malignos registraron un descenso de menor magnitud al pasar de 143,7 por 100.000 habitantes en 1990 a 141,6 por 100.000 en 1996.

Las enfermedades del corazón, los tumores malignos y las enfermedades cerebrovasculares son las causas de muerte más frecuentes para ambos sexos. En los varones, en 1995 la tasa de defunciones por enfermedades cardíacas fue de 244,5 por 100.000 habitantes, mientras que en las mujeres fue menor (206,4 por 100.000). También fueron más altas las tasas de mortalidad masculina por tumores malignos (157,6 por 100.000 frente a 124,1 por 100.000) y por enfermedades cerebrovasculares (70,4 por 100.000 habitantes frente a 66,5 por 100.000). Los accidentes constituyeron la cuarta causa de muerte en los hombres, con 6.766 defunciones (39,7 por 100.000 habitantes) sobre un total general de 9.740 accidentes. En las mujeres la tasa de mortalidad específica fue de 16,1 por 100.000 habitantes.

La mortalidad infantil tiene como principal causa las afecciones originadas en el período perinatal, con 7.125 defunciones, que representan 50% del total de causas en los menores de 1 año. La tasa de mortalidad específica se redujo 17,1% entre 1990 (1.267,2 por 100.000 nacidos vivos) y 1995 (1.081,6 por 100.000). La segunda causa son las anomalías congénitas (396,8 por 100.000). En 1990-1995 las muertes por neumonía e influenza (690 en 1995) se redujeron 5,7%. Las enfermedades infecciosas intestinales pasaron de la cuarta a la sexta posición.

En el grupo de 1 a 4 años la mortalidad por accidentes (16,9 por 100.000 habitantes) superó en gran magnitud a las otras causas. Si bien entre 1990 y 1995 se observa un descenso de 28,9% en la mortalidad por esta causa, en 1995 se produjeron 458 defunciones (21,4% del total de las muertes), de las cuales alrededor de 45% fueron por accidentes de tráfico y en el hogar. Ese año el riesgo de morir por neumonía e influenza también se redujo en casi 22,0%, lo que ubicó a este grupo de causas en el cuarto lugar. La mortalidad por enfermedades infecciosas intestinales registró asimismo una reducción, y estas ya no figuran entre las cinco primeras causas de muerte.

En el grupo de 5 a 14 años la primera causa de muerte son, con gran diferencia, los accidentes, con 571 defunciones en 1995 (8,6 por 100.000 habitantes). No obstante, entre 1990 y 1995 la tasa de mortalidad por esta causa disminuyó 26,7%. Los tumores malignos constituyeron la segunda causa de muerte (3,7 por 100.000 habitantes).

En el grupo de 15 a 49 años, las enfermedades del corazón y los tumores malignos representaban la primera y segunda causa de muerte en 1990, con tasas de 33,8 y 33,7 por 100.000 habitantes respectivamente. En 1995 se registró una menor mortalidad por esta causa y los tumores pasaron a ocupar el primer lugar (31,1 por 100.000 habitantes), desplazando a las enfermedades cardíacas (27,9 por 100.000). Los accidentes permanecieron como tercera causa de muerte (25,1 por 100.000).

En el grupo de 50 a 64 años, la mortalidad por enfermedades del corazón y por tumores malignos presentó un comportamiento similar al del grupo de edad anterior, con una notable reducción de la mortalidad por enfermedades del corazón entre 1990 y 1995 (340,8 por 100.000 habitantes y 289,3 por 100.000 respectivamente). La mortalidad por tumores malignos, aunque se redujo en menor magnitud, pasó a ser la primera causa de muerte.

En la población de 65 y más años, las enfermedades del corazón siguieron siendo la primera causa de muerte en el período 1990-1995. Los tumores y las enfermedades cerebrovasculares constituyeron la segunda y tercera causas de muerte, y la neumonía e influenza incrementaron su mortalidad 21,0%.

 

PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD

Análisis por grupos de población

A los fines de este análisis, el mayor problema lo plantea la obtención de datos sobre morbilidad, dado que no está generalizada la práctica del registro de consultas ni se realizan encuestas periódicas sobre la salud de la población.

La salud del niño

De las 14.606 defunciones en menores de 1 año registradas en 1995, 56,2% correspondieron a varones. Entre 1990 y 1995, las afecciones originadas en el período perinatal continuaron como primera causa de muerte, con 48,8% de las defunciones, aunque su tasa de mortalidad específica disminuyó 17,1%. Las muertes por neumonía e influenza aumentaron casi 6,0% y las causadas por infecciones intestinales perdieron importancia. De los egresos de los establecimientos oficiales se puede delinear una imagen, aunque parcial, de la morbilidad que afecta a este grupo, en el que las afecciones originadas en el período perinatal, las enfermedades infecciosas intestinales y la neumonía suman 60,3% del total.

En los niños de 1 a 4 años se produjeron 2.142 defunciones, 54,3% en varones. La tasa de mortalidad específica se redujo de 1,2 por 1.000 habitantes en 1990 a 0,8 por 1.000 en 1995. El predominio de la mortalidad por causas reducibles sobre las no reducibles pone de relieve la insuficiencia de la atención integral de este grupo de población. La morbilidad en esta franja de edad, de acuerdo con el registro de egresos de los establecimientos asistenciales oficiales, muestra que en 1992, 43% de los casos correspondieron a enfermedades del aparato respiratorio y a infecciones intestinales.

