Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
HONDURAS
SITUACIÓN GENERAL DE SALUD Y SUS
TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
Honduras tiene una extensión de 112.492 km2 y
una densidad de población de 46 habitantes por
km2, que en las zonas urbanas es de 184
habitantes por km2. El territorio es
predominantemente montañoso y cuenta con 19 cuencas
hidrográficas. El principal problema ambiental es la
deforestación. De 1964 hasta 1990 los bosques se han
reducido en alrededor de 25.899 km2 (34%). Se
estima que de 1992 a 1993, la pérdida de bosques alcanza 7
% de la cobertura notificada en 1990, una tasa superior a los
1.000 km2 por año. El país está dividido en 18
departamentos y 297 municipios con 3.730 aldeas y 27.764
caseríos. Con la aplicación de la Ley de Municipalidades
(1990), se fortaleció el proceso de descentralización y se
transfirió 5% de los ingresos gubernamentales a las
municipalidades.
En 1990 se estableció el programa de ajuste estructural de
la economía y se adoptaron políticas e incentivos que
deberían conducir al uso más eficiente de los recursos,
acompañados por programas de compensación social, tales
como el Fondo Hondureño de Inversión Social, el Programa de
Asignación Familiar y el Fondo Social de la Vivienda, cuyos
objetivos son suavizar el impacto del ajuste en los
sectores más pobres de la población. La participación de
estos tres programas en el gasto social aumentó de 3,6% en
1990 a 13,6% en 1995.
El producto interno
bruto per cápita fue de US$ 702,7 en 1990 y de US$ 722,0 en
1995. En el mismo período la deuda externa total de
Honduras registró un aumento de 23,5% al pasar de US$
3.517,8 millones en 1990 a US$ 4.343,5 millones en 1995; de
esta suma, 90% correspondió a la deuda pública.
Las actividades predominantes de la economía siguen siendo
la agricultura, la silvicultura, la caza y la pesca; a
partir de la década de los noventa se observó un
crecimiento de la industria manufacturera (maquiladora),
que hasta 1994 había generado unos 44.000 empleos. La
población económicamente activa (PEA) representa 35% de la
población total. En 1995 el subempleo alcanzó 34% en las
zonas rurales y 17% en las urbanas. En 1993 las mujeres
constituían 31% de la PEA (40% urbana y 22% rural). Los
hogares encabezados por mujeres representan 24%, y de
estos, 65% son pobres. En 1994, el desempleo y el subempleo
afectó a 73% de los hombres y 69% de las mujeres de 15 a 19
años. Este porcentaje se redujo a 43% en los hombres y 45
% en las mujeres de 20 a 29 años, y en el grupo de 30 a 44
años están desempleados o subempleados 29% de los hombres y
40% de las mujeres.
La inflación ascendió de 21,7% en 1994 a 29,5% en 1995. La
canasta básica de alimentos experimentó un aumento de 144
% entre 1990 y 1995. Se estima que la población nacional
consume en promedio únicamente 77% de las calorías
necesarias. La disponibilidad per cápita de alimentos se
redujo en 10% el período 19801994. En 1994 el
porcentaje de hogares que estaban por debajo de la línea de
pobreza era de 75,6% (54,5% eran indigentes).
En el período
19901994, el analfabetismo disminuyó de 31,3% a
22,8%; el analfabetismo en el área rural es 49% más elevado
que en el área urbana. El promedio de escolaridad en 1994
para la población total fue de 4,2 años; se estima que 60
% de la PEA tiene menos de tres años de instrucción.
El déficit habitacional en 1995 era de 700.000 viviendas.
De las viviendas urbanas, 64% presentan problemas de
hacinamiento, 33% no disponen de agua potable y 41% carecen
de sistemas de saneamiento. En el área rural las viviendas
adecuadas representan únicamente 16% del total, y más de
81% no tienen acceso a servicios de agua potable y de
eliminación de excretas, ni energía eléctrica.
Con base en el último censo de población realizado en 1988,
la población estimada para 1996 era de 5,6 millones de
habitantes y la tasa de crecimiento, de 2,8%. En 1996 la
población de 0 a 4 años representaba 15,7% del total, la de
5 a 9 años 14,2%, la de 10 a 14 años 12,9%, la de 15 a 19
años 11,5%, y la de 60 y más años, 5,1%.
En 1995 la población urbana representaba 43% de la
población total y se concentraba en dos ciudades:
Tegucigalpa y San Pedro Sula (32,9% y 16,2% del total de la
población urbana, respectivamente). La migración muestra
una importante diferencial geográfica por sexo, las mujeres
migran principalmente hacia los grandes centros urbanos y
los hombres hacia las zonas agrícolas. En 1995 la tasa de
emigración neta total estimada fue de -1,6% (-1,7% para los
hombres y -1,4% para las mujeres), un aumento con relación
a 1989 cuando la tasa de emigración neta fue de -1,1
% (-1,3% hombres y -1,0% mujeres).
