Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
CUBA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
La situación
nacional de Cuba desde 1989 se caracteriza sobre todo por
una profunda crisis económica que afectó prácticamente a
todas las esferas de la vida del país. Entre 1989 y 1993 el
producto interno bruto (PIB) cubano cayó 35% y las
exportaciones descendieron 75%. Los dos factores
determinantes de la crisis son bien conocidos. Por una
parte, la desaparición de la Unión Soviética y del campo
socialista y por otra el bloqueo económico impuesto por el
Gobierno de los Estados Unidos de América a Cuba desde hace
más de 30 años.
Ante esta nueva situación, el Gobierno ha tomado una serie
de medidas de ajuste y reestructuración tendientes a frenar
el deterioro y reanimar la economía.
En 1994 se revirtió la tendencia descendente de la economía
registrándose un modesto crecimiento (0,7%) del PIB; en
1995 el crecimiento fue de 2,5%, y en 1996 se produjo un
significativo crecimiento de 7,8%. En 1996, el PIB per
cápita aumentó 7,5%, se elevaron el salario medio y los
ingresos de la población y mejoró la distribución del
ingreso. Entre otros indicadores positivos, cabe señalar
que el déficit presupuestario disminuyó a 2,4% del PIB (33
% en 1992 y 3,6% en 1995), las exportaciones totales
crecieron 33%, la productividad laboral aumentó 8,5%, las
inversiones ejecutadas crecieron 54%, el consumo personal
subió 4%, y el consumo social y del Gobierno aumentaron 4
% y 2% respectivamente. La cotización del peso frente al
dólar estadounidense, que promedió los 60 pesos en 1994, y
32,1 pesos en 1995, llegó a 19,2 pesos en 1996. Aunque se
considera que se ha revertido la tendencia negativa y se
está en presencia de un crecimiento, la economía cubana se
desempeña en condiciones difíciles por los términos
desfavorables de los créditos externos, que fijan altas
tasas de interés a corto plazo.
En lo político, se destacan las acciones dirigidas a
profundizar la descentralización del Estado (incluido el
Sistema Nacional de Salud) y de los sectores económicos; a
promover y desarrollar la participación popular en los
procesos decisivos en todos los niveles y a fortalecer el
Parlamento y sus comisiones, entre ellas las de salud,
deporte y medio ambiente, en su calidad de órgano
legislativo del Estado.
Al 30 de junio de
1996 la población proyectada era de 11.005.866 habitantes y
la densidad de población, 99,3 habitantes por
km2. La natalidad experimentó un descenso hasta
alcanzar una tasa de 12,7 en 1996, con una reducción de
alrededor de 30% en el decenio. La tasa general de
fecundidad se redujo de 66,1 por 1.000 mujeres de 15 a 49
años en 1985 a 46,7 en 1996. El grupo de población de 60
años de edad en adelante siguió aumentando en términos
absolutos y proporcionales y en 1996 representaba 12,7% de
la población. En 1992, los menores de 15 años constituían
22,4% de la población y en 1996, 22,0%. La tasa general de
mortalidad era de 7,0 por 1.000 habitantes en 1992 y de 7,2
en 1996. La esperanza de vida al nacer proyectada para el
quinquenio 19952000 es de 75,48 para ambos sexos,
73,56 para los hombres y 77,51 para las mujeres.
De una importante participación en la mortalidad de las
enfermedades infecciosas y parasitarias hace 30 años, hay
ahora un franco predominio de defunciones por enfermedades
crónicas, degenerativas y accidentes.
Desde el punto de vista político-administrativo, el país se
organiza en 14 provincias y un municipio especial (Isla de
la Juventud). El volumen de los asentamientos poblacionales
en estos territorios varía de uno a otro entre medio millón
y un millón de habitantes, excepto la ciudad de La Habana,
donde viven algo más de 2 millones, e Isla de la Juventud,
que cuenta con 77.429 habitantes. La población urbana ha
aumentado de 69,0% en 1981 a 74,5 en 1995. La población
menor de 15 años en las zonas rurales es proporcionalmente
superior a la de las zonas urbanas (24,3% y 21,5
% respectivamente). Lo inverso sucede con la población de 15
a 59 años (64,2% y 65,4% respectivamente) y de 60 años y
más (11,5% y 13,2% respectivamente).
Mortalidad
El análisis de la estructura de la mortalidad por seis
grandes grupos de causas según estratos urbanos y rurales
en 1996 muestra las mayores tasas ajustadas de mortalidad
en las zonas urbana, rural-urbana y rural, con tasas de
649,1, 617,4 y 490,6 por 100.000 habitantes respectivamente
y una razón de mortalidad de 1,3 entre la tasa mayor y la
menor. En general, este comportamiento se reproduce en
todos los grupos, a excepción de las enfermedades
originadas en el período perinatal y las muertes violentas,
que presentan las mayores tasas en la zona rural-urbana.
Datos provisionales de 1996 indican que las tasas de
mortalidad por cinco grandes grupos de causas son las
enfermedades del aparato circulatorio (311,4 por 100.000
habitantes); los tumores (141,0); las causas externas
(79,3); las enfermedades infecciosas y parasitarias (51,4)
y todas las demás causas (136,4).
La mortalidad general desde hace años se caracteriza por
una amplia predominancia de las causas de muerte asociadas
con enfermedades crónicas no transmisibles. Siguieron
aumentando en forma progresiva las tasas de mortalidad por
diabetes: 9,9 en 1970, 11,1 en 1980 y 23,4 en 1996, con
predominio en el sexo femenino.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño
La mortalidad perinatal ha experimentado un descenso
significativo de 14,2 por 1.000 nacidos vivos en 1992 a
12,4 en 1996, con una disminución de 13% de la tasa en el
período.
El bajo peso al nacer, luego de un descenso sostenido hasta
1989, inició un ascenso hasta 1993, cuando alcanzó un
índice de 9,0. Después de la revisión y actualización del
programa nacional se logró nuevamente en 1996 un índice de
7,3%.