En los niños de 5 a 9 años de edad, los accidentes siguen predominando ampliamente como causa de mortalidad. La proporción de varones afectados es significativamente mayor que la de mujeres. Los 251 accidentes registrados en 1995 representaron 28,6% de las muertes totales en el grupo. Los tumores malignos (147 casos en 1995), en especial los de origen linfático y hematopoyético, constituyeron la segunda causa de muerte.

La salud del adolescente (de 10 a 19 años)

En los adolescentes de 10 a 14 años se produjeron 1.064 defunciones en 1995. En este grupo, el riesgo de morir por accidentes es mayor que en el anterior y las defunciones por accidentes de tráfico adquieren mayor peso (130 casos en 1995). En general, el perfil de mortalidad y morbilidad es similar al del grupo de 5 a 9 años, con la particularidad de que los suicidios y homicidios comienzan a cobrar importancia como causa de muerte, con 32 y 14 casos respectivamente.

La iniciación sexual, que se produce entre los 15 y los 19 años para el 50% de la población, se asocia con las enfermedades de transmisión sexual, el sida y los embarazos no deseados.

En 1995, las causas de muerte más frecuentes fueron las externas y dentro de ellas, la tasa de mortalidad específica por accidentes de tráfico fue de 23,8 por 100.000 habitantes, por suicidio 10,3 por 100.000, y por homicidio 8,8 por 100.000. Las tres primeras causas representaron 29,7% de las defunciones en este grupo de edad, con una razón hombre/mujer de 3:1. Los tumores malignos y las enfermedades cardiovasculares constituyeron la segunda y tercera causa de muerte respectivamente. La mortalidad por causas obstétricas fue menor que 3,0 por 10.000 nacidos vivos.

Los egresos por causas obstétricas ocuparon el primer lugar en los establecimientos oficiales; el segundo correspondió a los abortos. Los egresos por enfermedades del aparato digestivo ocuparon el tercer lugar.

La salud del adulto (de 15 a 60 años)

Las enfermedades cardiovasculares, los tumores malignos y los accidentes fueron las causas de muerte más frecuentes en los adultos. Hasta los 30 años, y entre las causas externas, predominaron las muertes por accidentes, seguidas por los suicidios (574 casos en 1995). A partir de los 30 años se observa un cambio en el perfil de la mortalidad, caracterizado por un desplazamiento hacia las enfermedades cardiovasculares y los tumores malignos como causas principales.

La información sobre el uso de anticonceptivos es parcial y se basa en una encuesta realizada en la Capital Federal, el Gran Buenos Aires y otros seis centros urbanos del interior del país. En promedio, alrededor de 60% de las mujeres utilizan algún método anticonceptivo; sin embargo, en los menores de 20 años el porcentaje se reduce en forma significativa a valores entre 30% y 50%. La razón parto/cesárea oscila entre 1,8 y 4,4 partos por cesárea en los distritos considerados.

De las 290 muertes maternas registradas en 1995, dos tercios se produjeron por causas obstétricas directas, en las que los factores de riesgo evitables son superiores a 80%. Por causas obstétricas indirectas el factor evitable es superior a 50%. La situación es más grave ya que se estima un subregistro de más de la mitad de estas defunciones. La tasa de mortalidad materna fue de 5,9 por 10.000 nacidos vivos en 1985 y de 4,4 por 10.000 en 1995, lo que supone una reducción de 34,1%.

La morbilidad que reflejan los registros de los establecimientos asistenciales oficiales presenta un patrón similar al del grupo de 15 a 24 años, con un claro predominio de las causas obstétricas y el aborto, que representan 20,8 % de los diagnósticos. En el tercer lugar aparecen las enfermedades de tipo digestivo, como la úlcera gastroduodenal, la apendicitis, los trastornos de la vesícula biliar y la cirrosis hepática.

La salud del adulto mayor (de 60 años y más)

Las enfermedades del corazón, los tumores malignos y las enfermedades cerebrovasculares constituyen las tres primeras causas de muerte. En general, las tasas de mortalidad han mostrado una reducción significativa. En 1995 se evidencia un importante cambio en el perfil de la mortalidad, ya que los tumores malignos, con una tasa de 922,3 por 100.000 habitantes, pasaron a ser la causa predominante, probablemente debido a la importante declinación de las defunciones por enfermedades cardíacas y cerebrovasculares, que entre 1990 y 1995 disminuyeron 10,9% y 16,9 % respectivamente (1.850,4 por 100.000 habitantes y 539,7 por 100.000).

Respecto de la morbilidad, según datos estadísticos del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados/Plan de Asistencia Médica Integral (INSSJyP/ PAMI): obtenidos en una muestra de 500.000 afiliados y referidos a la internación en los tres sectores de la atención médica (público, de la seguridad social y privado), los principales diagnósticos mostraron que las enfermedades del aparato digestivo y las cardiopulmonares y respiratorias concentraban 29% de los egresos. En las consultas ambulatorias, la morbilidad prevalente es la cardiovascular, seguida por la osteoarticular y la endocrinometabólica.

La salud de la familia

El Consejo Nacional del Menor y la Familia, de la Secretaría de Desarrollo Social dependiente de la Presidencia de la República, realiza acciones en todo el país orientadas en especial a las madres menores de edad. En el período 1985-1993 el porcentaje de niños nacidos de madres menores de 19 años pasó de 13,3% a 15,7%. Respecto del nivel de instrucción, 1,1% eran analfabetas y 11,8% tenían estudios primarios incompletos.