La esperanza de vida al nacer, era de 64 años para la
población total en el período 19851990, y en 1996 se
estimó en 71 años para las mujeres y en 66 años para los
hombres. La tasa global de fecundidad estimada en la
Encuesta Nacional de Epidemiología y Salud Familiar (ENESF)
19951996 fue de 4,9 como promedio nacional, 6,3 en el
área rural y 3,9 en el área urbana. La tasa de natalidad
por 1.000 habitantes fue de 33,4 en 1996.
Existen en Honduras ocho etnias culturalmente
diferenciadas: lencas, pech, garífunas, chortis, tawahkas,
tolupanes o xicaques, misquitos y la población negra de
habla inglesa. En 1993 se estimó la población indígena en
253.790 personas (5,97% de la población total). Las zonas
habitadas por la población indígena figuran entre las más
postergadas.
Mortalidad
El subregistro de las defunciones fue de 44,2% en 1990,
último año con información disponible. Según estimaciones
de la Secretaría de Planificación, la tasa bruta de
mortalidad en 1996 fue de 5,8 por 1.000 habitantes, con un
total de 32.666 defunciones de las cuales 18.510
correspondieron a hombres y 14.156 a mujeres; del total de
defunciones, 15% se notificaron a través de los egresos
hospitalarios.
En 1990 las principales causas de muerte registradas fueron
las enfermedades hipertensivas, isquémicas, las
enfermedades de la circulación pulmonar y otras formas de
enfermedades cardíacas (19,0%), accidentes y violencias
(13,0%), las enfermedades del aparato respiratorio (9,5%),
las enfermedades infecciosas intestinales (9,0%) y los
tumores malignos (8,2%). De las 1.624 defunciones
registradas de menores de un año, 638 tenían causa mal
definida. La tasa estimada de mortalidad infantil (TMI)
descendió de 50 por 1.000 nacidos vivos en 1990 a 42 por
1.000 nacidos vivos en 1994. La tasa de mortalidad materna
estimada es de 221 por 100 mil nacidos vivos Las
defunciones hospitalarias aumentaron de 4.433 en 1993 a
5.355 en 1996, y de 10% a 16% con respecto a las
defunciones totales para esos años. Las principales causas
de defunción hospitalaria entre 1993 y 1996 fueron las
enfermedades del aparato respiratorio (11,8%), las
enfermedades hipertensivas, isquémicas, de la circulación
pulmonar y otras formas de enfermedades cardíacas (9,1%),
accidentes y violencias (8,2%) los tumores malignos (5,7%),
las enfermedades virales (5,4%) y el sida (5,4%).
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
En el decenio de 1980, el porcentaje de niños con bajo peso
al nacer atendidos en establecimientos de salud de la
Secretaría de Salud Pública y del Instituto Hondureño de
Seguridad Social osciló entre 7,0 y 8,7%, cifra que aumentó
a 9,2% en 1992. El porcentaje de desnutrición en los
menores de 5 años aumentó de 48,6% en 1987 a 52,5% en 1991.
El porcentaje de lactancia exclusiva (grupo de edad de 0 a
3 meses) aumentó de 36,7% en 1991 a 42,4% en 1995. La
lactancia complementaria (grupo de edad de 6 a 9 meses) es
de 69,2%, y la lactancia continuada (grupo de edad de 20 a
23 meses) es de 45,4%. La lactancia materna como práctica
exclusiva tiene una duración promedio de 2,1 meses.
Al comparar las principales causas de muerte en los menores
de 5 años según las dos últimas encuestas epidemiológicas,
las infecciones respiratorias agudas continúan siendo la
primera causa de muerte con 22% en 19911992 y 23% en
1996. Como segunda causa le siguen las diarreas, que
aumentaron de 19% a 21% durante el mismo período.
La cobertura de matrícula escolar en el grupo de 5 a 9 años
de edad se estimó en 73,1% en 1994. Para los escolares de 6
a 9 años de edad se han realizado censos de talla entre
1986 y 1996. El porcentaje de desnutridos en 1996 fue de
39% (33,3% de las niñas y a 42,2% de los varones, 26,2% en
la población urbana y 44,6% en la rural), sin mayor
variación con respecto a 1986.
Según la Secretaría de Salud Pública, 16,3% de los casos de
sida se han presentado en el grupo de 10 a 24 años de edad
en 1995. Según la ENESF 19951996, cerca de 45% de las
mujeres de 18 años ya han iniciado relaciones sexuales;
8,5% de las mujeres de 15 años y cerca de 40% de las de 18
ya han tenido una unión marital, y a los 20 años, 50% de
las mujeres son madres. El 27,6% de las mujeres en unión
entre 15 y 19 años emplean algún método anticonceptivo, y
los más utilizados son los orales. En el grupo de 16 a 19
años, el analfabetismo disminuyó de 11,9% en 1990 a 8,2% en
1994; en los hombres, de 14,4% a 10,1%, y en las mujeres,
de 9,4% a 6,2%.