La mortalidad infantil en 1992 representó 2,1% de las
muertes para todas las edades y en 1996 se redujo a 1,4%.
Las cinco primeras causas de mortalidad agruparon en 1996
alrededor de 83% de las muertes infantiles.
La mortalidad infantil continúa descendiendo: de una tasa
de 10,2 por 1.000 nacidos vivos en 1992 pasó a una de 7,9
en 1996.
La mortalidad por todas las causas en el grupo de 1 a 4
años se ha mantenido en el último quinquenio entre 0,6 y
0,7 muertes por 1.000 habitantes de esa edad. Las
principales cinco causas de muerte para este grupo de edad
son en primer lugar los accidentes, con tasas de 1,9 por
10.000 habitantes en 1996; en segundo y tercer lugar los
tumores malignos y las anomalías congénitas, con tasas de
0,6 y 0,8 respectivamente. La neumonía en cuarto lugar y en
quinto lugar las meningitis.
La tasa bruta de mortalidad por todas las causas en el
grupo de 5 a 14 años se mantuvo desde 1987 en 0,4
defunciones por 1.000 habitantes de esa edad, y en 1996 fue
de 0,3. La principal causa de muerte fueron los accidentes,
con tasas de 14,7 en 1992, 17,0 en 1994 y 14,8 en 1996. Los
accidentes constituyeron la primera causa de muerte en el
grupo de 5 a 14 años y representaron 38,8% de las
defunciones en esa franja de edad, cifra superior a la
alcanzada en 1992, que fue de 34,5%.
La salud del adolescente y del
adulto
Los accidentes se mantienen como la primera causa de muerte
hasta los 49 años de edad, con una tasa de 38,9 por 100.000
habitantes en el grupo de 15 a 49 años en 1996, algo
superior a la de 1992, que fue de 37,9, y constituyen uno
de los principales problemas de salud en los adolescentes y
adultos jóvenes. Otros problemas importantes en estos dos
grupos fueron la elevada incidencia de enfermedades de
transmisión sexual y el incremento de la hepatitis viral
tipo A, cuya tasa varió de 161,2 por 100.000 habitantes en
1992 a 217,0 en 1996.
La tasa bruta de mortalidad por todas las causas en el
grupo de 15 a 49 años fue de 1,7 por 1.000 habitantes en
1996. La primera causa de muerte en 1996 fueron los
accidentes, que ocasionaron 20,4% de las defunciones de
este grupo de edad; los tumores malignos se mantuvieron en
segundo lugar, igual que en 1992, con una tasa de 28,8 por
100.000 habitantes; las enfermedades del corazón ocuparon
el tercer lugar, con una tasa de 20,4, y el suicidio y
lesiones autoinfligidas y el homicidio constituyeron la
cuarta y quinta causa, con tasas de 18,2 y 10,2
respectivamente.
La salud de la mujer
La presencia femenina en la fuerza laboral estatal creció
de 669.100 mujeres en 1975 a 1.429.900 en 1990, cifra esta
última que representa 40% de los trabajadores del país de
ese año. La atención de la salud de la mujer y del niño
constituye una alta prioridad para la salud pública, que
enmarca sus acciones en el Programa de Atención Materno
Infantil.
El promedio de consultas durante el embarazo aumentó de
17,2 en 1992 a 23,6 en 1996.
El aborto inducido descendió de 70,0 por 100 partos en 1992
a 59,4 en 1996. La prevalencia de uso de métodos
anticonceptivos se estima en 79%. La mortalidad de la mujer
como consecuencia del embarazo, el parto y el puerperio fue
de 3,3 por 10.000 nacidos vivos en 1992 y disminuyó a 2,4
en 1996.
La mortalidad por todas las causas en el grupo de 50 a 64
años fue de 8,4 por 1.000 habitantes en 1996. Las cinco
primeras causas de muerte fueron los tumores malignos, con
una tasa de 236,8 por 100.000 habitantes, las enfermedades
del corazón, con 222,3, y las enfermedades
cerebrovasculares, los accidentes y la diabetes mellitus,
con tasas de 79,2; 42,2 y 38,9 respectivamente.
La salud del adulto mayor
En 1996, 84,7% de las defunciones ocurrieron en personas de
50 años y más. Las defunciones en mayores de 60 años
representan 76,3% del total de muertes, y en adultos de 65
años y más, 68,9%.
La mortalidad por todas las causas en el grupo de 65 años y
más fue de 54,9 por 1.000 habitantes en 1996. Las cinco
principales causas de muerte fueron las enfermedades del
corazón, con una tasa de 1.803,9 por 100.000 habitantes,
los tumores malignos (968,0), las enfermedades
cerebrovasculares (631,3), la influenza y neumonía (378,6)
y las enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos
capilares (330,2).
En 1996, y en comparación con el año anterior, la
morbilidad por enfermedades transmisibles se redujo y las
enfermedades diarreicas agudas disminuyeron 6%; solo
aumentaron las atenciones médicas por infecciones
respiratorias agudas, que presentaron una tasa de 2.8212,7
por 100.000 habitantes. En 1996, la incidencia de
tuberculosis también disminuyó comparada con la de 1995.
La salud de los trabajadores
Algunos riesgos disminuyeron por la paralización de algunas
labores, lo que produjo la disminución de los accidentes,
sobre todo de los mortales, y el aumento de otros riesgos
motivados por cambios de labor, reinserción y redefinición
de tareas en fábricas y otros centros laborales. Las
principales enfermedades profesionales vinculadas con
elementos urbanísticos e industriales son la hipoacusia por
exceso de ruido y las dermatosis.