La salud de los trabajadores

Datos del Ministerio de Trabajo basados en una amplia muestra de empresas revelan que entre 1991 y 1993 las industrias alimentaria y metalúrgica presentaron la mayor frecuencia de accidentes laborales. En ese período, los accidentes laborales se incrementaron 5%. Entre las denominadas enfermedades profesionales, los trabajadores del transporte, sujetos a condiciones de alto estrés, presentan una elevada incidencia de trastornos psiquiátricos; en los operarios de la construcción predominan las afecciones articulares, las respiratorias, y el riesgo de adicción al alcohol. Las industrias metalúrgica y alimentaria concentran 47,1% de las enfermedades profesionales, con elevadas tasas de incidencia.

La salud de los indígenas

Las estadísticas de salud de la Argentina no discriminan la pertenencia étnica, lo que impide contar con la información necesaria para realizar un diagnóstico preciso de situación de salud de la población indígena; no obstante, la experiencia de programas locales como los de Prevención y Control del Cólera, Prevención y Control del Chagas, Saneamiento Ambiental y del Plan Maternoinfantil, entre otros, revela el deterioro de sus condiciones de salud. La epidemia de cólera, que afectó en particular a las comunidades indígenas, dio impulso a un convenio entre el Ministerio de Salud y Acción Social, el Ministerio de Trabajo y la seguridad social, los gobiernos provinciales y las organizaciones aborígenes. Este acuerdo dio origen al programa Salud para los Pueblos Indígenas, que comenzó a ejecutarse en las provincias del norte desde enero de 1994. El programa equipó y capacitó a 250 agentes sanitarios indígenas que realizaron actividades de atención primaria de salud en sus comunidades y que progresivamente se fueron integrando a los equipos locales de salud.

 

Análisis por tipo de enfermedad o daño

Enfermedades transmisibles

Enfermedades transmitidas por vectores. El 86% de la superficie continental del país está en riesgo de contaminación vectorial por Triatoma infestans. La prevalencia serológica en la población general es menor que 8%. El 13% de la población infectada tiene menos de 20 años y los mayores de 60 años presentan las tasas más altas (> 10%). En 1996, la prevalencia serológica en bancos de sangre fue de 3,7%.

La fiebre hemorrágica argentina, que presentaba una tendencia declinante desde 1988, experimentó un aumento de su incidencia hacia 1990, con 727 casos registrados y una tasa de 2,2 por 100.000 habitantes. En 1995 se notificaron 65 casos, con una tasa de 0,3 por 100.000 habitantes.

La malaria, que mostraba una tendencia descendente desde 1989, sufrió una reagudización a partir de 1993. En 1995 se registraron 1.065 casos, pero con predominio de casos importados. Los casos autóctonos continúan disminuyendo, y el incremento de las cifras totales (tasa de incidencia de 3,3 por 100.000 habitantes en 1995) se debió fundamentalmente a casos importados por las frecuentes migraciones provenientes del sur de Bolivia. En 1996 se registraron 2.020 casos, manteniéndose la proporción de casos autóctonos (44,0%). Todos los casos de malaria notificados correspondieron a infección por Plasmodium vivax. No se han presentado casos de fiebre amarilla.

Enfermedades inmunoprevenibles. Desde 1991 los casos de difteria a nivel nacional no superaron los cinco por año. En 1996 no se notificó ninguno. La tos ferina ha declinado en el último lustro; en 1996 se registraron 737 casos (2,2 por 100.000 habitantes). En julio de 1994 se inició el programa de erradicación del tétanos neonatal; entre 1993 y 1996 se notificaron 26 casos.

En 1991 se produjo una importante epidemia de sarampión, con una tasa de 129,1 por 100.000 habitantes. A partir de la campaña de vacunación masiva de 1993 dirigida a menores de 15 años, se alcanzó una cobertura nacional promedio de 97% en menores de 1 año, lo que produjo una marcada disminución de casos; en 1995 se notificaron 655 (2,0 por 100.000 habitantes).

Respecto de la poliomielitis, el último caso notificado de poliovirus salvaje data de 1984. En junio de 1994 las autoridades sanitarias declararon erradicada esta enfermedad en todo el territorio nacional.

Cólera y otras enfermedades infecciosas intestinales. En enero de 1992 se notificaron los primeros casos de cólera en comunidades aborígenes de las zonas fronterizas de la provincia de Salta, lindantes con Bolivia. En 1993 y 1994 se produjeron nuevos brotes epidémicos de cólera que afectaron principalmente a la población mayor de 15 años (56,5%) y al grupo de 1 a 4 años (23%-25. La incidencia alcanzó su pico más alto en 1993, con 2.080 casos (6,5 por 100.000 habitantes) y una tasa de letalidad de 1,6%; en 1995 se redujo a 188 (0,6 por 100.000 habitantes) y volvió a aumentar en 1996, con 474 casos (1,4 por 100.000). En los dos últimos años la tasa de letalidad se mantuvo en 1,1%. El constante incremento observado en la notificación de diarreas desde 1992 se atribuye a la mejoría en el registro.

Infecciones respiratorias agudas. La incidencia de influenza en 1996 fue de 561.189 casos (161,4 por 10.000 habitantes). En 1993 se aisló el virus de influenza A (H3N2) y posteriormente el virus de influenza B, con cepa similar a la B/PANAMA/90. La ocurrencia de neumonía es mucho menor. La incidencia nacional en 1996 fue de 91.740 casos (26,4 por 10.000 habitantes), también con tendencia ascendente, en parte debido al mejoramiento de las notificaciones.

Rabia. La rabia humana ha sido controlada gracias a los programas de prevención y vacunación animal, que redujeron la rabia animal en 99%. En 1994 se registró un caso de rabia humana, el primero desde 1985.

