Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
BOLIVIA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Bolivia tiene un territorio de 1.098.581 km2;
25% de la superficie corresponde a la zona del Altiplano y
la Cordillera de los Andes, 15% a los valles interandinos y
60% a los llanos. El 45% de la población nacional vive en
el Altiplano, 30% en los valles y 25% en los llanos. La
organización social, el acceso a bienes y servicios y el
perfil de la morbilidad y la mortalidad son distintos en
estas tres regiones. El país se divide en nueve
departamentos, pero la autonomía regional es incipiente.
La población
estimada para 1995 era de 7.413.834 habitantes. La densidad
poblacional era de 5,84 habitantes por km2, con una
amplitud de 0,6 (Pando) a 19,9 (Cochabamba). La esperanza
de vida al nacer en 1992 era de 61 años para las mujeres y
58 para los varones. Tres zonas metropolitanas (La Paz,
Santa Cruz y Cochabamba) albergaban a 36,2% de la población
nacional y otras 112 ciudades a 21,3%; en consecuencia, en
1992 la población urbana (localidades con más de 2.000
habitantes) alcanzaba a 57,5% de la población total. Los
menores de 15 años representaban 42% de la población y los
mayores de 64, aproximadamente 4%.
En 1992, 70% de
1.322.512 hogares bolivianos fueron considerados pobres
(51% de los urbanos y 94% de los rurales) y no tenían
acceso adecuado a los servicios básicos de educación, salud
y vivienda; 37% se encontraban en una situación de pobreza
extrema (32% en condiciones de indigencia y 5% de
marginalidad), 13% estaban en el umbral de la línea de
pobreza, con un mínimo nivel de satisfacción de sus
necesidades básicas, y solo 17% podían satisfacer sus
necesidades básicas.
Mortalidad
Apenas 20% de las defunciones son certificadas por un
profesional de la salud. En 1993, las principales causas de
mortalidad hospitalaria fueron las enfermedades del aparato
circulatorio (27%), las enfermedades del aparato digestivo
(14%), las enfermedades del aparato respiratorio (7%), la
enfermedad cerebrovascular (4%), las enfermedades del
aparato urinario (3,5%), ciertas afecciones originadas en
el período perinatal (3%), los traumatismos (2,5%), los
tumores malignos (1,5%), la tuberculosis (0,6%) y las
enfermedades de las glándulas endocrinas del metabolismo y
trastornos de la inmunidad (0,6%).
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño: Según la ENDSA 94, la mortalidad
infantil se redujo de 99 por 1.000 nacidos vivos en el
período 19841989 a 75 por 1.000 en el período
19901994. La mortalidad infantil en la zona rural fue
de 92 por 1.000 nacidos vivos y en la urbana, de 60 por
1.000 nacidos vivos. Entre 1984 y 1989 estas tasas fueron
de 120 y 80 nacidos vivos, respectivamente. La tasa de
mortalidad neonatal fue de 41 por 1.000 nacidos vivos y la
posneonatal, de 34 por 1.000. La mortalidad en el grupo de
1 a 4 años de edad se redujo de 57 a 44 por 1.000 en el
período referido.
En 1994 28% de los niños menores de tres años adolecían de
desnutrición crónica (déficit de talla para la edad); este
porcentaje fue 10 puntos menor que el notificado en la
ENDSA 89. Uno de cada tres niños de la zonas rurales y uno
de cada cinco de las urbanas padecían de desnutrición
crónica. La prevalencia más alta de desnutrición crónica se
encontró en el Altiplano (32%) y en los valles (30%); en
los llanos fue de 18%. Según la misma fuente, 15% de los
niños de madres con nivel de educación media o superior
sufrían retardo en el crecimiento, en contraste con 46% de
los hijos de madres sin educación. Por otro lado, la
prevalencia de desnutrición aguda (déficit de peso para la
talla) fue de 4,4% en los menores de 3 años, este dato fue
más alto que el de la ENDSA 89 (1,6%). Los valores de
desnutrición aguda en Chuquisaca (14,6%) y Potosí (10%)
establecieron un promedio nacional más alto para 1994. Los
datos de prevalencia y duración de la lactancia materna
recogidos en la ENDSA 94 mostraron que el 61% de los
menores de 2 meses recibieron lactancia exclusiva; a los 4
meses solo lactaban 25% de los niños. Sin embargo, entre
los 10 y los 11 meses, 80% de los niños siguieron lactando,
aunque no exclusivamente, y al cumplirse los 24 meses el
porcentaje de lactantes aún era de 30%.
