Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
URUGUAY
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
La República Oriental del Uruguay es el estado de menor
extensión territorial de América del Sur, con un territorio
de 176.215 km2. La economía del país se fundamenta en el
sector agropecuario, en especial la ganadería, sin recursos
mineros apreciables y con una industria basada en la
elaboración de productos agrícolas y ganaderos. Desde la
creación del Mercado Común del Sur (Mercosur), el sector
terciario de servicios ha comenzado a ganar importancia. La
población es de poco más de 3 millones de personas, de las
que 51,6% son mujeres. Del total de la población uruguaya,
89,1% reside en áreas urbanas y 42,2% en el departamento de
Montevideo.
La forma de gobierno es democrática representativa, con
renovación de las autoridades nacionales y municipales
mediante elecciones cada cinco años. El Poder Ejecutivo
está constituido por un presidente y 12 ministros y el
Legislativo recae en 30 senadores, el vicepresidente de la
República y 99 diputados. El Poder Judicial tiene su máxima
instancia en la Suprema Corte de Justicia.
Administrativamente el país está dividido en 19
departamentos. Los gobiernos departamentales y municipales
poseen poca autonomía del gobierno central, pero pueden
crear o eliminar ciertos tipos de impuestos y tienen
responsabilidades en la asistencia de salud. El
departamento más pequeño en extensión es el de Montevideo,
que es también el de mayor número de habitantes. El Uruguay
no tiene división por regiones. Al analizar datos
departamentales suelen considerarse por una parte los de
Montevideo y por otra, los del interior, es decir, los
otros 18 departamentos. El proceso político reciente más
destacable fue la aprobación de una reforma de la
Constitución Nacional mediante un plebiscito en diciembre
de 1996.
La reforma del sistema de seguridad social, aprobada por
ley a fines de 1995, permite la actuación de empresas
privadas en el mercado de las pensiones y jubilaciones.
Estas empresas se denominan Administradoras de Fondos de
Asistencia Previsional (AFAP).
En 1995 el Gobierno inició de manera muy decidida la
reforma de la educación, con el propósito de fortalecer el
sistema de educación pública no el privado en
sus cuatro áreas: educación primaria, secundaria,
técnico-profesional, y formación y perfeccionamiento
docente. Uno de los principales objetivos es extender la
enseñanza preescolar a todos los niños de 4 y 5 años de
edad, tal como comenzó a hacerse en 1997.
En 1995 estaban inscritos en todos los niveles de la
educación primaria, secundaria y técnico-profesional
pública y privada (excluida la educación universitaria)
unos 700.000 alumnos. De estos, 166.500 eran estudiantes de
enseñanza secundaria y técnico-profesional del sistema
público.
El proceso económico más destacable fue la creación del
Mercosur a mediados de 1993, ya en pleno ejercicio del
convenio firmado entre Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay. El Mercosur permite el libre tránsito de bienes y
servicios entre estos países y nivela los aranceles para
terceros países en diversos productos.
El crecimiento
anual del producto interno bruto (PIB) en 1994 fue de 6,8%;
en 1995 de 2,4% y en 1996 de 4,9%. Para 1997 se esperaba un
aumento del PIB de 3%. Entre 1985 y 1990 la inflación
osciló de 60% a 80% anual. En 1991 alcanzó 82% y luego se
redujo, hasta 24% en 1996. El Instituto de Economía de la
Universidad de la República estimaba que la inflación sería
en 1997 de 20%; el Gobierno preveía que oscilaría entre 14
% y 17%. El déficit fiscal fue equivalente a 1,7% del PIB en
1996. Hasta 1991 la balanza comercial presentó un saldo
positivo y a partir de 1992 se negativizó. En 1996 el saldo
negativo fue de US$ 925,6 millones.
Entre 1984 y 1996 el salario ganó poder adquisitivo a una
tasa anual de 2,3% (3,2% en el empleo privado y 1,3% en el
empleo público), mientras que los pasivos (jubilados y
pensionistas) aumentaron su poder adquisitivo a una tasa
anual de 5,5%. Desde 1992 hasta marzo de 1997 el salario
mínimo nacional en dólares a la cotización del
momento no varió significativamente. En 1992 fue de
US$ 89,6 mensuales; en 1994 de US$ 87,7; en 1996 de US$
92,4 y en marzo de 1997 de US$ 90,5. En 1990 el desempleo
afectó a 8,5% de la población económicamente activa. En
1995 llegó a 10,3% y en 1996, a 11,9%. Se estima que en
1997 será cercano a 11%.
En el Panorama social de América Latina 1996, la CEPAL
señala que el crecimiento económico y la disminución del
ritmo inflacionario influyeron notablemente en la reducción
de la pobreza urbana de 12% en 1991 a 6% en 1994.
La disminución global de las necesidades básicas
insatisfechas (NBI) en todo el país en el período
19841994 fue de aproximadamente 40%. Esta reducción
puede tener relación con los programas de vivienda, la
extensión del abastecimiento de agua potable y el
acondicionamiento de los servicios sanitarios en las zonas
urbanas del interior. En la población de Montevideo el
porcentaje de personas con NBI ha pasado de 14,7% en 1984 a
9,1% en 1994. En las zonas urbanas del interior se redujo
de 28,9% en 1984 a 17,3% en 1994. La desagregación de las
NBI por edades señala que los menores de 15 años son los
que presentan mayores índices de NBI.
En las zonas urbanas del interior 3,5% de las viviendas
carecen de abastecimiento de agua potable y 2,2% no cuentan
con un adecuado sistema de eliminación de excretas. En
1996, en Montevideo, 98,8% del total de las viviendas
disponían de agua potable por cañería.
Según el Censo
Nacional de mayo de 1996, el Uruguay contaba con una
población de 3.163.763 personas, 42,5% residentes en el
departamento de Montevideo y 90,8% habitantes de centros
urbanos. El censo mostró una disminución de la población
rural que continúa la tendencia observada en censos
anteriores. La tasa anual media de crecimiento de la
población en el período 19851996 fue de 0,6%.
La tasa bruta anual de natalidad fue durante el quinquenio
19901995 de 17,6 nacidos vivos por 1.000 habitantes.