Sida y otras enfermedades de transmisión sexual. Desde la notificación de los primeros casos en 1982, la incidencia del sida crece cada año. De 720 casos en 1991 se pasó a 1.624 en 1995, y aún se estima un importante subregistro. La cantidad de casos estimada es por lo menos 40% mayor que la notificada. La prevalencia serológica del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en bancos de sangre es de 0,3%. Desde 1992 se comenzó a observar un patrón de cambio en la distribución por sexo, que pasó de 4,1 a 3,5 hombres por mujer en 1996. En el ámbito nacional, 61% de los enfermos tenían entre 20 y 34 años de edad. Hasta 1989 el grupo de edad más afectado era el de 30 a 49 años; el desplazamiento hacia el grupo más joven se atribuye al crecimiento de la transmisión sanguínea por el uso de drogas intravenosas. La edad promedio era de 33 años en los varones y 28 años en las mujeres.

La modificación del perfil de la epidemia está dada no sólo por la importancia que han adquirido los casos en mujeres, que de cero casos en 1985 pasaron a representar 21,9% de los casos en 1996, sino también por el crecimiento constante de la drogadicción intravenosa como vía de transmisión. La transmisión sexual, que representaba casi 100% de los casos entre 1982 y 1985, descendió para estabilizarse en aproximadamente 50% de los casos en 1996; 40%-45% de los casos se transmiten por vía sanguínea, y de 5% a 10% son perinatales.

Otras enfermedades de transmisión sexual como la sífilis y la blenorragia se han mantenido relativamente estables a lo largo del período, aunque la incidencia de la primera es mucho menor. No obstante, persiste un importante subregistro que impide conocer la situación real de la población en lo que se refiere a estas enfermedades. Cifras provisionales de incidencia para 1996 indican 1.339 casos de sífilis primaria y secundaria, 3.246 casos de sífilis sin especificar y 6.620 casos de blenorragia. La sífilis congénita comenzó a informarse en forma desagregada en 1994 y desde entonces las notificaciones se incrementaron hasta llegar a 275 casos en 1996.

Enfermedades emergentes y reemergentes. Las meningoencefalitis comenzaron a incrementarse en 1989. En el nivel nacional se notificaron 3.793 episodios (11,2 por 100.000 habitantes). Los menores de 5 años fueron los más afectados (56,3%). Los casos de síndrome pulmonar por hantavirus se notifican desde 1981 y hasta principios de 1997 los casos confirmados sumaban 81. De ese total, 39 (48,1%) ocurrieron en 1996, con una letalidad de 55%.

Con respecto a la hepatitis, actualmente la prevalencia serológica en bancos de sangre para hepatitis B y C es de 0,6% y 0,7% respectivamente. En 1993 se incrementaron las notificaciones de hepatitis A, lo que planteó un período epidémico en 1994, con una incidencia de 28.488 casos (87,4 por 100.000 habitantes), que fue aún mayor en 1995, con 32.880 casos (100,8 por 100.000).

Enfermedades crónicas transmisibles. En 1991 se registraron 12.185 casos de tuberculosis, cifra que representa la incidencia más baja del quinquenio 1991-1995 (37,3 por 100.000 habitantes). En 1991 las notificaciones de tuberculosis comenzaron a incrementarse nuevamente, y en 1993 ocurrieron 13.914 casos (41,3 por 100.000 habitantes). En 1995 se registraron 13.450 casos, lo que representa un descenso de 1,7% respecto de 1994 y de 3,4% respecto de 1993. No obstante, se sospecha que existe un alto subregistro. La asociación de tuberculosis y sida presenta una tendencia creciente, y en 1996 la tuberculosis apareció en 17% de los casos de sida.

La lepra se mantuvo estable, con una incidencia anual de aproximadamente 500 casos (1,5 por 100.000 habitantes).

Enfermedades no transmisibles y otros problemas relacionados con la salud

Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del metabolismo. Al respecto, solo existen estudios parciales y limitados, lo que dificulta realizar comparaciones y estimar indicadores nacionales. En el grupo de 1 a 6 años se han informado deficiencias de yodo y especialmente de hierro. Se señaló una prevalencia de 24% a 47% de niños con anemia por deficiencia de hierro, dependiendo de la jurisdicción, y fuertemente asociada con el nivel socioeconómico.

El trastorno nutricional más frecuente en preescolares y escolares es el retraso del crecimiento por desnutrición crónica, expresado como déficit de la talla para la edad.

La prevalencia de desnutrición crónica medida por el índice de masa corporal (IMC < 18,5) fue de 4,2%. Paralelamente, la prevalencia de exceso de peso (IMC > 25) fue de 19,5%, y la de obesidad (IMC > 30) de 4,1%.

Enfermedades cardiovasculares. Además de los relacionados con la nutrición, se añade como factor de riesgo cardiovascular la prevalencia de hipertensión arterial, que en la población de 18 a 59 años alcanzaría a 13% de los varones y 7% de las mujeres. Asimismo, la proporción de fumadores varones y mujeres sería de 40% y 32 % respectivamente.

Tumores malignos. Entre 1985 y 1995, la mortalidad por tumores malignos se mantuvo relativamente estable, con una tasa global de 141,6 por 100.000 habitantes en el último año, lo que los ubica como segunda causa de muerte. La tasa de mortalidad fue de 157,6 por 100.000 habitantes en los varones y de 124,1 por 100.000 en las mujeres.

Accidentes y violencia. Los accidentes ocupan el cuarto lugar como causa general de muerte. Si bien su tasa se redujo de 32,6 por 100.000 habitantes en 1990 a 28,0 por 100.000 en 1995, los accidentes aún constituyen un grave problema sanitario y son responsables de la pérdida de una importante cantidad de años de vida productivos (APVP estimados: 522.966).

