Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
REPÚBLICA
DOMINICANA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
La República Dominicana ocupa las dos terceras partes de la
isla caribeña de La Española, al oeste de Puerto Rico. La
extensión de su territorio, que solo tiene frontera con
Haití, es de 48.400 km2. Su población se estimó en 7,8
millones en 1995. A efectos político-administrativos el
país está dividido en tres regiones y siete subregiones,
que agrupan 29 provincias y el Distrito Nacional.
La economía
dominicana ha experimentado profundas transformaciones en
las dos últimas décadas. Hasta mediados de los años setenta
los productos tradicionales de exportación,
predominantemente agrícolas, constituían 60% del valor de
las exportaciones. Este espacio fue ocupado por el sector
servicios, particularmente los servicios
económico-financieros, relacionados con el turismo y las
zonas francas industriales, que en 1995 representaron más
de 70% de las exportaciones. Esta transformación se
acompañó de grandes desajustes y desequilibrios económicos
y sociales. Los procesos de ajuste macroeconómico de los
años ochenta redujeron considerablemente el gasto social y
reorientaron el gasto hacia la inversión, sobre todo en
infraestructura. El gasto anual per cápita en educación en
el período 19871990, ajustado según el efecto de la
inflación, fue 40% del correspondiente a 1980; el gasto en
salud fue 7,5% menor. En conjunto, los sectores salud y
educación recibieron menos de 5% del gasto público entre
1986 y 1990.
A fines de 1990 se estableció otro programa de ajuste
económico. En 1992 el producto interno bruto (PIB) volvió a
crecer y hasta 1996 se ha mantenido un crecimiento promedio
anual de más de 5%. En 1996 el PIB creció 5,4% y en 1997 se
estima que crecerá 6,9%. El ingreso per cápita en 1996
llegó a US$ 1.824. Desde 1992 la inflación ha mostrado una
tendencia a la baja. En 1995 fue de 3,7% y en 1996 de 0,9%.
Se estima en 4,4% para 1997. La tasa de cambio en el
mercado libre se ha mantenido relativamente estable
alrededor de RD$ 14 por US$ 1 en 1996 y 1997.
Esta situación de estabilidad y crecimiento macroeconómico
ha mejorado el poder adquisitivo de la población con
empleo. La pobreza absoluta parece haber disminuido, pero
la reducción del gasto social en educación y salud y su
impacto sobre el presupuesto familiar, el desempleo
que se ha mantenido en 19961997 alrededor de
15% y el elevado porcentaje de población vinculada a
la economía informal y a relaciones económicas no
salariales ha hecho aumentar considerablemente la pobreza
relativa y el número de personas en condiciones de
marginalidad. Al mismo tiempo la economía se ha hecho
altamente vulnerable y dependiente de factores externos no
controlables. Se ha acumulado una considerable deuda
pública interna estimada en unos US$ 400 millones a
mediados de 1997, lo que tiende a contraer la inversión
privada interna.
Población
El crecimiento demográfico anual entre 1990 y 1995 fue de
3,0%. Los menores de 15 años constituyen 35% de la
población y los mayores de 64 son solo 4%. El porcentaje de
población urbana se estimó en 1980 en 50% y en 1995 en 65%.
La esperanza de vida al nacer ha pasado en el mismo período
de unos 44 años a 65. La tasa global de fecundidad ha
descendido de 7,4 a 3,1 hijos por mujer en edad fértil. La
tasa bruta de natalidad ha disminuido de alrededor de 50
hasta 27 por 1.000.
Desde una perspectiva geográfica, los municipios
extremadamente pobres se concentran en el suroeste y
noroeste del país, a lo largo de la frontera con Haití.
La Secretaría de Salud Pública y Asistencia Social, junto
con la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha estudiado
la actividad económica predominante y la acumulación de
bienes y servicios durante el período 19901994. Esta
investigación ha mostrado que las provincias más pobres
tienen actividades predominantemente agropecuarias, de
subsistencia, así como tasas de crecimiento demográfico
negativas, valores nacionales mínimos de cobertura de
vacunaciones, abastecimiento de agua potable y egresos
hospitalarios, y valores máximos de defunciones sin
atención médica y sin diagnóstico de causa de muerte
Mortalidad
La tasa de mortalidad general estimada ha disminuido
progresivamente hasta 5,5 por 1.000 en 19901995 y se
estima en 5,2 por 1.000 para el período 19952000.
Este descenso ha ocurrido en todos los grupos de edad y en
ambos sexos y corresponde a la elevación de la esperanza de
vida al nacer, que pasó de 53,6 años en 19601965 a
69,6 en 19901995 y que se estima llegará a 70,9 en el
período 19952000.
La tasa bruta de mortalidad registrada en 1994 fue de 2,7
por 1.000 habitantes (3,1 en los varones y 2,3 en las
mujeres). Entre 1990 y 1994 las enfermedades
cardiovasculares representaron el grupo más frecuente de
causas diagnosticadas de muerte, con tasas registradas que
se mantuvieron más o menos estables, alrededor de 80 por
100.000, aunque aumentó ligeramente su peso en el total de
mortalidad registrada, de 29,2% a 33,9%. Las enfermedades
transmisibles, que en 1990 ocupaban el segundo lugar en los
diagnósticos de muerte, bajaron al cuarto lugar, con tasas
de 46,6 y 27,1 por 100.000 en 1990 y 1994, respectivamente.
En proporción pasaron de 16,8% a 11,5% del total de
defunciones. Las causas externas (lesiones inintencionales
y violencia), pasaron del tercero al segundo lugar, aun
cuando su tasa descendió de 33,9 a 30,2 por 100.000. Su
proporción aumentó ligeramente de 12,2% a 12,9%. Los
tumores, que ocupaban el cuarto lugar en 1990 con una tasa
de 27,7 por 100.000 pasaron al tercero, con una tasa de
28,0 por 100.000. Proporcionalmente pasaron de 10,0% a
11,9%. Las causas perinatales se mantuvieron en el quinto
lugar, con tasas de 14,8 y 12,6 por 100.000 respectivamente
y proporciones de 5,4% en ambos años.