No existe información sobre el estado de salud de la
población anciana. Los datos de egresos hospitalarios de
1996 muestran que 17,9% corresponden a síndrome de
dependencia alcohólica y 16,6% a diarreas (en el grupo de
50 años y más).
El plan nacional de salud de los trabajadores, en 1992
identificó seis problemas: los accidentes en los sitios de
trabajo, la intoxicación con pesticidas, el ruido en el
sector manufacturero, la salud reproductiva de las
trabajadoras, el uso generalizado de productos químicos y
los problemas de salud mental (tales como depresión y
alcoholismo). Existen pocos datos disponibles sobre estos
temas.
En Honduras, 4,5% de la población presenta alguna
discapacidad que requiere rehabilitación. Se desconoce la
distribución por sexo y edad de los afectados. La Fundación
Teletón tiene tres centros (en Tegucigalpa, San Pedro Sula
y Santa Rosa de Copán), en los que entre 1990 y 1995
atendió a 26.139 pacientes.
La desnutrición es un problema generalizado en la población
indígena, y afecta a 95% de la población menor de 14 años.
De cada 100 muertes, 68 son por enfermedades
infectocontagiosas. En 1993, la esperanza de vida estimada
para este grupo fue de 36 años para los hombres y 43 años
para las mujeres. La cobertura de inmunización en 12
municipios fronterizos con El Salvador es en promedio de
60,3%.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
El número de casos notificados de malaria aumentó de 70.838
en 1992 (IPA:18,05) a 74.487 en 1996 (IPA:16,49),
principalmente en las zonas norte y sur del país, donde en
conjunto se notificaron 52% de los casos en 1996. La zona
pantanosa del oriente es la que presenta las tasas más
altas de incidencia por 1.000 habitantes (46,4 en 1994 y
74,3 en 1995). En 1996, 98,9% de todos los casos se
debieron a Plasmodium vivax y 1,1% a P.
falciparum. De 1993 a 1995, el mayor número de casos
se presentó en el grupo de 15 a 49 años y en el sexo
femenino (51% en 1993, 62% en 1994 y 53% en 1995).
Se notificaron 2.687 casos clínicos de dengue en 1993,
4.687 en 1994, 28.064 en 1995 y 7.564 en 1996. En 1995 casi
el 50% de los casos de dengue (16 de ellos asociados con
síndrome hemorrágico) se diagnosticaron en las zonas
central y norte del país; el 86% se registró entre agosto y
noviembre, época lluviosa del año. En 19931994, la
mayor parte de los casos se presentaron en mujeres, y más
de la mitad, en la población mayor de 15 años.
En 1994 se notificaron 14 casos clínicos de enfermedad de
Chagas, 94 en 1995 y 66 hasta octubre de 1996. Un estudio
realizado en 1996 en el municipio de San Francisco de
Opalaca, mostró que 17,7% de los niños menores de 5 años
estaban infectados.
En 1992 se notificaron 992 casos de leishmaniasis cutánea,
1.083 en 1994, 1.230 en 1995 y 1.234 en 1996. El 70% de
ellos corresponden al departamento de Olancho.
No se han presentado casos de poliomielitis desde 1989. Se
notificó un caso de sarampión en 1995 y cuatro en 1996;
desde 1991 no se registran muertes por sarampión. La
cobertura de vacunación en el grupo de menores de 1 año fue
de 91% en 1996, mientras que la correspondiente al grupo de
menores de 5 años aumentó en relación con los años
anteriores, y en 1996 fue de 97,3% para la Sabin, 96,5
% para la DPT, 98,7% para la antisarampionosa y 100% para la
BCG. En 1995 la cobertura alcanzada con segunda dosis de
toxoide tetánico en mujeres en edad fértil fue de 93%.
Únicamente se han notificado tres y cuatro casos de tétanos
neonatal en 1995 y 1996, respectivamente (50% menos que en
1994). En el período 19901994, 63% de los casos
procedían de áreas urbanas. En 1994 se inició una campaña
para vacunar contra la hepatitis B a todos los trabajadores
de salud; en 199 se había vacunado a 67,8%. En 1996 se
presentaron 200 casos de tos ferina. No se han notificado
casos de difteria desde 1981.
La prevalencia de diarreas en menores de 5 años disminuyó
en Tegucigalpa y San Pedro Sula de 25,5% en 1987 a 18,8% en
1991 y 14,8% en 1996. En el área rural la prevalencia ha
sido variable (31,9% en 1987, 19,1% en 1991 y 21,1% en
1996). El cólera apareció en el país en octubre de 1991,
con una letalidad hospitalaria en menores de 5 años de 4,2
% en 1992 y 2,0% en 1996. En 1995 hubo 4.748 casos de cólera
en el nivel nacional, con una tasa de letalidad de 1,6%;
56% de los casos se presentaron en hombres y 76% en el
grupo de 15 años y más. En 1996 hubo 708 casos y 14
defunciones; 53,2% de los casos se presentaron en hombres y
40% en el grupo de 15 años y más.