Trastornos mentales y del comportamiento. La información sobre prevalencia de enfermedades mentales es muy escasa; solo se dispone de datos parciales provenientes de los establecimientos oficiales, según los cuales estas representan 2,5% del total de egresos, con predominio masculino. El grupo de 30 a 55 años de edad es el más afectado. Del total de egresos en el país, los trastornos mentales participarían en casi 5%.

En cuanto a la prevalencia del tabaquismo, diferentes estudios la hacen oscilar entre 40% y 50% para los varones y entre 25% y 35% para las mujeres. Es cada vez mayor el porcentaje de adolescentes que se inician en la adicción.

Los estudios sobre prevalencia de alcoholismo son parciales e indican un alto porcentaje entre varones económicamente activos, que varía entre 30% y 50%. En los últimos años se detectó un aumento del consumo de alcohol en edades tempranas.

Desastres naturales y accidentes industriales. En 1995 se registraron 29 accidentes industriales que ocasionaron la muerte de 15 personas. En 1996 se registraron 24 accidentes en la industria química, 85% por derrame de productos químicos, 8,3% por escapes y 4,2% por incendios; de estos accidentes, 62,5% ocurrieron en operaciones de transporte y 37,5% en instalaciones fijas, ocasionando la exposición de 1.035 personas y la intoxicación de 19 de ellas.

Asimismo, el fenómeno de las inundaciones periódicas cobra importancia por la vulnerabilidad de buena parte de los habitantes de las zonas de riesgo y se ve agravado por el mal uso del suelo, la deforestación y las construcciones inadecuadas.

 

LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD

Políticas y planes nacionales de salud

Las políticas nacionales de salud promulgadas en julio de 1992 plantean como líneas fundamentales el derecho de la población a la salud sobre la base de principios de equidad, solidaridad, eficacia, eficiencia y calidad; el mejoramiento de la accesibilidad, eficiencia y calidad de la atención médica; el fortalecimiento de las acciones de promoción y protección de la salud con criterios de focalización poblacional, y la redefinición y reorientación del papel del Estado en función de los procesos de federalización y descentralización. En este contexto, se adoptaron medidas orientadas a transformar el funcionamiento del sistema de atención médica, sobre todo relacionadas con la reconversión de las obras sociales, y se pusieron en marcha el Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica, el Programa de Hospitales Públicos de Autogestión y el Plan Médico Obligatorio (PMO). Los cambios en el sector salud fueron precedidos por la reforma del sistema de previsión social, que se basó en la creación de un sistema mixto con dos componentes, el obligatorio y el voluntario. El primero de ellos presenta a su vez dos modalidades: una administración estatal, con objetivos de redistribución y seguro, que garantiza un beneficio mínimo uniforme y se financia mediante impuestos (régimen de reparto), y una administración privada, con objetivos de ahorro y seguro, ya sea mediante un plan de ahorro individual en el que solo contribuye el asegurado o un plan auspiciado por una empresa, en el que contribuyen tanto el asegurado como el empleador, con capitalización plena e individual y regulado por el Estado (régimen de capitalización). El componente voluntario, similar en todos los demás aspectos al de capitalización, se financia solo con las contribuciones del asegurado.

La reforma del sector salud

La actual reforma sanitaria atiende a un objetivo macroeconómico que busca reducir los costos de producción. En el sector salud se están produciendo cambios microeconómicos profundos, por ejemplo, la incorporación de nuevos actores (aseguradores) y la creciente aparición de nuevos intermediarios y formas de contratación que redimensionan las relaciones con el sector privado.

De un sistema de facturación, liquidación y pago por acto médico se pasó a un sistema capitado en el que el riesgo se concentra en la organización prestadora de servicios médicos. En resumen, el subsector privado aumentó su participación en la provisión de servicios de atención de salud, mientras que la contribución del subsector público y de las obras sociales disminuyó a causa de la contracción fiscal, el descenso de los niveles salariales, el desempleo y la reducción de los aportes patronales.

La reconversión de las obras sociales condujo a la concepción del Plan Médico Obligatorio (PMO). Para el desarrollo, negociación y puesta en marcha de la propuesta se formó una Comisión integrada por el Ministerio de Salud, la ANSSAL y la Confederación General del Trabajo (CGT). A fines de 1996, el PMO aprobado estableció la libre elección cautiva entre las obras sociales. En enero de 1997, la Ley No. 24.754 (normativa para el sector privado) extendió la exigencia de cubrir el PMO a las entidades de seguro voluntario. El PMO se considera la pieza clave del proceso de reforma del seguro obligatorio, ya que define el producto por cuya oferta las obras sociales entrarán en competencia.

A partir de la fusión de la ANSSAL, el Instituto Nacional de Obras Sociales (INOS) y la Dirección Nacional de Obras Sociales (DINOS), se creó la Superintendencia Nacional de Servicios de Salud en la órbita del Ministerio de Salud y Acción Social, como organismo descentralizado. Este ente, que goza de autarquía administrativa, económica y financiera, cumplirá las funciones de supervisión, fiscalización y control de los agentes que integran el Sistema Nacional del Seguro de Salud. Esta Superintendencia orientará su acción hacia la fiscalización del PMO y del Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica en los entes comprendidos por el sistema, el control del cumplimiento de las disposiciones relativas al Hospital Público de Autogestión y la supervisión del cumplimiento del ejercicio del derecho a elegir libremente la obra social.