La tendencia de los accidentes laborales es descendente. Su
incidencia disminuyó comparativamente en los años 1992 y
1995 de 8,2 a 5,3 por 1.000 trabajadores. Durante 1995 se
produjeron 20.805 lesiones incapacitantes, 33.000 menos que
en 1992, y los accidentes mortales se redujeron en 72
defunciones. De las defunciones, 70% se produjeron en
hombres y las edades más frecuentes fueron las comprendidas
entre los 21 y los 40 años.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Cólera y otras enfermedades infecciosas
intestinales. La incidencia de las
enfermedades infecciosas intestinales se ha incrementado en
los últimos años. Entre 1989 y 1996, la morbilidad por
hepatitis A se incrementó de 24,5 a 189,0 por 100.000
habitantes. En 1996 se notificaron 90,9 atenciones médicas
por enfermedad diarreica aguda por 1.000 habitantes. La
fiebre tifoidea presentó un incremento de la morbilidad en
el período 19891996, pasando de 0,5 a 0,7 por 100.000
habitantes a nivel nacional. La tasa de mortalidad por
enfermedades diarreicas agudas, experimentó un incremento
de 4,2 por 100.000 habitantes en 1992 a 5,0 en 1996, lo que
representa 0,7% del total de las defunciones.
Enfermedades inmunoprevenibles. Se
registraron cinco casos de tétanos en 1992 y cuatro en
1996. El efecto del sistema de cobertura inmunitaria se
refleja en la eliminación de tres enfermedades: la
poliomielitis, la difteria y el sarampión, la supresión de
dos formas graves: la meningitis tuberculosa y el tétanos
neonatal, y la desaparición de dos complicaciones graves:
la meningitis posparotiditis y el síndrome de la rubéola
congénita. El sarampión, con 15 casos en 1992, no registra
ninguno desde 1994. No se han presentado casos de rubéola y
parotiditis en 1996. El nivel de cobertura para casi todas
las afecciones inmunoprevenibles es satisfactorio, con más
de 95% a nivel nacional.
Infecciones respiratorias agudas.
Las infecciones respiratorias, constituyen por amplio
margen las primeras causas de morbilidad en el país.
Alrededor de 60% de las consultas se brindan a menores de
15 años, y de estos, 41,7% al grupo de 1 a 4 años. En 1996
el número total de consultas por esta causa fue de
aproximadamente 5 millones. En los últimos tres años ha
aumentado el número de lactantes y preescolares afectados,
así como el de mayores de 60 años.
Tuberculosis. Las actividades realizadas
hicieron descender la tasa de incidencia a 5,1 por 100.000
habitantes en 1990. Sin embargo, en los últimos años ha
habido un incremento del número de casos, con tasas de
incidencia de 12,0, 14,2 y 13,3 en 1994, 1995 y 1996
respectivamente. Se observa el predominio de la enfermedad
en las personas de 65 años y más y en la localización
pulmonar, con una tasa total para este grupo de edad de
38,9 por 100.000 habitantes, 35,0 para la localización
pulmonar y 3,9 para la extrapulmonar en 1996. En 1994 se
revitalizaron las acciones del Programa de Prevención y
Control. Actualmente se observa una ligera disminución de
la incidencia.
Lepra. Desde 1989 se produjo una
reducción mantenida de la tasa de prevalencia de lepra, que
en 1993 alcanzó valores inferiores a 1 por 10.000
habitantes. Durante 1994, la tasa de prevalencia fue de 0,7
y en 1995 descendió a 0,62 por 10.000 habitantes. En 1996
fue de 0,57, y puede considerarse que comienza a producirse
una estabilización entre los casos nuevos detectados y los
que concluyen el tratamiento.
Enfermedades transmitidas por
vectores. No se han informado casos
autóctonos de malaria en el período 19921996. En
cuanto al dengue, no hubo transmisión autóctona entre
octubre de 1981 y diciembre de 1996. Desde enero de 1997 se
comunicaron casos de dengue en la región más oriental del
país, en el municipio de Santiago de Cuba. Se confirmaron
mediante pruebas serológicas 2.946 casos, de los que 205
presentaban el dengue hemorrágico. Hubo 12 defunciones,
todas en adultos. El serotipo 2 genotipo Jamaica se
identificó como agente etiológico del brote. La transmisión
se produjo con índices de infestación inferiores a 2%.
Zoonosis. La leptospirosis, alcanzó su
incidencia más alta en 1994 (25,8 por 100.000 habitantes),
año epidémico a partir del cual se produjo un marcado
descenso. Las acciones emprendidas, dirigidas sobre todo a
la protección de los grupos de riesgo, incluyeron la
vacunación y la quimioprofilaxis, el saneamiento ambiental,
el mejoramiento de la calidad del diagnóstico y la lucha
antivectorial contra roedores. En 1996 se redujo la
incidencia a 12,9 por 100.000 habitantes. Estas actividades
se mantienen en la actualidad.
Después de un silencio epidemiológico de 10 años, sin casos
de rabia humana, en 1988 se notificó la enfermedad. Desde
esa fecha hasta 1995 se registraron seis casos mortales de
rabia humana. En 1996 no se informó ningún caso.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. Desde los inicios del programa de
detección seroepidemiológica en 1986 hasta el cierre del
año 1996 se han detectado 1.468 personas infectadas por el
VIH, de las cuales han enfermado 534 y han muerto 381. La
distribución por sexo muestra un predominio en los hombres
y, dentro de ellos, se observa una mayor proporción entre
los que tienen una conducta homo-bisexual (65%). El grupo
de edad de 15 a 19 años es el que presenta la mayor
incidencia, seguido por el de 20 a 24 años. La mayoría de
los casos adquirieron la infección en Cuba y poco más de
15% en el extranjero. La estrategia cubana de atención a
este problema de salud abarca el estudio de los grupos de
mayor riesgo, el estudio epidemiológico de 100% de los
casos, el análisis del ingreso hospitalario (al que se
incorpora el sistema de atención ambulatoria desde 1993) y
un amplio programa de educación para la salud a la
población general.