Parece haber pues una tendencia a la reducción de las
defunciones por enfermedades transmisibles y al aumento de
las muertes por causa externa, manteniéndose más o menos
estable la proporción correspondiente a tumores y
enfermedades perinatales. Sin embargo, estas y todas las
cifras de mortalidad por diagnóstico usadas en este informe
deben considerarse con mucha precaución, ya que se estima
que en 1994 el subregistro fue cercano a 50% y la
proporción de muertes registradas como síntomas y estados
mal definidos se ha mantenido alrededor de 15% entre 1990 y
1994.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del lactante (menor de 1
año)
La tasa de mortalidad infantil registrada fue de 19,1 por
1.000 nacidos vivos en 1990 y de 11,5 por 1.000 en 1994. En
1994 los menores de 1 año representaron 10,9% de todas las
muertes registradas. Según dos estimaciones una del
Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE) y la OPS y
otra basada en la ENDESA 96, la tasa de mortalidad
infantil estaría entre 42 y 47 por 1.000, lo que supone de
72% a 75% de subregistro.
En el último decenio el ritmo de descenso de la mortalidad
infantil parece disminuir. Hay por otra parte importantes
diferencias territoriales. En el período 19911996 la
mortalidad infantil registrada por 1.000 nacidos vivos fue
26,4 en las áreas urbanas y 29,1 en las rurales. Las tasas
estimadas varían desde 45 por 1.000 en el Distrito Nacional
hasta cerca de 70 por 1.000 en las zonas más pobres.
Las enfermedades transmisibles representaron 30% de las
muertes de menores de 1 año, las enfermedades originadas en
el período perinatal 44,8%, las del aparato circulatorio
3,2% y las causas externas 2,9%.
Entre 1990 y 1995 la proporción de nacimientos con bajo
peso en 25 de los principales hospitales del país fue 9,2%,
mostrando un descenso respecto a mediciones anteriores.
La salud del niño preescolar (de 1 a 4
años)
Según estimaciones del CELADE la tasa de mortalidad en este
grupo ha descendido hasta 4 por 1.000 en 19901995,
siendo ligeramente mayor en el sexo masculino que en el
femenino (4,0 y 3,6 por 1.000, respectivamente). Sin
embargo, las estimaciones basadas en la ENDESA 96 indican
una tasa de 11 por 1.000. En 1990 este grupo de edad aportó
5% del total de muertes registradas. En 1994 contribuyó con
3,4% de ese total.
En los diagnósticos de muerte las enfermedades
transmisibles representaron en 1994, 37,7% del total, las
causas externas 17,6%, las enfermedades del aparato
circulatorio 5,0% y las neoplasias 2,5%.
Por diagnósticos más específicos, las infecciones
intestinales aportaron 15,9% de las defunciones, las
deficiencias nutricionales 15,3%, las infecciones
respiratorias agudas 12,5%, las lesiones no especificadas
9,4% y las anomalías congénitas 5,5%. La distribución es
bastante similar en ambos sexos, excepto en las causas
externas que representan una proporción ligeramente mayor
en varones.
La salud del niño en edad escolar (de 5 a 14
años)
La tasa de mortalidad estimada en este grupo de edad en el
período 19901995 es de 0,7 por 1.000. En 1990 este
grupo contribuyó con 2,4% del total de muertes registradas
y en 1994 con 2,0%. Las causas externas aportaron 41,4% de
las defunciones (29,3% en niñas y 50,7% en niños), el grupo
de "otras diagnosticadas" 25,5% (32,9% en niñas y
19,8% en niños), las enfermedades transmisibles 15,1
% (17,4% en niñas y 10,6% en niños), las del aparato
circulatorio 10,7% (12,0% en niñas y 9,6% en niños) y las
neoplasias 7,3% (8,4 en niñas y 6,4 en niños).
Por diagnósticos más concretos, las lesiones no
especificadas ocuparon el primer lugar, seguidas de las
deficiencias nutricionales, las infecciones intestinales, y
las enfermedades de la circulación pulmonar y otras
enfermedades del corazón.
La salud de la población de 15 a 44
años
La tasa de mortalidad estimada en este grupo disminuyó
hasta 1,8 por 1.000 en el período 19901995 (2,05 por
1.000 en hombres y 1,5 en mujeres). En 1990 estas edades
aportaron 19% del total de defunciones.
Según la clasificación en seis grupos de causas de
defunción, 26,9% de las muertes correspondieron al grupo de
"otras", 16,8% a enfermedades cardiovasculares,
9,3% a causas externas, 11,1% a enfermedades transmisibles
y 8,1% a neoplasias.
Por grupos de diagnósticos más específicos, en mujeres la
tuberculosis, que en 1990 ocupó el primer lugar, ha pasado
al segundo. El primero lo ocupan las enfermedades
circulatorias pulmonares y el tercero las lesiones por
accidentes de tráfico, seguidos por las enfermedades
cerebrovasculares y las isquemias coronarias. Las
complicaciones del embarazo, parto y puerperio, que en 1990
aportaron 6,9% de las defunciones en este grupo, en 1994
representaron 5%. En el sexo masculino la mortalidad debida
al tráfico ocupó el primer lugar, seguida por los
homicidios, otras lesiones, y las enfermedades de la
circulación pulmonar y otras enfermedades del corazón.
La tasa de mortalidad materna registrada en 1990 fue de 45
y en 1994 de 30,7 por 100.000 nacidos vivos. La tasa
estimada correspondiente a 1990 es 110 por 100.000, lo que
implica un subregistro de 59%. Estimaciones más recientes
basadas en la ENDESA 96 indican que la tasa de mortalidad
materna podría ser de 200 por 1.000 nacidos vivos en el
período 19831994.