Organización del sector salud

Organización institucional

El sistema de servicios de salud comprende tres modelos: el público, con financiación y provisión públicas, el de la seguridad social, que corresponde a las obras sociales nacionales, y el privado, de seguro voluntario prepago, que se organiza según los cálculos de riesgo actuarial. El sistema está fundamentalmente orientado hacia la atención médica reparativa de la enfermedad y centrado en la institución hospitalaria. En la mayoría de las jurisdicciones en las que se impulsó, la estrategia de la atención primaria de salud se organizó como "programas" del primer nivel de atención.

El subsector público u oficial provee los servicios a través de la red pública. En 1991 culminó el largo proceso de descentralización hospitalaria y se confirió flexibilidad administrativa a los directores.

En diciembre de 1996 se realizó una reestructuración del Ministerio de Salud y Acción Social, que quedó constituido por la Secretaría de Políticas y Regulación de Salud y la Secretaría de Programas de Salud.

Las obras sociales están organizadas como un sistema de seguro social obligatorio que incluye, además de las prestaciones de servicios de salud, otros beneficios sociales. Se financian con los aportes de los trabajadores y de los empleadores.

El Gobierno impulsa la desregulación del sector para facilitar la competencia de las obras sociales entre sí y con las compañías de salud privadas (prepagas), estimular la elección de la obra social por parte de los afiliados y garantizar que todas brinden una cobertura obligatoria que incluye las principales prestaciones, diagnósticos y tratamientos (PMO).

El subsector privado está compuesto por dos grandes grupos, los profesionales que prestan servicios independientes a pacientes particulares asociados a obras sociales o a sistemas privados de medicina prepaga y los establecimientos asistenciales contratados por las obras sociales.

Organización de las actividades de regulación sanitaria

El actual proceso de reforma requirió el desarrollo de legislación tendiente a la organización, regulación, fiscalización y control del sector. Se dictaron leyes, decretos, resoluciones y ordenanzas en relación con la aprobación de las políticas de salud, las modificaciones de la estructura del Ministerio de Salud, la creación de organismos a cargo de nuevos programas o funciones de supervisión, fiscalización y control, el funcionamiento de las distintas organizaciones del sector salud (hospitales públicos de autogestión, obras sociales, PAMI y subsector privado), el régimen de medicamentos y alimentos y el control del medio ambiente. Este cuerpo legal presenta en algunos casos problemas de falta de reglamentación, dispersión de las estructuras de aplicación, conflictos por responsabilidades compartidas con otros niveles jurisdiccionales con incipiente coordinación y que, por la naturaleza federal del país, adoptan las normas y procedimientos generados a nivel nacional, entre otros.

El componente de Control del Ejercicio Profesional del Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica se relaciona con el desempeño profesional de todo el equipo de salud e implica la especialización, matriculación, certificación y recertificación profesional.

El control de calidad en materia de medicamentos, alimentos y tecnología está a cargo de un ente autárquico, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que es una institución de referencia nacional y centro de formación de recursos humanos especializados. La ANMAT posee competencia en lo que se refiere al control y fiscalización de la sanidad y calidad de todo producto que pueda afectar a la salud humana.

Servicios de salud y recursos

Organización de los servicios de atención a la población

Promoción de la salud. Además de la reestructuración técnica y política del Ministerio de Salud y Acción Social, la reforma del Estado ha tenido como consecuencia una reorientación de las estrategias y programas de diversas unidades técnicas de los niveles centrales. Entre los principales programas se destaca el Programa de Maternidad e Infancia. En 1994 se formuló el Compromiso en Favor de la Madre y el Niño, se establecieron las metas y estrategias nacionales y se incrementaron de manera significativa los fondos nacionales para la ejecución de los programas provinciales, los que progresivamente están adquiriendo mayores niveles de gestión.

El Ministerio de Salud decidió impulsar acciones de promoción y protección de la salud estableciendo programas de comunicación social, educación para la salud, y tabaco y salud, y estimulando la reorientación de la práctica asistencial en las redes de servicio.

Programas de prevención y control de enfermedades. Entre ellos merece destacarse el Programa de Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles. El programa nacional de inmunizaciones se ha esforzado por aumentar los niveles de cobertura y vigilancia de las vacunas del Programa Ampliado de Inmunización y mejorar su integración con los programas provinciales y ha emprendido una campaña de eliminación del sarampión. En 1996 las coberturas registradas fueron de 89,7% para la vacuna antipoliomielítica, 82,8% para la triple (DPT), 100% para la BCG y 100% para la antisarampionosa. Además, ha consolidado el sistema de vigilancia de las enfermedades transmisibles, lo que resultó en un aumento de las notificaciones.

Sistema de vigilancia epidemiológica y laboratorios de salud pública. Los antecedentes del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica se remontan a la década de 1950, cuando ya se contaba con datos de notificaciones mensuales de enfermedades transmisibles por jurisdicción. En 1993 se reformuló el sistema a cargo de la Dirección Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud y Acción Social, observándose entre ese año y 1996 un aumento de las notificaciones cercano a 174%. Los datos corresponden casi en su totalidad al subsector oficial de salud y se refieren a morbilidad de consultas externas, servicios de urgencia e internación. En 1996 se constituyó la Red Nacional de Laboratorios Argentinos de Salud Pública (RELAS), integrada por diversas redes de laboratorios.

Servicios de agua potable y alcantarillado. La infraestructura de servicios presenta grandes desigualdades. En las últimas décadas, el crecimiento en las ciudades careció de una planificación adecuada, lo que agravó las deficiencias en los grandes núcleos urbanos. En estas concentraciones, las deficiencias en la provisión de agua potable y en la disposición de excretas generan escenarios de alto riesgo que afectan fundamentalmente a las zonas habitadas por pobladores en situaciones de pobreza.