En el mismo período la tasa general de fecundidad fue de
70,6 nacidos vivos por 1.000 mujeres de 15 a 49 años de
edad. La tasa global de fecundidad fue de 2,33 hijos por
mujer. La tasa bruta de reproducción neta fue de 1,14 hijas
por cada mujer de 15 a 49 años.
En 1995 la tasa bruta de mortalidad fue de 10,0 por 1.000
habitantes y la esperanza de vida al nacer de 73,3 años
para ambos sexos, 69,3 años para los hombres y 77,4 años
para las mujeres. La estructura por edad muestra una
población claramente envejecida, con una gran proporción en
el grupo de edades avanzadas y proporciones bajas y con
tendencia decreciente de población infantil y juvenil. En
1996, 25,1% de la población estaba compuesta por menores de
15 años de edad, 62,1% por adultos de 15 a 64 años y 12,8
% por personas de 65 y más años. La tasa anual de crecimiento
del grupo de personas de 65 y más años es cuatro veces
mayor que la del promedio del país.
La proporción de personas alfabetizadas en 1996 llegó a
95,7%. Ha habido un incremento sostenido del promedio de
años de escolaridad en la población adulta de 15 años y
más. Los años de escolaridad obligatoria son nueve, de los
que seis corresponden a la enseñanza primaria y tres a la
enseñanza media.
Mortalidad y morbilidad
En el Uruguay se registran 100% de las muertes y todos los
certificados de defunción son cumplimentados por un médico.
En 1995 hubo 31.700 defunciones en todo el país. De ese
total, 4% correspondieron a menores de 5 años y 70,6% a
personas de 65 años y más.
Del total de defunciones en 1996, 6,8% correspondieron a
"signos, síntomas y estados morbosos mal
definidos". La tasa de mortalidad general, de 8 por
1.000 en los años cincuenta, ascendió lentamente desde
entonces hasta llegar a 9,9 por 1.000 en 1995. La tendencia
de la mortalidad proporcional por edades muestra una
disminución en todos los grupos, excepto en el de 65 años y
más. En este grupo se produjo un aumento de la mortalidad
proporcional de 70,6% entre 1980 y 1995.
La tasa de mortalidad infantil para todo el país fue 19,6
por 1.000 en 1995 y 17,5 por 1.000 en 1996. Casi la
totalidad (99%) de los nacimientos ocurren en un hospital y
100% son certificados por un médico o un partero
universitario. El subregistro de nacimientos es muy bajo,
de 2,3%. Los nacimientos no registrados suelen ser
detectados posteriormente a través de diversos mecanismos.
No existen datos confiables sobre morbilidad de las
enfermedades más prevalentes. Sin embargo, el Ministerio de
Salud Pública recoge de manera rutinaria ciertos datos de
morbilidad, casi exclusivamente los de consulta externa y
solo para la población que utiliza los servicios del
Ministerio. Estos datos presentan subregistro y no se
procesan de forma regular. A excepción del sistema de
notificación de enfermedades de declaración obligatoria, no
existe en el país un sistema de información que recolecte
los datos de morbilidad de todas las instituciones del
país.
En 1996 el Ministerio de Salud Pública realizó, en
colaboración con el BID, un estudio de la pérdida de años
de vida ajustados por discapacidad (AVAD) atribuible a
distintas causas. Sus resultados fueron concordantes con lo
que ya se sabía: que las enfermedades no transmisibles son
con mucho las de mayor importancia en el Uruguay y las que
producen la mayor pérdida de AVAD, muy por delante de las
enfermedades transmisibles y las causas externas
(homicidios y lesiones no intencionales).
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
En 1996 hubo 58.928 nacimientos en todo el Uruguay y
fallecieron 1.033 niños menores de 1 año de edad, de manera
que la tasa de mortalidad infantil fue 17,5 por 1.000. La
mortalidad neonatal fue de 9,6 por 1.000 y la mortalidad
posneonatal de 7,9 por 1.000. Del total de muertes de
menores de 1 año, 48% se produjeron en servicios de salud
públicos, 31% en establecimientos privados y 17% en
domicilios.
En 1996 las principales causas de muerte de menores de 1
año fueron las anomalías congénitas (3,3 por 1.000 nacidos
vivos), la enfermedad de la membrana hialina (1,8 por
1.000), las infecciones respiratorias agudas y neumonías
(1,4 por 1.000) y la prematuridad, la sepsis neonatal y el
síndrome de aspiración meconial (cada una de estas causas
con una mortalidad específica de 1,1 por 1.000).
Las principales causas de egreso de menores de 1 año en los
hospitales del Ministerio de Salud Pública en el interior
del país fueron las infecciones respiratorias agudas (28%)
y las infecciones intestinales (17%). No hay información
del sector privado, aunque se estima que la situación es
similar. En la población infantil de 1 a 4 años de edad las
tres principales causas de defunción en 1995 fueron los
accidentes y efectos adversos (16,1 por 100.000), los
tumores malignos (10,2 por 100.000) y las anomalías
congénitas (6,3 por 100.000).
En 1995, los accidentes (con una tasa de mortalidad de 12,8
por 100.000), los tumores malignos (3,5 por 100.000) y las
anomalías congénitas (2,7 por 100.000) contribuyeron a 41
% de las defunciones de niños de 5 a 9 años de edad. En el
grupo de 5 a 14 años los traumatismos en general fueron la
primera causa de egreso hospitalario (15%) y las
infecciones respiratorias agudas, la segunda (10%).
La mortalidad por accidentes persistió en 1995 como
principal causa de mortalidad en el grupo de 10 a 14 años
de edad. En este grupo de edad la mortalidad por accidentes
representa 60,5 del total de las defunciones por accidentes
de todo tipo en todos los grupos de edad. Los tumores
malignos fueron la segunda causa de mortalidad en este
grupo y las enfermedades del aparato circulatorio la
tercera.
Del total de 31.700 defunciones ocurridas en el país en
1995, 23,0% se produjeron en el grupo de 25 a 64 años.