Más de 97% de los embarazos reciben dos o más consultas de
atención prenatal y más de 95% de los partos reciben
atención institucional.
Un problema importante son los embarazos de las
adolescentes. En 1996 alrededor de 23% de las jóvenes de 15
a 19 años de edad habían tenido por lo menos un embarazo y
esta proporción parece ir en aumento. Los embarazos de
adolescentes son más frecuentes en el medio rural, en las
regiones sanitarias más pobres y en las mujeres con menor
nivel educativo. El 45% de las mujeres en edad fértil y 64
% de las que declaran tener pareja utilizan algún método
anticonceptivo, que es la esterilización en 64% de estas
mujeres. Solo 20% usan píldoras y 9% otros métodos
modernos.
La violencia doméstica contra las mujeres es un problema
importante. Las autoridades policiales hablan de un aumento
del número de denuncias y, en particular, de violencia
sexual, inclusive estupro, sobre todo en niñas y
adolescentes.
La salud de la población de 45 a 64
años
Las tasas de mortalidad estimadas en este grupo han
descendido a 8,3 por 1.000 habitantes en el período
19901995 (9,6 y 7,0 por 1.000 para varones y mujeres,
respectivamente). En 1994 este grupo aportó 20,4% de las
muertes registradas.
Las enfermedades cardiovasculares ocupan el primer lugar
con 39,7% del total de defunciones en este grupo, según
datos de 1994. El grupo "otras" es el segundo,
con 25,4%, seguido por las neoplasias con 18,8%, las causas
externas con 9,6% y las enfermedades transmisibles con
5,7%.
La salud del adulto mayor (65 años y
más)
La mortalidad estimada en este grupo de edad fue 52,8 por
1.000 habitantes en 19901995 (48,4 por 1.000 en
mujeres y 57,4 por 1.000 en hombres). Las defunciones de
personas de 65 y más años representaron 40,5% de las
muertes registradas.
La principal causa de muerte diagnosticada en 1994 en este
grupo de edad fueron las enfermedades cardiovasculares, con
52,4%. Sigue el grupo de otras causas con 23,0, las
neoplasias con 15,0%, las enfermedades transmisibles con
6,5% y las causas externas con 3,2%, con una distribución
más o menos similar en ambos sexos. Por diagnósticos más
específicos las enfermedades de la circulación pulmonar y
otras enfermedades del corazón, la cardiopatía isquémica,
la hipertensión, las enfermedades cerebrovasculares y la
diabetes mellitus ocupan los primeros lugares.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Este grupo de enfermedades, junto a las deficiencias
nutricionales, constituyen la primera prioridad de salud en
el país. En 1994 las enfermedades transmisibles
contribuyeron con 16,8% de las muertes diagnosticadas.
Entre ellas destacan las enfermedades diarreicas agudas que
en 1994 representaron 4% del total de muertes
diagnosticadas y 30,4% de las muertes por enfermedades
transmisibles. Más de la mitad 51,3% de las
muertes por diarrea aguda ocurrieron en menores de 1 año y
16% en niños de 1 a 4 años. Las enfermedades diarreicas
constituyen la segunda causa de mortalidad diagnosticada en
menores de 1 año (15%) y la primera (seguida por las
deficiencias nutricionales) entre niños de 1 y 4 años
(16%). Según los datos de la encuesta ENDESA 96, solo 39,1
% de los episodios diarreicos reciben algún tipo de
rehidratación oral, aunque la proporción ha aumentado
ligeramente en los últimos años. Pese a la vigilancia de
los cuadros diarreicos y la investigación exhaustiva de los
casos sospechosos, no se ha diagnosticado ningún caso de
cólera en la presente pandemia.
Las infecciones respiratorias agudas representaron 3,6% de
las muertes diagnosticadas en 1994; 30,9% de las muertes
por enfermedades transmisibles correspondieron a infección
respiratoria aguda, que fue la sexta causa de mortalidad
diagnosticada en menores de 1 año y la tercera entre niños
de 1 y 4 años. Los episodios de diarrea y de infección
respiratoria constituyeron en 1995 los motivos más
frecuentes de consulta, de atenciones de urgencia y de
hospitalización.
La tuberculosis aportó 2% del total de muertes
diagnosticadas y 15% de las muertes por enfermedades
transmisibles. Las meningitis aportaron 0,6% de las muertes
diagnosticadas y 5,2% de las muertes por enfermedades
transmisibles.
Destaca la poca relevancia de las enfermedades prevenibles
por vacunación como diagnóstico de muerte. La mortalidad
por estas enfermedades ha descendido aceleradamente a
partir de 1992. No ha habido casos de poliomielitis por
virus salvaje. El sarampión, que en 1992 tuvo una
incidencia registrada de 102,4 casos por 100.000
habitantes, durante 1995 y 1996 no ha producido ningún caso
confirmado. En 1996 no se diagnosticaron casos autóctonos
de tétanos neonatal y se han cumplido parcialmente los
requisitos internacionales para declararlo eliminado. En
los últimos cuatro años la incidencia de difteria no ha
llegado a 1,0 por 100.000 habitantes. No se han registrado
casos en 1995 y 1996 de tos ferina. La meningitis
tuberculosa continúa en declive y en 1996 se registraron
tasas inferiores a 1,0 por 100.000.
Anualmente se notifican alrededor de 300 casos de
meningitis bacteriana, la gran mayoría (6070%) en
menores de
1 año. Los agentes más frecuentes son Haemophilus
influenzae B (cerca de 50%), Streptococcus
pneumoniae (alrededor de 15%) y, con menor
frecuencia, Mycobacterium tuberculosis y Neisseria
meningitidis serogrupos C y B.