La salud del adolescente: La edad mediana de las mujeres en
el momento de su primer parto es 21,2 años. Las tasas de
fecundidad específicas disminuyeron en los últimos 30 años
en todos los grupos de edad, excepto en el de 15 a 19 años,
donde se mantuvo sin variación, incrementando con su peso
relativo la fecundidad general del país. Existe también un
escaso uso de métodos anticonceptivos entre las mujeres
adolescentes (5,7%)..
La salud del adulto: Según la ENDSA 94, la fecundidad
descendió 26% en los últimos 5 años; de acuerdo con los
niveles actuales de reproducción, las mujeres tendrán 4,8
hijos en promedio frente a 6,5 a principios de los años
setenta. La mayor prevalencia de uso de métodos
anticonceptivos se encuentra entre las mujeres con mayor
nivel de instrucción que residen en las zonas urbanas y, en
el nivel departamental, en Tarija y en Santa Cruz, donde
alrededor de 55% de las mujeres usaban métodos
anticonceptivos, 60% de los cuales eran modernos. La
mortalidad materna promedio se mantuvo constante: de 416
muertes por 100.000 nacidos vivos en el período
19841989 a 390 en el quinquenio 19901994. Las
causas de muerte materna son, en orden de importancia,
hemorragia, toxemia, infección y parto obstruido. Entre
ellas, el aborto tiene un peso estimado de 27% a 35%.
En 1992 los mayores de 60 años censados representaban 6,1
% de la población. La tasa de mortalidad estimada en los
mayores de 65 años fue de 7,8 por 100.000 habitantes (8,2
en los varones y 7,4 en las mujeres). Las políticas
estatales de protección a la ancianidad no son explícitas y
los planes y programas de salud en este grupo de edad no
tienen prioridad.
La salud de los trabajadores: En 1994, la población
económicamente activa (PEA) (10 y más años de edad)
representaba 59% (3.921.236 habitantes) de la población
total, 42% estaba ocupada en la agricultura. La
participación femenina en la PEA ha ido en aumento; en 1992
representaba 39%. Se estima que 8% de la PEA tiene de 7 a
14 años de edad. La PEA desocupada fluctúa entre 9% y 24% y
la ocupada trabaja tanto en el sector formal como en el
informal. El Instituto Nacional de Estadísticas estima que
1.366.060 personas trabajan en el sector informal.. No hay
información confiable sobre accidentes ocupacionales. A los
riesgos ocupacionales tradicionales derivados de la minería
y otras actividades extractivas se han agregado los de la
agroindustria y los de las industrias metalmecánica,
metalúrgica y petrolera (sobre todo la gasífera).
La salud de los indígenas: El Censo Indígena de Tierras
Bajas (Oriente, Chaco y Amazonia) realizado en 1994 utilizó
criterios de lengua, territorio y autoidentidad para
identificar a los grupos indígenas. Existen tres grandes
grupos lingüísticos: aymarás, quechuas y guaraníes,
integrados a su vez por 35 grupos étnicos con identidad
cultural propia. Se estima que en el siglo XX se han
extinguido nueve etnias. El grupo aymará representa 23,5
% de la población y comprende los departamentos de La Paz,
Oruro y Potosí. El grupo quechua representa 34% de la
población y sus niveles de salud son los más precarios: 9
de las 10 provincias más pobres son quechuas. El grupo
guaraní, con 33 etnias, comprende pueblos indígenas del
Chaco y Oriente y su población asciende a 150.483
habitantes. Estas poblaciones se encuentran particularmente
expuestas a las enfermedades transmisibles y también son
más vulnerables a ellas. La incidencia de tuberculosis en
estos grupos es de 5 a 8 veces más alta que la nacional; el
cólera tuvo una elevada letalidad entre los weenhayek
(matacos) y los guaraníes. Las enfermedades
gastrointestinales, en especial la diarrea aguda,
constituyen la primera causa de muerte en la infancia y en
niños menores de 5 años. El tétanos neonatal y el
sarampión, afectan con mayor rigor a los niños indígenas,
cuyas coberturas de inmunización son más bajas que las de
los niños de las zonas urbanas. Los embarazos a muy
temprana edad y su elevado número, los espacios
intergestacionales cortos, la condición de lactante durante
gran parte de su vida reproductiva, la atención deficiente
del parto y el escaso acceso a la planificación familiar
incrementan significativamente el riesgo de muerte de la
mujer indígena.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
En 1996, la malaria alcanzó el nivel máximo de 64.012 casos
en ocho de los nueve departamentos, seis de los cuales se
encuentran en zonas de alto riesgo con transmisión
permanente. Los casos por P. falciparum aumentaron
de 1.110 en 1991 a 4.164 en 1996.. En 1996 se notificaron
14 muertes por malaria en hospitales.
