Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
PARAGUAY
SITUACION GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
El territorio de la República del Paraguay se ubica en el
centro de América del Sur, tiene una superficie de 406.752
km2 y está regado por los ríos Paraguay y
Paraná. Administrativamente, además de la capital,
Asunción, el país cuenta con 17 departamentos y 264
distritos. El Poder Ejecutivo es de régimen
presidencialista y el Poder Legislativo, bicameral. La
apertura democrática se inició en 1989 con la elección
directa de los gobiernos municipales. La nueva Constitución
Nacional, las elecciones presidenciales de 1993 y las
municipales de 1996 señalaron un proceso de madurez
democrática que permitió superar una crisis militar en
abril de 1996.
En 1997 la población
se estimó en 5,1 millones de habitantes, de los que 40,3
% tienen menos de 15 años de edad, 56,2% entre 15 y 65 y
3,5%, 65 años y más. Entre 1950 y 1992 el país triplicó su
población y entre 1982 y 1992 la tasa promedio de
crecimiento anual fue de 3,2%. La densidad poblacional es
de 12,5 habitantes por km2, con notables
diferencias entre distintas áreas del país: a la región
occidental o Chaco paraguayo corresponde 61% de la
superficie del país y en ella reside sólo 2,5% de la
población (0,5 hab/km2); en la región oriental
la mayor concentración poblacional se encuentra en Asunción
(4.200 hab/km2). Según el censo de 1992, 50,3
% de la población era urbana y 49,7% rural; se estima que en
1995 el 53% de la población ya vivía en áreas urbanas.
Se ha observado una tendencia decreciente de la tasa de
natalidad, que pasó de 37,7 por 1.000 en 1972 a 33,8 por
1.000 en 1992, así como de la mortalidad infantil, que pasó
de 53,1 por 1.000 en los años setenta a 43,3 por 1.000 en
1995. La esperanza de vida al nacer que en los varones se
estimó en los años cincuenta en 60,6 años, llegó a 68,1
años en 1996; en las mujeres pasó de 69,1 a 71,9 años. La
tasa global de fecundidad a nivel nacional en el período
19901995 fue 4,5 hijos por mujer; según la Encuesta
de Salud Reproductiva de 1990 fue 4,7 hijos por mujer.
La lengua guaraní constituye un elemento clave de la
identidad cultural del país, pero el español se utiliza en
la educación formal y como lengua de uso oficial, aunque
desde 1994 es obligatoria la enseñanza del guaraní en la
educación primaria y secundaria. El Censo de Población y
Vivienda de 1992 revela que casi 40% de la población del
país es monolingüe guaraní y casi 50% bilingüe de algún
tipo.
La ausencia de una política agraria, los bajos salarios, el
desempleo elevado, la escasez de vivienda, los altos
niveles de deserción escolar, las necesidades de salud
insatisfechas para los sectores sociales más desfavorecidos
y la acentuación de las desigualdades son los desafíos que
ha enfrentado la joven democracia. La riqueza sigue
fuertemente ligada a la tenencia de la tierra. En los
últimos años se ha intensificado un proceso de
diversificación que plantea nuevas modalidades de apertura
a los mercados a los sectores tradicionales: el Mercado
Común del Sur (Mercosur), formado por Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay, comenzó a funcionar en enero de 1995 e
integró al Paraguay en un proceso acorde con el nuevo orden
mundial y regional. El Mercosur se ha establecido en una
coyuntura difícil para el país y plantea tanto
oportunidades como riesgos. El país debe enfrentar la
inserción en un mercado altamente competitivo, con socios
de mayor envergadura demográfica, social y económica.
La base económica
del país es la agricultura, especialmente la producción de
algodón y soja para el mercado externo. El sector
agropecuario genera 26,7% del producto interno bruto (PIB),
emplea 35,8% de la población activa y produce 90% de las
exportaciones registradas. De estas, alrededor de la mitad
son de tipo primario, sin procesamiento alguno. El
dinamismo del sector agropecuario ha disminuido en los años
noventa en comparación con otros sectores de la economía
paraguaya. La industria y la construcción generan 21,6% del
PIB y los servicios 51,7%. Las centrales hidroeléctricas
binacionales de Itaipú y Yacyretá brindan al país una
enorme disponibilidad de energía y recursos financieros. En
los primeros años de la presente década la tasa de
crecimiento del PIB disminuyó hasta alcanzar su nivel más
bajo en 1992 con una tasa de 1,8%. En los años
19931995 el crecimiento anual del PIB fue
respectivamente de 4,1%, 3,1% y 4,7%, pero en 1996 volvió a
disminuir hasta 1,3% según cifras provisionales. La
inflación se halla en niveles que podrían ser considerados
aceptables: 10,5% y 8,2% en 1995 y 1996, después de haber
alcanzado un 44% anual en 1990. Dicha reducción no ha sido
sin costos, ya que las políticas antiinflacionarias pueden
haber sido uno de los factores que más contribuyeron al
lento crecimiento del PIB durante los últimos años. En el
área externa se ha logrado revertir la tendencia de las
reservas internacionales que a finales de la década pasada
estaban en declive. Sin embargo, la balanza comercial sigue
siendo deficitaria y el déficit ha aumentado en los últimos
cinco años debido a la brecha entre las exportaciones (en
1996, US$ 1.048 millones) y las importaciones (en 1996, US$
2.658 millones). Con un ingreso promedio anual de US$ 1.634
per cápita (cifras preliminares para 1996) e indicadores
sociales que muestran deficiencias en salud, nutrición,
educación y vivienda, el Paraguay ha sido clasificado entre
los países de desarrollo medio según la metodología
utilizada por el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo para elaborar el índice de desarrollo humano.
El problema del empleo en el Paraguay no es la desocupación
abierta sino la falta de trabajos capaces de proporcionar
ingresos suficientes para alcanzar niveles mínimos de
subsistencia. Los datos sobre desempleo de distintas
fuentes no son coincidentes. El Banco Central da un
desempleo para el período 19921996 de alrededor de
9%, que llega en 1996 a 9,8%. El Departamento de Política
Industrial del Ministerio de Industria y Comercio da para
1995 una tasa de 13,7%, dato que se explica por la suma de
las tasas de desempleo abierto y oculto. El desempleo
abierto (personas que buscan trabajo sin poder hallarlo)
fue ese año 5,3% en las áreas urbanas y 3,4% a nivel
nacional. El desempleo oculto (personas que no buscaban
trabajo porque a pesar de querer o necesitar trabajar
consideran que no podrán hallar algo que satisfaga sus
expectativas) alcanzó 10,3% en 1995 a nivel nacional. La
participación de las mujeres en el mercado de trabajo ha
aumentado sin cesar y cada día son también más las mujeres
que acceden a los diversos niveles de la educación formal.