Las tasas de notificación de las enfermedades de
transmisión sexual presentan una tendencia ascendente,
fundamentalmente la sífilis y la blenorragia, que en 1996
mostraron tasas de 143,7 y 368,7 por 100.000 habitantes
respectivamente. En la actualidad se trabaja en el
perfeccionamiento del programa de prevención y control.
Síndromes neurológicos infecciosos.
La enfermedad meningocócica continúa disminuyendo después
del inicio de la vacunación en el país en 1986. En 1989 la
tasa de incidencia fue de 3,8 por 100.000 habitantes, y en
1996 descendió a 0,5 por 100.000 habitantes. Otras
meningoencefalitis bacterianas presentan niveles endémicos
de morbilidad en el país. Las meningoencefalitis virales
mostraron un aumento epidémico en 1995, que se extendió
hasta los primeros meses de 1996. En las muestras
estudiadas se identificaron tres tipos de enterovirus:
Coxsackie A9, Echo 30 y Coxsackie B5.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
En los últimos 20 años se destaca la importancia relativa
de las enfermedades no transmisibles y de las lesiones por
violencia, que aportan las primeras causas de muerte para
todas las edades. La mayor proporción de años potenciales
de vida perdidos (APVP), en los grupos de 1 a 64 años,
depende sobre todo de tres problemas: accidentes, tumores
malignos y enfermedades del corazón, con tasas de 10,3, 7,3
y 5,5 por 1.000 habitantes respectivamente.
Enfermedades cardiovasculares. Las
enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa
de muerte en el país, con una tasa bruta de 205,9 por
100.000 habitantes en 1996, la tendencia según tasas
ajustadas por edad es descendente. El mayor riesgo de morir
por enfermedades del corazón correspondió al sexo
masculino, con una tasa de 222,2 en 1996, mientras que la
tasa en el sexo femenino fue de 189,4 por 100.000
habitantes.
La enfermedad cerebrovascular constituye la tercera causa
de muerte desde hace varios años y en 1996 presentó una
tasa bruta de 72,7 por 100.000 habitantes. No obstante, la
tendencia según tasas estandarizadas es descendente. En
1996 la razón hombre/mujer fue de 0,9. El 79,5% de los
muertos sobrepasan los 65 años de edad.
La prevalencia de hipertensión arterial es similar a la de
otros países, pero con cifras altas: 30,6%, es decir que
uno de cada tres cubanos de 15 años o más es hipertenso. En
la encuesta nacional de factores de riesgo realizada en
1995 se detectó 12% de nuevos hipertensos. Del total de
enfermos conocidos solo se mantenían controlados 45,2% de
los entrevistados.
Tumores malignos. En los últimos 26
años los tumores malignos constituyen la segunda causa de
muerte para todos los grupos de edad. La tasa bruta se
incrementó de 128,8 por 100.000 habitantes en 1990 a 137,3
por 100.000 habitantes en 1996; sin embargo, en la tasa
ajustada se observa una reducción de 116,6 a 111,0 por
100.000 habitantes en los mismos años. Las defunciones por
esta causa varían según el sexo; las tasas por 100.000
habitantes son de 156,1 para los varones y 118,3 para las
mujeres. Los grupos de edades de 50 a 64 años y de 65 años
y más presentan las mayores tasas.
La incidencia de cáncer en todas las localizaciones
disminuyó en el trienio 19921994, tanto en la tasa
bruta como en la ajustada. Esta última varió de 176,8 en
1992 a 159,2 por 100.000 habitantes en 1994. La incidencia
por sexo disminuyó, más marcadamente en las mujeres que
presentaron tasas de 164,7 y 142,2 por 100.000 habitantes
para 1992 y 1994. En los hombres las tasas variaron de
189,8 a 177,9 por 100.000 habitantes en los mismos años.
En el período 19851993, las cinco localizaciones más
frecuentes fueron el pulmón, la próstata, la piel, la
vejiga y el colon para los hombres, y la mama, la piel, el
cuello del útero, el pulmón y el colon para las mujeres.
En 1996, como parte del Programa de Atención Precoz del
Cáncer Cérvicouterino, se obtuvo una tasa de mujeres
examinadas de 26,0%. El 88% de los casos positivos se
detectaron en estadio 0 y 11% en estadio 1. La tasa de
mortalidad aumentó de 6,2 por 100.000 habitantes en 1995 a
6,8 por 100.000 habitantes en 1996. La tasa de incidencia
en el trienio 19911993 fue de 4,9 por 100.000
habitantes, similar a la del trienio anterior. El programa
no ha producido los resultados esperados.
Las actividades preventivas evaluadas en la encuesta
nacional de factores de riesgo efectuada en 1995 (la prueba
citológica, el examen y el autoexamen mamario en la mujer y
otros) reflejan un moderado nivel de realización. Entre las
mujeres mayores de 30 años encuestadas, 26,6% había
realizado un examen de mama en los últimos 12 meses. El
53,5% había practicado autoexamen mamario al menos en
alguna ocasión.
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica y asma
bronquial. Estas afecciones se ubican entre
las principales causas de muerte en todas las edades.
Afectan en forma similar a ambos sexos y fundamentalmente a
los mayores de 55 años. En 1995 la tasa bruta de mortalidad
por esas enfermedades fue de 22,4 por 100.000 habitantes.
El asma bronquial presenta una tendencia ascendente. En
1996 la tasa bruta de mortalidad por asma fue de 5,3 por
100.000 habitantes. Se observa una sobremortalidad femenina
por esta enfermedad, más pronunciada en los últimos tres
años. En 1996, la tasa en el sexo masculino fue de 4,4 por
100.000 habitantes y en el femenino, de 6,1. Actualmente se
aplica un plan para revertir esa tendencia, previsto en el
nuevo programa de atención y control de la enfermedad.
Accidentes. Los accidentes se
mantienen como cuarta causa de muerte en todas las edades y
primera en el grupo de 1 a 49 años, así como la principal
causa de muerte prematura según APVP (10,0 por 100.000
habitantes de 1 a 64 años). La mortalidad por accidentes
muestra una tendencia ligeramente ascendente de acuerdo con
el análisis de las tasas ajustadas. El mayor peso
corresponde a los accidentes de tráfico de vehículos de
motor, con tasas de 19,7 por 10.000 habitantes en 1996.