Las enfermedades de transmisión sexual constituyen un
importante problema de salud. Anualmente se reportan más de
10.000 casos nuevos. Sin embargo, en años recientes se
observa una tendencia francamente descendente de la
frecuencia notificada de casos, probablemente relacionada
con los esfuerzos de prevención de la transmisión del VIH.
La tasa por 100.000 habitantes en 1995 fue de 34,5 casos de
blenorragia, 24,4 de sífilis, 3,4 de chancro blando y 0,8
de linfogranuloma.
Desde que en 1983 se registró el primer caso de sida en el
país, la incidencia anual ha aumentado progresivamente
hasta situarse en 1995 en valores de alrededor de 5 por
100.000. Más de 70% de los casos acumulados corresponden a
heterosexuales y la razón hombre/mujer ha sido de 2:1, con
tendencia a reducirse. Los homosexuales y bisexuales
constituyen 10% de los casos y los usuarios de drogas, 3%.
Los casos por transfusión sanguínea en la serie acumulada
llegan a 11,3% en mujeres y 3,4% en varones. Sin embargo,
en los últimos años se estima que se ha logrado tamizar más
de 80% de la sangre transfundida, para VIH y hepatitis B.
En los últimos años ha aumentado la prevalencia de
seropositividad al VIH en embarazadas, en pacientes de
clínicas de enfermedades venéreas y, algo menos, en
trabajadoras sexuales. Algunas estimaciones señalan que en
el año 2000 podrían esperarse alrededor de 50.000
portadores de VIH en el país.
La epidemiología de la malaria ha cambiado
considerablemente en los últimos decenios. Su incidencia
está fuertemente asociada con las fluctuaciones en la
industria de la construcción; el número de casos vinculados
con la agricultura ha disminuido progresivamente. El otro
factor determinante es la capacidad operativa y los
recursos asignados al programa de control. Desde 1991,
cuando ocurrieron 377 casos de malaria sin ninguna
defunción, la incidencia aumentó hasta 1.808 casos en 1995
y poco más de 1.400 en 1996. Todos los casos son por
Plasmodium falciparum y en general sensibles a la
cloroquina.
La rabia es endémica debido a la existencia de focos
silvestres (en mangostas), gran número de perros callejeros
y extensas zonas urbanomarginales. Hasta los años setenta
el comportamiento epidemiológico fue cíclico, con brotes
importantes cada 4 ó 5 años. En los últimos años, el número
de casos en animales se mantiene alrededor de 5 por 100.000
perros y el número de casos humanos alrededor de 2 por año,
ambos con tendencia al aumento.
El país se considera de endemicidad intermedia para la
hepatitis B. Alrededor de 4% de las muestras en donantes de
sangre resultaron positivas en 1996.
La prevalencia de lepra ha disminuido progresivamente y en
1996 estuvo por debajo del nivel umbral internacionalmente
establecido como límite para considerar esta enfermedad
como problema de salud pública. Con la excepción de pocos
municipios, puede considerarse controlada.
No existen focos de fiebre amarilla, pero el dengue es
endémico por la elevada proporción de hogares urbanos
infestados por Aedes aegypti. La incidencia fue de
60 casos confirmados en 1993, 226 en 1994, 249 en 1995 y
disminuyó hasta alrededor de 50 en 1996. Se desconocen los
serotipos de virus circulantes. El número de casos de
dengue hemorrágico también aumentó en 1994 y 1995 hasta 46
y 38 casos, respectivamente. Las defunciones han disminuido
desde 1994, año en el que se registraron cinco, hasta solo
una en 1996.
Dada la ubicación geográfica, el clima, la intensa
movilización turística y migratoria y la extensión de la
pobreza, el país es altamente vulnerable a la introducción
y circulación de agentes infecciosos y a los brotes
epidémicos.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Las deficiencias nutricionales constituyen la primera
prioridad en este grupo. En 1994 fueron atribuibles a
deficiencias nutricionales alrededor de 10% de las muertes
en menores de 1 año, 15% en el grupo de 1 a 4 años, 6% en
el de 5 a 14, 5% en el de 15 a 44, 1% en el de 45 a 64 y 2
% en los mayores de 64 años. En 1996 la tasa de desnutrición
global en menores de 5 años se estimó en 6% y la tasa de
desnutrición crónica en 11%. En las regiones más pobres del
país la tasa de desnutrición crónica en menores de 5 años
es de 17% a 20%; en la región capital es de 6%.
En menores de 15 años se hallaron en 1994 prevalencias de
niveles séricos bajos de retinol y de anemia de 19% y 31%,
respectivamente.
En 1994 las neoplasias representaron 11,9% de las muertes
diagnosticadas, con una tasa de 28,1 por 100.000
habitantes.
En 1994 las causas externas representaron 12,9% de las
muertes diagnosticadas, con una tasa de 30,2 por 100.000.
Según datos policiales, aportaron 15,6% de las urgencias
hospitalarias en 1992 y según fuentes sanitarias en 1995
fueron la principal causa de atención urgente en adultos y
la cuarta causa de hospitalización a nivel nacional.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La política de salud que desde 1992 orienta la gestión de
la Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia
Social afirma la estrategia de atención primaria. Reconoce
que "la salud es un derecho fundamental que se ejerce
a través de un acceso libre e igualitario a las acciones
que procuran satisfacerla" y establece que el Estado
debe conceder prioridad a los grupos más desfavorecidos y
vulnerables. Las líneas centrales definidas son la
"democratización, la universalización de los servicios
de salud, la equidad, la modernidad humanística, la
eficacia y la eficiencia". Las principales estrategias
son la desconcentración y la descentralización, la
participación social, la coordinación intra e
intersectorial y el desarrollo y la administración del
conocimiento.