Según estudios recientes, al menos 30% de la población se
encuentra por debajo de la línea de pobreza básica,
proporción que llega a 55% en las áreas rurales, afectando
sobre todo a mujeres y niños. Desde los años ochenta las
áreas urbanas han mostrado cierta estabilidad en cuanto a
porcentaje de pobreza básica, pero se ha registrado un
aumento de la pobreza extrema, de 15% a 21%.
Según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1992,
algo más de la mitad del total de las viviendas están
ubicadas en el área urbana con un promedio de 4,6
habitantes por vivienda, razón que llega a los 5 habitantes
por vivienda en la zona rural. Persiste un déficit
acumulado de más de 350.000 viviendas y una demanda anual
no satisfecha de unas 15.000 unidades. El hacinamiento,
expresado en un promedio de tres o más personas por
habitación, afecta a 30% de la población. En cuanto a la
calidad de las viviendas, presentan deficiencias básicas
algo más de un tercio del total, con diferencias marcadas
entre el medio urbano (23%) y el medio rural (49%).
Considerando analfabeta a la persona de 10 años y más que
no ha aprobado el segundo grado, la proporción de
analfabetismo llega a 9,4%. La tasa es mayor en mujeres,
excepto en el grupo de 10 a 14 años donde la tasa masculina
excede a la femenina. El analfabetismo ha mostrado una
tendencia decreciente, de 21% a 9,4% entre 1982 y 1992,
aunque la evolución muestra diferencias desfavorables
importantes para las zonas rurales y para las mujeres. La
matriculación en el nivel primario alcanza 95%, pero son
muy altas las tasas de repetición (9% a nivel nacional y
10,4% en zonas rurales) y de deserción escolar: solo 51% de
los niños que iniciaron el primer grado en 1986 completaron
el sexto grado.
Mortalidad
Según la mortalidad registrada por el Ministerio de Salud
Pública y Bienestar Social en 1995 y la tasa bruta de
mortalidad (5,43 por 1.000) estimada por la Dirección
General de Estadísticas, Encuestas y Censos, el subregistro
de la mortalidad sería de 38,7%. Este promedio nacional
presenta notorias diferencias por región geográfica. En
1995, 37% de las defunciones registradas de menores de 1
año ocurrieron sin atención médica. Por otra parte, entre
las defunciones con certificación médica, la proporción de
defunciones atribuidas a signos y síntomas mal definidos
alcanzó 10,3% en 1995. Ese año, el Ministerio de Salud
Pública registró un total de 16.069 defunciones. Analizadas
según los grupos de causas utilizados en las
Estadísticas de salud de las Américas de la OPS, a las
enfermedades del aparato circulatorio le corresponden 34,5
% de las defunciones, seguidas por las neoplasias malignas y
causas externas, cada una con 12%. A las enfermedades
transmisibles corresponde 11,4% de las defunciones
registradas y a las afecciones originadas en el período
perinatal, 3,9%. Analizadas por edades, 12,6% del total de
las defunciones ocurren en menores de 5 años, 2,1% en niños
de 5 a 14 años, 18,9% en población adulta de 15 a 49 años,
15,7% en personas de 50 a 64 años y 50% en población de 65
años y más. En 1991, 17,2% de las muertes ocurrieron en
menores de 5 años y 46,6% en los de 65 años y más. La
estructura de la mortalidad en las 18 regiones sanitarias
es bastante similar a la de la mortalidad nacional. Las
enfermedades del aparato circulatorio aparecen como primera
causa en 13 de las 18 regiones. Los tumores son la segunda
o tercera causa en 16 de las 18 y las causas externas
figuran como segunda o tercera causa en 12 regiones. No
obstante, las causas externas constituyen la primera causa
en cuatro regiones (Alto Paraná, Amambay, Canendiyú y
Boquerón). Las muertes por accidente (códigos
E800E949 de la CIE-9) ocupan un lugar preponderante
en la mortalidad total del país, siendo la causa de 7 de
cada 100 defunciones registradas.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño En 1995 se
registraron 1.570 defunciones de menores de 1 año, de las
cuales 43% se debieron a infecciones neonatales, neumonía,
influenza, diarrea, meningitis o tétanos. La tasa de
mortalidad infantil registrada en 1991 fue de 24 por 1.000
nacidos vivos y disminuyó en 1995 a 19,7 por 1.000, según
datos de los certificados de defunción. A pesar del
subregistro, los datos de 1995 muestran variaciones desde
32,4 por 1.000 en Alto Paraná hasta 16,2 por 1.000 en
Asunción. En 1995 la mitad de las defunciones registradas
de menores de 1 año ocurrieron durante los primeros 28 días
de vida. La tasa de mortalidad neonatal fue de 9,8 por
1.000 nacidos vivos y las lesiones debidas al parto fueron
responsables de 38% de estas defunciones, las infecciones
del recién nacido de 18% y la prematuridad de 15%. La tasa
de mortalidad posneonatal fue de 9,9 por 1.000 nacidos
vivos y la neumonía, la influenza y las diarreas fueron las
principales causas. La tasa de mortalidad en niños de 1 a 4
años de edad en 1995 fue de 5,7 por 1.000 nacidos vivos
registrados. Las principales causas de defunción fueron la
neumonía, la diarrea y los accidentes. Los únicos datos de
morbilidad disponibles son los registrados por los
establecimientos del Ministerio de Salud Pública y
Bienestar Social, datos que adolecen de deficiencias de
cobertura y calidad. Para el grupo de menores de 5 años las
primeras causas de consulta en 1995 fueron las infecciones
respiratorias agudas, que generaron 146.971 consultas,
mientras que las enfermedades diarreicas agudas generaron
30.729, las parasitosis 27.421 y las anemias 16.652. En
1995 se registraron 147 defunciones en el grupo de 5 a 9
años de edad, 55% de las cuales ocurrieron en varones. Las
causas externas constituyeron la primera causa de muerte
con 30% de las defunciones en este grupo. Las enfermedades
respiratorias, segunda causa de defunción, fueron
responsables de 13% de las muertes y los tumores fueron la
tercera con 10% de las muertes. Entre las causas externas
los accidentes de tránsito fueron responsables de una de
cada tres defunciones y las armas de fuego, de 14%. En
cuanto a morbilidad, en 1995 el Ministerio de Salud Pública
registró como motivos principales de consulta en sus
establecimientos para el grupo de 5 a 9 años las
infecciones respiratorias agudas, las parasitosis, la
anemia, los accidentes y las diarreas.