Entre los 15 y los 34 años la primera causa de muerte
fueron como en el grupo de 1 a 14 años los
accidentes y efectos adversos (CIE-9, E47-E53). Entre los
35 y los 64 años los tumores malignos (el cáncer de mama en
mujeres y el de pulmón en hombres) fueron la principal
causa de muerte, seguidos por la enfermedad cardiovascular.
La tasa de mortalidad materna fue de 2,1 por 10.000 en
1994, año en que se registraron 12 muertes maternas en todo
el país. Se estima que existe un subregistro importante de
la mortalidad materna, pero se desconoce su importancia
exacta.
En la población adulta 34% de los egresos de centros
sanitarios del Ministerio de Salud Pública corresponden a
partos normales, seguidos por complicaciones del embarazo,
el parto y el puerperio (16%), traumatismos y
envenenamientos (7%) y trastornos mentales (3%).
La proporción del total de muertes que ocurren a partir de
los 65 años de edad muestra una tendencia creciente, más
acentuada en el sexo femenino. La primera causa de
mortalidad son las enfermedades cardiovasculares y la
segunda, los tumores. Entre las enfermedades
cardiovasculares, la cardiopatía isquémica ocupa el primer
lugar en el grupo de 65 a 79 años, y la enfermedad
cerebrovascular a partir de los 80. La segunda causa de
defunción en el grupo son las neoplasias malignas, siendo
las más frecuentes las de tráquea, bronquios y pulmón entre
los 65 y 79 años, y las de recto y colon a partir de los
80.
Un problema considerado prioritario en este grupo de edad
por el Ministerio de Salud Pública es el aislamiento
social, en particular el de las mujeres que viven solas.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
En el país no se dan casos de malaria, dengue, peste,
esquistosomiasis o fiebre amarilla. Aedes aegypti fue
erradicado del Uruguay en 1958. Sin embargo, en 1997 se
comenzaron a encontrar larvas no infectadas de dicho
mosquito en zonas fronterizas con la Argentina. Existen
pruebas de que en 1997 se interrumpió la transmisión de la
enfermedad de Chagas en el país.
No se han notificado casos de poliomielitis, tétanos
neonatal o difteria desde hace más de tres quinquenios. Se
notificaron 11 casos de tos ferina en 1994, 69 casos en
1995 y 17 casos en 1996. De sarampión se registraron 12
casos en 1994, 5 en 1995 y solo 1 caso en 1996. De tétanos
no neonatal hubo 2 casos en 1994, 2 en 1995 y 1 en 1996.
En 1996 la cobertura de vacunación con la BCG en los
menores de 1 año fue de 98%. Las coberturas
correspondientes fueron de 89% con tres dosis de la vacuna
DPT (difteria, tos ferina y tétanos), 89% con tres dosis de
la vacuna oral de poliovirus vivos y 85% con la vacuna MMR
(sarampión, parotiditis y rubéola).
La epidemia de cólera que se inició en 1991 en el
continente americano no se extendió al Uruguay, donde no se
registraron casos durante la presente década. Como causa de
mortalidad de menores de 1 año la diarrea aguda ocupó el
octavo lugar en 1995, con una tasa de 0,4 por 100.000
nacidos vivos. En 1996 se notificaron 3.565 casos de
hepatitis vírica y un caso de fiebre tifoidea.
La tasa de mortalidad específica por tuberculosis fue de
2,8 por 100.000 en 1986 y 2,2 en 1995. La incidencia de
tuberculosis en todas sus formas fue 19,3 por 100.000
habitantes en 1995. La lepra ha dejado de ser un problema
de salud prioritario. La prevalencia en 1996 fue de 3,8 por
100.000 habitantes, con tendencia descendente.
Las infecciones respiratorias agudas ocuparon el sexto
lugar como causa de mortalidad de menores de 1 año en 1995,
con una tasa de 5,6 por 100.000 nacidos vivos.
En los útimos 10 años no se han notificado casos de rabia
humana ni canina. La tasa de prevalencia quirúrgica de
hidatidosis (número de personas operadas de quiste hidático
respecto al total de población) que en 1993 fue de 12,4 por
100.000 habitantes, en 1994 se redujo a 10,5 y en 1995 a
9,4.
Desde 1983 hasta el 31 de enero de 1997 se notificaron 851
casos de sida. Se notificaron 103 casos en 1993, 119 en
1994, 127 en 1995 y 156 en 1996. En enero de 1997 se
notificaron 11 casos. La letalidad por sida es de 56% para
los 851 casos notificados. Aproximadamente 60% de los VIH
seropositivos y enfermos de sida son usuarios de
establecimientos sanitarios del Ministerio de Salud
Pública. Desde 1983 hasta el 31 de enero de 1997 se
notificaron 2.153 personas con serología positiva a VIH. En
1993 se notificaron 239 seropositivos, 242 en 1994, 257 en
1995 y 309 en 1996. Durante el mes de enero de 1997 se
notificaron 23 casos. El último estudio centinela de VIH,
realizado a fines de 1996, mostró una prevalencia de 0,2
% en la población general, lo que significa que habría unas
6.300 personas infectadas en el país. En el estudio
realizado en 1995, la prevalencia estimada fue de 0,24%. El
sida continúa predominando en el sexo masculino en
1996 hubo 4,6 hombres enfermos por cada mujer y la
forma de transmisión predominante es la sexual (68,7%),
mucho más frecuente que la transmisión sanguínea por
drogadicción intravenosa (26,9%). No hay casos
seropositivos atribuidos a transfusión sanguínea, pero está
en aumento la transmisión maternoinfantil, que en 1992
representó 2,6% del total de casos acumulados desde 1983 y
al 31 de enero de 1997 representaba 4,3% del total.
En 1996 se notificaron 879 casos de
sífilis.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
En el Uruguay el consumo de grasas ha sido siempre muy
elevado. Un informe de la FAO y la OMS indicó en 1993 que
en el consumo calórico total, 32% de las calorías provienen
de las grasas.