Sin embargo, son muchos los problemas por resolver y las
modificaciones necesarias en la organización,
funcionamiento y asignación de recursos en las
instituciones del sector a fin de poner en práctica estas
políticas generales. A mediados de 1997 la Secretaría
estableció como principal prioridad "el pago de la
deuda social acumulada" y señaló la reducción de la
mortalidad infantil y materna como objetivo primario. Para
lograrlo ha propuesto una movilización nacional con
participación de todos los actores sociales y un plan
integrado dirigido a fortalecer la atención preventiva y
curativa de los niños y las embarazadas. La Secretaría
declaró como medio principal para lograr lo anterior el
fortalecimiento de las áreas de salud, es decir, el nivel
provincial.
La reforma del sector salud
Existe una conciencia social de la necesidad de profundas
reformas en el Estado dominicano. Esta demanda social se
concretó en 1996 con la creación de la Comisión
Presidencial para la Reforma y Modernización del Estado,
con la designación en 1997 de una nueva Suprema Corte de
Justicia con atribuciones para modernizar y reformar el
poder judicial y con diversas acciones de reforma
sectorial, entre ellas las reformas del sector financiero y
arancelario, el Plan Decenal de la Reforma Educativa y la
reforma del sector salud. La Comisión Presidencial para la
Reforma y Modernización del Estado ha definido las
orientaciones generales de dichos procesos como parte del
esfuerzo general para lograr un desarrollo humano y
sostenible en el contexto de la nueva realidad
internacional. En la reforma social, salud y educación son
campos esenciales.
En 1995 se creó por decreto presidencial una nueva Comisión
Nacional de Salud, de carácter interinstitucional, con el
mandato expreso de elaborar en un año las propuestas de
reforma sectorial y promover el proceso de modernización
del sector salud.
Los sectores de agua potable y saneamiento y residuos
sólidos han iniciado recientemente un proceso de reforma y
modernización. El Plan Nacional de Abastecimiento de Agua
Potable en Zonas Rurales Dispersas y Urbanomarginales y el
Plan Nacional de Desarrollo Social orientan estos procesos
de reforma. Ambos dan prioridad al mejoramiento de las
condiciones de vida de los más desfavorecidos.
En 1995 fue aprobado un Plan Nacional de Alimentación y
Nutrición que está en proceso de aplicación práctica, con
muchas dificultades. En 1997 se asignó su aplicación a la
Secretaría de Agricultura. Un componente de este plan es el
control de calidad y vigilancia epidemiológica de las
enfermedades transmitidas por alimentos, funciones que
corresponden a la Secretaría de Estado de Salud Pública y
Asistencia Social.
En el proceso de reforma se han ido perfilando algunos
aspectos importantes entre los que cabe destacar el interés
en la descentralización de la Secretaría, fortaleciendo los
niveles provinciales y la coordinación entre los diferentes
entes estatales de salud a nivel local.
Organización del sector salud
Organización institucional
La Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia
Social es, según establece el Código de Salud Pública, el
organismo rector de los servicios de salud y el responsable
de la aplicación de dicho código. Presta servicios
asistenciales y de promoción y prevención de la salud. Se
estructura en tres niveles: central, regional y provincial.
El nivel central tiene una función fundamentalmente
normativa. Ocho oficinas regionales dirigen los servicios y
controlan las áreas de salud de nivel provincial. En las
áreas de salud existen clínicas rurales que cubren cada una
de 2.000 a 10.000 habitantes y cuentan con médicos pasantes
o asistentes, auxiliares de enfermería, supervisor de
promotores y promotores de salud. En la mayoría de las
ciudades cabecera de provincia hay un hospital de nivel
secundario o terciario con consultorios externos,
hospitalización y servicio permanente de urgencias. Algunas
provincias cuentan con subcentros de salud con camas,
servicio de urgencias, medicina general de adultos,
pediatría y atención del embarazo.
Los programas de la Secretaría están estructurados a nivel
central y a nivel regional. Los más desarrollados son los
dedicados a control de malaria, dengue y otras enfermedades
transmitidas por vectores; el de prevención y control de
rabia y zoonosis; el programa nacional de tuberculosis; el
programa de inmunización; el de planificación familiar y
salud reproductiva, y los de saneamiento básico. Los
servicios de epidemiología cuentan con un nivel nacional y
unidades regionales y en las áreas de salud.
El IDSS es una institución autónoma que cubre las
contingencias de enfermedad, invalidez, vejez, muerte y
accidentes de trabajo de los trabajadores asalariados. En
1994 estaba afiliada al IDSS 6,5% de la población general y
15,4% de la población económicamente activa, y su gasto
representó 0,7% del PIB. Desde 1990 se ha insistido en la
necesidad de una reestructuración total de la política de
seguridad social, pero la reforma del IDSS no ha llegado a
concretarse.
Las igualas médicas privadas constituyen una modalidad de
seguro desarrollada por centros médicos particulares para
extender su clientela y asegurar ingresos fijos. Mediante
el sistema de igualas las clínicas de las principales
ciudades han logrado atraer a sus centros a amplios
sectores laborales cuyo nivel de ingreso no les permitiría
acceso directo. La gama de servicios cubiertos por las
igualas varía de acuerdo con el plan específico, pero en
general ofrecen servicios de atención médica y maternidad
en servicios ambulatorios, así como de hospitalización en
ciertos casos. Solo se incluyen los medicamentos prescritos
durante la hospitalización.
Los servicios privados sin fines de lucro los prestan
clínicas y hospitales gestionados por organizaciones no
gubernamentales. Destacan algunas instituciones o
fundaciones que prestan servicios de bajo costo para
problemas especializados como diabetes, enfermedades
cardiovasculares y dermatológicas, cáncer y rehabilitación.
Estas instituciones suelen recibir subvenciones importantes
del Estado a través de la Secretaría de Estado de Salud
Pública y también se financian por pago directo de los
usuarios.
Los servicios privados lucrativos han tenido un crecimiento
acelerado en las últimas décadas. Existe gran variedad de
establecimientos privados lucrativos, desde hospitales
privados de alta complejidad hasta pequeños
establecimientos con condiciones muy precarias,
generalmente ubicados en zonas periféricas urbanas o
semirrurales.