La salud del adolescente
En 1995 se registraron 529 defunciones en el grupo de 10 a
19 años de edad, siendo las causas externas el principal
motivo de defunción, responsable de 53% del total de
muertes. Los tumores constituyeron la segunda causa de
muerte con un peso relativo inferior (6%). Entre las causas
externas las lesiones de tránsito produjeron 23% de las
defunciones. Mientras en el grupo de 10 a 14 años no hay
diferencias significativas por sexo, en el grupo de 15 a 19
años 79% de las defunciones ocurren en varones. Las
principales causas de consulta en establecimientos del
Ministerio de Salud Pública para el grupo de 15 a 19 años
fueron en 1995 las infecciones respiratorias agudas, las
anemias, los accidentes y las parasitosis. La drogadicción,
el alcoholismo y la delincuencia juvenil constituyen
problemas serios en los jóvenes y son consecuencia de los
fenómenos de urbanización y marginalidad en las zonas
urbanas.
La salud de la población adulta
Algo más de la mitad (53%) de la población del país tiene
entre 15 y 60 años de edad y 28% del total de las
defunciones se produce en este grupo, 62% de las cuales
ocurre en varones y 38% en mujeres. Los accidentes, los
homicidios y algunas enfermedades infecciosas como la
tuberculosis y la enfermedad de Chagas explican la mayor
parte de las defunciones en la población adulta,
particularmente en el grupo de 15 a 44 años. Entre las
mujeres de 15 a 49 años de edad las principales causas de
defunción son los tumores, los accidentes y las
enfermedades del corazón. En 1995 fueron registradas 104
muertes maternas de las que 29% correspondieron a abortos y
24% a sepsis. Las causas siguientes fueron "otras
complicaciones del embarazo, parto y puerperio", las
toxemias y las hemorragias, en ese orden. En el grupo de 45
a 64 años las principales causas de mortalidad en 1995
fueron las enfermedades cardiovasculares y los accidentes.
En 1995, en los establecimientos del Ministerio de Salud
Pública los principales motivos de consulta a estas edades
fueron las infecciones respiratorias agudas, la anemia, los
accidentes y la hipertensión.
La salud del adulto mayor
En el grupo de edad de 60 años y más se halla 5,2% de la
población, que aporta 56% del total de defunciones. Las
principales causas de defunción para este grupo de edad
fueron en 1995 las enfermedades cardiovasculares (28% de
las muertes); la enfermedad cerebrovascular (18%), los
tumores (13%), la diabetes (6%), la neumonía y la influenza
(4%) y la hipertensión (3%). En este grupo de edad los
principales motivos de consulta fueron la hipertensión, las
infecciones respiratorias agudas, la anemia y los
accidentes.
La salud de la mujer
En 1995 la tasa de mortalidad materna fue de 130,7 por
100.000 nacidos vivos. En el país persiste una
discriminación contra la mujer que afecta a todas las
mujeres y especialmente a las de los estratos más pobres.
De cada 10 analfabetos, 6 son mujeres. En algo más de la
quinta parte de los hogares el responsable familiar es una
mujer. En el Congreso Nacional 94% de sus miembros son
varones y en el Gobierno hay solo una ministra. Apenas 3,2
% de los titulares de préstamos y donaciones para el
desarrollo son mujeres. La mayor parte de las mujeres
trabajan en ocupaciones no remuneradas y no registradas.
Las que trabajan con remuneración suelen recibir sueldos de
menor cuantía que los de los varones que realizan tareas
similares. Casi en la totalidad de los casos de violencia
doméstica las víctimas son mujeres y niños. En 1994 se creó
la Secretaría de la Mujer, con rango de Ministerio, por
medio de la cual el Gobierno ejecuta programas enfocados a
los problemas de género (violencia contra la mujer, salud
reproductiva y planificación familiar, educación sexual,
capacitación laboral).
La salud de los trabajadores
Los riesgos para la salud relacionados con el medio laboral
no se investigan ni existe una institución responsable de
estos aspectos laborales de la salud. No obstante, los
Ministerios de Salud Pública y Bienestar Social y de
Justicia y Trabajo y el Instituto de Previsión Social
coordinan mediante el Consejo de Seguridad y Salud
Ocupacional las acciones de higiene y seguridad en el medio
laboral. No existen datos fidedignos sobre enfermedades
ocupacionales. Hacen falta profesionales especializados en
el área laboral y reglamentación técnica y jurídica de los
códigos del trabajo y sanitario, respectivamente, en los
capítulos referentes a condiciones y ambiente de trabajo.
Según datos del Instituto de Previsión Social (IPS),
referidos exclusivamente a sus beneficiarios, en 1989 hubo
un total de 2.714 casos de accidente de trabajo o
enfermedad profesional, lo que resulta en una tasa de 22,1
casos por 1.000 cotizantes. En 1993 se registraron 4.097
casos, aumentando la tasa a 29,6 casos por 1.000.
La salud de los discapacitados
La falta de información y los problemas de cobertura y
definiciones hacen difícil una estimación adecuada de la
situación en esta área. Según datos del censo de 1992 en
Asunción se registraron 5.335 personas con discapacidades
de todo tipo, mientras que en el Departamento Central se
registraron 7.786. La Ley 780 del 30 de noviembre de 1979
creó el Instituto Nacional de Protección a Personas
Excepcionales (INPRO). Desde 1985 dicho Instituto brinda en
instalaciones propias servicios de diagnóstico, tratamiento
y rehabilitación de discapacidades. A partir de 1995, con
objeto de lograr una extensión de cobertura de sus
servicios, el INPRO integró a todas las organizaciones
gubernamentales y no gubernamentales que trabajan en el
campo de la discapacidad, a las que brinda asistencia
técnica y financiera. El mismo año comenzó la
implementación de un programa de rehabilitación basada en
la comunidad, que incluye la atención extramural de la
discapacidad y se está extendiendo al interior del país. El
INPRO tiene registradas en todo el territorio a 22.000
personas discapacitadas.