En la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares de
19941995 se comprobó que a medida que aumenta el
ingreso se incrementa la proporción de calorías consumidas
provenientes de grasas. En los hogares más pobres, 24% del
total de las calorías consumidas proviene de las grasas,
mientras que en los hogares más ricos la proporción es de
34%. El consumo diario de colesterol en la dieta es también
muy elevado, y la ingesta diaria de colesterol también se
incrementa a medida que aumentan los ingresos.
Hay una alta prevalencia de obesidad en algunos sectores de
la sociedad. Por ejemplo, de los niños asistidos en
instituciones de asistencia médica colectiva (IAMC), 9
% presentaron obesidad, proporción que fue solo de 3% en los
niños asistidos por el subsector público. En una muestra
representativa de 4.000 adultos de la ciudad de Montevideo
se halló exceso de peso u obesidad definida según el
índice de masa corporal en 47% de los hombres y 58
% de las mujeres.
Según un informe ministerial presentado en 1997, en 5.543
menores de 5 años atendidos en instalaciones del Ministerio
de Salud Pública entre 1994 y 1997, 28% presentaron retraso
del crecimiento determinado según la talla para la edad.
El bocio endémico y la ceguera por hipovitaminosis A no
constituyen problemas de salud pública en el Uruguay. Desde
1963 se yoda la sal de uso doméstico.
La prevalencia de diabetes en el país se estima en 7,6% en
los varones de más de 18 años y en 10,0% en las mujeres de
las mismas edades. La diabetes ocupa el quinto lugar como
causa de defunción, con una tasa de 20,2 por 100.000
habitantes.
Según un estudio realizado en octubre de 1996, 50,5% de los
niños menores de 1 mes de edad no reciben lactancia materna
exclusiva. La tasa de lactancia materna exclusiva es de
37,5% en los menores de 4 meses de edad y la de
alimentación complementaria oportuna, de 30% en los niños
de 6 a 9 meses.
Desde hace 40 años las enfermedades cardiovasculares ocupan
el primer lugar como causa de muerte en el Uruguay, con 30
% del total de las defunciones en 1996. La tasa de mortalidad
por enfermedades cardiovasculares, de 357 por 100.000 en
1995, se ha mantenido relativamente estable en los últimos
años. A la hipertensión arterial se atribuyen anualmente
unas 400 defunciones, a la enfermedad isquémica del corazón
unas 3.700 y a las enfermedades cerebrovasculares, 3.500.
Del total de muertes por enfermedad cardiovascular, 80
% corresponden al grupo de 60 años y más. La cardiopatía
isquémica y las enfermedades cerebrovasculares aportan en
conjunto más de 63% de las muertes por enfermedad
cardiovascular.
En estudios recientes (19911993, 1995), la
hipertensión arterial ocupó uno de los primeros lugares
como motivo de consulta a los servicios de salud. En una
encuesta realizada en Montevideo se halló hipertensión en
20% de la población adulta. En la población general de las
ciudades de Rivera y Tacuarembó la prevalencia de
hipertensión fue de 24%.
En 1995 murieron 7.029 personas en el Uruguay por todo tipo
de tumores. La tasa de mortalidad específica fue de 221,9
por 100.000 habitantes, mayor en hombres (263,7 por
100.000) que en mujeres (182,2 por 100.000). El cáncer
continúa siendo la segunda causa de mortalidad, con 22,3
% de las defunciones (1995). Como en años anteriores, el
cáncer de pulmón es la primera causa de mortalidad
neoplásica en los varones, seguido por los cánceres de
próstata, recto y colon, estómago y esófago. En las
mujeres, el cáncer de mama sigue ocupando el primer lugar,
seguido por los de recto y colon, estómago, cuerpo y cuello
uterino, y páncreas.
Los accidentes y efectos adversos constituyeron en 1995 la
tercera causa de defunción, con 7,1% del total de muertes.
La tasa de mortalidad correspondiente fue 70,3 por 100.000,
lo que supone un aumento durante los últimos años (en 1991
fue de 45,2 por 100.000). Una posible razón de este aumento
es el crecimiento del parque automotor en el país, que casi
se triplicó entre 1991 y 1996.
Los accidentes en general y en especial los accidentes de
tráfico son la primera causa de defunción en el grupo de
menores de 30 años y dan cuenta de 28% de las defunciones
de niños de 1 a 4 años y de 50% de las defunciones en el
grupo de 15 a 19.
En una encuesta realizada en 1995 para estudiar la
prevalencia del tabaquismo en el Uruguay, casi 22% de una
muestra representativa de las personas de más de 13 años de
edad residentes en áreas urbanas de todo el país admitieron
ser fumadores regulares. La prevalencia de tabaquismo fue
mayor en Montevideo (23,6%) que en el interior del país
(20,2%), con predominio en el sexo masculino (2,2 varones
fumadores por cada mujer), siendo el grupo más fumador el
de 30 a 39 años. Mientras que en los varones los fumadores
predominan en las capas con nivel básico de instrucción,
dedicados a tareas físicas, con ingresos bajos y larga
jornada laboral, en las mujeres las fumadoras predominan en
grupos con nivel de instrucción medio o superior, dedicadas
a tareas de tipo intelectual y con ingresos altos.
No existe buena información sobre el alcoholismo. La tasa
de mortalidad por cirrosis hepática evolucionó de 8,5 por
100.000 en el período 19861991 a 11,0 por 100.000 en
1995, con un claro predominio en el sexo masculino.
La tasa de mortalidad específica por trastornos mentales
aumentó significativamente, de 7,2 a 24,8 por 100.000 entre
1984 y 1995.
Se logró un descenso del índice CPO-D (dientes cariados,
perdidos, obturados) de 4,1 en 1991 a 2,5 en 1996 en los
niños menores de 12 años en todo el país. A partir de 1991
se inició la venta de sal fluorada. Del total de ventas de
sal para uso doméstico en el país en 1996, 60% fue
fluorada.
En febrero de 1997 se diagnosticó en el Uruguay el primer
caso de hantavirus, confirmado por laboratorio, en un
paciente que sobrevivió. En 1996 se notificaron 382 casos
de meningitis en todo el país.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La Constitución de la República establece que el Estado
legislará en todas las cuestiones relacionadas con la salud
e higiene públicas procurando el perfeccionamiento físico,
moral y social de todos los habitantes del país. El Estado
proporcionará gratuitamente los medios de prevención y
asistencia tan solo a los indigentes o carentes de recursos
suficientes.