Diabetes mellitus. La diabetes
mellitus constituyó la séptima causa de muerte para todas
las edades en 1996, con una tasa de 23,4 por 100.000
habitantes. Es más frecuente entre las mujeres (tasa de
31,4 por 100.000 habitantes). En los hombres la tasa fue de
15,5 por 100.000 habitantes. Existe también diferencia por
estrato urbano o rural, con tasas ajustadas de 22,2 y 13,4
por 100.000 habitantes respectivamente. Según el registro
de atención de los médicos de familia, se calcula una
prevalencia de 19,3 por 1.000 habitantes para el año 1996.
Suicidio. Las muertes por suicidio y
lesiones autoinfligidas disminuyeron de 21,1 por 100.000
habitantes en 1992 a 18,2 en 1996. En el período
19811996, la mortalidad por suicidio fue mayor entre
los hombres en todas las edades, excepto en el grupo de 10
a 19 años, en el que fue superior entre las mujeres.
Neuropatía epidémica. Un brote de
neuropatía epidémica se ha registrado en Cuba desde
mediados de 1992. La epidemia comenzó en la región
occidental y se extendió por todo el país desde principios
de 1993. De 1994 a 1996 la enfermedad mantuvo un
comportamiento endémico, con un total acumulado de 54.640
casos al concluir el año 1996, y una tasa de 496,5 por
100.000 habitantes de los cuales 41,3% correspondieron a la
forma óptica de la enfermedad. El patrón epidemiológico de
edad, sexo y gravedad del daño según formas clínicas se
mantiene sin variación. Los pacientes con secuelas de la
forma periférica han sido incorporados al Programa de
Rehabilitación Comunitario, y los pacientes con secuelas de
la forma óptica (baja visión) reciben servicios de
rehabilitación en tres centros especialmente equipados. Se
mantiene la respuesta de la enfermedad al tratamiento con
vitaminas del complejo B, A y E y se está trabajando
actualmente en una campaña nacional de promoción de dos
complementos vitamínicos.
Salud oral. En 1996 se realizaron en
el país más de 17 millones de consultas de estomatología,
lo que representa un índice de 1,6 consultas por habitante.
De ellas, más de 85% correspondió a estomatología general
en la atención primaria. En el año, se examinó a 3.361.122
personas, 51,7% tenía menos de 15 años. El programa
preventivo continúa desarrollándose a nivel nacional y en
el año se realizaron 24.103.414 enjuagatorios de flúor a
niños de 5 a 14 años y 1.324.971 aplicaciones de laca flúor
a menores de 4 años. De los pacientes examinados, 1.922
resultaron positivos para cáncer oral.
Desastres naturales. El desastre
natural más reciente ocurrió el 17 de octubre de 1996 y fue
causado por el huracán Lilí, que ocasionó graves daños
económicos a viviendas y a la agricultura. Sin embargo, la
preparación de la población y la evacuación preventiva de
unas 200.000 personas logró evitar la pérdida de vidas
humanas. Con el fin de perfeccionar el manejo de este tipo
de situaciones, en junio de 1996 se creó un centro de
medicina de desastres.
Trastornos del comportamiento. En
1995, el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y
Microbiología, con la colaboración de la Oficina Nacional
de Estadísticas, realizó la primera encuesta nacional de
factores de riesgo y actividades preventivas de
enfermedades no transmisibles. Se aplicó a la población
urbana (75% de la población cubana) y a mayores de 15 años.
El trabajo sistemático de prevención y control del
tabaquismo realizado desde 1985 logró detener la tendencia
alcista de la prevalencia y el consumo. En el quinquenio
19901995 el consumo de tabaco disminuyó. La
prevalencia actual de tabaquismo es de 36%. El porcentaje
de hombres de 15 años y más que fuman regularmente es de
48,1% y el de mujeres, 26,3%.
La ingestión de bebidas alcohólicas se evaluó utilizando
criterios de frecuencia y cantidad. En los resultados
obtenidos el 55% notificó no haber ingerido bebidas
alcohólicas en los últimos 12 meses o haberlo hecho menos
de cinco veces. No obstante, los hombres de 20 a 29 y 40 a
59 años constituyen grupos de mayor riesgo.
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. La situación nutricional evaluada
mediante el índice de masa corporal resultó favorable
comparada con la del año 1982, lo que se relaciona con los
niveles de consumo per cápita aparente en el período
19921995. Se detectó una mayor proporción de personas
con deficiencia energética crónica y bajo peso entre los 20
y los 59 años, más pronunciada entre los mayores de 60
años. El exceso de peso y la obesidad son mayores en
mujeres y tienden a aumentar con la edad.
El estado nutricional de los menores de 1 año y de los
niños de 1 a 4 años según el indicador de peso para la
talla se mantiene estable y similar al de años anteriores.
En 1996, 1,8% de los niños menores de 1 año se ubicaron por
debajo del tercer percentil. En el grupo de 1 a 4 años esa
proporción fue de 0,8%.
La anemia por deficiencia de hierro es el problema
nutricional más frecuente en Cuba. Afecta a más de 40% de
las embarazadas en el tercer trimestre de la gestación, a
alrededor de 50% de los lactantes entre los 6 y los 11
meses de edad, entre 40% y 50% de los niños de 1 a 3 años y
entre 25% y 30% de las mujeres en edad fértil.
En 1995, el Instituto Nacional de Nutrición e Higiene de
los Alimentos (INHA) realizó un estudio nacional sobre los
niveles de ingesta de yodo en la población escolar. Se
demostraron deficiencias leves y moderadas en las zonas
estudiadas. Por esta razón, ha comenzado la producción de
sal yodada para garantizar los niveles de consumo
necesarios.