La salud de los indígenas
Durante el último cuarto de siglo, en la medida que fue
avanzando la ocupación del territorio por la colonización y
las migraciones, el hábitat tradicional indígena fue
restringiéndose. A pesar del esfuerzo llevado a cabo por
organizaciones privadas y por el Instituto Nacional del
Indígena (INDI), las comunidades indígenas han sufrido
procesos intensos de deterioro y desintegración
comunitaria. Según datos del censo nacional de 1992, la
población indígena totalizaba unas 49.500 personas, 43,8
% menores de 15 años y 2,7% de 65 años y más. Esta población
se distribuye en cinco familias (tupí guaraní,
mataco-mataguayo, guaicurú, lengua-maskoy y zemuco) y 17
etnias. La tasa global de fecundidad de la población
indígena es en promedio de 5,7, presentando variaciones
entre etnias que van de 3,7 para la etnia lengua a 7,8 para
la etnia aché. La mortalidad infantil -estimada por el
método de Brass, variante Coale-Trussel, aplicado a los
resultados del censo de 1992- fue para el conjunto de la
población indígena de 106,7 por 1.000 nacidos vivos, con
una variación interétnica de 64 por 1.000 en la etnia maká
a 185 por 1.000 en la etnia chamacoco. Además de la tasa de
mortalidad infantil máxima en el país, en la población
indígena la frecuencia de la tuberculosis es 10 veces la
media nacional. Casi 80% de las viviendas indígenas se
encuentran infestadas por Triatoma infestans.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Enfermedades transmitidas por
vectores. La malaria representa un
problema residual, con un número estable de casos que en
los últimos tres años nunca excedió de 1.000. Hasta 90% de
los casos, todos debidos a Plasmodium vivax, se
concentran en ocho distritos de los departamentos de Alto
Paraná, Caaguazú y Canendiyú. Desde la epidemia de dengue
por serotipo 1 ocurrida en 19881989, en la que se
registraron más de 40.000 casos, no se notificaron nuevos
casos a pesar de que el vector, Aedes aegypti,
mantiene infestadas casi todas las localidades del país. La
enfermedad de Chagas constituye actualmente la principal
enfermedad transmitida por vectores y uno de los problemas
relevantes de salud pública. La Comisión Intergubernamental
para la Eliminación del Triatoma infestans y la
Interrupción de la Tripanosomiasis Americana Transfusional
ha estimado que en el Paraguay la prevalencia de infección
por Trypanosoma cruzi es de 11,6%, proporción que
está en disminución debido a las actividades de control. En
1986, 98% de la sangre para transfusión fue controlada
serológicamente, y la prevalencia de anticuerpos
antitripanosoma en donantes de sangre fue de 5,7% y 4,1%,
respectivamente,
en 1995 y 1996. En 5.042 embarazadas de los departamentos
de Paraguarí y Cordillera la prevalencia fue de 15% en 1995
y algunas encuestas en la población aborigen del Chaco
dieron una prevalencia serológica de hasta 80%. La
leishmaniasis tegumentaria americana es también un problema
de salud pública serio. Se producen alrededor de 1.000
casos anuales, aunque con un subregistro importante y una
variabilidad anual que se explica por problemas de
notificación. En los últimos años, 85% de los casos
ocurrieron en tres departamentos: Canendiyú, Alto Paraná y
San Pedro. La presencia de casos y su incremento se
relaciona con la colonización de zonas de desarrollo
agropecuario, por lo que la población más afectada es la
masculina de mayores de 20 años.
Enfermedades inmunoprevenibles. El
sarampión muestra una tendencia de franco descenso: hasta
1993 se producían epidemias cada tres años que superaban
los 2.000 casos anuales; desde ese año hasta 1996 se
registraron 2.066, 142, 69 y 13 casos, respectivamente. No
obstante, a partir del mes de mayo de 1997 se produjo un
brote que afectó principalmente al departamento del Alto
Paraná, cuyas ciudades más pobladas -Ciudad del Este,
Presidente Franco y Hernandarias- tienen límites con el
Brasil. A finales de 1997 se habían notificado más de 300
casos, 180 de los cuales se confirmaron en el laboratorio o
por nexo epidemiológico. El último caso de poliomielitis se
produjo en 1985. En 1995 se investigaron 23 casos de
parálisis fláccida aguda y de enero a octubre de 1996, 19
casos, descartándose en todos ellos la participación de
poliovirus salvaje. En los años 19921995 se
registraron 18, 28, 18 y 16 casos de tétanos neonatal, con
8 casos registrados hasta octubre de 1996. De difteria se
registró un caso en 1995 y no se produjo ninguno en 1996.
En 1992 y 1993 se registraron 372 y 272 casos de tos
ferina, respectivamente. En 1994 se registraron 49, 13 en
1995 y 16 en 1996.
Cólera y otras enfermedades infecciosas
intestinales. Desde que se inició la epidemia de
cólera en las Américas, el Paraguay ha notificado 7 casos,
3 en 1993 y 4 en 1996, todos confirmados por laboratorio y
causados por Vibrio cholerae O1, biotipo El Tor,
serotipo Inaba. Entre 1992 y 1996 los servicios públicos de
salud notificaron alrededor de 40.000 casos anuales de
diarrea. Tanto el número como la proporción relativa de
casos en mayores y menores de 5 años se mantuvo estable en
el período (80% de casos en menores de 5 años y 20% en el
resto).
Enfermedades crónicas transmisibles. La
tuberculosis sigue constituyendo un problema de salud
pública, principalmente en la población indígena y rural.
En 1992 y 1993, la tasa de incidencia anual fue de 43,3 por
100.000 habitantes, en 1994 de 38,4, en 1995 de 36,1 y en
1996 de 37,2. De estos casos 95% son formas pulmonares; 45
% fueron confirmados por baciloscopia en 1995. La
notificación, en especial la de los casos confirmados por
bacteriología, sigue siendo parcial e irregular y los casos
notificados no reflejan la verdadera magnitud del problema.
Los últimos estudios de cohortes muestran tasas de curación
de alrededor de 70% y tasas de abandono de 17%. Entre 1992
y 1996 el registro de casos nuevos de lepra se mantuvo
relativamente estable; 365, 338, 376, 227 y 386 fueron los
casos registrados cada año. La tasa de prevalencia nacional
es de 2,5 por 10.000, aunque existen problemas de
subregistro. En los departamentos de Alto Paraguay, Amambay
y Canendiyú se alcanzan las prevalencias máximas.
Infecciones respiratorias agudas. Las
infecciones respiratorias agudas continúan siendo el
principal motivo de consulta. En 1995 fueron la primera
causa de muerte en el grupo de 1 a 4 años. El mismo año
fueron causa de 14,5% del total de defunciones registradas
en menores de 5 años. Entre 1991 y 1996 se reportaron unos
200.000 casos anuales.