El Ministerio de Salud Pública es el organismo responsable
de establecer normas y regular el sector, desarrollar
programas preventivos y administrar sus servicios
asistenciales. En los últimos años ha habido continuidad de
las políticas del Ministerio en relación con la
descentralización de los servicios, así como concentración
de las acciones en problemas prioritarios y el
mantenimiento de un moderado control estatal del sector
privado.
El Gobierno desarrolla un proceso de reforma de las
políticas sociales, orientado a mejorar la gestión pública,
aumentar la productividad, readecuar los servicios y
racionalizar el gasto. Se considera prioritaria la reforma
del sector público que paulatinamente debe dejar de ofrecer
directamente los servicios no sustantivos del Estado. Esto
se ha reflejado en una política del Ministerio orientada a
aumentar su eficacia y eficiencia, manteniendo su deber de
asegurar el acceso universal y equitativo a servicios de
salud de calidad y eficiencia aceptables. Se propone una
disminución paulatina de sus actividades en la prestación
directa de servicios, mediante el traspaso a terceros de
funciones consideradas como no sustantivas y la
redistribución de responsabilidades y de recursos a través
de la aplicación de un modelo de gestión descentralizada de
sus servicios de salud.
El Gobierno firmó en 1995 dos préstamos: uno con el Banco
Mundial, para financiar el Proyecto de Fortalecimiento
Institucional del Sector Salud (FISS) y otro con el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), para financiar el
proyecto denominado Fortalecimiento del Área Social. En el
contexto del proyecto FISS, sobre la base de la estrategia
jurídica aprobada en su momento por el Banco Mundial, se
han elaborado dos anteproyectos de decretos, uno para crear
un marco jurídico de funcionamiento de los hospitales
públicos de gestión descentralizada y el otro para
implementar el Registro Único de Cobertura Asistencial
Formal, dependiente de la Dirección General de la Salud del
Ministerio de Salud Pública.
El Fondo Nacional de Recursos (FNR), creado en 1979, es una
persona de derecho público, no estatal. Sus fines son
recolectar y administrar los recursos necesarios para pagar
los servicios de los llamados institutos de medicina
altamente especializada. Los procedimientos que paga son de
alta complejidad y de altos costos y está cubierta toda la
población del país. El FNR financia intervenciones de
cirugía cardíaca, implantación de marcapasos, prótesis de
cadera, hemodiálisis crónica, trasplantes, tratamiento de
quemados graves y, a partir de 1992, diálisis peritoneal
crónica ambulatoria, prótesis de rodilla y litotricia. La
lista de intervenciones cubiertas por el FNR puede
ampliarse, reducirse o modificarse por resolución fundada
de la Comisión Honoraria Administradora. Las fuentes de
financiación del FNR son diversas, pero las esenciales son
el aporte del Estado para la asistencia de los usuarios de
los servicios del Ministerio y el aporte de las
instituciones de asistencia médica colectiva (IAMC), para
cubrir la atención de sus afiliados, en general personas de
ingreso medio o alto.
La estrategia para llevar a cabo la reforma del sector
salud se basa en la revalorización de la atención primaria,
el mejoramiento de la coordinación entre los sectores
público y privado, la modernización del sistema de
información en salud, el fortalecimiento del nivel
ministerial central y la descentralización de los
hospitales del Ministerio de Salud Pública.
El proceso de descentralización de la gestión de los
hospitales del Ministerio se inició en 1987 cuando se creó
la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE),
organismo público encargado de administrar los
establecimientos hospitalarios pertenecientes al
Ministerio.
El Ministerio ha continuado impulsando la
descentralización, especialmente con la propuesta de crear
hospitales públicos de gestión descentralizada. Los fines
de ese proyecto financiado por el Banco Mundial
son mejorar la gestión y administración de las unidades
asistenciales, aumentar la eficiencia en la asignación y
manejo de los recursos del sector, favorecer la
coordinación funcional con el sector privado y obtener una
utilización racional de la infraestructura hospitalaria
existente.
La creación de hospitales públicos descentralizados tiene
el fin de mejorar la capacidad de respuesta de los
servicios de salud, mejorar la calidad de la gerencia, y
formular un nuevo modelo gerencial para los hospitales
públicos, basado en la medición de procesos y resultados, y
en los costos y calidad de los servicios. El objetivo es
formular un esquema legal gerencial que considere la
responsabilidad administrativa en la utilización de
recursos y logro de resultados.
Dentro de la estrategia de reforma del sector salud se
halla el llamado Proyecto Centro Médico. Dicho proyecto
financiado por un préstamo del BID por unos US$ 80
millonestiene como objetivo general "contribuir
a la adecuación del sistema de salud a la realidad
específica del país" y como objetivos específicos
mejorar la formación de los recursos humanos y redefinir la
función del Hospital Universitario en la red nacional de
instituciones de salud.
El subsector público del sistema de salud está compuesto
por los servicios dependientes del Ministerio
prestados a través de la ASSE, la Universidad
de la República a través del Hospital de
Clínicas los servicios de atención de salud de las
intendencias municipales, la Sanidad de las Fuerzas
Armadas, la Sanidad Policial y los servicios médicos de
otras entidades públicas y entes autónomos. La ASSE
proporciona servicios asistenciales a la población de
escasos recursos. Dispone de 65 establecimientos
asistenciales en todo el país, con 8.553 camas ubicadas en
hospitales para pacientes agudos o crónicos (unas 2.300
para crónicos). El Hospital Universitario, con 700 camas,
brinda atención de tercer nivel a los usuarios del
Ministerio y mediante el pago de un arancel al resto de la
población. La Sanidad de las Fuerzas Armadas tiene una
cobertura aproximada de 220.000 personas y posee un
hospital con 447 camas. La Sanidad Policial posee un
hospital de 70 camas y tiene una cobertura aproximada de
120.000 personas.
El Banco de Previsión Social cubre la atención del embarazo
y del parto de las trabajadoras o esposas de trabajadores,
así como la atención pediátrica hasta los 6 años de edad.