El Triatoma infestans, principal vector de la
enfermedad de Chagas, se encuentra en 60% del territorio
(seis de nueve departamentos).
En 1996 se registraron 5.780 casos de leishmaniasis; 40% de
ellos (2.310) en 1996, cuando 93,2% presentaron formas
cutáneas y el restante 6,8% formas mucosas (únicamente en
1993 se notificaron formas viscerales en los yungas).
Desde 1975, año en que provocó siete casos y dos
defunciones en San Joaquín, la fiebre hemorrágica boliviana
permaneció silente hasta 1993, cuando se notificó un caso
en la provincia de Mamoré. En 1994 se presentaron nueve
casos con seis defunciones en la provincia Iténez. En 1996
hubo tres casos no mortales, siempre en el departamento de
Beni.
El dengue se detectó mediante pruebas de laboratorio en
enero de 1996 en Santa Cruz de la Sierra, con un total de
66 casos hasta enero de 1997 y circulación de los serotipos
DEN I y DEN II. La enfermedad no se presentó en su forma
hemorrágica.
En 1996 ocurrieron 30 casos de fiebre amarilla silvestre.
Los casos ocurrieron en los departamentos de La Paz, Santa
Cruz, Beni y principalmente Cochabamba.
En diciembre de 1996 se presentó un brote de 27 casos de
peste en la localidad de San Pedro (Apolo, La Paz), con una
letalidad de 15%.
En 1988 se presentó el último caso clínicamente confirmado
de poliomielitis y en 1994 el último caso compatible. En
1992 se produjo el mayor brote de sarampión de los últimos
10 años (4.937 casos). El programa de eliminación
instrumentado consiguió elevar la cobertura de vacunación a
90% en 1997 y, consecuentemente; disminuir la cantidad de
casos (16 en 1995 y 4 en 1996, por diagnóstico clínico). El
tétanos neonatal ha disminuido desde 1992, año en que se
presentaron 42 casos; en 1996 se notificaron 14 casos. La
seroprevalencia de hepatitis B en bancos de sangre fue de
1,1% en 13.276 muestras tamizadas en 1994 y de 1,5% en
13.295 muestras tamizadas en 1995.
En 1992 se registraron 23.862 casos de cólera , con una
letalidad de 1,7%. En 1996 se notificaron 2.632 casos, con
una letalidad de 2,4/
Enfermedades crónicas transmisibles. La atención de la
tuberculosis se sextuplicó entre 1993 y 1995, lo que pone
de manifiesto el alto grado de prioridad que le han
asignado las autoridades sanitarias. El registro de casos
de tuberculosis en todas sus formas descendió de 165 a 129
por 100.000 habitantes entre 1990 y 1995. En 1995 se
encontró 5,8% de resistencia inicial a la isoniazida, 1,8
% a la rifampicina y 4,4% a la estreptomicina y 14,7%, 12,6
% y 11,5% de resistencia adquirida, respectivamente.
En 1995 se detectaron 86 casos nuevos de lepra y en 1996,
32.
Las infecciones respiratorias agudas siguen siendo la
segunda causa de mortalidad y la primera de morbilidad en
la infancia. La mortalidad proporcional por infecciones
respiratorias agudas y neumonía disminuyó 30% entre 1989 y
1994 (de 28% a 20%).