Rabia. La incidencia de rabia canina en el
Paraguay pasó de 227 casos en 1994 a 572 casos en el
período de enero a octubre de 1996. En 1992 se produjeron
tres casos de rabia humana; en 1996 fueron 6. En 1995 más
de 15.000 personas acudieron a servicios de salud para ser
atendidas por riesgo de rabia. En el área central del país
se da la mayor frecuencia de rabia canina; 90% del total de
los casos registrados en el país ocurren en los
departamentos Central, Paraguarí y Caaguazú; 80% de los
casos ocurrieron en el departamento Central.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. Desde 1986 hasta diciembre de 1996 se han
registrado en el Paraguay 253 casos de sida, con una
letalidad de 57%. Durante el primer cuadrienio de la
epidemia la media anual de casos no llegó a 10. En el
quinquenio siguiente se registraron unos 20 casos anuales y
durante los últimos cuatro años el promedio fue 35. La
incidencia anual es de un caso por 100.000 habitantes. El
grupo de edad más afectado por el sida es el de 30 a 34
años y le sigue el de 35 a 39. La epidemia incide sobre
todo en varones, aunque los casos en mujeres son cada vez
más frecuentes. En 1990 se registró el primer caso de sida
en una mujer y a partir de entonces se produjo cada año
unos 10 casos de sida en mujeres. En 66% de los casos ha
habido exposición por vía sexual y al inicio de la epidemia
casi siempre de tipo homosexual, aunque en el curso de los
años se ha observado una mayor importancia relativa de la
exposición heterosexual. Casi en 12% de los casos hay
exposición por uso de drogas endovenosas, en 3,8% por
transfusión sanguínea y en 2,9% de los casos hay exposición
perinatal. La información disponible sobre infección por
VIH muestra que el grupo de edad más afectado es el de 20 a
24 años. La prevalencia de infección por VIH en donantes de
sangre es de 0,2%, según datos del Centro Nacional de
Transfusión Sanguínea. El registro de casos de sífilis se
mantuvo casi constante desde 1988, con 763 casos, hasta
1990 con 765. A partir de 1992 se produjo un incremento de
los casos registrados que llegaron a 1.022. Las cifras se
mantuvieron estables posteriormente y en 1995 el Ministerio
de Salud Pública registró 1.016 casos, de los que 263 (26%)
se diagnosticaron en embarazadas y 56 (5,6%) fueron casos
de sífilis congénita. En 1996 -hasta octubre- se
notificaron 683 casos de sífilis. En 1996, solamente 66% de
la sangre para transfusión se sometió a control serológico
con VDRL. La prevalencia luética entre donantes fue de
3,4%.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Enfermedades y deficiencias de la
nutrición. La desnutrición debida a ingesta
inadecuada de proteínas y calorías no constituye un
problema grave en el Paraguay. Sin embargo, las
enfermedades carenciales como las anemias, el bocio
endémico y algunas hipovitaminosis son muy frecuentes,
principalmente en la población de menores recursos. Según
el censo de 1993 de talla para la edad en escolares, la
prevalencia nacional de desnutrición crónica fue 10,3%; en
áreas rurales fue el doble y en alumnos de escuelas
estatales casi triplicó la de escuelas privadas. En 1995 se
registraron 88 defunciones, 33 de ellas en menores de 5
años, cuya causa básica fueron enfermedades nutricionales,
avitaminosis y anemias.
Enfermedades cardiovasculares. El
Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud de la
Universidad Nacional de Asunción realizó en 1991-92 una
encuesta en 1.606 personas de ambos sexos, de 20 a 70 años
de edad, residentes en Asunción y algunas localidades del
Gran Asunción. Se halló una prevalencia de diabetes de 6,1
% y de 11,5% de intolerancia a la glucosa; hipertensión
arterial en 11,5% (9,5% en varones y 12,4% en mujeres), y
triglicéridos elevados en 17,2% de los varones y 10,4% de
las mujeres. Se consideró obesa a 53,8% de la población
encuestada (45,8% en varones y 57,4% en mujeres); en 40% se
hallo hábitos sedentarios, con mayor prevalencia en las
mujeres de 30 a 49 años de edad. En 1995 se registraron
5.537 defunciones por enfermedades del aparato
circulatorio. De ellas, 2.013 correspondieron a
enfermedades cerebrovasculares, 1.573 a infarto de
miocardio y cardiopatía isquémica y 319 a hipertensión. El
82% de las defunciones de este grupo fueron registradas en
personas de 60 años y más.
Tumores malignos. En 1995 se registraron
1.930 defunciones por tumores, 12% del total de muertes. La
tasa de mortalidad por tumores para ambos sexos fue 40 por
100.000 habitantes, 46 por 100.000 en mujeres y 33 en
varones. En las mujeres, predominaron los tumores malignos
de útero y de cuello uterino (12 por 100.000), los de mama
(5 por 100.000) y de estómago (4 por 100.000). En los
varones la tasa más alta correspondió a los tumores de
tráquea, bronquios y pulmón (7 por 100.000), los de
próstata y de estómago (5 por 100.000, respectivamente).
Accidentes y violencia. Los accidentes y
la violencia constituyen una causa importante de
hospitalización y muerte. Los accidentes de tránsito son
los más frecuentes. En 1995, 58% de las defunciones por
accidentes y violencia se produjo en personas de 15 a 24
años y 24% en adultos de 25 a 44 años; 80% de estas muertes
fueron en varones. En 1995 se registraron 515 homicidios
(3,2% del total de defunciones registradas); 91% de las
víctimas fueron de sexo masculino. Uno de cada cinco
homicidios que ocurren en el país se registra en Alto
Paraná.
Trastornos del comportamiento. En 1991 se
realizó un estudio sobre salud mental y hábitos tóxicos en
personas de 12 a 45 años residentes en las 10 ciudades más
pobladas del país, el cual detectó abuso de sedantes,
hipnóticos o estimulantes en 10,3% de la población y abuso
de anfetaminas en 4,6%. La tercera parte (32%) de los
encuestados fumaba o había fumado y, de ellos, 14% fumaban
regularmente y 10% fumaban más de 10 cigarrillos diarios.
La prevalencia de consumo de marihuana fue de 1,4%; la de
cocaína, 0,3%; la de consumo de analgésicos con finalidad
no terapéutica, 3,0%. El uso de sustancias inhaladas llegó
a 2,5% de la muestra y el de sedantes sin prescripción
médica, a 6,6%. Las sustancias con potencial adictivo más
utilizadas son el alcohol y los analgésicos. En 1995 fueron
registradas 121 muertes por suicidio, de las que 70
% correspondieron a personas del sexo masculino.
Salud oral. En 1995 se realizó una
encuesta para determinar el índice CPO-D (dientes cariados,
perdidos, obturados), pero sus resultados no están aún
disponibles. En 1989 el mayor problema de salud oral fue la
caries dental, que afectaba a 98% de los escolares y a 100
% de los adultos.