Servicios de manejo de residuos sólidos municipales, incluidos los hospitalarios. No existe información confiable sobre residuos sólidos municipales. Un estudio sobre residuos peligrosos realizado por la provincia de Buenos Aires a fines de 1991 estimó que solo las industrias química, petroquímica y petrolera producían cerca de 29,9% de los residuos totales.

Prevención y control de la contaminación del aire. Los problemas relacionados con la calidad del ambiente son muy diversos. En general, las condiciones ambientales son deficientes en las zonas urbanas marginales y en las regiones de desarrollo económico acelerado. El sistema de monitoreo aún es deficiente. Muchas de las estaciones que integran la red del Sistema Mundial de Vigilancia del Medio Ambiente no cuentan con un sistema de monitoreo continuo, lo que impide efectuar un análisis específico.

Programas de ayuda alimentaria. La complementación alimentaria forma parte de los puntos establecidos en el Plan Social. Se transfieren fondos de coparticipación para la distribución de leche entera en polvo a niños y embarazadas pertenecientes a la población en riesgo social, a fin de prevenir la desnutrición.

El Programa Materno Infantil y de Nutrición promueve la recuperación nutricional y la complementación alimentaria de embarazadas y niños menores de 6 años. El Programa Alimentario Nutricional Infantil de la Secretaria de Desarrollo Social provee suplementación alimentaria como parte de las acciones orientadas hacia el mejoramiento de las condiciones de vida y el acceso a una alimentación adecuada y suficiente de los niños de 2 a 14 años.

Organización y funcionamiento de los servicios de atención a las personas

Modalidades de aseguramiento y sus respectivas coberturas. Dada la superposición de categorías y la existencia de duplicidades, la cobertura de salud de la población es difícil de estimar. Sin embargo, según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991, alrededor de 62,2% de la población posee algún tipo de cobertura.

Servicios ambulatorios, hospitalarios y de urgencia. En la actualidad, el hospital público presta atención a indigentes, provee servicios a los beneficiarios de las obras sociales con un retorno financiero, atiende la demanda de sectores sociales con mayor capacidad de pago y cubre emergencias y accidentes al tiempo que ejerce funciones de escuela médica. El subsector público sigue siendo el principal proveedor de servicios de emergencias y psiquiátricos, y de atención a los enfermos crónicos.

La cantidad de camas disponibles aumentó de 145.690 en 1980 a 155.749 en 1995 (4,5 por 1.000 habitantes). Este último indicador decreció respecto de 1980, es decir, el aumento de camas se produjo a una velocidad inferior a la del aumento de la población. El porcentaje de camas disponibles según dependencia administrativa para el total del país en 1995 fue de 54% en el subsector oficial (62,5% en 1980), 2,8% en el de obras sociales (5,5% en 1980), 43,1% en el privado (32% en 1980) y 0,1% en los establecimientos mixtos (frente a su no existencia en 1980). En 1996 había 824 hospitales públicos de autogestión registrados de todas las jurisdicciones y el número de camas alcanzaba las 62.402, casi 75,3% de las camas públicas del país.

Servicios auxiliares de diagnóstico y bancos de sangre. Desde 1996 se está planificando la instalación de procedimientos de control de los laboratorios para garantizar la calidad diagnóstica. Hay 776 servicios de hemoterapia o bancos de sangre registrados en el país, algunos de los cuales concentran la información de varios centros. Entre ellos, se identifican 536 laboratorios que controlan la sangre para transfusiones y que también efectúan el control para diferentes instituciones. Las determinaciones serológicas que se realizan abarcan hepatitis B y C, Tripanozoma cruzi, VIH y sífilis. Se controla a 100% de los donantes tanto en el subsector público como en el privado.

Servicios especializados. El subsector público cuenta con 40 establecimientos de salud mental, de los cuales 35 corresponden a internación de pacientes crónicos. El número total de camas es de 15.069 y la mayor proporción se encuentra en establecimientos con internación de enfermos crónicos (98%). En el subsector privado hay 187 establecimientos (con internación de agudos, de crónicos, de agudos y crónicos y sin plazo determinado). En cuanto a la rehabilitación física, hay un total de 24 establecimientos con 953 camas. De estos, 9 establecimientos con 532 camas corresponden al subsector público y 10 establecimientos con 421 camas, al privado.

Insumos para la salud

A fines de 1991 se consolidó la liberación de precios finales de los medicamentos y de todos los márgenes de comercialización para droguerías y farmacias. A partir de 1993 se redujeron significativamente la complejidad y el tiempo requerido para la obtención de los registros sanitarios y se incrementaron las inspecciones y la farmacovigilancia. En el sector farmacéutico privado se instituyeron nuevos sistemas de distribución y de administración y dispensación de medicamentos a los que acceden las obras sociales y los sistemas prepagos que aún no tienen una regulación especifica.

A fines de 1995 y luego de un complejo debate parlamentario se aprobó una nueva Ley de Patentes. El subsector público no cubre los medicamentos para la atención ambulatoria, excepto los incluidos en programas especiales. Las obras sociales del sector público cofinancian el costo de los fármacos en porcentajes variables y subsidian en su totalidad los medicamentos de baja incidencia y alto costo incluidos en el PMO. Las empresas prepagas también cofinancian el costo de los medicamentos en alrededor de 50%.