En 1995 se notificaron 8 casos de rabia humana y en 1996,
3. La transmisión canina es la predominante (91%).
Desde 1985, año en que se notificó el primer caso de sida,
su número llegó a 123 en 1996, además de 111 casos de
infección asintomática por el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH). El 92% de los casos ocurrieron en el grupo de
15 a 49 años de edad y 75% en varones. La transmisión
sexual representó 92% de los casos, la sanguínea 6% y la
perinatal 2%. Ocho de los nueve departamentos del país
notificaron casos de infección por VIH/sida.
La notificación de casos de sífilis en todas sus formas se
está incrementando; la tasa de incidencia por 100.000
habitantes pasó de 44 en 1992 a 55 en 1995. La gonorrea
alcanzó una tasa de 73 por 100.000 habitantes en 1995,
frente a 30 por 100.000 habitantes en 1992. El grupo de
edad más afectado fue el de 20 a 29 años y 65% de los casos
ocurrieron en varones.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Mediciones realizadas en
1994 y 1996 por un comité de expertos encontraron un
consumo de sal yodada de 91,6%, 25,02 mg/dl de yoduria
mediana en la población general y 4,5% de prevalencia de
bocio en escolares. En relación con la deficiencia de
vitamina A, un estudio en 979 niños de 12 a 71 meses de
edad efectuado en 1991 encontró 11,3% de prevalencia de
retinol sérico inferior a 20 mg/dl (19,5% en la zona rural
del Altiplano y 16,5% en la zona del llano) y 48,3
% inferior a 30 mg/dl (deficiencia marginal o subclínica). En
1992, un estudio del Instituto Boliviano de Biología de
Altura en niños de 6 meses a 9 años de edad residentes en
zonas altas mostró que la deficiencia de hierro, traducida
en la presencia de anemia nutricional, presentaba una
prevalencia de 14,6% a 42,6% a los 3.600 metros sobre el
nivel del mar y de 23,3% a 67,2% a los 4.800 metros sobre
el nivel del mar, con una prevalencia de anemia inversa a
la edad.
Un estudio realizado en junio de 1995 por la entonces
Secretaría Nacional de Salud en 2.666 niños de 6 a 15 años
de edad en 128 escuelas de zonas periurbanas y rurales
encontró un índice CPO-D (dientes cariados, perdidos,
obturados) igual a 7,6 (9,5 entre los 6 y los 9 años de
edad y 6,9 entre los 6 y los 15 años).. El contenido
promedio de fluoruro en agua fue de 0,29 ppm, inferior al
valor recomendado. Una resolución ministerial le asignó un
alto grado de prioridad al problema y puso en marcha el
Programa de Fluoruración de la Sal.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La respuesta del Sistema Nacional de Salud se inscribe en
los cambios introducidos por la Ley de Participación
Popular promulgada en abril de 1994, que transfiere a los
municipios la propiedad de la infraestructura de servicios
de cada ámbito municipal y les delega la responsabilidad de
su funcionamiento, los recursos financieros, que ahora se
asignan sobre una base poblacional o per cápita y no
discrecionalmente, y las tareas de mantenimiento y
administración. Asimismo, la Ley de Participación Popular
transfiere a los municipios la propiedad de los recursos
financieros generados por la venta de servicios, establece
la obligación de estos de elaborar en forma participativa
con la población usuaria planes de desarrollo económico y
social, incluidos los de salud, y crea un organismo
encargado de fiscalizar las actividades y la utilización
correcta de los recursos, denominado Comité de Vigilancia.
La ley mantiene el financiamiento central de los recursos
humanos y de los programas nacionales. Posteriormente, la
Ley de Descentralización Administrativa transfirió la
administración de los recursos humanos a las prefecturas de
cada departamento, reiterando el financiamiento central.
Organización del sector salud
Organización institucional del sistema de
salud
El modelo sanitario definía el Sistema Nacional de Salud
como el conjunto de entidades públicas y privadas regidas
por la entonces Secretaría Nacional de Salud, que
realizaban actividades vinculadas con la salud. En él se
incluían el sistema público de salud, la seguridad social,
las entidades privadas con y sin fines de lucro, las
entidades religiosas y la medicina tradicional.
En 1998 el Ministerio de Salud y Previsión Social diseñó un
nuevo modelo sanitario en el que se caracteriza al Sistema
Boliviano de Salud como un sistema con acceso universal
basado en la atención primaria y se incorporan los enfoques
de género e intercultural. En el plano operativo, el nuevo
modelo establece las modalidades de atención, de gestión y
económico-financiera. El Sistema Boliviano de Salud se
define como un sistema accesible, eficiente, solidario, de
calidad sostenible y con múltiples prestadores.