Síndrome pulmonar por hantavirus. En
noviembre de 1995 se produjeron varios casos clínicos de
dificultad respiratoria en adultos e infección asintomática
por hantavirus, variedad "Sin Nombre", en
habitantes de la ciudad de Filadelfia, ubicada en el centro
del Chaco paraguayo. De 24 casos probables, 23 tuvieron
anticuerpos positivos, al igual que 4 de 27 contactos y 44
de 345 residentes en la localidad. Calomys laucha
fue el roedor más frecuentemente capturado y también el que
mostró mayor índice de anticuerpos positivos para el
hantavirus variedad "Sin Nombre".
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
En la Constitución Nacional de 1992 se considera la salud
como un derecho de todos los habitantes y se establece que
el Sistema Nacional de Salud ejecutará "acciones
sanitarias integradas, con políticas que posibiliten la
concertación, la coordinación y la complementación de
programas y recursos del sector público y privado". La
política nacional de salud busca básicamente responder a
las necesidades de salud de la población, en coordinación
con las instituciones del sector público y privado.
Establece como prioridades la salud maternoinfantil y la
nutrición, el control de las enfermedades
inmunoprevenibles, transmisibles y zoonosis, el saneamiento
ambiental, el fortalecimiento de los servicios de salud, la
coordinación interinstitucional, la participación
comunitaria en el sistema de servicios de salud y la
atención a sectores marginales y asentamientos de
indígenas. En diciembre de 1996 el Congreso sancionó la Ley
No. 1.032 que crea el Sistema Nacional de Salud. El sistema
tiene como finalidad primordial prestar servicios a todas
las personas de manera equitativa, oportuna y eficiente,
sin discriminación de ninguna clase, mediante acciones de
promoción, recuperación y rehabilitación. A través del
mismo se establecen conexiones intersectoriales e
intrasectoriales concertadas. El sistema incorpora a todas
las instituciones que fueron creadas con la finalidad
específica de participar en actividades de salud.
La reforma del sector salud
La Ley del Sistema Nacional de Salud es parte de la
estrategia de reforma del sector y contempla los principios
de equidad, calidad, eficiencia y participación social. Su
implementación ha comenzado mediante un proceso de
descentralización a nivel de los departamentos y
direcciones regionales y con el desarrollo de dos proyectos
apoyados por el Banco Mundial y el BID dirigidos al
fortalecimiento de los servicios de salud en 11
departamentos en los que reside 71% de la población. Para
el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social las
principales estrategias son: establecer un Sistema Nacional
de Salud que complemente y coordine a los entes
responsables de desarrollar actividades de salud a fin de
mejorar la atención y aumentar la cobertura de los
servicios; acompañar con acciones la política de
descentralización del Gobierno nacional, con el refuerzo
constante de la implementación departamental y distrital de
los consejos de salud; fortalecer los sistemas locales de
salud que permitan la autogestión de los diferentes niveles
de atención para optimizar la utilización de los recursos
locales disponibles y crear el Centro Nacional de Datos en
Salud, dependiente del Ministerio de Salud Pública cuya
finalidad será la recopilación y manejo de datos
estadísticos que faciliten la gestión del sector. En este
proyecto debe participar el sector privado.
Organización del sector salud
El Consejo Nacional de Salud, constituido por instituciones
clave del sector y presidido por el Ministro de Salud,
tiene la responsabilidad legal de coordinar y controlar los
planes, programas y actividades de las instituciones
públicas y privadas en el sector. La atención de la salud
es responsabilidad de tres subsectores. El subsector
público está conformado por el Ministerio de Salud Pública
y Bienestar Social, la Sanidad Militar, la Sanidad
Policial, la Sanidad Municipal, la Corporación de Obras
Sanitarias y el Hospital de Clínicas de la Universidad
Nacional de Asunción. En el subsector paraestatal se
integran el Instituto de Previsión Social (IPS), la Cruz
Roja Paraguaya y el Hospital de la Universidad Católica de
Nuestra Señora de la Asunción. El subsector privado,
unificado en la Asociación de Hospitales, Sanatorios y
Clínicas Privadas, está conformado por múltiples centros
privados, laboratorios farmacéuticos y farmacias. Ha tenido
un gran crecimiento en los últimos 10 años. Al Ministerio
le corresponde legalmente atender a toda la población no
cubierta por otras instituciones del sector, especialmente
los grupos más vulnerables y de escasos recursos
económicos. Del total de la población nacional, el
Ministerio de Salud Pública da cobertura a 63%; los
servicios privados a 15%; la Sanidad Militar cubre
alrededor de 3%; la Sanidad Policial a menos de 1%; el
Hospital de Clínicas de la Universidad Nacional de Asunción
atiende aproximadamente a 5%. El Instituto de Previsión
Social (IPS) es responsable de la atención de salud de
alrededor de 13% de la población y en relación con los
riesgos asociados con las enfermedades ocupacionales, los
accidentes, la invalidez y la vejez. Tanto el Ministerio
como el IPS están organizados en un sistema regionalizado,
con diferentes niveles de complejidad. A la sanidad de los
municipios le corresponde atender aspectos de salud pública
tales como la recolección de los residuos domiciliarios, la
desinfección de locales públicos y otros.
Organización de las actividades de regulación
sanitaria
El Código Sanitario 836/88 establece que el Ministerio de
Salud Pública es la máxima dependencia del Estado
competente en materia de salud y aspectos fundamentales del
bienestar social. La Dirección de Vigilancia Sanitaria,
dependiente de esta institución, tiene entre sus funciones
el control del registro sanitario de todos los medicamentos
de uso humano y se encarga de autorizar la comercialización
de los mismos. No obstante, la estructura de la Dirección
cuenta con pocos profesionales sobre los que recae la
evaluación de todos los procesos administrativos destinados
al registro de productos y la habilitación de
instalaciones, incluidas todas las farmacias del país. El
Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social cuenta con
un sistema de control de calidad mediante un convenio con
la Universidad Nacional de Asunción, a través del Centro
Multidisciplinario de Investigación Tecnológica. Dicho
centro realiza los análisis de control de calidad de los
medicamentos antes de su comercialización y eventualmente
durante ésta, si el Ministerio realiza una intervención, ya
sea por oficio o por denuncia. Actualmente se encuentran en
proceso de implementación normas consensuadas por Mercosur
para los controles de calidad de los productos
farmacéuticos y la verificación de las buenas prácticas de
fabricación. La notificación de enfermedades transmisibles
es obligatoria por ley nacional desde 1915 y esta
obligatoriedad recae sobre la totalidad de los servicios de
atención médica, ya sean públicos, privados o de la
seguridad social, aunque en la práctica la cobertura de
notificación está limitada a los servicios públicos y en
menor medida a los del IPS. El Ministerio de Salud Pública
es responsable por medio de la Dirección General de
Epidemiología de recopilar las notificaciones. Hay 40
enfermedades o eventos de notificación obligatoria semanal,
de los que 16 son objeto de vigilancia intensificada
-notificación caso por caso, en forma inmediata, aun ante
la sospecha clínica-; la infección por VIH/sida y el
síndrome pulmonar por hantavirus son las dos últimas
entidades incorporadas al sistema. Los resultados de la
vigilancia se publican en un boletín epidemiológico
trimestral. También forma parte del sistema de vigilancia
la evaluación sanitaria de puertos, aeropuertos y
terminales terrestres, a cargo de distintas dependencias
del Ministerio de Salud Pública. El Instituto Nacional de
Alimentación y Nutrición (INAN), dependiente del
Ministerio, fue creado en mayo de 1996 y es el organismo
responsable del control y la protección de los alimentos a
nivel nacional. La creación de este centro, la coordinación
de las actividades de control por parte de la Comisión
Nacional de Protección de Alimentos -integrada por los
Ministerios de Salud Pública, Agricultura e Industria y
Comercio- y la integración del Paraguay en el Mercosur han
contribuido a que el control de alimentos adquiera
considerable importancia.