En 1992 se registraron 45 casos de meningitis tuberculosa,
23 en 1993 y 15 en 1994, con 6, 5 y 11 casos en menores de
5 años, respectivamente. El número promedio anual de casos
de tuberculosis notificados de 1992 a 1996 fue de 4.267. En
el período 19931995 el promedio anual de egresos
hospitalarios por tuberculosis fue de 1.289, con 60% de
casos en el sexo masculino. La zona centro y nororiente del
país presentan el mayor número de casos. La tuberculosis
extrapulmonar presentó una tasa de 5,2 casos por 100.000
habitantes en 1989 y de 2,0 en 1996. Se han tratado todos
los casos detectados de tuberculosis pulmonar, y únicamente
se presentó un caso farmacorresistente. De los 416
pacientes en tratamiento acortado estrictamente
supervisado, 380 sanaron y 36 lo abandonaron.
La tasa de prevalencia de lepra se mantuvo en 0,1 (84
casos) por 10.000 habitantes desde 1992 hasta 1995; hubo un
promedio de tres casos nuevos por año entre 1992 y 1995.
En 1992 se presentaron dos casos de rabia humana en la zona
metropolitana, en 1993 ninguno, en 1994 uno en la zona sur
del país y en 1995 se presentaron dos casos, ambos en la
zona metropolitana de Tegucigalpa. En 1996 no se
registraron casos. El número de casos de rabia canina
registrados fue de 14 en 1995 y 9 en 1996. Un estudio
realizado en 1995 en la procesadora metropolitana de carne
mostró que 3% de los porcinos sacrificados se encontraban
infectados con cisticercos.
En 1993 se notificó una tasa de 19,0 casos de sida por
100.000 habitantes, y 17,7 en 1995. El patrón de
transmisión predominante es a través de las relaciones
heterosexuales (82,9%). La razón hombre/mujer era de 4:1
registrada al inicio de la epidemia y se ha reducido hasta
acercarse a la paridad de ambos grupos (38% en mujeres en
1996). El grupo de edad de 25 a 29 años es el más afectado
(21,8%), aunque en el grupo de menores de 5 años ha ido
aumentando el número de casos diagnosticados (de 1,9% en
1987 a 4,8% en 1996). El 47,6% de los casos provienen de la
zona norte del país, seguida de la región central (20,4%).
De los 6.005 casos acumulados hasta 1996, 1.041 han muerto.
En 1991, en San Pedro Sula la tasa de prevalencia de VIH
fue de 3,6% entre las mujeres embarazadas y de 14% entre
las trabajadoras del sexo. La asociación entre tuberculosis
y sida muestra una tendencia ascendente, con una tasa de
0,11 por 100.000 habitantes en 1986 y una de 1,4 en 1996.
La incidencia de otras enfermedades de transmisión sexual
es mayor en la región metropolitana y en el norte del país.
En el período 19921995, el número de casos
registrados de estas enfermedades disminuyó de 2.004 a
1.026 y en 1996 se notificaron 1.112 casos. El número de
casos notificados de gonorrea disminuyó de 5.952 en 1992 a
2.146 en 1996.
La deficiencia de vitamina A afecta a 13% de la población
de 1 a 3 años de edad. El problema es mayor en el occidente
rural, seguido de otras áreas urbanas y el norte rural. No
existen datos actualizados sobre la prevalencia de bocio
por deficiencia de yodo en escolares (en 1987 fue de 8,8%);
sin embargo, estudios de yoduria realizados en 1995 en
sitios centinelas permiten inferir que no es un problema de
gran magnitud. La deficiencia de hierro en 1996 afectaba a
30,2% de los niños entre 1 y 3 años, de los cuales 0,5
% presentaban anemia grave. El 26% de las mujeres en edad
fértil y 32% de las embarazadas tenían niveles deficientes
de hemoglobina.