En relación con la vitamina A, el consumo resulta bajo. No
se dispone de estudios nacionales sobre niveles séricos de
ese nutriente, pero se trabaja en la fortificación de
alimentos como medida preventiva.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
En 1991, el Ministerio de Salud Pública elaboró el
documento "Objetivos, propósitos y directrices para
incrementar la salud de la población cubana
19922000", en el que se definen metas y
objetivos de salud hasta el año 2000 y en 1996 se
identificaron cinco estrategias y cuatro programas
prioritarios. Las estrategias son la reorientación del
sistema de salud hacia la atención primaria y su pilar
fundamental, el médico y la enfermera de familia; la
revitalización de la atención hospitalaria; la reanimación
del trabajo de los programas de tecnología de punta e
institutos de investigación; el desarrollo del programa de
medicamentos y medicina natural y tradicional, y la
atención con énfasis en objetivos del sistema tales como
estomatología, servicios de óptica y transporte sanitario.
Los programas considerados prioritarios son el
maternoinfantil, el de enfermedades crónicas no
transmisibles, el de enfermedades transmisibles y el de
atención del adulto mayor.
El Ministerio de Salud Pública ha trazado una estrategia
para dar respuesta a los problemas acumulados, emergentes y
remergentes.
El proceso de descentralización y la constitución de una
estructura de gobierno hasta la base (Consejo Popular) han
propiciado la participación activa de los sectores sociales
en la gestión de salud en el nivel local. En 1995,
surgieron los Consejos de Salud a nivel nacional,
provincial, municipal y de consejo popular. Estos consejos
han permitido concretar el trabajo intersectorial y
aumentar la capacidad de participación social en la
identificación y solución de los problemas de salud de la
comunidad. El país, conformó el Plan Maestro de
Inversiones, que resume por un lado los problemas
fundamentales y las estrategias y acciones para afrontarlos
y a la vez formula una serie de proyectos de inversión para
resolverlos o mitigarlos.
Organización del sector salud
Características del Sistema Nacional de
Salud
En Cuba el Estado asume totalmente la responsabilidad de la
atención de la salud de sus ciudadanos.
En 1983 el Parlamento aprobó la Ley de Salud Pública. En
ella se establecen de manera general las acciones que debe
desarrollar el Estado para la protección de los ciudadanos.
La ley establece la forma de organización del sector y los
servicios que le corresponde prestar al Estado.
No obstante el desarrollo alcanzado por el sector en los
últimos años, la Ley de Salud Pública debe adecuarse a los
nuevos factores y condicionantes que han modificado el
entorno de la salud pública tanto en el plano interno como
en el externo. La Comisión de Salud del Parlamento Cubano,
juntamente con el Ministerio de Salud Pública, han iniciado
desde 1995 el proceso de revisión de la legislación
vigente.
Organización del Sistema Nacional de
Salud
El Sistema Nacional de Salud se organiza en tres niveles:
nacional, provincial y municipal, que se corresponden con
la estructura administrativa del país. La Asamblea Nacional
del Poder Popular (Parlamento) y las Asambleas Provinciales
y Municipales cuentan para su funcionamiento con comisiones
permanentes de trabajo. La Comisión Nacional de Salud
comprende además las esferas de deporte y medio ambiente y
asesora en estas materias a la dirección de la Asamblea
Nacional y el Consejo de Estado.
El nivel nacional del sector salud está representado por el
Ministerio de Salud Pública, como órgano rector que cumple
funciones metodológicas, normativas, de coordinación y de
control.
El nivel provincial está representado por las Direcciones
Provinciales de Salud Pública, subordinadas administrativa
y financieramente a los Consejos de la Administración
Provincial del Poder Popular.
El nivel municipal está constituido por las Direcciones
Municipales de Salud Pública, dependientes en el orden
administrativo y financiero de los Consejos de la
Administración Municipal del Poder Popular. El eje central
de la actividad municipal son los Consejos Populares,
conjunto de pequeñas comunidades que forman un órgano de
coordinación con determinadas facultades ejecutivas.
Organización de las actividades de regulación
sanitaria
Desde 1993 se comenzó a desarrollar en el país un sistema
integrador de la vigilancia. Se crearon las Unidades de
Análisis y Tendencias en Salud desde el nivel nacional
hasta el municipal con el objetivo de integrar toda la
información sobre control y vigilancia recogida en el
contexto de cada programa, departamento, servicio o
estrategia del sistema de salud. Al mismo tiempo, realizan
estudios rápidos e investigaciones epidemiológicas y
elaboran las tendencias y pronósticos a corto y mediano
plazo. En el último año se ha incorporado el componente
evaluativo.
El Buró Regulatorio para la Protección de la Salud, creado
en 1996, es la institución oficial de máximo nivel en el
país. Su misión es garantizar, junto con otras
dependencias, el cumplimiento de los objetivos, funciones y
atribuciones específicos aprobados en la legislación sobre
el control y vigilancia sanitaria de todos los productos
que puedan afectar a la salud humana; regular y controlar
la aprobación, ejecución y evaluación de las
investigaciones biomédicas o de cualquier tipo que se
realicen directamente en seres humanos, y ejercer la
evaluación, el registro, la regulación y el control de los
medicamentos de producción nacional y de importación,
equipos médicos, material descartable y otros productos de
uso médico.
En 1991 se estableció el Programa Nacional de Medicamentos,
con objeto de lograr una utilización más racional de estos
y mejorar la calidad de la asistencia. En 1994 se reformuló
el programa y se tomaron medidas para suministrar los
medicamentos previa emisión de receta médica (con algunas
excepciones); controlar las prescripciones por médico según
su especialidad; vincular la población a las unidades de
distribución de su zona de residencia; fortalecer el
trabajo de los comités farmacoterapéuticos y mantener las
regulaciones de la distribución de productos de consumo
prolongados o permanentes.