Organización de las actividades de regulación
sanitaria
La regulación sanitaria es muy débil. Las normas de
atención tienen una o dos décadas de antigüedad y los
profesionales de salud son certificados por entidades de
tipo gremialista.
La Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia
Social, junto con la Asociación de Clínicas Privadas,
inició en 1996 un proceso de acreditación de hospitales y
clínicas privadas, pero ha encontrado serias dificultades.
Solo se han logrado acordar algunas definiciones, sin que
se hayan concretado los procesos. También está en marcha un
proceso de regulación y acreditación de los laboratorios
públicos y privados.
La División de Drogas y Farmacia de la Secretaría es
responsable de la evaluación y el registro de los
medicamentos así como de la inspección de laboratorios de
fabricación de medicamentos y farmacias. Se han establecido
las normas farmacológicas, los procedimientos y un sistema
de información automatizada que regulan el registro de
medicamentos. Las inspecciones reglamentarias a
establecimientos farmacéuticos representan una debilidad
del programa. El Laboratorio Nacional de Salud Pública Dr.
Defilló es responsable del control de calidad analítico de
medicamentos, aunque funciona en condiciones muy precarias
tanto en materia de infraestructura como de equipos. En el
campo de regulación de alimentos las acciones de control de
la aplicacion del código alimentario FAO/OMS son muy
débiles.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Servicios de agua potable y
alcantarillado. El crecimiento demográfico, los
desplazamientos masivos hacia las áreas urbanas y el
aumento de la población en condiciones de pobreza han
generado graves insuficiencias en la cobertura y la calidad
de los servicios de agua y saneamiento. Se estima que, en
1993, el abastecimiento de agua para consumo alcanzaba a
65% de la población, 80% en las zonas urbanas y 46% en las
rurales. De las 8.463 comunidades rurales tenían servicios
de agua para consumo unas 2.100, es decir 25%. De
alcantarillado sanitario se beneficia 16% de la población
del país y 28,0% de la población urbana.
El sector agua potable y alcantarillado tiene un gran peso
en el gasto social del Estado. La debilidad del sistema
institucional, la inestabilidad del personal, y la
deficiente operación y mantenimiento de los sistemas son
otros tantos factores que dificultan la solución de las
necesidades de saneamiento básico.
Programas de prevención y control de
enfermedades. El Programa Ampliado de Inmunización
coordina las actividades con las instituciones del sector
público y privado. Las vacunas se adquieren a través del
Fondo Rotatorio del Programa Ampliado de Inmunización de la
OPS, excepto la vacuna contra la hepatitis B que se compra
directamente a los proveedores. Se realizan estudios de
control de calidad a la llegada de cada remesa y se toman
muestras en los lugares de almacenamiento para asegurar el
buen estado de las vacunas.
En el período 19921996 el Gobierno desarrolló
estrategias combinadas de vacunación según las
orientaciones de las metas regionales de erradicación y
control de enfermedades inmunoprevenibles. Se estableció la
vacunación en los establecimientos de salud con todas las
vacunas del PAI vacunando contra la tuberculosis, la
hepatitis B y la poliomielitis a todos los recién nacidos
en hospitales y centros de salud y la ejecución de
jornadas nacionales de vacunación en las que se incluyen
nuevos grupos de población tales como los menores de 15
años en la vacunación antisarampionosa.
La cobertura de inmunización superó 80% a partir de 1993.
Entre 10% y 20% de las vacunas se aplican en el
sector privado y no se notifican al sistema de información
gubernamental.
Sistemas de vigilancia epidemiológica y
laboratorios de salud pública. El sistema de
vigilancia epidemiológica está constituido a nivel nacional
por la Dirección General de Epidemiología y las unidades de
vigilancia de los programas especializados. Además, en cada
una de las ocho regiones de salud funciona una unidad
regional de epidemiología y en cada una de las 38 áreas de
salud hay por lo menos un profesional a cargo de las
funciones epidemiológicas. En los principales hospitales
existe una unidad de epidemiología que incluye funciones de
vigilancia. Este sistema ha evolucionado y mejorado
considerablemente desde 1996 y se espera que se fortalezca
cuando inicie sus actividades el Instituto Nacional de
Epidemiología, probablemente en 1998.
La notificación obligatoria se basa en la notificación
pasiva y obligatoria semanal de casos sospechosos de alguna
de las enfermedades contenidas en la lista correspondiente.
Para algunas enfermedades, como la meningitis bacteriana,
se ha desarrollado un subsistema especial de vigilancia.
El sistema de vigilancia epidemiológica está integrado por
varios subsistemas de vigilancia de: a) enfermedades de
notificación obligatoria; b) cuadros febriles agudos; c)
muertes infantiles, mujeres en edad fértil y nacimientos;
d) puertos y aeropuertos, y e) programas especializados.
El principal centro de apoyo a la vigilancia es el
Laboratorio Nacional Dr. Defilló, aunque el Laboratorio
Veterinario Central, el Centro Antirrábico Nacional, el
Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM) y
los principales hospitales participan también en esas
labores.
Servicios de recolección de residuos sólidos y aseo
urbano. Dependen de los municipios y en
prácticamente todas las ciudades la cobertura es mínima, la
recolección irregular y la disposición final a cielo
abierto. Las unidades administradoras de estos servicios
son débiles y carecen de equipos, de recursos financieros y
de personal especializado. En 1992 se privatizó la
recolección de basura en el Distrito Nacional, apreciándose
una mejoría posterior del servicio en los sectores
residenciales. Los residuos sólidos hospitalarios no se
tratan con procedimientos o normas especiales.
Control de riesgos ambientales. En las
zonas periféricas de las principales ciudades, en las que
falta abastecimiento de agua, alcantarillado y recolección
de basuras, muchas viviendas están habitadas en condiciones
de gran hacinamiento, construidas con materiales de desecho
y próximas a focos de contaminación.