La única información disponible sobre enfermedades
cardiovasculares son los registros de egresos y de
mortalidad hospitalarios. La tasa de egresos hospitalarios
por 100.000 habitantes fue de 99,0 en 1993 (2.030
pacientes), 116,6 en 1994 (4.768 pacientes) y 126,3 en 1995
(6.189 pacientes); la tasa de mortalidad hospitalaria por
100.000 habitantes fue de 11,7, 14,8 y 13,6,
respectivamente, para los mismos años. En los egresos por
enfermedades cardiovasculares predominan las mujeres
mayores de 50 años. El 38% de las defunciones corresponden
a enfermedades cerebrovasculares
De las 173.961 citologías realizadas en 1995 en todo el
país (34,8% de cobertura a mujeres de 30 a 59 años), 0,4
% de las muestras resultaron anormales. Desde 1990 se cuenta
con un registro de incidencia de cáncer ubicado en el
Hospital General San Felipe (Tegucigalpa), centro de
referencia nacional de pacientes con cáncer, y único con
una unidad de cobalto 60 en el nivel institucional. En 1990
y 1995 se atendieron 389 y 870 casos nuevos de pacientes
con cáncer, respectivamente. En 1994, 60% correspondió a
cáncer de útero, 8% a cáncer de mama femenina, 4% a cáncer
de tráquea, bronquio y pulmón, 4% a cáncer de piel y 3,6% a
cáncer de estómago. La mortalidad hospitalaria por tumores
malignos alcanzó una tasa de 60 por 100.000 habitantes en
1993, 51 por 100.000 en 1994 y 43 por 100.000 en 1995. Las
principales localizaciones son el aparato digestivo, el
genitourinario, el respiratorio y los huesos y tejidos.
La Fuerza de Seguridad Pública informó que la tasa de
homicidios aumentó de 20,7 por 100.000 habitantes en 1989 a
40,0 por 100.000 en 1995; en la mayoría de los homicidios
se utilizan armas de fuego (69,6%). Asimismo, ha disminuido
la edad de inicio de actividades delictivas.
La tasa de mortalidad por accidentes de tránsito aumentó de
7,6 por 1.000 habitantes en 1989 a 13,8 en 1994. La
violencia doméstica registró una tasa de 65,5 por 100.000
habitantes en 1996, año en que se inició el registro por
denuncia de este tipo de violencia. En 1996 los delitos
contra menores (entre 1 y 18 años de edad) alcanzaron una
tasa de 66,0 por 100.000 habitantes, la tasa de denuncia de
violaciones sexuales fue de 3,0 por 100.000 habitantes para
las mujeres y de 5,3 por 100.000 para las niñas.
Ha disminuido la edad de inicio de consumo de alcohol y
tabaco. Un estudio realizado en ocho colonias marginales
del área metropolitana en 1992 reveló que la edad en la que
se consumió alcohol por primera vez oscila entre los 10 y
16 años. El 42% de los accidentes de tráfico están
asociados al consumo de alcohol por los conductores, y 61
% de los accidentes de trabajo (lesiones y mutilaciones)
suceden entre trabajadores que han ingerido alcohol en
exceso el día anterior.
En un estudio realizado sobre el uso de alcohol y drogas en
los estudiantes de escuelas normales en 1996, cuatro de
cada cinco estudiantes notificaron que el alcohol puede ser
obtenido fácilmente por los niños y adolescentes en el
barrio o colonia donde viven, y aproximadamente la mitad de
los encuestados (47%) comunicaron lo mismo en cuanto al
tabaco. Respecto a las drogas ilegales, menos de 17
% señalaron que les resultaba fácil la obtención de marihuana
en sus comunidades.
En 1993 las tormentas Bert y Gert afectaron a 4.000
hogares, 30.000 habitantes y 2.000 km2 de tierras agrícolas
en la región norte de Honduras. En noviembre de 1996 se
produjeron inundaciones debidas a precipitaciones en las
cuencas de los ríos Chamelecón, Ulúa, Luán y Aguán; se
calcula que 80.840 personas fueron afectadas. Se perdieron
cultivos de maíz, frijol, sorgo, arroz y bananas por un
valor aproximado a los US$ 7,7 millones, y algunas
carreteras y alrededor de 10 puentes sufrieron daños.
LA RESPUESTA DE LOS SISTEMAS DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
Entre 1994 y 1997 la Secretaría de Salud Pública profundizó
el proceso de descentralización hasta llegar a las mismas
áreas de salud y a los órganos de gobierno municipal, e
incorporó a los mismos a otros actores importantes para
promover el proceso de "acceso a los servicios de
salud, eje fundamental de la reforma de los servicios de
salud.
El proceso nacional de acceso incluye tres estrategias
básicas: la readecuación de las redes locales de salud,
haciendo hincapié en las áreas de salud; el control social
de la gestión de los sistemas de salud, y el desarrollo y
transformación cualitativa de los recursos humanos. Se han
descentralizado múltiples aspectos de la gestión y
planificación.
La Secretaría de Salud Pública ha impulsado políticas
específicas tales como la extensión a los servicios
mediante el acceso universal a paquetes básicos de salud;
la coordinación de la cooperación externa; la
reorganización del sistema, con énfasis en los niveles
locales; la protección del ambiente; el financiamiento de
la salud; la seguridad alimentaria; el desarrollo de los
recursos humanos, y el desabastecimiento de medicamentos e
insumos médicos quirúrgicos.