Descentralizado, participativo y financiado con fondos
públicos, el sistema público de salud tiene una red de
servicios está organizada en tres niveles de atención. El
primer nivel comprende 896 centros de salud y 1.210 puestos
de salud, con 2.276 camas para la atención de partos
normales e internamiento de urgencia. En él se incluye la
medicina tradicional. El segundo nivel abarca la
internación hospitalaria básica y la consulta especializada
en los 63 hospitales de distrito, con 1.717 camas. El
tercer nivel comprende la atención altamente especializada
de consulta u hospitalización e incluye 81 hospitales
generales con 5.277 camas, 29 hospitales especializados con
2.071 camas (los de la seguridad social y los psiquiátricos
incluidos) e institutos nacionales de referencia y apoyo
técnico.
El sistema cuenta con dos tipos de gestión: sectorial y
compartida. Se entiende por gestión sectorial la
administración del conjunto de acciones relacionadas con la
definición y administración de las políticas, planes y
programas para la prestación de los servicios de salud. La
gestión compartida es el ejercicio de la responsabilidad
común en el nivel local para la administración de los
servicios de salud en un municipio dado.
Las organizaciones no gubernamentales (ONG) y la Iglesia
tienen una importante presencia en la prestación de
servicios de salud mediante un convenio marco de carácter
nacional entre el Ministerio de Hacienda y la Secretaría
Nacional de Salud y, a nivel local, mediante la suscripción
de un convenio específico con cada Directorio Local de
Salud, a través de los cuales las ONG pueden relacionarse
directamente con los gobiernos locales.
En general, las encuestas demuestran que el sector público
atiende en forma regular a 40% de la población
nacional.Además del sector estrictamente público existen
seguros de salud que atienden a los trabajadores
asalariados, organizados dentro de los esquemas de
financiamiento tradicionales de la seguridad social. Sin
embargo, estos seguros están separados de los programas de
pensiones y representan 20% de la cobertura poblacional,
con un crecimiento de cobertura muy lento o negativo en los
últimos años. Existen ocho cajas de salud y dos seguros
integrales con régimen especial. Los beneficios y la
calidad de la atención varían de una a otra caja. El
principal proveedor y gestor en este tipo de esquema es la
Caja Nacional de Salud, con 85% de la cobertura de la
seguridad social del país y cuyo principal asegurador es el
Estado boliviano.
El subsector privado está constituido por organizaciones
empresariales e individuales, formales e informales con y
sin fines de lucro, y con financiamiento y administración
privados. La Secretaría Nacional de Salud y otras
instancias de gestión del sistema público, junto con otras
dependencias del Estado, tiene la responsabilidad de
regular su funcionamiento y asegurar que presten servicios
seguros y eficaces y cuenten con personal calificado.
Entre los servicios privados con fines de lucro se incluyen
las prestaciones de atención médica, los insumos, los
servicios de apoyo diagnóstico y los medicamentos. Se
estima que solo 10% de la población lo usa
regularmente.pero este subsector está experimentando un
importante crecimiento en la ciudad. Entre los servicios
privados sin fines de lucro las ONG son los actores más
importantes. Son numerosas y tienen distinta presencia
según la zona y el nivel de pobreza del municipio y la
Iglesia. La mayoría de ellas tienen financiamiento
internacional; pocas cuentan con recursos nacionales que
garanticen su sostenibilidad. La mayoría tienden a ubicarse
en zonas urbanas marginales; un número menor, sobre todo
las de financiamiento internacional, en municipios en
extrema pobreza. Las ONG se están incorporando muy
lentamente a los seguros de salud públicos y a los nuevos
esquemas del nuevo modelo sanitario. Alrededor de 10% de la
población nacional se ve beneficiada con este tipo de
proveedores. La Iglesia brinda importantes servicios a la
comunidad, sobre todo en zonas de extrema pobreza y en
áreas urbanas marginales. Funciona en general con recursos
humanos del Estado, con infraestructura propia y
financiamiento compartido con los usuarios. En ciertos
municipios y comunidades la Iglesia es la única proveedora
de servicios.