El Banco de Seguros del Estado cuenta con un hospital de
160 camas en Montevideo y contrata servicios a terceros en
el interior. Cubre las enfermedades ocupacionales y los
accidentes de trabajo de los trabajadores cubiertos por la
Dirección de los Seguros Sociales de Enfermedad.
Las intendencias municipales de todo el país brindan
servicios de atención ambulatoria a la población general.
Los entes autónomos y servicios descentralizados son
organismos estatales y paraestatales. Ofrecen servicios
médicos muy diversos, desde la internación hasta el pago de
la cuota de afiliación a un seguro privado, a elección del
beneficiario.
El subsector privado está integrado por 53 instituciones de
asistencia médica colectiva (IAMC), 68 seguros parciales de
salud, varios institutos de medicina altamente
especializada, los consultorios médicos particulares de
pago por acto, sanatorios privados y algunas compañías de
seguros extranjeras.
De todas las instituciones públicas y privadas del sector,
las más importantes por cobertura son las IAMC, que
atienden aproximadamente a 55% de la población. La
cobertura pública mediante la ASSE llega aproximadamente a
28%, y con la sanidad militar y policial aproximadamente a
10%. Aunque se desconoce, se estima que la cobertura real
de los seguros parciales alcanza un porcentaje importante
de la población. Se estima que los seguros registrados en
el Ministerio de Salud Pública proporcionan cobertura a
unas 800.000 personas.
Las IAMC son organizaciones privadas, sin fines de lucro,
que ofrecen servicios a través de un seguro de salud
prepago. Pueden ser de tres tipos: asociaciones
asistenciales, inspiradas en los principios de la
solidaridad y que mediante seguros mutuos otorgan a sus
asociados asistencia médica; cooperativas profesionales,
que proporcionan asistencia médica a sus afiliados y socios
y en las que el capital social es aportado por los
profesionales correspondientes; y servicios de asistencia,
creados y financiados por empresas privadas o de economía
mixta para prestar sin fines de lucro atención médica al
personal de dichas empresas y a sus familiares. Las IAMC
son organizaciones independientes y competitivas entre sí.
El Estado ejerce algún control jurídico y técnico sobre
ellas, pero poseen alto grado de autonomía. Unas 35 IAMC
son cooperativas de producción o de trabajo de grupos de
médicos y están distribuidas en el interior del país,
agrupadas en la llamada Federación Médica del Interior.
Los trabajadores de empresas privadas se suscriben a través
de la Dirección de los Seguros Sociales de Enfermedad a un
seguro obligatorio de enfermedad que los afilia a la IAMC
de su elección, con una cobertura total de salud pero que
no brinda atención a los dependientes. En caso de
desempleo, el seguro cubre el período de mantenimiento del
trabajador en el seguro de desempleo, hasta seis meses.
Hay cuatro comisiones honorarias de carácter nacional. La
Comisión Honoraria para Lucha Antituberculosa y
Enfermedades Prevalentes tiene como principal cometido
combatir la tuberculosis en todo el territorio nacional,
hacerse cargo de todas las actividades de vacunación del
país y de la detección selectiva del hipotiroidismo
congénito. Las otras tres comisiones honorarias se ocupan
de la salud cardiovascular, la lucha contra el cáncer y la
lucha contra la hidatidosis.
En 1987 se creó por ley la Administración de Servicios de
Salud del Estado (ASSE), como organismo autónomo del
Ministerio de Salud Pública. La ASSE tiene capacidad para
transferir a los gobiernos departamentales la
administración o el uso de establecimientos asistenciales
propios y puede convenir con las IAMC el uso parcial de sus
establecimientos.
El Fondo Nacional de Recursos fue creado en 1979 y entró a
funcionar plenamente en 1981. Está dirigido por una
Comisión Honoraria Administradora asesorada por varias
comisiones técnicas.
En la reforma del Estado actualmente en curso se reafirman
los dos cometidos sustantivos del Ministerio de Salud
Pública: por una parte, la prevención y la asistencia
gratuita a los indigentes y personas carentes de recursos
suficientes; por otra, la promoción de la salud mediante el
control y la disminución de los factores de riesgo
asociados con enfermedades y el mejoramiento de la calidad,
la oportunidad, la eficacia y la eficiencia de la atención
a toda la población.
Servicios
de salud y recursos
Desde hace varios años el Ministerio de Salud Pública
considera prioritarios una docena de problemas, a saber: la
morbilidad y mortalidad generadas por accidentes de
tráfico; las enfermedades cardiovasculares; los hábitos
tóxicos y adicciones; la mortalidad infantil y el embarazo
y parto mal controlados; el sida; el cáncer de mama; el
cáncer de pulmón; la salud oral; el aislamiento social de
los ancianos; la enfermedad de Chagas; la hidatidosis; la
violencia, en especial la doméstica; y las discapacidades
por enfermedad ocular (ambliopía en niños y cataratas en
ancianos) o auditiva.
En 1995 el Ministerio creó la Dirección de Promoción de la
Salud, en la que se incluyó el Departamento de Educación
para la Salud. Existe también la Junta Nacional de Drogas,
dependiente directamente de la Presidencia de la República
e integrada por varios organismos públicos.
El Uruguay se caracteriza por no tener desastres naturales
de relevancia, a excepción de algunas inundaciones en
invierno o incendios en verano. Frente a situaciones
especiales como las mencionadas, se reúne el Comité
Nacional de Emergencia, constituido por varios organismos
públicos y directamente dependiente de la Presidencia de la
República.
En el Uruguay existe un sistema único de vigilancia
epidemiológica dirigido y coordinado por el Departamento de
Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública.
Su objetivo es recomendar oportunamente a las autoridades
medidas eficaces a corto, mediano y largo plazo para
prevenir o controlar las enfermedades sujetas a vigilancia
o las situaciones de salud inusitadas o epidémicas.
Las fuentes regulares de la notificación son las personas
obligadas a informar, que son básicamente los médicos o las
direcciones técnicas de las instituciones de salud. Los
puestos centinela son servicios de notificación voluntaria
elegidos específicamente por tener un elevado número de
usuarios y buena disposición a informar. Las enfermedades
de notificación obligatoria incluyen las transmitidas por
los alimentos.