Organización del sector salud
Los servicios son prestados fundamentalmente por la
Secretaría de Salud Pública, que funciona como agencia
proveedora y reguladora, el Instituto Hondureño de
Seguridad Social, y en menor grado, por las Fuerzas
Armadas, la Junta Nacional de Bienestar Social y el
Departamento de Medicina, Higiene y Seguridad Ocupacional
del Ministerio de Trabajo. El subsistema de salud pública
es rector, además, del Servicio Autónomo Nacional de
Acueductos y Alcantarillados (SANAA). El subsistema privado
lo constituyen 15 hospitales y consultorios privados.
Alrededor de 80% de la población tiene acceso a los
servicios de salud: 60% está cubierta por la Secretaría de
Salud Pública y 11% por el Instituto Hondureño de Seguridad
Social (IHSS). El sector privado cubre alrededor de 10% de
la población total.
Los servicios que presta la Secretaría de Salud Pública
están organizados en seis niveles de atención, articulados
por un débil sistema de envío. El sistema está organizado
en nueve regiones sanitarias con 41 áreas de salud; esta
división no coincide con la división
político-administrativa del país. En 1994 la red de
servicios de la Secretaría contaba con 978
establecimientos, distribuidos en 28 hospitales, 214
centros de salud con médico, 727 centros de salud rural y 9
clínicas maternoinfantiles. De los 28 hospitales, 6 son
considerados de referencia nacional, 6 regionales y 16 de
área.
El subsector público cuenta con 4.803 camas de las cuales
4.141 pertenecen a la Secretaría de Salud Pública y 662 al
IHSS (0,8 camas públicas por cada 1.000 habitantes). En
1995 la Secretaría de Salud Pública produjo 35,1 egresos
hospitalarios por cada 1.000 habitantes, de los cuales 40
% se debieron a partos. El subsector privado produce
alrededor de 30% de todos los egresos hospitalarios del
país. El porcentaje promedio de ocupación en los hospitales
de la Secretaría de Salud Pública fue de 73%. En el área
rural, la gran mayoría de los partos son atendidos por
parteras tradicionales. Se han establecido convenios de
atención compartida entre el Hospital Médico Quirúrgico del
IHSS y los hospitales nacionales de la Secretaría de Salud
Pública en las áreas de psiquiatría, oftalmología,
oncología, nefrología, cuidados intensivos y cardiología.
El Código Sanitario vigente fue aprobado en 1991. Mediante
la Ley de de 1990 se ha avanzado en la descentralización.
La Ley General del Ambiente, aprobada en 1993 para
incentivar la promoción del medio ambiente, estableció la
creación del Despacho del Ambiente, el Consejo Consultivo
Nacional del Ambiente y el Comité Técnico Asesor para
apoyar a la Secretaría del Ambiente y a la Procuraduría del
Ambiente. En 1992 se promulgó la Ley de Modernización y
Desarrollo del Sector Agrícola, que tiene a su cargo el
registro de productos agroquímicos o biológicos de uso
agrícola o veterinario, y en 1993 se aprobó un reglamento
para el control sanitario de la venta de alimentos en
lugares públicos. En 1993 se emitió una ley de
procedimientos que otorga trato especial a los ancianos,
jubilados y pensionados, concediendo descuentos para
recreación, viajes, hospitalización y otros servicios.
Existe una comisión de salud en el Congreso Nacional.
Dentro del contexto de la integración centro y
latinoamericana, dicha comisión forma parte del Parlamento
Centroamericano (PARLACEN) y del Parlamento Latinoamericano
(PARLATINO). La fuerza de trabajo del sector salud, como la
de otros sectores laborales, está regulada en el país por
la Ley de Servicio Civil.
En Honduras circulan entre 7.000 y 9.000 medicamentos de
los cuales 5.071 poseen licencia de comercialización
otorgada por la Secretaría de Salud Pública. De estos,
4.011 corresponden a productos
de marca y 1.060 a productos genéricos. Existen 115
mayoristas (droguerías), 620 farmacias y 215 puestos de
venta de medicamentos. La Secretaría de Economía controla
el precio y los márgenes de utilidad de los medicamentos
importados. El precio de los productos farmacéuticos de
producción nacional es libre y no está sometido a ningún
control
En 1993 se creó la Secretaría del Ambiente (SEDA) para
asegurar el cumplimiento de la Ley General del Ambiente,
formular políticas y coordinar acciones con otras
instituciones. Durante 1996 se inició el establecimiento de
los índices de calidad ambiental (ICA) en 45 ciudades del
país, con el propósito de evaluar o controlar con
tecnología práctica y de bajo costo algunos riesgos
ambientales.
No existen programas de protección de alimentos. Existen
leyes que preven la de fortificación del azúcar con
vitamina A y de la sal con yodo, y la del enriquecimiento
de la harina de trigo.