Especial atención ha recibido la revisión de la lista
básica de medicamentos, que logró reducir a 343 los
principios activos. A ella se añaden los productos de la
medicina tradicional y natural. El Centro de Control
Estatal de Medicamentos se ocupa de asegurar la calidad de
la producción de acuerdo con los requerimientos
internacionales vigentes.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Promoción de la salud. La estrategia
de promoción de la salud en Cuba pone el acento en la
planificación y ejecución de proyectos locales, la
organización de la comunidad, la participación de todos los
sectores productivos y no productivos y la voluntad
política para su consecución y desarrollo.
La instrumentación de esta estrategia tiene su máxima
expresión en el Movimiento de Municipios por la Salud, que
intenta aunar los recursos locales para trabajar en pro de
la salud.
En 1989 se puso en marcha el "Proyecto Global de
Promoción de Salud de Cienfuegos". En diciembre de
1994 se creó la Red Nacional, con 28 municipios
incorporados. A dos años de su creación la red comprendía
51 municipios. El proyecto cuenta asimismo con el apoyo de
la Organización Panamericana de la Salud.
Otro aspecto destacado de la promoción de la salud es el de
la comunicación social.
Agua potable. El potencial
hidráulico del país, permite que los recursos aprovechables
por regiones brinden cobertura de abastecimiento a la
actividad doméstica, agropecuaria e industrial. Se cuenta
con 1.200 m3 de agua por habitante por año para todos los
usos. El 72% del agua suministrada a la población es de
origen subterráneo y 28% proviene de fuentes superficiales.
El 68,3% de la población (7,5 millones) se beneficia con
servicio de acueducto, 89,3% en la zona urbana y 10,7% en
la rural. El resto de la población es abastecida por otros
medios. La cantidad y calidad del abastecimiento de agua se
han visto afectadas. Desde 1994 se han tomado medidas tales
como clorar alrededor de 50% de las instalaciones
existentes y en los lugares de mayor riesgo se decidió que
el médico familiar sería el encargado de proporcionar cloro
en polvo a las familias. En 1997 se beneficiará a 371
comunidades rurales con un total de 119.838 habitantes.
Residuos líquidos. El control de
residuos líquidos tiene una cobertura de 91% en el país y
34,2% de la población total se beneficia de alcantarillado;
no obstante, todas las viviendas situadas en sectores sin
alcantarillado que se concentran en las zonas rurales
cuentan con sistemas individuales de recolección y
tratamiento a través de fosas y letrinas. El control
sanitario de excretas y residuos líquidos aún presenta
problemas lo que aumenta el riesgo de contaminación de las
redes de abastecimiento de agua potable.
Residuos sólidos. Se han visto
afectadas la recolección y la disposición final debido a
los problemas de transporte y de combustible ocurridos de
1992 en adelante. Esta situación ha traído como
consecuencia la aparición de microvertederos,
fundamentalmente en las ciudades. Se han buscado otras
soluciones, pero resultaron insuficientes.
Para mejorar la situación higiénico-sanitaria, en 1994 se
puso en marcha el plan integral de higienización, de
alcance nacional, en el que participa la defensa civil.
Prevención y control de la contaminación del
aire. La contaminación atmosférica no
constituye un problema de gran magnitud en Cuba. En los
últimos años se ha producido un incremento de crudos y
derivados del petróleo con altos contenidos de azufre, con
el consiguiente riesgo para la salud y otros efectos
ecológicos y económicos. La red nacional de monitoreo se ha
visto seriamente afectada por la falta de recursos. Los
principales elementos del programa nacional de vigilancia
de la contaminación atmosférica se dirigen a la
identificación y control de los problemas de cada fuente
emisora.
Protección y control de los
alimentos. Se ha trabajado para disminuir la
cantidad y frecuencia de las enfermedades atribuibles al
consumo de alimentos contaminados con gérmenes dañinos para
la salud. Los estudios biológicos, químicos y
toxicológicos, así como el fortalecimiento técnico y la
eficacia de la inspección sanitaria estatal, fueron
elementos trazados en los objetivos del programa. Se
incorporó el análisis de riesgo y de puntos críticos de
control, que matiza los enfoques científicos para la
correlación de los problemas higiénico-epidemiológicos en
los que se ha venido trabajando.
Programas de ayuda alimentaria. En
1993, el consumo de alimentos en Cuba experimentó una
contracción de 30% con respecto a 1989. La disponibilidad
de alimentos se situó en niveles por debajo de los
requerimientos nutricionales de la canasta básica. En 1994
creció el consumo alimentario de los hogares en cerca de
6%.
Los programas nacionales de inocuidad de los alimentos
presentan tres direcciones básicas: 1) los que tienen como
propósito esencial el seguimiento y evaluación del estado
nutricional y de alimentación de la población y la adopción
de medidas de salud preventivas o curativas acordes con las
situaciones que se detectan, 2) los que pretenden
incrementar la producción de alimentos, tanto en cantidad
como en calidad y 3) los de política social, dirigidos a
toda la población, a los productos disponibles y a atender
en especial a los grupos vulnerables en materia de
alimentación y nutrición.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
El Sistema Nacional de Salud cuenta con una red de
instituciones de fácil acceso que brinda cobertura a 100
% de la población. En 1996 había un total de 66.263 camas de
asistencia médica (6,0 por 1.000 habitantes) y 14.265 camas
de asistencia social (1,3 camas por 1.000 habitantes). La
asistencia médica se brinda a través de una red de 281
hospitales, 11 institutos de investigación, 442
policlínicos y un contingente de médicos de familia
ubicados en la comunidad en centros laborales y
educacionales. Existen, además, puestos médicos, hogares
maternos, bancos de sangre y balnearios minero-medicinales.
La atención estomatológica se brinda en 168 clínicas. La
asistencia social dispone de 190 hogares de ancianos y 27
hogares de impedidos físicos para diferentes situaciones y
edades. El 97% de la población cubana recibe los beneficios
del Programa del Médico y la Enfermera de Familia.