Servicios de
salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Promoción de la salud. El Ministerio
realiza actividades de educación y comunicación social en
apoyo de los programas de sida, cólera, salud familiar,
supervivencia infantil, prevención del uso indebido de
drogas y del tabaquismo, nutrición y salud del adolescente.
No obstante, no se ha evaluado el alcance nacional de
dichos programas. En marzo de 1997 se firmaron convenios
con 10 municipios, incluido el de Asunción, para el
desarrollo de una estrategia de municipios saludables.
Servicios de agua potable y
alcantarillado. En 1996 el abastecimiento de agua
potable llegó a 48,3% de la población urbana y 18,3% de la
rural, con un promedio nacional de cobertura de 27,1%. La
cobertura del alcantarillado sanitario en el conjunto del
país es de 14,8%. En el interior solo dos localidades
cuentan con alcantarillado sanitario; otras; no hay
cobertura en 11 departamentos del país y en los 6 restantes
no alcanza a 10%. El sistema de alcantarillado sanitario de
Asunción descarga directamente en el río Paraguay. El
caudal medio de las aguas residuales es de aproximadamente
1,5 m3/segundo. Se estima que hasta el año 2000
no se llegaría a un caudal de alto riesgo de 5,0 m3/seg. La
descarga tiene una dilución aproximada de 1/2.000, lo que
evita la necesidad de plantas de tratamiento.
Calidad del ambiente. La situación
ambiental y de recursos naturales se caracteriza por el
rápido proceso de deforestación, la pérdida de
biodiversidad y el deterioro del ecosistema, con erosión
del suelo en la región oriental, salinización en la
occidental y la consiguiente pérdida de fertilidad.
Diversos ecosistemas naturales y especies animales y
vegetales están en peligro de extinción. La destrucción de
los hábitats indígenas genera la consiguiente pérdida de
identidad cultural. Hay problemas considerables de
contaminación de las aguas superficiales y subterráneas y
de contaminación atmosférica, en especial los vinculados a
la ampliación de la frontera agrícola, los asentamientos
humanos y las obras hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá.
Existe un Programa de Salud Ambiental en el que participan
todas las instituciones con responsabilidades ambientales o
de agua y saneamiento. La Corporación de Obras Sanitarias,
dependiente del Ministerio del Interior, se encarga de la
provisión de agua potable y alcantarillado sanitario y
pluvial para las poblaciones con más de 4.000 habitantes,
mientras que las de menos de 4.000 son responsabilidad del
Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental. El Ministerio
de Agricultura y Ganadería regula la explotación de los
recursos hídricos. Los fondos para las acciones de atención
al ambiente provienen del cobro por los servicios de agua y
red cloacal y de impuestos sobre la venta de bebidas
alcohólicas y no alcohólicas, de la tributación de bienes
inmuebles y de préstamos de bancos y organismos
internacionales.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
Existen 18 regiones sanitarias que a partir de 1990 se han
fortalecido mediante el incremento de recursos financieros
y de personal y la descentralización que les confiere más
autonomía y capacidad operativa. Los servicios están
estructurados en cuatro niveles. El primer nivel o nivel
primario brinda atención básica a localidades rurales
aisladas y dispersas, con menos de 1.000 habitantes y
cuenta con recursos tales como voluntarios de salud,
auxiliares de enfermería y obstetricia rural y puestos de
salud. El segundo nivel o nivel básico presta atención de
complejidad mediana a poblaciones rurales y periurbanas de
2.000 a 20.000 habitantes. Tiene centros de salud con
algunas camas (de 6 a 19) y un equipo formado por médico,
odontólogo, bioquímico, farmacéutico, enfermero, obstetra,
inspector de saneamiento y personal técnico, administrativo
y auxiliar. El tercer nivel o nivel básico complementario
satisface las demandas de atención de mayor complejidad,
con servicios médicos generales y algunas especialidades;
cuenta con hospitales o centros de salud regionales. El
cuarto nivel o nivel especializado desarrolla actividades
integrales de atención en áreas especializadas y actúa como
centro de referencia de la red de servicios regionalizados
de salud. Tiene como recursos principales el Hospital
Nacional, el Hospital del Cáncer y del Quemado, el
Sanatorio Juan Max Boettner, el Hospital de Primeros
Auxilios, el Laboratorio Central y el Instituto de Medicina
Tropical.
No hay un plan sectorial que coordine el desarrollo de la
capacidad instalada de las diversas instituciones; cada una
actúa por separado, lo que lleva a duplicaciones en las
principales ciudades del país. En 1996 la capacidad física
instalada de los subsectores público, paraestatal y privado
estaba constituida por 1.140 establecimientos, de los
cuales 47 eran hospitales, 25 hospitales regionales, 197
centros de salud, 657 puestos de salud o enfermerías y 214
clínicas y sanatorios. El Ministerio cuenta con 10
hospitales de especialidad, 15 hospitales regionales, 137
centros de salud y 477 puestos de salud. El número total de
camas se estima en 6.655 (1,3 por 1.000 hab). En 1995 se
registraron en dependencias del Ministerio de Salud Pública
2.544.482 consultas y 94.696 egresos hospitalarios, de los
que 45% fueron partos. El porcentaje de ocupación de camas
fue de 45%. Según datos del Ministerio, en 1995 fueron
asistidos por médicos 40% de los partos realizados en sus
dependencias, otro 40% por parteras o enfermeras, 16% por
empíricas y 4% por otro personal. De las 311.029 consultas
prenatales realizadas en establecimientos del Ministerio de
Salud Pública en 1995, 30% fueron atendidas por médicos,
38% por enfermeras o parteras y 32% por auxiliares. Se ha
producido un avance importante en el control de la sangre
para transfusiones y hemoderivados a partir del
fortalecimiento del Centro Nacional de Transfusión
Sanguínea. Existe un déficit de profesionales de salud
mental, especialmente en el medio rural. Con relación a la
atención de los adultos mayores existe un plan nacional
dirigido por la Dirección General de Bienestar Social
basado en la coordinación interinstitucional e
intersectorial.