Las descargas de alcantarillados, contaminantes líquidos y
gaseosos provenientes de la industria y la agricultura
están bajo la responsabilidad de instituciones diversas
como la Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia
Social, el Instituto Nacional de Agua Potable y
Alcantarillado (INAPA), los ayuntamientos, la Secretaría de
Estado de Agricultura, la Dirección Nacional de Foresta y
otras entidades, ninguna de las cuales dispone de políticas
y programas definidos. No existe legislación específica ni
tampoco coordinación adecuada, y los recursos destinados al
control de estas actividades son muy escasos.
La contaminación de las aguas subterráneas y playas
cercanas a las ciudades costeras es importante.
Salud de los trabajadores. En esta área
tienen responsabilidad la Secretaría de Estado de Salud
Pública, el IDSS, las Secretarías de Estado de Trabajo,
Educación, Agricultura y Obras Públicas, y los
ayuntamientos. La escasa información disponible indica que
las discapacidades, lesiones en el medio laboral y
enfermedades profesionales son de magnitud importante. Los
programas orientados a prevenirlos tienen poco desarrollo
y, en la práctica, los trabajadores están desprotegidos y
poco preparados para afrontar esos riesgos.
Preparativos para desastres. La República
Dominicana se encuentra en una zona expuesta a ciclones,
sismos e inundaciones, fenómenos que han producido daños
económicos y pérdidas de vida de cierta magnitud. En la
Secretaría de Estado de Salud Pública se ha creado una
Oficina de Coordinación encargada de aplicar el plan
nacional para situaciones de desastre.
Promoción de la salud. La Secretaría de
Estado de Salud Pública ha favorecido el desarrollo de
programas de desarrollo local, el más desarrollado de ellos
en la Provincia de Salcedo, donde se ha tenido excelentes
resultados, en el mejoramiento de las condiciones de
saneamiento del medio ambiente y disminución de muertes,
especialmente por gastroenteritis, ya que desde 1994 no se
registraron muertes por esta causa.
En 1997 se creó en la Secretaría el Departamento de
Municipios Saludables con el propósito de coordinar las
acciones de desarrollo local, fortalecer los consejos
provinciales de desarrollo y constituir municipios
saludables.
Alimentación y nutrición. El Plan Nacional
de Alimentación y Nutrición se encuentra actualmente en
fase de reformulación. El objetivo es fortalecer el aspecto
de seguridad alimentaria y la formulación de proyectos que
sustenten la obtención de recursos para la ejecución del
plan en diferentes áreas.
Salud oral. Durante 1995 la Secretaría de
Estado de Salud Pública desarrolló 324.977 actividades
clínicas odontológicas en un total de 174.699 consultas
atendidas por 445 odontólogos y 197 auxiliares de
odontología. Las acciones de prevención, fundamentalmente
los enjuagues con fluoruro, solo cubren en la actualidad a
10% de la población escolar de 6 a 14 años.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
Según datos de la Secretaría de Estado de Salud Pública, en
1996 existían en el país 1.334 establecimientos de salud,
de los cuales 730 (55%) pertenecen a la Secretaría, 184
(14%) al IDSS, 417 (31%) al sector privado y 3 (0,2%) a las
fuerzas armadas. En el país hay 15.236 camas hospitalarias
de las cuales 7.234 (47%) pertenecen a la Secretaría, 1.706
(11%) al IDSS, 5.796 (38%) al sector privado y 500 (3%) a
las fuerzas armadas. Según estos datos, la razón
camas/habitantes es de 1:500. Sin embargo, hay discrepancia
entre diferentes fuentes respecto del número de camas
disponibles.
El total de consultas ambulatorias en los establecimientos
de la Secretaría ascendió en 1996 a 5,8 millones, o sea,
0,8 consultas por habitante. Las consultas de urgencia
fueron 2,2 millones, 0,3 por habitante. Se registraron
372.000 egresos hospitalarios, 50 por cada 1.000
habitantes. No se dispone de datos actualizados sobre la
producción del IDSS y otras instituciones públicas.
Insumos para la salud
En 1996 el valor del mercado farmacéutico en el sector
privado fue de US$ 186,4 millones. En el sector público las
compras realizadas por el Programa de Medicamentos
Esenciales del Gobierno se estimaron en US$ 15 millones.
Sumando el gasto farmacéutico del IDSS y de las fuerzas
armadas, el consumo promedio anual se estima en unos US$ 30
por persona.
El Programa de Medicamentos Esenciales es responsable de la
adquisición y distribución de medicamentos para las
instituciones del sector público, según la lista de
productos elaborada por la Secretaría de Estado de Salud
Pública.
En el país funcionan 84 laboratorios de producción de
medicamentos y productos afines de capital nacional y un
laboratorio de capital multinacional.
En la República Dominicana no existe un registro fiable de
los equipos disponibles en los establecimientos públicos y
privados. Sin embargo, el país ha hecho importantes
inversiones no solo para la dotación de la amplia red de
servicios existentes, sino para actualizar periódicamente
la misma, ya que hay reconocidos problemas de mantenimiento
y la vida media de los equipos es muy inferior a la
esperada.
A comienzos de 1997 inició sus operaciones la llamada Plaza
de la Salud, un conjunto de instalaciones formado por tres
hospitales maternoinfantil, geriátrico y
traumatológico y un centro de diagnósticos avanzados,
de propiedad del Estado y situado en Santo Domingo. Con un
total de 430 nuevas camas y tecnología muy avanzada, este
complejo ha representado una inversión considerable.
Recursos humanos
En 1994 la Secretaría de Estado de Salud Pública y
Asistencia Social contaba con 5.626 médicos, 376
odontólogos, 1.008 bioanalistas, 8.600 enfermeros y
auxiliares de enfermería, 6.127 promotores y supervisores
de salud y 372 farmacéuticos. No se cuenta con información
actualizada sobre el número de profesionales que hay en el
país según profesión y categoría.