El Banco Nacional de Sangre, dependiente del Ministerio,
regula, supervisa y controla todos los bancos de sangre del
país. La donación es voluntaria y no remunerada. Se hace un
estricto control previo de los donantes, mediante
interrogatorio y posterior serología para VIH, sífilis,
hepatitis B y enfermedad de Chagas.
Según el censo de 1985, 7,4% de la población carecía de
abastecimiento de agua potable y el porcentaje de población
con carencias críticas de saneamiento era de 8,5%. No se
dispone de información reciente, pero según informes de
Obras Sanitarias del Estado (OSE) en los últimos años se ha
extendido la red de agua potable tanto en Montevideo como
en el interior. El agua de la red tiene buenos controles
sanitarios de potabilización y el abastecimiento corre
exclusivamente a cargo de OSE, que se encarga también del
control de las aguas superficiales y de las playas y de la
información a la población del nivel de contaminación por
colibacilos.
La cobertura de servicios de alcantarillado público llega a
43% de la población del país y a 51% de la población
urbana. En Montevideo, la cobertura es de cerca de 80%. En
cuanto a la disposición de los residuos hospitalarios,
patogénicos y tóxicos, también se aprecian carencias para
un adecuado manejo de los mismos.
Las condiciones favorables de dinámica atmosférica en el
país reducen la importancia de la emisión de contaminantes
al aire. Así lo indican los datos de algunas mediciones en
las que se determinó la concentración de partículas en
suspensión y dióxido de azufre. Hay a veces episodios de
contaminación en las zonas urbanas con actividad
industrial, como consecuencia del uso de combustibles
fósiles y de las actividades de la refinería de petróleo y
fabricación de cemento.
Desde 1993 hasta mayo de 1997 se han confirmado por
laboratorio 26 brotes de intoxicación alimentaria
notificados al Departamento de Vigilancia Epidemiológica
del Ministerio de Salud Pública. Los agentes bacterianos
fueron la causa más frecuente (89%), los alimentos de
origen animal los más incriminados (73%) y el domicilio la
localización más frecuente del brote (46%).
Desde hace más de 20 años el Ministerio de Salud Pública
cuenta con un programa de alimentación complementaria
destinado a combatir la desnutrición y el bajo peso al
nacer en la población cubierta por la ASSE, en concreto en
los niños y embarazadas en situación de riesgo. Este
programa ha sido reforzado por otros programas de ayuda
alimentaria a cargo de organizaciones no gubernamentales y
otros organismos vinculados al Gobierno y destinados no
solo a las embarazadas y a los niños sino también a los
adultos mayores.
En lo fundamental la infraestructura física, tanto en el
subsector privado como en el público, no ha tenido
variaciones importantes en las últimas décadas, aunque ha
habido remodelaciones y ampliaciones de las instalaciones.
En el contexto de los proyectos de cooperación técnica del
Banco Mundial y del BID está en estudio el
redimensionamiento de la red asistencial. En Montevideo hay
gran número de camas hospitalarias, con un alto porcentaje
de ocupación y un promedio de internación elevado. En el
interior del país, el promedio de internación es adecuado,
pero el porcentaje de ocupación es de alrededor de 50%. Si
para el número de egresos que produce el subsector público
se aplica el período promedio de hospitalización del
subsector privado, sería suficiente contar con la mitad de
las camas, lo que implica la necesidad de reconsiderar no
solo el número de establecimientos, sino fundamentalmente
el funcionamiento dentro de cada uno.
El sector privado requiere autorización del Ministerio de
Salud Pública para la construcción de nuevos hospitales y
la importación de equipos de más de US$ 20.000. En el
sector público los equipos se adquirían sin más a demanda
del director de la institución, según la disponibilidad de
fondos, sin planificación fundamentada en la necesidad de
la población o en el establecimiento de niveles de
atención. Actualmente no existe presupuesto ni
infraestructura adecuada, ni un programa de mantenimiento.
Se estima que el sector sanitario privado, formado por las
IAMC y los sanatorios privados, tiene unas 3.500 camas de
internación de agudos en todo el país. Las IAMC administran
un total de 2.800 camas, de las cuales 1.800 están en
Montevideo. Los sanatorios privados 5 en Montevideo y
34 en el interior disponen en total de unas 700
camas.
Según datos de 1996, en las IAMC hay un promedio anual de
5,5 consultas por afiliado y 121 egresos hospitalarios y
495 días de hospitalización por cada 100 afiliados. El
promedio de internación es de 4,2 días y en 37% de los
partos se hace cesárea. Se emiten 10,9 recetas por afiliado
y año y 1,9 recetas por consulta. Del total de afiliados de
las IAMC 16% son mayores de 64 años.
Insumos para la salud
La provisión de medicamentos en el país es adecuada, sin
que haya problemas ni en el sector privado ni en el
público. El Ministerio de Salud Pública publica
periódicamente una lista de medicamentos esenciales (la
última en 1996), con su denominación genérica
internacional. El gasto farmacéutico es de 15% a 20% del
gasto total del sector. Las adquisiciones se realizan
mediante licitación pública o negociación con los
laboratorios. Los medicamentos que se comercializan deben
estar registrados en la Dirección de Control de
Medicamentos y Afines del Ministerio, donde se evalúan
distintos aspectos, entre ellos la calidad, que es
supervisada por el Laboratorio de Calidad del Ministerio.
Los medicamentos se proporcionan sin costo a quienes tienen
el carné de asistencia del Ministerio.
La vacunación se realiza a través del Programa Ampliado de
Inmunización (PAI) del Ministerio, en servicios de
vacunación tanto del sector público como del sector
privado. La dirección del PAI es competencia de la
Dirección de Epidemiología del Ministerio. En todos los
puestos de vacunación (públicos y privados) las vacunas son
gratuitas y se atiende a todas las personas sin
excepciones. Las vacunas indicadas en el PAI (contra la
tuberculosis, difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis,
sarampión, rubéola y parotiditis) son obligatorias por ley.