El Congreso Nacional ha trabajado en un nuevo código de la
niñez, leyes contra el alcoholismo y la drogadicción, la
ley de creación del instituto de la niñez y la familia, y
una ley especial contra la violencia doméstica. También se
ha fortalecido el Comisionado Nacional para la Protección
de los Derechos Humanos con especial atención a los menores
infractores, menores maltratados y mujeres agredidas. En
junio de 1994 se firmó el pacto por la infancia para apoyar
actividades de protección a la niñez. Se ha reconocido que
la violencia es un problema de salud pública, por lo que se
han creado la comisión nacional contra el maltrato, una
oficina gubernamental sobre la mujer y 20 consejos
regionales para atender y prevenir la violencia doméstica.
Servicios
de salud y recursos
La Secretaría de Salud Pública tiene bajo su
responsabilidad diversos programas de prevención y control
de enfermedades, entre ellos los programas para el control
del cáncer, de transmisión sexual y sida, de rabia, de
enfermedades transmitidas por vectores, de tuberculosis y
de lepra.
El sistema de vigilancia epidemiológica ha mantenido
coberturas semanales de notificación nacional inferiores al
60%, con diferencias importantes entre las regiones
sanitarias del país. El sistema abarca las enfermedades de
notificación internacional: cólera, peste, viruela, fiebre
amarilla, influenza y paludismo, así como las incluidas en
el sistema nacional de alerta y acción y en el programa
ampliado de inmunización: fiebre tifoidea, dengue,
meningitis y encefalitis. La mayor parte de los programas
de control han establecido sus propios sistemas de
información sin una articulación entre sí. Honduras
participa en la vigilancia epidemiológica de las
enfermedades diarreicas, amebiasis, tuberculosis, rabia,
leishmaniasis y sida a nivel subregional.
La red de laboratorios está constituida por 28 laboratorios
hospitalarios, 8 regionales y uno central de referencia.
La regulación y el control de los servicios de agua potable
y alcantarillado recaen en la Comisión Nacional de Agua
Potable y Alcantarillado (CONAPA), entidad descentralizada
de la Secretaría de Salud Pública que cuenta con
independencia operativa y financiera. Está en marcha el
proceso de descentralización de los servicios con la
participación de la iniciativa privada; el proceso conlleva
el traspaso a los municipios de los sistemas que opera el
SANAA.
En la mayor parte de los sistemas de agua de las zonas
rurales se ha detectado contaminación bacteriológica. En
las zonas urbanas, como Tegucigalpa y Choluteca, la
contaminación del agua de consumo tiene lugar en la red de
distribución debido a la obsolescencia de la misma. Según
los registros del Servicio Nacional de Agua y
Alcantarillado (SANAA), de los 55 sistemas principales de
alcantarillado del país únicamente 11 poseen sistemas de
tratamiento de aguas servidas.
Las prácticas comerciales de las dos principales entidades
prestadoras de servicios en las dos ciudades más grandes
del país se caracterizan por pérdidas de agua, falta de un
catastro actualizado de usuarios y ausencia de medidores de
consumo de agua. Los sistemas rurales construidos por el
SANASA e los urbanos menores y los rurales incorporan una
importante participación comunitaria y su gestión se delega
a juntas administradoras integradas por usuarios.
El tratamiento más común que se da a los desechos sólidos
domiciliarios es la quema o incineración al aire libre. Las
municipalidades que tienen cierta capacidad de gestión y
mayor población cuentan con un sistema para el manejo de
los desechos, con una cobertura de 20% a 50% en las
municipalidades de tamaño mediano y de 50% a 80% en las de
tamaño grande (Tegucigalpa y San Pedro Sula).
Existen cuatro programas de ayuda alimentaria en Honduras:
el de alimentación complementaria maternoinfantil (PAMI),
el de asistencia alimentaria y nutricional a grupos
vulnerables y promoción de actividades productivas para
autoconsumo, el de merienda escolar (PME) y el de alimentos
por trabajo (PAT). Durante el período 19901993, el
PAMI benefició a 220.907 personas con la distribución de
alimentos en 1.153 centros de alimentación y nutrición.
Durante el mismo período, el PME atendió un promedio anual
de 434.939 escolares, y en 19931994 cubrió a cerca de
50% de las escuelas públicas.
Existen 25 bancos de sangre y servicios de transfusión. De
los seis hospitales nacionales, solamente tres cuentan con
bancos de sangre y servicios de transfusión; los hospitales
regionales y de área tienen sus propios bancos de sangre.
En la Secretaría de Salud Pública se ha creado una unidad
con el propósito de estructurar la organización y el
funcionamiento de la red de bancos de sangre. Hasta 1997 el
funcionamiento de los bancos de sangre no ha estado sujeto
a normas y procedimientos establecidos para llevar a cabo
el trabajo técnico.
La Secretaría de Salud Pública presta servicios
odontológicos en 34 consultorios localizados en recintos
escolares y 84 centros de salud y hospitales. Existen
cuatro centros de alta productividad. Los servicios son
básicamente curativos y en su gran mayoría exodoncias. La
relación de 1,68 odontólogos por 10.000 habitantes es
insuficiente para cubrir las necesidades de la población.