Los proveedores de medicina tradicional son numerosos; casi
en cada comunidad rural o urbana marginal existe un
proveedor de algunos de estos servicios (partera,
curandero, yatiri). El sistema de salud está incorporando
gradualmente a las parteras a las redes locales de
atención. La demanda por estos servicios es amplia y suele
combinarse con proveedores públicos y privados.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
En la esfera nacional los servicios de agua y
alcantarillado corresponden a la órbita de la Dirección
Nacional de Saneamiento Básico (DINASBA), que es la
encargada de promover el desarrollo del saneamiento básico
en forma coordinada con los gobiernos locales y las
empresas de capitales de los departamentos. Entre 1993 y
1995 la cobertura de abastecimiento de agua se incrementó
en 6,4% y la de saneamiento en 2,8%; en 1996 llegó a 58,2
% y 44,5% respectivamente y, en el nivel rural, a 24% y 17%.
El Programa de Saneamiento Ambiental Básico del Área Rural,
con la cooperación del Banco Mundial, las Naciones Unidas y
la OPS/OMS, pretende acortar estas brechas promoviendo la
participación popular en el ámbito municipal.
En 1996 siete de las nueve ciudades principales contaron
con servicios efectivos de recolección y disposición de
residuos sólidos; la cobertura en el nivel nacional fue de
60%. En 1997 se puso en marcha la segunda fase en siete
ciudades intermedias, lo que elevó la cobertura a 70%.
Se han puesto en práctica programas de control de emisiones
fijas y móviles para vigilar la calidad del aire en dos de
las principales ciudades. En 1994, en virtud de la Ley
1.484, Bolivia se adhirió a la Convención Internacional de
Protección del Ozono; en 1996 se creó la Comisión
Gubernamental del Ozono y entró en vigencia el calendario
obligatorio nacional para la reducción gradual del consumo
de clorofluorocarburos.
Varias cuencas de ríos importantes siguen teniendo un alto
grado de contaminación; solo cuatro ciudades principales
cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales (se
ha aumentado una planta de tratamiento en los últimos
cuatro años).
En los yungas de La Paz y el chapare cochabambino, extensas
zonas de bosque han sido taladas con fines de
comercialización y otras quemadas para el cultivo y la
explotación pecuaria, lo que ha provocado un importante
desequilibrio ecológico que afecta a la sobrevida de
especies de flora y fauna local. En el departamento de
Tarija la deforestación, sumada a sequía y a los fuertes
vientos, ha erosionado el terreno y destruido un nicho
ecológico privilegiado, convirtiéndolo en un desierto en
extensión.
De acuerdo con el Fondo Nacional de Vivienda Social
(FONVIS), 40% de la población boliviana no tiene acceso a
una vivienda. Se están invirtiendo US$ 80 millones para la
construcción de 35.000 viviendas aunque para solucionar el
déficit habitacional cuantitativo se requiere construir
200.000 viviendas por año y se calcula que medio millón de
viviendas merecen una mejora cualitativa. Disponen de
energía eléctrica 87% de las viviendas urbanas.
En relación con los alimentos, hay vigilancia y control en
fuentes de producción, manipulación, transporte y
almacenamiento; en cuanto a la distribución al consumidor,
se ha puesto en práctica el control por parte de la
Dirección Municipal de Saneamiento de los municipios y la
Dirección de Control de Alimentos y Bebidas por parte de la
Secretaría Nacional de Salud. El nivel central tiene como
responsabilidad el Registro Sanitario Nacional de los
alimentos procesados en el país, la autorización de venta a
los productos alimentarios procesados que ingresan al país
y el registro de importadoras de
alimentos.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
En 1996 se tenía registro de 2.279 establecimientos de
salud (2.007 en la Secretaría Nacional de Salud, las ONG y
la Iglesia y 272 en la seguridad social), con un total de
11.939 camas (8.503 en la Secretaría Nacional de Salud, las
ONG y la Iglesia y 3.436 en la seguridad social), lo que
representa 3.291 habitantes por establecimiento y 1,6 camas
por 1.000 habitantes. Según el SNIS, en 1995, 56,1% de las
4.764.742 consultas externas realizadas por el sistema de
salud correspondieron al subsector público, 24,3% a la
seguridad social, 10,8% a las ONG de salud, 6,9% a los
proyectos que la Iglesia desarrolla en este campo y 2,0% al
sector privado que informa.