La tendencia del ingreso hospitalario ha sido descendente
en los últimos años, alcanzándose en 1996 la cifra de
1.419.895 ingresos (12,9 por 100.000 habitantes). Se
realizaron 77.499.250 consultas médicas (7,0 consultas por
habitante).
Los médicos de familia, cuyo número llegó a 28.350, lo que
representa una cobertura nacional de 97%, realizaron 74% de
las consultas externas. Se ampliaron los servicios de
medicina tradicional y natural y de cirugía ambulatoria.
El índice de consultas estomatológicas por habitante de
1996 (1,6) fue superior al obtenido en los años
precedentes.
El Programa Nacional de Prevención, Atención y
Rehabilitación tiene por objeto disminuir la frecuencia de
discapacidades o minusvalías mediante la creación de una
estructura de rehabilitación de base comunitaria cuyos ejes
son el médico y la enfermera de familia, que detectan los
riesgos o enfermedades discapacitantes.
Los servicios de salud mental se orientan no solo hacia los
aspectos biomédicos, sino hacia la promoción de la salud,
la prevención de enfermedades mentales y la rehabilitación
social.
Cuba se encuentra entre los cuatro países con población más
envejecida de América Latina y el Caribe (12,7% de
población tiene 60 años o más), y las proyecciones para los
años 2000 y 2025 son de 14% y 21% respectivamente. Para
adecuar la capacidad operativa del sistema de atención, en
1996 se reestructuró el Programa de Atención al Adulto
Mayor.
Recursos humanos
En 1996 había 60.129 médicos registrados, es decir 54,6 por
10.000 habitantes, 9.600 estomatólogos (8,7 por 10.000
habitantes) y el número total del personal de enfermería
era 76.013 (69,1 por 10.000 habitantes), 12.716 (16,7%) con
nivel universitario. El total de técnicos medios en 1996
fue de 192.781.
Insumos para la salud
La producción total de medicamentos mantuvo niveles
similares en el período, excepto en el año 1993, cuando
descendió considerablemente. El consumo nacional se
incrementó en 13,2%. La producción de inmunológicos y
reactivos tuvo un crecimiento importante en el período. La
comercialización se orientó hacia la satisfacción de las
necesidades de la población a través del apoyo a los
programas prioritarios del Ministerio de Salud Pública.
Financiamiento del Sistema Nacional de
Salud
El sistema de salud de Cuba se financia con el presupuesto
estatal. La población cuenta con servicios gratuitos de
prevención, curación y rehabilitación que abarcan desde la
atención primaria, médica y estomatológica hasta la
asistencia hospitalaria que requiere las más complejas
tecnologías médicas. También son gratuitas las
investigaciones diagnósticas y los medicamentos para las
embarazadas y para los pacientes ambulatorios comprendidos
en ciertos programas.
Los gastos que absorbe la economía familiar son los
medicamentos prescritos a pacientes ambulatorios, las
prótesis auditivas, estomatológicas y ortopédicas, las
sillas de rueda, muletas y artículos similares, además de
lentes.
A pesar de la difícil situación económica del país en los
últimos años, los gastos en salud pública se han
incrementado sostenidamente. En 1994 este gasto ascendió a
1.061,1 millones de pesos, 17% superior al de 1989. Este
incremento absoluto va acompañado de un aumento relativo
del gasto en salud pública como parte del PIB, del gasto
total y del gasto público. En 1994, el gasto en salud
pública representó 7,8% del PIB, 7,5% del gasto total y
14,6% del gasto público.
En el período 19921996 se produjo, sin embargo, una
sensible disminución del gasto en inversiones, que en 1994
representó solo 3,1% del gasto total.
En cuanto a la estructura del gasto corriente, alrededor de
60% se asigna al pago de salarios.
A inicios del decenio de 1990 se gastaban 141,1 millones de
pesos en medicamentos, cantidad que descendió a 123,8
millones en 1994. La cantidad mencionada en 1994 no
considera unos 60 millones de pesos empleados en
complementos vitamínicos proporcionados en forma gratuita a
la población para controlar la epidemia de neuropatía que
afectó al país en el período 19921996. En 1995 se
manifestó una recuperación de los gastos en medicamentos
(135,3 millones de pesos).
Por otro lado, en 1994, 36% de los gastos corrientes
correspondió a atención primaria y 45% a atención
hospitalaria, en comparación con 32% y 52,7%,
respectivamente, en 1990.
El factor decisivo para la sostenibilidad del Sistema
Nacional de Salud es el financiamiento en divisas al
sector.
En 1989 el gasto en divisas del sector salud fue de US$
227,3 millones, en 1994 solo se contó con US$ 90,1 millones
y en 1996, si bien se elevó a US$ 126,5 millones, resultó
insuficiente para cubrir las necesidades. Esta grave
reducción del financiamiento en divisas afectó seriamente
los suministros.
Cuba ha recibido escasa contribución externa para mantener
la vitalidad de su sistema de salud debido a que el acceso
a las fuentes tradicionales de financiamiento es
severamente bloqueado por los Estados Unidos de América. La
ayuda humanitaria que ha recibido el país asciende a unos
US$ 20 millones anuales.
Cooperación técnica
En términos de cooperación multilateral, Cuba ha concertado
acuerdos con organismos de Naciones Unidas especializados
en salud: OPS/OMS, Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF), Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO), PNUAP y Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Desde 1989,
esta colaboración ha cumplido un papel muy importante ya
que además de obtener los beneficios de país miembro, Cuba
ha fortalecido sus relaciones con instituciones de
excelencia y ha podido divulgar logros y tecnologías.
Asimismo ha contado con la colaboración de Canadá, Chile,
España, Francia, Italia, México y Suecia en proyectos de
formación de recursos humanos e investigación y en el
suministro de insumos.
Para ver el capítulo completo de Salud en las
Américas 1998 para este país en formato PDF oprima aquí
Para ver el Informe de país sobre la Línea Basal
para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector
Salud oprima aquí