Se estima que el total de puestos de trabajo habilitados en
1995 por los dos principales empleadores del sector
la Secretaría y el IDSS ascendía a unos 62.100,
incluidas todas las categorías profesionales, técnicas y
administrativas.
Los datos relacionados con la oferta de trabajo del
subsector son parciales y no actualizados. En 1996, de las
27 universidades y 7 institutos de educación superior
existentes en el país, 15 ofrecían carreras de ciencias de
la salud.
En el nivel de posgrado ha habido un incremento de los
programas formativos. Cinco universidades ofertan programas
de maestrías relacionadas con la salud y cuatro avalan un
total de 28 programas de residencia médica. Hay también una
tendencia ascendente del número de especialistas en
relación con el de médicos generales. También los programas
de formación de técnicos intermedios (en radiología,
rehabilitación, laboratorio, etc.) han registrado
importantes incrementos. En todos estos programas de
formación hay graves problemas de regulación del acceso y
acreditación de los títulos.
Investigación, tecnología e información
sanitaria
A pesar de que en 1983 se creó el Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología, se carece de una política explícita
de investigación y de información científico-técnica. Esto
ha incidido negativamente en el desarrollo de la
investigación en salud y en la formación de recursos
humanos. En la práctica los proyectos de investigación
responden más a oportunidades de financiamiento e interés
personal o institucional que a prioridades explícitas y
vinculadas a las necesidades nacionales.
A partir de 1994 la Secretaría de Estado de Salud Pública y
Asistencia Social ha apoyado directa o indirectamente
investigaciones relacionadas con enfermedades infecciosas,
parasitología, cáncer de cuello uterino, diabetes y
enfermedades cardiovasculares. También realizó con apoyo
financiero del BID y el Banco Mundial un estudio de la
situación de salud según el enfoque de carga de enfermedad
y rentabilidad sanitaria de las intervenciones, en el marco
del proyecto de reforma y reorganización del sistema de
salud.
En los últimos años se ha hecho un esfuerzo importante de
cooperación en el área de información en salud. El país
dispone ahora de bibliotecas y centros de documentación
especializados en salud, con personal capacitado y con
fuentes de búsqueda bibliográfica actualizadas
periódicamente.
Gasto y financiamiento sectorial
No existen estimaciones fiables recientes del gasto privado
en salud. Según la ENDESA 96, 37% de los hogares
requirieron algún tipo de atención médica en los últimos 30
días. El gasto por hogar, en atenciones ambulatorias en
dicho período, fue en promedio equivalente a US$ 8,80 y de
US$ 154,70 en casos de hospitalización. Quienes requirieron
servicios públicos tuvieron gastos mucho menores (US$
29,50) que quienes fueron atendidos en servicios privados
(US$ 252,00). Es interesante que, según estos datos, el
gasto en atención médica en servicios privados de quienes
pertenecían al 20% de menor ingreso familiar fue superior
al gasto de quienes pertenecían al 20% de mayor ingreso,
tanto en atenciones ambulatorias (US$ 30,60 y US$ 29,70)
como en hospitalizaciones (US$ 320,10 y US$ 242,90).
El gasto público total en salud para 1995 se estimó en US$
214,39 millones, o US$ 29,00 per cápita. Aunque aumentó
nominalmente, ajustado según la inflación el gasto público
en salud per cápita fue en 1991 menor que en 1980. Hubo una
ligera recuperación entre 1992 y 1995. Como porcentaje del
PIB el gasto sanitario ha permanecido estancado entre 1,1
% y 1,8%. Como proporción del gasto público total pasó de 7
% en 1985 a 9,5% en 1990, bajó a 7,8% en 19911992 y
hasta 1995 se mantuvo en ese nivel. La contribución de la
Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social
al gasto total en salud pasó de 86% en 19791982 a 64
% en 19871990 y a 56% en 1991. La Presidencia de la
República aumentó su participación en el gasto sanitario de
2% a 28% y a 38% en esos mismos años. En la Secretaría la
relación entre gastos en servicios de salud terciarios y
primarios pasó de 8,7 en 1988 a 11,0 en 1992. En 1991 el
gasto total y directo por consulta, cama y egreso fue entre
60 y 70% menor que en 1980.
Cooperación técnica y financiera externa
La financiación externa del gasto público en salud
disminuyó de un promedio de 6,8% en el período
19831986 a 1,9% en 19871991, y cabe suponer que
ha aumentado posteriormente debido al estancamiento del
gasto público y al aumento de proyectos financiados por
diferentes organismos de cooperación bilateral. Sin
embargo, no se dispone de información reciente confiable.
El Programa Ampliado de Inmunizaciones ha recibido apoyo
del UNICEF, la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (AID), el BID, el Club Rotario
Internacional y la OPS/OMS, organizaciones que desde hace
varios años cooperan en un comité de coordinación del PAI.
Los programas de planificación familiar y salud
reproductiva recibieron cooperación financiera del Fondo de
Población de las Naciones Unidas y la AID. Las actividades
de prevención del sida han recibido apoyo financiero
importante de la AID, dirigido predominantemente a
instituciones privadas no lucrativas. Hasta 1996, el
programa nacional del sector público recibió cooperación
técnica y financiera a través de la OPS/OMS. A partir de
1997, cuando comenzó a funcionar el ONUSIDA, los recursos
financieros externos para el programa nacional se redujeron
considerablemente.
Diversos programas y proyectos nacionales o locales han
recibido apoyo de la Unión Europea, la agencia alemana GTZ,
la Agencia Española de Cooperación Internacional, la JICA
japonesa, así como de fondos procedentes de Italia.
Numerosas organizaciones no gubernamentales internacionales
desarrollan actividades de salud en el país, la mayoría
apoyando a organizaciones locales que trabajan en barrios
urbanomarginales y zonas rurales.