Además se vacuna contra Haemophilus influenzae
tipo b. Al personal de salud en riesgo por estar en
contacto con enfermos y a quienes están en diálisis crónica
se les vacuna también contra la hepatitis B.
Recursos humanos
En las categorías de médicos, dentistas, farmacéuticos y
auxiliares de enfermería el número de profesionales en
relación con la población es adecuado. Se cuenta con 11.928
médicos (3,7 por 1.000 habitantes) y 4.069 dentistas (1,3
por 1.000 habitantes). Por otra parte, faltan profesionales
de enfermería, de los que hay tan solo 2.230 (7 por 10.000
habitantes).
La formación de recursos humanos no está planificada. El
ingreso es libre para quien cumpla los requisitos, sin
cupos para el ingreso de estudiantes. Sin embargo, en las
últimas décadas se ha manifestado la preocupación por el
tema y las asociaciones médicas están promoviendo la
regulación del ingreso a la Facultad de Medicina. No solo
se está considerando la cantidad de médicos, sino también
la distribución por especialidades. Se considera que hay
una sobrespecialización basada en la tecnología y una
carencia de gerentes y administradores de servicios de
salud y especialistas en salud pública (epidemiólogos y
economistas sanitarios).
En el Uruguay se realiza muy poca investigación, sobre todo
en el área de los sistemas de salud y de la tecnología,
aunque la investigación epidemiológica está algo más
desarrollada y de hecho sus resultados orientan las
políticas para la resolución de problemas concretos. En
otras áreas solo existe conciencia del problema e
investigaciones puntuales sobre algunos temas. Por otra
parte, la preparación de los profesionales de salud en
cuanto a conceptos y metodología de la investigación es
insuficiente. En estos aspectos la formación de los
integrantes del equipo de salud es muy heterogénea. En el
área tecnológica no se hacen investigaciones previas a la
incorporación de tecnologías ni evaluación posterior de los
resultados de las mismas. Las limitaciones son
fundamentalmente la falta de formación y la ausencia de
políticas firmes que exijan el resultado de investigaciones
para tomar decisiones.
Gasto y financiamiento sectorial
El gasto en salud en 1995 fue de US$ 1.781 millones, lo que
representa 10,0% del producto interno bruto (PIB) y US$ 564
por persona. Se confirma la tendencia al crecimiento: como
porcentaje del PIB el gasto sanitario total fue de 6,2% en
1982 y de 8,3% en 1992.
Del gasto total en salud en 1995, 28,6% correspondió al
sector público y 71,4% al sector privado. Se mantuvo así la
distribución tradicional del gasto entre el sector público
(alrededor de 30%, con tendencia a la baja) y el sector
privado (poco más de 70% del gasto, con tendencia al alza).
La parte más importante del gasto en 1995 correspondió a
las IAMC, con 49,6%. A la ASSE le correspondió 15,1%; al
gasto en farmacias externas (no intrahospitalarias) 6,4%; a
los seguros parciales de salud 5,9%, y al aporte de las
IAMC (a través de un recargo en las cuotas de prepago a sus
afiliados) al Fondo Nacional de Recursos, 3,9%. La
participación del resto de los efectores varió entre 1% y
2% del gasto total en salud del Uruguay.
El gasto de las cuatro Comisiones Honorarias (de Lucha
contra el Cáncer, de Salud Cardiovascular, de Lucha contra
la Hidatidosis y de Lucha Antituberculosa) incluidas en el
sector público, solo representó 0,5% del gasto en salud en
1995, con un monto de unos US$ 9 millones.
Del total del gasto, incluidos los sectores público y
privado, 45,7% se destinó a retribuciones personales, 24,9
% a materiales y otros, 16,7% a medicamentos, 9,5% a
contratación de terceros y 3,2% a inversiones.
En 1995, considerando conjuntamente los sectores público y
privado, 42,1% del financiamiento del gasto provino de las
cuotas mensuales que pagan los afiliados a las IAMC; 25,4
% de pagos directos de los usuarios; 23,3% de impuestos
generales; 3% de retenciones sobre las retribuciones de los
trabajadores que se aplican con destino al seguro de salud
y a otros organismos de la seguridad social; 0,8% de
recursos extrapresupuestarios de instituciones del sector
público, y 5,5% de primas de seguros como los de emergencia
médica móvil y gastos privados directos como tales.
En el sector público, en 1995 el financiamiento del gasto
sanitario procedió fundamentalmente de los impuestos, que
financiaron 81,1% del gasto; 9,1% procedió de retenciones a
las retribuciones, 6,7% de venta de servicios y 2,9% de
recursos extrapresupuestarios de instituciones del sector
público.
En el sector privado, 59% de la financiación provino de
cuotas mutuales, 33% de ingresos por venta de servicios,
0,5 de retención a las retribuciones y 7,5% de otras
fuentes tales como seguros parciales de salud, atención
privada exclusiva y casas de salud para ancianos.
Cooperación técnica y financiera externa
En 1995 se anunció un proyecto de cooperación entre el BID
y el Gobierno del Uruguay, en el programa denominado
Fortalecimiento del Área Social (FAS), que con un
presupuesto de US$ 42,5 millones US$ 12,5 millones
aportados por el Gobierno y US$ 30 millones financiados por
un préstamo del BID ejecutará proyectos de
infraestructura y reforma en educación, salud, trabajo,
justicia, nutrición e información social. Los objetivos
específicos en salud son iniciar un proceso de reforma del
sector público, mejorar la eficiencia institucional,
adecuar la oferta de prestaciones de salud a las
características epidemiológicas y necesidades de la
población, ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los
servicios básicos.
Hay otro proyecto para fortalecer la gestión
descentralizada de los hospitales, financiado por el Banco
Mundial.
Según estudios realizados por la Comisión de Economía y
Salud del Sindicato Médico del Uruguay, la cantidad de
ayuda internacional recibida equivale aproximadamente a
0,1% del gasto en salud.
Para ver el capítulo completo de Salud en las Américas
1998 para este país en formato PDF oprima aquí
Para ver el Informe de país sobre la Línea Basal
para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector
Salud oprima aquí