Insumos para la salud
La industria farmacéutica se encuentra en una etapa inicial
de desarrollo y está orientada, básicamente, a la
formulación, fraccionamiento, envase y otras actividades
relacionadas con el procesamiento final de los productos
farmacéuticos. La totalidad de las materias primas son
importadas. No existe una industria químico-farmacéutica en
el país. El Senado aprobó en noviembre de 1996 una ley
sobre el control de calidad de los productos farmacéuticos,
cosméticos, artículos de limpieza doméstica y afines, que
debe continuar su trámite en el Congreso. Se ha elaborado
una selección nacional de medicamentos esenciales, con
denominaciones comunes internacionales, basada en la lista
confeccionada por la OMS. Dicha selección se utiliza para
la adquisición y uso de medicamentos en los servicios de
salud. Se han implementado en el país farmacias sociales
con provisión de un fondo inicial del Ministerio de Salud
Pública mediante el cual se facilita el acceso a
medicamentos esenciales a un costo mínimo.
Recursos humanos
Según datos del Ministerio el país contaba en 1995 con
3.730 médicos, 1.279 odontólogos, 433 licenciados en
enfermería, 1.547 obstetras (parteras) licenciadas, 1.875
quimicofarmacéuticos, 892 bioquímicos, 96 licenciados en
trabajo social y 1.561 psicólogos. Del total de 5.226
personas que en 1995 desempeñaban funciones en los
servicios del Ministerio de Salud Pública, 13% eran
médicos, 3,7% odontólogos, 1,2% bioquímicos, 9,5
% enfermeras o parteras, 8% personal técnico, 37% auxiliares
de enfermería y 25% personal administrativo o de servicio.
La distribución del personal del Ministerio por regiones
sanitarias fue bastante homogénea, aunque en 5 de las 18
regiones sanitarias se observó un déficit marcado de
médicos en relación con la población. El Ministerio de
Salud Pública ha hecho hincapié en la capacitación del
personal en las áreas de administración hospitalaria,
estadística y epidemiología, salud pública y atención
maternoinfantil, así como en el adiestramiento del personal
técnico y auxiliar.
Investigación y tecnología en salud
La Universidad Nacional de Asunción participa por medio del
Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud en la
investigación biomédica básica y aplicada, con ayuda
financiera de organismos internacionales. La docencia
universitaria estimula poco la investigación científica y
los cursos de metodología de la investigación son
insuficientes. No se cuenta con un sistema de información
que concentre el conocimiento científico y favorezca la
difusión de las investigaciones. La mayor parte de las
investigaciones en salud solo alcanzan la etapa
descriptiva. La actividad científica y tecnológica es de
carácter coyuntural y no el resultado de una política
explícita. El trabajo científico y tecnológico en salud
cuenta con poca asistencia financiera, mínima estructura
institucional, pronunciado déficit de recursos humanos y
escasa producción tecnológica y de conocimientos.
Gasto y financiamiento sectorial
Del total del gasto sanitario, 20% proviene del presupuesto
general de la nación; las contribuciones al IPS representan
26% y el 54% restante son gastos directos de la población.
El gasto público en salud como porcentaje del PIB en el
período 19901993 fue de 1,2%. Entre 1984 y 1995 la
participación del Ministerio de Salud Pública y Bienestar
Social en el presupuesto general de la nación mostró
oscilaciones entre un mínimo de 4% y un máximo de 7,5%. En
1996, 64% del financiamiento del presupuesto del Ministerio
de Salud Pública tuvo su origen en recursos del Tesoro, 14
% en pagos originados en la central hidroeléctrica de Itaipú,
6% en recursos propios, 6% en recursos de crédito externo,
5% en recursos especiales y 5% en otros recursos. Los
ingresos de los sistemas privados de prepago suman cerca de
26 millones de dólares anuales, que equivalen al 13% a 15
% del gasto del sector público. El IPS se financia
básicamente con el aporte tripartito del empleador, el
trabajador y el Estado. El trabajador aporta 9% del
salario, el empleador 14% (calculado sobre los salarios de
sus trabajadores) y el Estado 1,5% (calculado sobre el
monto de los salarios sobre los cuales imponen las firmas
patronales). En un régimen especial, los maestros del
sector público y privado, los profesores universitarios,
los trabajadores independientes y el personal de servicio
doméstico aportan 8% de sus remuneraciones.
Cooperación técnica y financiera externa
El Gobierno ha concertado múltiples acuerdos de cooperación
técnica internacional bilateral y multilateral, con el
objetivo de ampliar la cobertura de los servicios de salud
y mejorar la atención a la población. Se ha contado con
cooperación externa para el desarrollo de la red de
servicios regionalizados de salud, abastecimiento de agua y
saneamiento en zonas rurales, desarrollo y fortalecimiento
institucional, atención maternoinfantil, programas de
alimentación y nutrición, control de la lepra y otras
enfermedades específicas, prevención de la ceguera,
investigación de un método de detección de la enfermedad de
Chagas y programas nacionales de lucha contra el sida,
inmunización, control de diarreas, saneamiento básico y
salud rural. El Gobierno ha concertado proyectos por US$75
millones con el BID, el Banco Mundial y la Agencia de
Cooperación Internacional del Japón (JICA), enfocados a la
atención maternoinfantil en 12 departamentos en los que
habita 73% de la población. Existen otros proyectos de
cooperación con el Banco de Fomento Alemán, organismos de
cooperación de Alemania, Brasil, Francia y Japón, UNICEF,
la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (AID), el Fondo de Población de las Naciones
Unidas, la Fundación Kellogg, el Programa Mundial de
Alimentos, el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, el Centro Internacional de Investigaciones para
el Desarrollo del Canadá, el Club Rotario Internacional, el
Cuerpo de Paz de los Estados Unidos y el Gobierno de
España.
Para ver el capítulo completo de Salud en las
Américas 1998 para este país en formato PDF oprima aquí
Para ver el Informe de país sobre la Línea Basal
para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector
Salud
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