Recursos humanos

Disponibilidad por tipo de recurso. El tamaño actual de la fuerza laboral en salud no se puede determinar con exactitud debido a que no hay estudios globales posteriores a 1980. En ese año, el sector salud empleaba un total de 210.000 personas (aproximadamente 2,9% de la fuerza de trabajo nacional). En cuanto al personal de enfermería, estimaciones realizadas en 1988 y 1994 indicaron que llegaba a los 85.000 profesionales: 1.000 licenciados en enfermería (1,2%), 25.000 enfermeros de nivel terciario (29,4%), 49.000 auxiliares de enfermería (57,6%) y 10.000 empíricos (11,7%), estos últimos en fase de conversión como auxiliares de enfermería.

Formación del personal de salud. La formación de recursos humanos en salud tiene características particulares debido a la hegemonía del modelo médico sobre el sector. Existen siete facultades públicas de medicina y siete privadas que forman la Asociación de Facultades de Ciencias Médicas de la República Argentina (AFACIMERA). Fuera de esta Asociación, hay dos facultades privadas de medicina. El sistema universitario forma a unos 3.500 médicos por año.

Educación permanente en salud. Actualmente se ejecuta un programa de educación permanente en algunos servicios de salud de la provincia de Córdoba. El propósito de este proyecto es fortalecer la capacidad de gestión y transformación de los servicios de enfermería y de administración de los servicios hospitalarios a partir del análisis de los problemas de cada uno de ellos.

Mercado de trabajo de los profesionales de la salud. Muchos de los aspectos relativos al mercado de trabajo requieren estudios particulares, actualización de la información y procesos de búsqueda de consenso. En 1992 la razón habitantes por médico fue de 367. En los puntos extremos de la relación se ubican la Capital Federal con 113 habitantes por médico y la provincia de Formosa con 911 habitantes por médico. Hay 4 médicos por enfermero y 5,4 enfermeros por 10.000 habitantes, con distribución desigual según las regiones, lo que se considera insuficiente.

Investigación y tecnología en salud

Organización y financiamiento de la actividad científica y formación de recursos humanos. El pase de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SCyT) al Ministerio de Cultura y Educación marcó el inicio de la reorganización del sector de ciencia y tecnología. La SCyT pasó a ser el organismo encargado de diseñar las políticas científicas y tecnológicas, elaborar el Plan Nacional Plurianual de ciencia y tecnología y el presupuesto del Estado para el sector y establecer prioridades.

En materia de bibliotecas en ciencias de la salud, según un relevamiento realizado en 1996 por la Red Nacional de Información en Ciencias de la Salud, hay 250 unidades de información dispersas, la mayoría de las cuales no tienen la infraestructura adecuada, los recursos humanos especializados y el equipamiento necesario para cubrir los requerimientos de la difusión del conocimiento.

Gasto y financiamiento sectorial

El Estado y la seguridad social financian el mayor porcentaje del gasto en salud con los aportes salariales. El gasto público y de la seguridad social en relación con el PIB creció entre 1980 y 1994 de 3,64% a 4,4%. Según datos del Ministerio de Salud y Acción Social, en 1994 el gasto sanitario público y de las obras sociales como porcentaje del gasto público total fue de 16,49%. Esto arrojó un gasto público en salud per cápita de US$ 388 por habitante para ese año.

El gasto total en salud para 1995 fue de US$ 20.147 millones. La estructura del gasto fue la siguiente: gasto público (sector gubernamental nacional, provincial y municipal) $4.676 millones; gasto de las obras sociales (obras sociales nacionales, obras sociales para jubilados y pensionados del PAMI y obras sociales provinciales) $7.055 millones y gasto privado (prepagos y desembolsos directos) $8.416 millones. Desde 1980, el gasto público en salud como porcentaje del PIB pasó de 1,24% a 1,71% en 1994, con oscilaciones. El gasto privado como participación del PIB disminuyó de 4,5% en 1970 a 2,7% en 1993.

Cooperación técnica y financiera externa

Según información del Ministerio de Salud y Acción Social, entre los principales proyectos de cooperación financiera externa figuran los siguientes:

El Programa Materno Infantil y Nutrición (PROMIN). Este programa, centrado en la atención de las necesidades de los pobres, otorga un papel estratégico al primer nivel de atención, a los centros de desarrollo infantil como nivel de referencia, a la complementación alimentaria y al fortalecimiento institucional de los sectores responsables de las actividades del proyecto. Su presupuesto global alcanza los US$160 millones, de los cuales el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF) aporta $100 millones, con desembolsos previstos hasta 1999. El resto de los aportes los realizan la Nación ($40 millones) y las provincias y municipios ($20 millones).

El Proyecto de Reforma del Sector Salud (PRESAL). Este proyecto contribuye a la reforma de los subsectores de obras sociales, público y privado mediante la redefinición de los mecanismos de ejecución e interrelación y la promoción de la complementariedad y competencia entre ellos. El monto total del proyecto, que cuenta con el apoyo financiero del BIRF, es de US$ 144.650.000.

El Programa de Reconversión de las Obras Sociales. Para financiar un plan de reconversión y fortalecimiento institucional, se ha negociado un préstamo con el BIRF. El proyecto tiene como componentes el saneamiento financiero de las obras sociales y del PAMI y la reconversión de la planta de personal a fin de definir los perfiles adecuados para el cumplimiento de los objetivos, dentro de un proceso de reorganización gradual. El monto total del proyecto es de US$ 375 millones.

El Programa de Rehabilitación de la Infraestructura de la Salud. Este proyecto, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tiene como principal objetivo la construcción de cuatro hospitales provinciales de alta complejidad. El monto total del proyecto es de US$ 64.090.000.

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Para ver el Informe de País sobre la Línea Basal para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector Salud, oprima el ícono a la derecha


Sistemas

Vigilancia en Salud Pública en las Américas:
Sistemas Nacionales de Vigilancia Epidemiológica y de Información Estadística

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