Los servicios de apoyo diagnóstico y terapéutico suelen
estar presentes en los hospitales de segundo y tercer
nivel. Estos servicios son escasos en la zona rural. Según
la Secretaría Nacional de Salud, hasta 1997 había 224
laboratorios en el país.
Insumos para la salud
El mercado farmacéutico, con ventas totales cercanas a US$
70 millones por año (US$ 10 per cápita) es atendido en un
40% por 26 fabricantes nacionales y en un 60% por
importadores. Existe también una fuerte concentración, ya
que se estima que tres grandes laboratorios cubren 40% del
mercado nacional. El país ha desarrollado una serie de
acciones para fortalecer el marco regulatorio, consolidar
un canal de abastecimiento de medicamentos esenciales a
bajo costo y mejorar la calidad y acciones orientadas a
fomentar el uso racional de los fármacos. En la red de
servicios, los medicamentos los compran directamente los
pacientes y los establecimientos de salud.
Recursos humanos
En 1992 un total de 21.373 personas estaban empleadas en el
subsector público de salud; de estas, 4.011 eran médicos
(1.976 en la Secretaría Nacional de Salud y 2.035 en la
seguridad social), 1.894 enfermeros (1.003 y 891), 4.792
auxiliares de enfermería (3.134 y 1.658) y 10.541 personal
de administrativo y de servicios (5.808 y 4.733). La
proporción mayoritaria del recurso se encontraba en el eje
de mayor desarrollo económico (La Paz, Cochabamba y Santa
Cruz) y alrededor de 80% de los especialistas estaban
concentrados en las zonas urbanas del país y en el tercer
nivel de atención. De los 311 municipios del país, 20% no
tienen personal de salud calificado; en estos municipios la
atención está a cargo del personal comunitario. Desde hace
20 años se ha estado capacitando a parteras, a promotores
de la salud y a otros recursos comunitarios para atender
las demandas de salud. Más de 5.000 de estas parteras y
promotores se consideran activos en el sistema de salud.
Las oportunidades de formación del personal de salud ha
crecido mucho debido al surgimiento de universidades
privadas que en los últimos seis años triplicaron la oferta
de cursos de pregrado en medicina. Para enfermería y
odontología la oferta se duplicó.
Gasto y financiamiento sectorial
Se estimó que el gasto total del sector salud en Bolivia
fue de US$ 323 millones en 1995 (4,7% del PIB), equivalente
a $44 del gasto en salud per cápita anual. El principal
instrumento de financiamiento del gasto nacional en salud
es la seguridad social (35%); luego se encuentran los
hogares (32%), el Tesoro General de la Nación (15%), la
cooperación externa (15%) y, finalmente, los municipios
(3%). Si no se considerase la cooperación externa, el gasto
total en salud sería de $275 millones por año (4% del PIB),
equivalente a $37,5 por habitante. El gasto público en
salud (Tesoro General de la Nación, municipios y empresas
por medio de la seguridad social) fue de $170 millones
(2,5% del PIB), equivalente a $23 por habitante.
Cooperación técnica y financiera externa
En los últimos cuatro años se ha intensificado la
cooperación técnica entre países, no solo con la Región
Andina o el Cono Sur, sino también con otros países de la
Región. Bolivia tiene diversas relaciones de cooperación
bilateral, en particular con la Unión Europea, los Estados
Unidos de América, el Japón y los países escandinavos. Es
relevante la cooperación del Sistema de Naciones Unidas
(Organización Panamericana de la Salud, UNICEF, Programa
Mundial de Alimentos, Fondo de Población de las Naciones
Unidas, Voluntarios de Naciones Unidas), y de otros
organismos. Los bancos multilaterales de desarrollo (Banco
Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo) están
contribuyendo con importantes proyectos de fortalecimiento
de la red de servicios y de los programas de atención. La
composición entre donantes es: 65% para ayuda bilateral,
20% para ayuda multilateral técnica del sistema de Naciones
Unidas y 15% para los bancos de desarrollo. Las
organizaciones no gubernamentales de carácter externo
significan una importante contribución a la cooperación
técnico-financiera para ciertos municipios.