Se cuenta con dos hospitales nacionales psiquiátricos
ubicados en Tegucigalpa. En San Pedro Sula hay una clínica
de atención psiquiátrica que envía a los pacientes a los
hospitales de Tegucigalpa. Se dispone de dos a tres camas
psiquiátricas en cada hospital general.
El IHSS presta servicios a 14.680 pensionados y jubilados
en todo el país. La Unidad de Jubilados y Pensionados del
IHSS tiene un programa de atención que imparte seminarios
de preparación para el retiro, cursos de manualidades y de
apoyo para la gestión de proyectos. Existen dos hogares
para ancianos, financiados por aportaciones voluntarias,
que ofrecen servicios básicos de internamiento.
La oferta total de medicamentos durante el período
19921995 aumentó 26%. Los medicamentos importados
constituyen un alto porcentaje del mercado (54,8% en 1990 y
60,7% en 1994), y representan 23% del total de las
importaciones en el período 19931995; su valor ha
pasado de US$ 24 millones en 1990 a US$ 40 millones en
1996. En 1994 la oferta de medicamentos del sector público
(Secretaría de Salud Pública e IHSS) fue el 29,0% del total
del mercado. La Secretaría de Salud Pública contribuyó con
24,8% del total de la oferta de medicamentos en la red de
servicios en 1994 y el IHSS con 4,2%.
Existen 6,5 médicos por 10.000 habitantes (33% en el sector
público); 2,4 enfermeros profesionales (48% en el sector
público); 8,4 enfermeros auxiliares (87% en el sector
público), y 0,2 odontólogos (18% en el sector público). A
la insuficiencia de recursos humanos se agrega la desigual
distribución geográfica de los mismos, ya que en algunas
comunidades del país no existen plazas laborales y en
otras, por lo general las de mayor inaccesibilidad, las
plazas están vacantes. El sector público, incluido el IHSS,
emplea 69% del personal de salud.
La formación de profesionales del sector salud está a cargo
de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. En el
período 19921996 se graduaron, en promedio, 272
médicos por año, 19 enfermeros y 41 odontólogos. La
formación de auxiliares y técnicos medios está a cargo de
los establecimientos educativos que dependen de la División
de Recursos Humanos de la Secretaría de Salud Pública. A
partir de 1990 se forman nuevas categorías de personal de
salud: técnico de salud ambiental, bachiller en salud,
maestro en salud pública y enfermera especialista en salud
materno-perinatal
La investigación aplicada a salud está poco desarrollada y
la mayoría de los estudios son realizados por agencias de
cooperación externa como la Agencia de los Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional, la Agencia de Cooperación
Internacional del Japón, la OPS/OMS, el Banco Mundial, y
los Gobiernos del Reino Unido y de Suecia.
El gasto en salud, como proporción del PIB, aumentó de 2,7
% en 1990 a 3,0% en 1995 y como porcentaje del gasto público
muestra un comportamiento irregular pasando de 8,1% en 1990
a 6% en 1993 y a 9,2% en 1995. Igual fluctuación se observa
en el gasto en salud como porcentaje del gasto del gobierno
central (que pasó de 10,4% en 1990 a 9,0% en 1993, para
ascender a 13,4% en 1995). El gasto en salud por habitante
aumentó de US$ 18,9 en 1990 a US$ 21,5 en 1995. Los gastos
corrientes descendieron de 70,9% en 1990 a 61,4% en 1995;
el mayor descenso correspondió al rubro de remuneraciones
(40,5% en 1990 y 31,0% en 1995 y el rubro de compra de
bienes y servicios aumentó menos que la inflación. Los
gastos de capital muestran un incremento sustantivo: de US$
26,0 millones en 1990 a US$ 41,2 millones en 1995; además,
representaron 29,1% de los gastos de salud en 1990 y 38,6
% en 1995. El gasto en la prestación de servicios
hospitalarios ha disminuido de 40,1% en 1990 a 28,5% en
1995 mientras la la participación del gasto del programa de
control de enfermedades transmisibles aumentó de 18,9% en
1990 a 22,4% en 1995.
Del total de los recursos disponibles para el sector salud
durante el período 19901995, 78% fueron fondos
nacionales y 22% externos. La cooperación bilateral
representa 53,3% de la cooperación internacional para la
salud, y Estados Unidos es el donante más importante
(45,2%); Desde 1990 la ayuda de este país ha disminuido,
siendo reemplazado por organismos del sistema de Naciones
Unidas e instituciones financieras como el BID y el Banco
Mundial. En 1992, los tres mayores donantes bilaterales
fueron los Estados Unidos (US$ 38,4 millones), Italia (US$
37,4 millones) y el Japón (US$ 19,4 millones).
Para ver el capítulo completo de Salud en las
Américas 1998 para este país en formato PDF oprima aquí
Para ver el Informe de país sobre la Línea Basal
para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector
Salud
oprima aquí